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Homilía en la misa de acción de gracias por la aprobación del Camino Neocatecumenal
Desde que el día 29 de junio pasado, el Consejo Pontificio para los Laicos, por encargo y con la aprobación del santo Padre, aprobó los Estatutos del Camino Neocatecumenal, se están celebrando por toda la Iglesia Eucaristías como ésta, para dar gracias a Dios por este acontecimiento. Con esta aprobación, el Camino Neocatecumenal ha recibido su pleno reconocimiento y su clara inserción eclesial como un itinerario de formación católica, como un modo de iniciación cristiana, especialmente válido para las necesidades actuales de la Iglesia y para las circunstancias espirituales de nuestro tiempo (Juan Pablo II, en Carta a Mons. Cordes). Este Camino Neocatecumenal nace en la Iglesia de lo más hondo y lo más fecundo del Concilio Vaticano II. Juan XIII, al convocar el Concilio en 1961, escribía "la Iglesia tiene ante sí misiones inmensas", la Iglesia necesita renovarse espiritualmente para poder "infundir en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio" (Humanae Salutis, n.2). En la mente y en las intenciones de los iniciadores, el Camino Neocatecumenal quiere ser un proceso por el cual los cristianos bautizados descubran la grandeza del bautismo, se conviertan de corazón al Dios vivo, y abracen la vida cristiana en todo su esplendor y toda su fecundidad espiritual, eclesial y apostólica. "Vosotros aspiráis a la autenticidad, a la plenitud, a la coherencia, a la sinceridad de la vida cristiana", os decía lleno de afecto paternal el Papa Pablo VI en 1974. Es lógico que quienes habéis recorrido o estáis recorriendo este camino de reiniciación y de conversión recibáis con un gran gozo y con sentida gratitud esta aprobación y este reconocimiento. Pero el gozo y la alegría que sentimos todos en esta tarde no es exclusivo de vosotros. Todos los miembros de la Iglesia católica, y en concreto, todos los miembros de la Iglesia de Navarra nos sentimos enriquecidos por esta realidad que es el Camino Neocatecumenal, por la presencia de vuestras comunidades, por la vida, el fervor y la disponibilidad apostólica de todos vosotros. Con estos Estatutos el Camino Neocatecumenal queda definitivamente constituido y clarificado como un valiosísimo instrumento puesto al servicio de los Obispos por la Santa Sede para impulsar la nueva evangelización mediante el redescubrimiento de la iniciación cristiana de los adultos bautizados frente al avance de la secularización de los espíritus y la moderna tentación del ateísmo, del materialismo y de la desesperación. (Cf art. 5, 1; intr..) E un día como hoy, respondiendo a la recomendación del Santo Padre, quiero deciros que sois acogidos con gratitud y alegría en esta Iglesia de Navarra, en las Diócesis hermanas de Pamplona y Tudela. Vosotros sois un poderoso instrumento de evangelización, una valiosa experiencia de renovación cristiana de las parroquias y de las familias, apoyada en el trípode substancial de la vida cristiana constituido por la escucha de la Palabra, la participación e la liturgia de la Iglesia y en la vida comunitaria. Durante vuestra presencia en Navarra, muchos cristianos de toda condición han descubierto gracias al Camino Neocatecumenal la grandeza de su vocación cristiana y se han visto animados a vivirla con generosidad y alegría, otros muchos que vivían alejados de la Iglesia y rotos interiormente por el sufrimiento y la angustia han encontrado la luz de la fe y la paz de la reconciliación con Dios, y hasta consigo mismos. De vuestras comunidades han salido numerosas vocaciones para el ministerio sacerdotal, para la vida consagrada y para la misión. Le pido al Señor y a la Virgen María que sean muchos más los que por medio de este camino encuentren el tesoro de la fe o vuelvan al hogar de la Iglesia, que surjan entre nosotros muchas familias cristianas que vivan su vocación matrimonial y familiar con la iluminación de la fe y la santidad del amor sobrenatural con la fuerza y la generosidad del Espíritu de Dios. Al acogeros gozosamente, lleno de sentimientos de gratitud y de esperanza, os invito también a participar intensamente en la renovación espiritual de nuestras parroquias y de la vida comunitaria y apostólica de toda la Iglesia de Navarra. Conozco las dificultades que tenéis para comenzar con nuevas comunidades y mantener la vida y las actividades apostólicas de las comunidades existentes. Aun así, puesta la confianza en la asistencia del Señor y en el vigor perdurable de su evangelio, os invito a multiplicar la presencia del Camino Neocatecumenal en nuestras parroquias, siempre en plena comunión con el Obispo y con los párrocos, tal como dicen vuestros Estatutos, en una gozosa hermandad con los demás hermanos de las parroquias, de los grupos y asociaciones existentes en nuestra Iglesia, para que el Evangelio sea anunciado en todas partes, para que la Palabra de Dios sea más y mejor acogida por las nuevas generaciones, para que Dios sea glorificado por su bondad con nosotros, para que todos nuestros hermanos conozcan y vivan el gozo de ser hijos de Dios, miembros vivos de Cristo, en su única Iglesia, para bien de todos y salvación eterna de sus vidas. Sed de verdad ayuda del Obispo, de los sacerdotes y de todos los hermanos empeñados en la misión apostólica, para proclamar en Navarra el evangelio de Jesús, para renovar el vigor espiritual y el entusiasmo apostólico de nuestras parroquias, para que todos podamos recuperar la alegría de nuestra esperanza y el gozo de la salvación de Dios. + Fernando Sebastián Aguilar Arzpo. Pamplona, Obpo. Tudela |