La fuerza
del Espíritu actúa en medio de su Iglesia
Hace pocos días escribía a los sacerdotes una
carta con motivo del curso que acabamos de
iniciar y en ella les decía que en la Diócesis
se han ido sucediendo, durante el presente año,
muchas realidades hermosas en las que el
Espíritu del Señor ha mostrado su Amor y su
presencia en medio de nosotros. Iniciativas
apostólicas en las parroquias, actos litúrgicos
que hemos vivido con ilusión, como el año
Jubilar de la Virgen del Puy, en Estella; la
apertura de la Adoración Perpetua en la Basílica
Menor de San Ignacio de Loyola, en la ciudad de
Pamplona o actos formativos diocesanos como los
Cursos promovidos por el Centro de Estudios
Teológicos del Seminario de Pamplona o el
Instituto de Ciencias Religiosas del mismo
Seminario; las Romerías de nuestros pueblos en
honor de la Virgen y los Santos; las
Peregrinaciones a Roma o a Tierra Santa o a
Lourdes u otros lugares de honda raigambre
espiritual; acciones evangelizadoras y
catequéticas (el Catecumenado de Adultos que
deseamos poner en marcha este año a nivel
diocesano); los Campamentos para niños y
jóvenes… Todo es motivo de agradecimiento a Dios
que sigue cuidando de su Iglesia.
Ahora que hemos comenzado el nuevo curso,
hemos de procurar abrir las puertas de nuestra
Iglesia diocesana y acoger con gran cariño a
todas las personas que conviven con nosotros,
como son los inmigrantes o personas de paso por
tierras navarras. Damos gracias a Dios por la
disponibilidad y servicio que prestan las
religiosas de la Congregación de “Marta y María”
cuidando de nuestros sacerdotes mayores en la
Residencia del Retiro del Buen Pastor en
Pamplona y las felicitamos por su servicio
sencillo y lleno de caridad. También hemos de
reconocer y agradecer a los sacerdotes que
vienen a estudiar a Pamplona y que se ofrecen a
servir nuestra Diócesis en la pastoral
evangelizadora. Los PP. Redentoristas han tenido
el detalle de ofrecerse a trabajar pastoralmente
en nuestra Diócesis. Les hemos encomendado la
Parroquia de los “Santos Mártires de Uganda” de
Pamplona. Les felicitamos por su disponibilidad.
Estos días han llegado a nuestra diócesis
seis miembros de la Congregación “Ermitaños
Eucarísticos del Padre Celestial”. Es una
Congregación joven, de procedencia colombiana, y
que se formarán y desarrollarán su labor
pastoral en Marcaláin y pueblos cercanos. Que
les acojamos con cariño y que juntos podamos
trabajar en la extensión del Reino de Dios.
Otro acontecimiento de última hora y que
considero un gran regalo del Espíritu, es la
erección del nuevo Seminario Misionero Diocesano
“Redemptoris Mater” que, bajo la autoridad del
Arzobispo, tendrá como finalidad asegurar la
formación de los seminaristas en sus varios
aspectos. Estará formado por seminaristas
procedentes de diversas naciones y que se
prepararán para ser sacerdotes misioneros donde
el arzobispo les envíe. Esta experiencia,
iniciada en tiempos de Juan Pablo II y
encomendada encarecidamente por él al Camino
Neocatecumenal, en comunión con el Obispo
diocesano, ha dado y sigue dando frutos muy
abundantes. Actualmente son 72 los Seminarios
esparcidos por todo el mundo; concretamente, en
setenta y dos Diócesis y en todos los
Continentes. En el nuestro iniciarán este año
ocho seminaristas de diversos lugares. El
proceso a seguir será el siguiente: durante dos
años vivirán en familias de Navarra y, si la
experiencia es positiva, al tercer año se
buscará un lugar en el que pueda ubicarse dicho
Seminario. Los estudios los realizarán en el
CESET (Centro Superior de Estudios Teológicos),
en el Seminario Diocesano de San Miguel de
Pamplona.
