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San Francisco Javier

Modelo vivo y permanente

 

El día 3 de diciembre termina el Año Jubilar que hemos vivido en conmemoración del quinto centenario del nacimiento de San Francisco de Javier. Ha sido un año de gracia. En estos meses han pasado por Javier más de un millón de personas, casi un millón doscientas mil. Entre ellas, más de la mitad de los navarros. Todos con algún sentimiento religioso en el fondo del corazón, y muchos con experiencias fuertes de devoción y de piedad, de invitación a una vida mejor, más piadosa, más entregada.

San Francisco Javier está grabado en el fondo de nuestros corazones como un modelo de cristianos. También para hoy. Su vida es a la vez un milagro de santidad y un monumento de humanidad. Emociona leer sus cartas en las que con toda naturalidad deja ver su confianza total en Dios, su dedicación absoluta al anuncio del evangelio en las circunstancias más difíciles, con una admirable humildad y con una fortaleza sobrehumana. Todo ello vivido con serenidad, con valentía, con un gran amor salpicado de gestos de verdadera ternura con los pobres, con los enfermos, con los niños. 

Quien repase el calendario del Castillo de Javier en este año jubilar, verá que ha sido un año intenso, lleno de celebraciones. Algunas de ellas han sido oficiales y solemnes, pero otras muchas han pasado sin ruido, con pocas apariencias, pero con mucha intensidad en los corazones. Javier es una referencia indispensable en la vida y en la mentalidad de los católicos navarros y de muchos católicos españoles.

No podemos olvidar la lección que hemos aprendido durante este año, el ejemplo de San Francisco de Javier mueve los corazones de nuestros jóvenes. Su vida les ayuda a ver cómo pueden ser ellos discípulos de Jesucristo ahora mismo, con entusiasmo, con un gran amor, con fortaleza y generosidad. Los padres católicos, los sacerdotes, los educadores tenemos que tenerlo muy en cuenta. Para educar hacen falta modelos, y San Francisco de Javier lo es de manera excelente.  

El mismo día 3 de diciembre, a la sombra de nuestro santo, celebramos también el Día de Misión Diocesana. Es un día dedicado a recordar a nuestros misioneros y a fomentar el espíritu misionero en nuestras comunidades y en nuestros corazones de cristianos. El ejemplo, la vida y los escritos de san Francisco de Javier son una escuela excelente para mantener vivo el espíritu misionero de los católicos navarros. Ahora no podemos enviar misioneros a otras iglesias porque estamos pasando un tiempo de pocas vocaciones. Aunque parezca mentira, somos nosotros los que necesitamos recibir la ayuda de otras iglesias más jóvenes que la nuestra. Pero sí podemos rezar y sacrificarnos por la extensión del evangelio en el mundo y por quienes están a su servicio, podemos ofrecer limosnas generosas para respaldar los trabajos de nuestros misioneros en África, en Asia o en América. La Iglesia de Navarra, aparte de su generosa contribución tradicional a las Obras Misionales Pontificias, mantiene también sus compromisos misioneros y trata de ayudar a quienes acuden a nosotros. 

En este día pedimos a Dios que se reavive el fervor religioso en nuestras familias para que nuestros jóvenes puedan oír la llamada de Dios y sean capaces de dedicar su vida al anuncio y al servicio del Evangelio, aquí, en nuestros pueblos y ciudades o en cualquier otro lugar del mundo donde Dios quiera.

 

2 de diciembre de 2006

Mons. Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela