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Cartas desde la fe

 

LA JUVENTUD SE MUEVE

 

No sé si hemos tocado fondo o no. Lo que sí sé es que algo nuevo se nota en nuestra juventud. Hace pocos años, casi pocos meses, los párrocos veían con tristeza la deserción casi generalizada de los jóvenes. Cumplido el expediente de la confirmación, todos, o casi todos,   dejaban  sus prácticas religiosas y se despedían de la Iglesia hasta el día de la boda y algunos hasta el día del funeral.

 En estos dos últimos años las cosas ya no son así. Hay un grupo creciente de jóvenes, en las parroquias, en los colegios y asociaciones, en los grupos universitarios que quieren ser cristianos de verdad. Han visto que en la Iglesia hay un mensaje y unas propuestas de vida que de verdad les interesan. No son clericales. Quieren ser cristianos. Porque es Jesucristo  quien les interesa, su historia, sus hechos y enseñanzas, su presencia viva y salvadora en el mundo. Han descubierto en El la garantía de su vida y la fuente del futuro.

 Estos pequeños grupos son fruto de muchos trabajos convergentes, de mucha ilusión, de mucho Espíritu Santo. Ahí están las convocatorias de Schestokowa, Santiago, Denber, París y Roma. El trabajo de los Grupos parroquiales y de los Catecumenados, de las Comunidades Neocatecumenales, de otros grupos, asociaciones y movimientos, la labor de la Coordinadora de Jóvenes Cristianos y de la Delegación Diocesana de Juventud.

 Poco a poco se ha ido formando un grupo amplio de jóvenes cristianos que traen una forma nueva de entender y vivir la fe, más personal, más claramente religiosa y eclesial, católica, sin miedos ni complejos, muy en la verdad del mundo y con la voluntad firme de vivir en cristiano, en los días normales y en los fines de semana, sin someterse a los ambientes, sin dudar de la excelencia de su vida, de su fe, de sus principios morales. Contentos por pertenecer a una Iglesia que les habla de Cristo y de Dios, que les ayuda a vivir libres y alegres de una manera distinta, capaces de dar testimonio y de desempeñar actividades apostólicas en sus ambientes. Son el germen de la Iglesia católica en la Navarra del nuevo siglo.

 Han hecho una apuesta arriesgada. Han organizado una marcha juvenil desde Larrasoaña hasta la Catedral de Pamplona para celebrar a su estilo el Año Jubilar. Será el domingo día 12 a partir de las 10 de la mañana. Quieren reunir a los jóvenes cristianos de Navarra, a partir de los 17 ó 18 años, dispuestos a decir “aquí estoy yo” y que quieran hacer algo para abrir paso a una Iglesia católica en Navarra renovada y valiente. El lema es “Abre caminos a Cristo”. Te puedes unir a ellos en Larrasoaña, en la Trinidad de Arre, en el Colegio de las Jesuitinas de la Chantrea. Aquí será la comida a las 13, 30. Después San Saturnino, San Lorenza y a las seis de la tarde en la Catedral. Una fiesta.

 Estoy seguro de que esta convocatoria os tocará el corazón a muchos. Hay que sacudir la pereza, quitarse la losa del pesimismo, superar la tentación de los grupitos y las capillitas narcisistas, creer en la fuerza de la unidad, arroparse unos con otros, sentir la grandeza y la responsabilidad de la tarea común.

 Algunos sacerdotes o educadores pensarán que estas cosas son frivolidades. Los hechos demuestran que estas movidas ayudan a los jóvenes a descubrir hondamente a Jesucristo y a caer en la cuenta de la realidad profunda de la Iglesia. Y cuando un joven llega a descubrir personalmente la grandeza de Cristo, la verdad de su resurrección y la fuerza de su Espíritu, despega para una vida diferente, encuentra ideales y aspiraciones que le ayudan a vivir como persona abierta a los demás, con una ilusión y una alegría diferente, sostenido por el amor del Padre del Cielo, unido a Cristo en una vida limpia, generosa, con muchas cosas por hacer, y con un gran futuro por delante.

 Estamos convencidos de que en nuestra sociedad navarra y en el mundo occidental, para poder avanzar en la libertad y en el progreso, necesitamos crecer en vida espiritual, necesitamos recuperar el vigor y la fortaleza de la vida cristiana, con nuevos estilos, combinando la autenticidad de la tradición y la creatividad que reclaman las nuevas formas de vida en las que estamos entrando.

 Por eso queremos promover un movimientos de jóvenes cristianos arraigados personalmente en Cristo, movidos por su Espíritu de santidad y de justicia, encuadrados sin reticencias en la Iglesia católica, metidos en las realidades de la vida juvenil y social, capaces de desarrollar y de ofrecer un nuevo estilo de ser joven en Navarra, más social, más solidario y sacrificado, más fuerte y coherente, capaz de superar las tentaciones del sexo salvaje, del consumismo narcisista o del individualismo inseguro y egoísta.

 Esta marcha jubilar será otro paso adelante en este despertar cristiano y eclesial, social y comunitaria de nuestra juventud navarra. Esperamos jóvenes de las parroquias y de los colegios de Pamplona, de los cuatro puntos cardinales de Navarra, vendrán autobuses de Tudela y de toda la Ribera, de Tafalla y de Estella, de Sangüesa y de Elizondo, de todo Mendialde.

+ Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

 
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