Para seguir fomentando las vocaciones al
sacerdocio y a la vida consagrada, hemos pensado
en intensificar el curso Introductorio para
jóvenes que sientan la llamada al sacerdocio. A
nivel de preadolescentes, abriremos “Escuelas de
Acólitos” para que, tras una formación
espiritual, humana y doctrinal, puedan
discernir una posible vocación de especial
consagración. Ya se está estudiando el programa
con la esperanza de que sea apoyado por todos y
que la semilla que ahora sembramos, crezca en el
futuro.
También desearía que este año se
consolidase en nuestras parroquias el Sacramento
de la Penitencia o de la Confesión. Los
sacerdotes deben encontrar tiempo para atender a
las personas que necesiten el encuentro con
Dios. Además de poner horarios en las
Parroquias, también tendremos algunas abiertas
con horarios más flexibles. En la ciudad de
Pamplona ya hay parroquias donde, en horarios de
mañana y tarde, siempre hay sacerdotes
disponibles. La Misericordia de Dios es infinita
y siempre nos espera para hacernos partícipes de
su Amor. Se está preparando un tríptico
explicativo que en breve se hará llegar a todas
las parroquias y comunidades. Dentro de este
campo, también desearía abrir lo que podríamos
denominar “Consultorios Espirituales” en los que
sacerdotes bien preparados puedan orientar a los
fieles en su recorrido de vida cristiana.
Al contar en nuestra Diócesis con varios
Monasterios de vida contemplativa, sería bueno
que, en torno a ellos, pudiéramos contar con
personas que organicen conjuntamente momentos de
oración y de formación espiritual. Para ello
sería bueno organizar Vigilias de oración, al
menos una vez al mes, para rogar al Señor de la
mies que envíe operarios a la misma. Arropemos a
nuestros Monasterios y demos importancia a su
labor intercesora.
Por lo que se refiere a la acción
social, creo que Cáritas diocesana está
realizando una buena gestión en estos momentos
difíciles. Tiene en marcha un proyecto bastante
ambicioso para este curso. Hemos de poner todo
el empeño para que la acción caritativa de la
Diócesis esté bien orientada y bien planificada.
No podemos olvidar a los pobres ni aquí ni fuera
de nuestra tierra. Ellos nos piden a gritos que
seamos generosos, a pesar de la desaceleración
económica que nos está pidiendo una mayor
austeridad.
También quiero entonar en este día un
canto de agradecimiento a nuestros misioneros.
Recordad que estamos celebrando los cincuenta
años de la “Misión Diocesana Navarra”. Nuestros
misioneros han demostrado a las gentes a las que
el Obispo envió, el rostro de una familia y de
un hogar donde aprendieron a vivir su fe y a
practicar la caridad con los más necesitados.
Durante este año se nos ha ido recordando con
motivo de las “bodas de oro” de la Misión
Diocesana. Pero a nuevos tiempos, nuevas
expresiones, nuevos métodos y nuevas ilusiones.
No podemos quedarnos estancados en el pasado,
que sin duda ha sido maravilloso. Hoy el
espíritu sigue alentando la misión con nuevas
formas, y de modo especial a través de familias
y laicos comprometidos. La misión es de toda la
Iglesia y de todos sus miembros, sea cual sea
su vocación. No olvidemos que más de dos tercios
no conocen aún a Jesucristo. La “misión aún
está por estrenar” decía Juan Pablo II.
Invito, por ello, a todos a ser misioneros al
estilo de San Pablo y a anunciar sin miedo, con
obras y palabras, a Jesucristo, el único
Salvador del género humano.
Termino diciéndoos que deseo comenzar la
Visita Pastoral, estructurada y organizada ya
para este curso 2008-2009. Con este fin quiero
tener una reunión con los arciprestes a fin de
proyectar juntos este momento de gracia que es
tiempo de revisión y de discernimiento para
seguir evangelizando a nuestros fieles. Que el
Señor nos acompañe siempre y nos fortalezca para
que llevemos a buen término la misión por él
encomendada.
+
Francisco Pérez González,
Arzobispo de
Pamplona y Obispo de Tudela