| Nota de los Obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebastián y Vitoria |
Ante el fin de la tregua de ETA
(Pamplona, Bilbao, San Sebastián y Vitoria, 1 de diciembre de 1999)
| El pasado
domingo conocíamos el comunicado de ETA en el que anunciaba su decisión de dar por
terminada la tregua iniciada en septiembre del año 1998. Tal anuncio fue una mala noticia
para todos, creando en nuestros ánimos una profunda tristeza. Las expectativas que
abrigábamos de que la tregua anunciada anteriormente daría paso, antes o después, al
cese definitivo de la violencia de ETA, quedaban frustradas. En estos momentos miramos al futuro con preocupación. Tememos que vuelva a ser realidad entre nosotros el sufrimiento de nuevas víctimas de las acciones de ETA, y tememos también la frustración que puede experimentar una sociedad a la que se priva de su derecho a ser dueña de su propio destino, por la manifestación eficaz de su voluntad, en un clima de libertad no amenazada por una violencia que secuestra y mata. A pesar de ello, queremos hacer un llamamiento a todos a no caer en el desaliento y a no perder la esperanza. Todavía estamos a tiempo para reconducir los acontecimientos futuros por el camino de la justicia y la libertad. La conquista de la paz ha de ser tarea de toda la sociedad. Hemos de mirar con esperanza hacia el futuro, a la vez que hemos de analizar con serenidad y con sinceridad los obstáculos que han podido impedir el logro de ulteriores metas de pacificación. A los representantes, en todos los niveles, de la sociedad que los ha escogido, les pedimos que tengan el valor de enfrentarse con perseverancia en la noble tarea de hacer la paz. A ETA le queremos pedir, con la firmeza y la seguridad que nos da hablar en nombre de Dios y de la justicia, y recogiendo la voluntad absolutamente mayoritaria de la sociedad, que se replantee la decisión tomada y anuncie definitivamente el cese de la violencia; que no pretenda asumir la representación de un pueblo que no se la ha concedido; que respete la voluntad de éste, tanto en relación con los objetivos políticos como en relación con los caminos de paz que quiere utilizar para alcanzarlos. Por nuestra parte, estamos dispuestos a hacer cuanto esté en nuestra mano para facilitar de nuevo la búsqueda conjunta de una salida justa a la incomunicación y a las desconfianzas que dificultan cualquier intento de mutuo entendimiento. En este tiempo de Adviento, pidamos a Dios que nos ilumine y fortalezca para ser instrumentos de su paz.
+Fernando, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela +Ricardo, obispo de Bilbao +José María, obispo de San Sebastián +Miguel, obispo de Vitoria +Carmelo, obispo auxiliar de Bilbao |