La Eucaristía, alimento del pueblo peregrino
(Presentación y Resumen)
Instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal Española ante el Congreso Eucarístico Nacional de Santiago de Compostela y el gran Jubileo del 2000.
Madrid, 2 de marzo de 1999
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1.- SIGNIFICADO Y ALCANCE DE ESTA INSTRUCCIÓN Se trata del "texto base" del Congreso Eucarístico Nacional que tendrá lugar en Santiago de Compostela del 26 al 29 de mayo de 1999, dentro del año dedicado a Dios Padre, al sacramento de la Penitencia y a la virtud de la caridad (n. 8). Pero es también un documento colectivo del Episcopado Español orientado hacia la celebración del Gran Jubileo del año 2000 en España (n. 10). Tiene en cuenta además la celebración del Año Jubilar Compostelano como pórtico del Gran Jubileo del 2000, y la peregrinación de todo el Episcopado Español al sepulcro del Apóstol Santiago con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional (nn. 3-4). Con este motivo se tendrá también en Santiago una Asamblea Plenaria extraordinaria de la Conferencia Episcopal el día 29 de mayo. La presencia de todos los obispos en Santiago, como depositarios de la "tradición apostólica" en España, constituye también una invitación a poner de relieve el significado que la memoria del Apóstol "Amigo del Señor", piadosamente custodiada en Compostela, tiene para nuestras Iglesias y para "mantener la unidad de la fe que profesan todas las regiones y pueblos que integran España" (n. 5).
2.- FINALIDAD DEL DOCUMENTO Ofrecer unas líneas doctrinales para la catequesis sobre "la Eucaristía, alimento de los que peregrinan" (lema del Congreso) y sobre el Sacramento de la Reconciliación para preparar la participación de las comunidades cristianas en el Congreso Eucarístico Nacional de Santiago y en el Gran Jubileo del 2000, que deberá ser un "año intensamente eucarístico". Impulsar la renovación de la celebración de la Eucaristía dominical, del culto eucarístico fuera de la Misa y del sacramento de la Reconciliación. Recordar las exigencias de caridad fraterna y de compromiso en favor de la promoción de la justicia social y de la paz, que brotan de la celebración del encuentro salvador con Dios Padre en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Invitar a construir una nueva sociedad europea, confiando este mensaje de manera especial a los jóvenes que acudirán a la Peregrinación y Encuentro Europeo de agosto en Santiago de Compostela.
3.- CARÁCTER PASTORAL Y TESTIMONIAL DE LA INSTRUCCIÓN El documento se dirige a todo el pueblo de Dios, pero especialmente a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, hombres y mujeres laicos, de las Iglesias locales de España que se disponen a participar en el Congreso o a peregrinar a Santiago. Los obispos hablan en primera persona como peregrinos que van a acudir a Santiago de Compostela viviendo el espíritu de conversión y de reconciliación de la peregrinación jubilar. Por este motivo evocan también el carácter itinerante de todos los enviados a anunciar el Evangelio y tienen un recuerdo lleno de afecto hacia todos los misioneros y misioneras españoles que están al servicio de otras Iglesias por todo el mundo. Reaparece una vez más la preocupación por la evangelización de nuestra sociedad en el momento presente, de manera que el Congreso Eucarístico se inscribe en la serie de los que han tenido lugar en Madrid en 1997 sobre "Jesucristo, la Buena Noticia", y en Zaragora en 1998, sobre "María, Evangelio vivido".
4.- ESTRUCTURA DEL DOCUMENTO Consta de tres partes, precedidas de una introducción sobre los motivos del documento, y seguidas de una conclusión que orienta hacia el futuro. La primera parte recuerda que la Eucaristía es "centro, fuente y culmen" de la vida de la comunidad cristiana. La segunda las relaciones entre la Eucaristía y la Penitencia. Y la tercera ofrece sugerencias prácticas para la celebración del Gran Jubileo en su vertiente eucarística.
II. Resumen del documento INSTRUCCIÓN: MOTIVOS DE ESTA INSTRUCCIÓN (nn. 1-9) Los obispos se proponen peregrinar a Santiago con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional y exponen lo que significa para ellos acudir a Compostela acompañados de una representación de las Iglesias de España. En Santiago quieren extraer un nuevo impulso para la evangelización. Los días del Congreso deben ser días de peregrinación y de conversión, de estudio y de celebración.
I PARTE: LA EUCARISTÍA EN EL CENTRO DE LA COMUNIDAD CRISTIANA En la perspectiva del Gran Jubileo del 2000 (nn. 10-11) se recuerda que en la Eucaristía "el Salvador, encarnado en el seno de María hace veinte siglos, continúa ofreciéndose a la humanidad como fuente de vida divina" (TMA 55). Existe una correlación entre el misterio de la Encarnación y el misterio eucarístico bajo la acción del Espíritu Santo (nn. 12-16). Así mismo se destaca que, gracias a la Eucaristía, Jesucristo se ha quedado con nosotros como "compañero nuestro en el Santísimo Sacramento" (Sta. Teresa de Jesús) hasta el fin de los tiempos (nn. 17-19), y se ha hecho "alimento de los que peregrinan" (nn. 20-21). En la Eucaristía se manifiesta la Iglesia como comunión, y de ella brota la misión de la Iglesia (nn. 22-25). La Eucaristía hace avanzar la historia hacia la salvación plena (nn. 26-29), es la fuente y la cima de la vida cristiana (nn. 30-32), está en el centro de la Iglesia peregrina (nn. 33-34) y nos une en comunión con la Iglesia celeste y con los fieles difuntos (nn. 35-36).
II PARTE: LA EUCARISTÍA Y EL SACRAMENTO DEL PERDÓN DIVINO En el año dedicado al Padre de las misericordias, en el que todos somos invitados a ponernos en camino hacia la casa paterna, se explica el significado de la "puerta santa" de la Basílica Vaticana y de la Catedral de Santiago (nn. 37-40): Atravesar esos umbrales "evoca el paso que cada cristiano está llamado a dar del pecado a la gracia". Se exponen brevemente las relaciones entre la Eucaristía y la Penitencia: primero la necesidad de acudir a la Penitencia antes de participar en la comunión eucarística, aludiéndose a la preocupación que suscita el hecho de que muchos de los que comulgan frecuentemente, no se confiesan (nn. 41-45). Después se indica cómo la misma Eucaristía invita a volver a la Penitencia como constante de la vida cristiana (n. 46). Se alude también a la "indulgencia jubilar" según las características y condiciones expuestas en la Bula de convocatoria del Gran Jubileo (nn. 47-48) y se destaca la importancia de las obras de caridad y de misericordia en este contexto de reconciliación y de comunión eucarística (nn. 49-50).
III PARTE: PARA CELEBRAR EL GRAN JUBILEO EN CLAVE EUCARÍSTICA De manera más concreta se exponen varias sugerencias relacionadas con el Gran Jubileo del año 2000, "un año intensamente eucarístico" (n. 51):
CONCLUSIÓN: "JESUCRISTO, EL MISMO AYER, HOY Y SIEMPRE" (nn. 72-75) El documento se cierra con la invitación a celebrar el Congreso Eucarístico como preparación para el Gran Jubileo del 2000 y a construir la nueva sociedad europea imitando el testimonio del Apóstol Santiago. |
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