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Cartas desde la fe

“TESTIGOS DE ESPERANZA POR EL ESPÍRITU. COMO JAVIER"

Todos los años, las Javieradas son una manifestación de vigor religioso. Este año lo van a ser de forma singular. Porque queremos que sean las Javieradas del Espíritu. Y tienen que ser también Javieradas de esperanza.

El lema escogido lo dice todo: TESTIGOS DE ESPERANZA POR EL ESPIRITU SANTO. Como Javier.

Estamos en el segundo año de la preparación para el Gran Jubileo del año 2000. Los católicos del mundo entero recuerdan especialmente la persona y la obra del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y del mundo.

Los católicos navarros queremos vivir las Javieradas en este marco del Gran Jubileo. Para eso han de tener como

-Referencia central: el Espíritu Santo;

-Actitud básica: la virtud de la esperanza;

-Celebración propia: el sacramento de la confirmación.

Como bautizados que somos estamos consagrados a Dios para vivir en comunión con El. En el sacramento de la Confirmación recibimos el Espíritu Santo como el gran don de Dios que nos hace ser hijos suyos, entrar en su intimidad, nacer de nuevo a una nueva dimensión de vida y de grandeza personal.

Si acogemos con sinceridad este don admirable de Dios, El será en nosotros principio de vida sobrenatural, El nos purificará de nuestros pecados, iluminará nuestra mente con la Sabiduría de Dios, confirmará la verdad y la fuerza operante de nuestra fe, la fortaleza de nuestra esperanza y la eficacia de nuestro amor.

Este fue el secreto de Javier. Porque la verdadera vida cristiana no nace de nuestras cavilaciones o de nuestros proyectos, sino de la presencia y de la acción del Espíritu Santo en nosotros. La vida cristiana no se presenta como una obligación, es más bien el don de una manera nueva de vivir, el gozo de una libertad recobrada y de un amor limpio y generoso.

Os invito a todos los jóvenes católicos de Navarra a ir a Javier, a reuniros en el Via Crucis de penitencia y en la Eucaristía de Acción de Gracias y de Fraternidad.

Este año la marcha a Javier será una manera de manifestar ante la sociedad entera que creemos en el don del Espíritu y por eso mismo tenemos la esperanza y la seguridad de una vida nueva, purificada, fraterna, santa, inmortal y gloriosa.

Dios está con nosotros y, por eso mismo, la vida es posible, ahora y siempre, limpia, dichosa, como Dios la quiere, por los siglos de los siglos.

Francisco de Javier marchó a las fronteras del mundo para anunciar a quien le quiso oír esta noticia maravillosa: Dios es nuestro Padre, Jesucristo es el Hermano Mayor, con El y por El tenemos abierto el camino de la vida verdadera y eterna.

Esta es también nuestra esperanza, nuestro anuncio, el secreto de nuestra vida y el arranque de una sociedad diferente que queremos construir entre todos, según el corazón de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, sobre la roca firme de Jesucristo y de su Iglesia. De Javier volveremos fortalecidos y animados por el ejemplo de muchos hermanos para ser fieles y fuertes en la vida de cada día, en cumplimiento de nuestras obligaciones, en el seguimiento de Cristo, en el amor sincero a los hermanos y en el servicio misionero al Evangelio de la salvación.

Nos encontraremos en el camino de Javier, camino de renovación y de esperanza, camino de conversión y de ofrecimiento. Como Javier, testigos de Jesucristo en los caminos de la vida. Con la fuerza del Espíritu y la compañía amorosa de la Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra.


Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

 
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