La parroquia
es
indispensable
Nota: Del 15 al 23 de septiembre, como suele
acontecer todos los años, la Congregación de
Obispos invita a Peregrinar a la Tumba de San
Pedro y a reflexionar sobre ciertos puntos
candentes que afectan a los Obispos. Los Obispos
que asisten son aquellos que han sido ordenados
en el último año. Dicho simposio estaba
presidido por el Prefecto de la Congregación de
Obispos el Cardenal Giovanni Battista Re. En
este evento estaban 120 Obispos de todo el
mundo. Nuestro Sr. Arzobispo
Mons. Francisco Pérez González
les expuso
el día 17 de septiembre
un tema sobre
"La
parroquia y la escasez de sacerdotes".
La carta de esta semana es un pequeño punto del
extenso discurso que pronunció D. Francisco
La primera convicción es que la parroquia es
indispensable. Por sus características
específicas, difícilmente se podrá prescindir de
ella en la pastoral diocesana, trasfiriendo su
específica misión a otras formas de organización
pastoral. Además, muchas realidades eclesiales
nuevas y tradicionales se apoyan en ella. Se ha
hablado mucho de crisis de la parroquia. Pero de
hecho tal crisis no ha causado su desaparición
como algunos anunciaban, sino que, más bien, ha
fortalecido su identidad y provocado un proceso
de adaptación a las nuevas circunstancias.
La naturaleza de la parroquia se basa
principalmente en la relación existente entre la
“vida cristiana” y “territorio”. La parroquia es
la estructura pastoral que hace visible la
Iglesia en un determinado lugar, por eso es la
más cercana a la gente. Y tiene una gran
capacidad de incidir en las relaciones sociales
que estructuran un determinado territorio para
construir “in situ” la identidad cristiana de
las personas.
De aquí nacían precisamente algunas dudas sobre
su futuro, debido al escaso relieve que parece
tener el territorio en la sociedad actual,
caracterizada por la movilidad. Pero no es
difícil constatar hasta qué punto el territorio
sigue influyendo en la vida real de la mayoría
de las personas, aunque no conserve la
importancia que tuvo antaño. El territorio sigue
funcionando en muchas regiones como uno de los
principales ámbitos de socialización. Todo tipo
de personas se relacionan en el lugar en que
habitan (basta pensar, por ejemplo, a las
fiestas patronales o a las fiestas de barrios de
las grandes ciudades). Eso les da unos lazos
comunes y la fe cristiana los refuerza.
Ante quienes pensaban en la desaparición de la
parroquia tal como la conocemos, el papa Juan
Pablo II quiso reafirmar en repetidas ocasiones
su indispensable función en la diócesis. En la
Exhortación Apostólica Christifideles Laici,
tomando unas palabras de su predecesor Pablo
VI, decía lo siguiente:
«Creemos simplemente que la antigua y venerada
estructura de la Parroquia tiene una misión
indispensable y de gran actualidad; a ella
corresponde crear la primera comunidad del
pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo
en la normal expresión de la vida litúrgica;
conservar y reavivar la fe en la gente de hoy;
suministrarle la doctrina salvadora de Cristo;
practicar en el sentimiento y en las obras la
caridad sencilla de las obras buenas y
fraternas».
La parroquia no es principalmente una
estructura, un territorio, un edificio; ella es
“la familia de Dios”. Ha de acoger a
todos, puesto que el gran desafío para el nuevo
milenio consistirá hacer de la Iglesia casa y
escuela de comunión, promoviendo una
espiritualidad de la comunión y valorando y
desarrollando aquellos ámbitos e instrumentos
que sirvan para asegurar y garantizar dicha
comunión. Este es el gran desafío de la
parroquia.
+
Francisco Pérez González,
Arzobispo de
Pamplona y Obispo de Tudela