Cartas desde la fe |
CONSERVAR SU MEMORIA
(Carta pastoral ante el día del Seminario)
Una cierta moda progresista nos quiere hacer creer que en la vida sólo los cambios son interesantes. Y se da por supuesto que todo cambio es para mejor. Pensando bien las cosas, veremos que en la vida todo se asienta sobre la memoria y la tradición. Si no fuera por la memoria, las personas y los pueblos vivirían a merced de todos los vientos, sin continuidad ni conciencia de sí, sin unidad ni consistencia interior. Así ocurre también con la Iglesia. Los cristianos somos un pueblo, formamos un solo pueblo no por los vínculos de la carne sino por la unidad del espíritu, por la unidad de la fe y la esperanza de la gloria. Y como pueblo, tenemos también una memoria común: la memoria de Cristo, Hijo de Dios, hecho hombre, que se entregó por nosotros. En.todos los rincones del mundo, personas de todas las razas y de todos los pueblos, hacen cada día memoria de Jesús como fuente común de su vida espiritual y de la esperanza de su salvación. Jesús es la historia más real y verdadera de todos los pueblos, de todas las culturas, de todas las personas, la base real y común de nuestra vida. Él nos dijo así: HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA. Cada domingo, los cristianos de todo el mundo celebramos la memoria de Jesús, de un Jesús muerto y resucitado, presente y actuante, que "cuando iba a ser entregado" nos dio su cuerpo sacrificado por nosotros y nos ofreció su sangre derramada para el perdón de los pecados. Este recuerdo de Jesús que se entregó por nosotros alimenta nuestra fe en Dios y la esperanza de la salvación, nos reúne y nos hermana, nos hace capaces de vemos y queremos como hermanos, sin límites de razas, edades, culturas ni fronteras. La Eucaristía nos hace Iglesia, familia de hermanos, porque hijos del mismo Dios, miembros de una sola humanidad abierta, fratema, sin límites ni fronteras. De este modo la Eucaristía es como un manantial viviente que alimenta la vida de los fieles y del mundo entero. La Eucaristía hace crecer en nuestros corazones la verdad y la bondad de Dios. La Eucaristía construye así, cada día, la nueva humanidad. Es una pena que muchos cristianos la dejen con tanta facilidad. El día 19 de marzo celebramos el Día del Seminario. Para que haya Eucaristías hace falta que haya sacerdotes santos y bien preparados que convoquen al pueblo de los creyentes, que les expliquen la vida y la palabra de Jesús, que en virtud de su mandato y con la misión de la Iglesia, presidan las asambleas litúrgicas en las que se nos hace presente y operante el sacrificio redentor y santificador de Jesucristo. Navarra necesita sacerdotes. Ya pasaron los tiempos de la abundancia. Llevamos treinta años de sequía vocacional y comienza a notarse la escasez de sacerdotes. Se notará fuertemente dentro de pocos años. Los sacerdotes y los buenos cristianos navarros tienen que tomar nota de esta dura situación y sacar las consecuencias. Para reunir y educar a los jóvenes que quieren ser sacerdotes tenemos dos Seminarios. El Seminario propiamente dicho, en el que se puede ingresar a partir de los 18 años, una vez superado el Bachillerato o estudios equivalentes, y el pre-seminarlo, en el que se preparan, en régimen abierto, los jóvenes que quieren ingresar en el Seminario, desde los 12 ó 14 años. Es justo pensar que una Iglesia local sana y vigorosa pueda contar con las vocaciones que necesita para asegurar su vida y sus actividades fundamentales. Dios no falla. ¿De qué puede depender la escasez de vocaciones que padece la Iglesia de Navarra? Es una pregunta que cada uno tiene que meditar en su corazón. Mientras tanto hemos de hacer todo lo posible por avivar entre nosotros la atención hacia las vocaciones sacerdotales. Pidamos a Dios con insistencia que nos dé los sacerdotes que necesitamos. Creemos un clima religioso en nuestras familias, eduquemos intensamente a nuestros jóvenes en las convicciones y actitudes de la vida cristiana, apoyemos la vida y las actividades del Seminario, ayudemos espiritualmente a nuestros sacerdotes. El Día del Seminario tiene que ser un día de cariño y esperanza, un día de amor a esta Iglesia nuestra de Navarra que tiene necesidad de nuevos sacerdotes para seguir siendo en nuestro mundo guía de las nuevas generaciones por los caminos de la honradez y de la justicia, de la fraternidad y de la paz. Un día de apoyo espiritual y material a nuestros seminarios y a nuestros seminaristas. El futuro de Navarra depende en buena parte de las actitudes religiosas y morales de sus ciudadanos. Sin la Eucaristía seríamos pronto víctimas de la codicia, de las rivalidades, de la intransigencia y de la desesperanza. Necesitamos sacerdotes que mantengan viva en nuestra tierra la memoria de Jesús, que alimenten nuestra fe y nos reúnan en tomo a la mesa del pan vivo bajado del cielo para alimentar la fe y la rectitud de nuestros corazones. Santa María, Madre de esta Iglesia de Navarra, danos sacerdotes santos que impulsen el vigor espiritual y la santidad de nuestro pueblo. Fernando Sebastián Aguilar Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela |