10 DE JUNIO DE 2007

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO, CICLO C

Por D. Félix García de Eulate,
párroco de San Miguel de Pamplona


SACRAMENTO DE LA CARIDAD

 

La Iglesia vive de la Eucaristía es el título de una Encíclica de Juan Pablo II. Esta afirmación es fruto de la experiencia de la Iglesia que sabe que sin la Eucaristía no puede existir. La Eucaristía es fuente y cumbre de la vida y misión de la Iglesia. Por medio de ella damos el mejor de los cultos a Dios, recibimos la más profunda de las catequesis para fortalecer la fe y somos enviados a vivir la caridad en un compromiso real en el mundo. Creer, celebrar y vivir la caridad son las tres dimensiones de la vida cristiana recordadas en la reciente exhortación del Papa Benedicto XVI titulada: Sacramento de la caridad.

 

CREER

Cuando participamos en la Eucaristía  ya estamos haciendo un acto de fe en todo lo que hizo y dijo Jesucristo en la Ultima Cena. Creemos que el misterio se repite. Cristo se hace realmente presente en el pan y en el vino consagrados y se da en alimento para nuestras almas. Los ritos expresan esta fe cuando, arrodillados, en actitud de adoración, decimos:“Este es el sacramento de nuestra fe”. Al mismo tiempo la fe se va fundamentando mejor con la escucha de la Palabra y la explicación de la misma. Las oraciones, las fórmulas, los ritos son catequesis inigualables. Por eso el Papa dice que hay que cuidar con esmero todos los detalles para que se provoque emoción religiosa a través de la belleza de la liturgia. La fe se expresa en la celebración. 

 

CELEBRAR

Los cristianos necesitamos reunirnos, especialmente los domingos, para celebrar la Cena del Señor  y así anunciar su muerte y resurrección y renovar su Alianza nueva y eterna. “Haced esto en memoria mía” es el mandato gustosamente cumplido desde los inicios del cristianismo porque es vital. “Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido”- escribe San Pablo a los Corintios. Nosotros, como aquellos primeros cristianos, seguimos perseverantes aferrados a la Eucaristía. Es   nuestra tabla de salvación en medio de las crisis de todos los tiempos. En ella encontramos fortaleza y aliento para mantener una fe luminosa, una esperanza segura y una caridad ardiente. La fe y la celebración necesariamente, si son auténticas, se concretan en la vida de caridad.

 

VIVIR LA CARIDAD

La Eucaristía sin el compromiso de la caridad es un rito vacío. Por eso el cristiano sale de la celebración lanzado a vivir la caridad en todas sus dimensiones. Cáritas nos recuerda este compromiso con el mensaje de este año: “Enséñales a afrontar la vida”. Nos invita a acercarnos a las personas necesitadas para expresarles la consideración y el respeto que se merecen y ayudarles a que tengan conciencia de su dignidad y muevan sus capacidades para afrontar la vida de forma adulta y madura. Para realizar esta tarea pide nuestra concientización, nuestra oración y ayuda económica. Dice el papa Benedicto XVI en su exhortación: El Señor Jesús, Pan de vida eterna, nos apremia y nos hace estar atentos a las situaciones de pobreza en que se halla todavía gran parte de la humanidad:”. (Nº.90)