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INTERNACIONAL
Benedicto XVI pide rezar el Rosario por la paz en las
familias y en el mundo. Recuerda que es una petición de
la Virgen en sus apariciones
ZENIT
Benedicto XVI invitó este domingo a rezar el Rosario por
la paz en las familias y por la paz en el mundo.
«Es la consigna que la Virgen ha dejado en sus
diferentes apariciones», explicó a los miles de
peregrinos congregados e la plaza de San Pedro a
mediodía para rezar el Ángelus.
«Pienso, en particular --confesó desde la ventana de su
estudio--, en las de Fátima, acaecida hace 90 años, a
los tres pastorcillos, Lucia, Jacinta y Francisco, en
las que se presentó como “la Virgen del Rosario”,
recomendó con insistencia el rezo del Rosario todos los
días, para alcanzar el final de la guerra».
«Nosotros también queremos acoger la maternal petición
de la Virgen, comprometiéndonos a rezar con fe el
Rosario por la paz en las familias, en las naciones y en
todo el mundo», afirmó.
En
ese día, en el que la Iglesia celebraba la Virgen del
Rosario, tuvo lugar la Jornada Mundial del Rosario,
iniciativa surgida hace once años en México por la que
millones de personas de los cinco continentes quedaron
unidas por el rezo de esta oración mariana en lugares
públicos
(Cf. http://www.churchforum.org/rosario/).
«El Rosario es un medio donado por la Virgen para
contemplar a Jesús y, al meditar en su vida, amarle y
seguirle cada vez más fielmente», explicó el Papa
recordando el papel decisivo que desempeñó santo Domingo
de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores
(dominicos) en la difusión de esta práctica a partir del
año 1214.
Evangelizar significa promover la auténtica paz, aclara
el Papa. En el mes misionero por excelencia
ZENIT
Benedicto XVI explicó este domingo que la evangelización
es la manera más profunda con la que los cristianos
pueden promover la paz auténtica. Lo explicó al rezar el
Ángelus junto a miles de peregrinos, recordando que el
mes de octubre es dedicado tradicionalmente por la
Iglesia a las misiones y los misioneros, pues en él se
celebra el Domingo Mundial de las Misiones, que en este
año tiene lugar el 21 de octubre.
«Sabemos que la auténtica paz se difunde allí donde los
hombres y las instituciones se abren al Evangelio»,
aclaró el pontífice hablando desde la ventana de su
estudio. «El mes de octubre nos ayuda a recordar esta
verdad fundamental a través de una movilización que
busca promover el anhelo misionero en cada comunidad y a
apoyar el trabajo de sacerdotes, religiosas, religiosos
y laicos que trabajan en las fronteras de la misión de
la Iglesia».
Para este año Benedicto XVI ha dedicado su mensaje para
la Jornada Misionera Mundial al tema «Todas las Iglesias
para todo el mundo». «El anuncio del Evangelio es el
primer servicio de la Iglesia a la humanidad para
ofrecer la salvación de Cristo al hombre de nuestro
tiempo, humillado y oprimido de muchas maneras, y para
orientar cristianamente las transformaciones culturales,
sociales y éticas que tienen lugar en el mundo», aclaró
el Papa.
El
Papa recordó que hace 150 años partieron hacia África,
hacia el actual Sudán, cinco sacerdotes y un laico entre
quienes se encontraba san Daniele Comboni (1831-1881),
futuro obispo de África central y patrono de esas
poblaciones, cuya memoria litúrgica se celebra el
próximo 10 de octubre. Fundador de los Misioneros
Combonianos del Corazón de Jesús y de las Pías Madres de
la Nigricia, Comboni fue canonizado por Juan Pablo II el
5 de octubre de 2003. «A la intercesión de este pionero
del Evangelio y de otros numerosos santos y beatos
misioneros, en particular a la protección de la Reina
del santo Rosario, encomendamos a todos los misioneros y
misioneras», concluyó el Papa.
El Vaticano hace un llamamiento en contra de los ensayos
nucleares
La Razón
Benedicto XVI dedicó el rezo del Ángelus de ayer a
lanzar un mensaje misionero a todos los cristianos. Con
el pretexto de la Jornada Mundial de las Misiones que se
celebra el 21 de octubre, el Papa animó a los católicos
a anunciar el Evangelio que, según dijo, «es el primer
servicio que la Iglesia debe a la humanidad, para
ofrecer la salvación de Cristo al hombre de nuestro
tiempo, humillado y oprimido de muchas formas, y para
orientar cristianamente las transformaciones culturales,
sociales y éticas que tienen lugar en el mundo». En este
marco, y en el día que se conmemora la festividad de la
Virgen del Rosario, Benedicto XVI quiso animar también a
los fieles a «rezar con fe el Rosario por la paz en las
familias, en las naciones y en todo el mundo». Una paz
que, según dijo, «se difunde allí donde los hombres y
las instituciones se abren al Evangelio».
«Cultura de guerra»
De
paz habló también el portavoz del Vaticano, el padre
Federico Lombardi, al hacerse eco del llamamiento de la
Santa Sede a la comunidad internacional en contra de los
ensayos nucleares. En el último número del semanario
«Octava Dies», editado por el Centro Televisivo Vaticano
del que es director, Lombardi insiste en que «los
ensayos nucleares sirven para desarrollar armas cada vez
más sofisticadas y peligrosas, armas que, a diferencia
de lo que se dice, nunca serán “limpias” o
“inteligentes”. Serán siempre manifestación de una
“cultura de guerra y de muerte” contraria a la paz». Y
continúa: «Es una ilusión justificar los ensayos con el
argumento de la seguridad y de la protección de los
pueblos. En realidad, llevarán cada vez más a la
proliferación nuclear y, por tanto, a un mayor riesgo
para los mismos pueblos a los que se dice que se quiere
defender», informa Zenit.
Volviendo al Ángelus de ayer, Benedicto XVI tuvo también
unas palabras para los jóvenes cristianos de Roma que en
los últimos días han desarrollado la cuarta edición de
la misión de Roma, bajo el título «Jesús al centro». «Os
felicito, queridos amigos, porque habéis llevado el
anuncio del amor de Dios por las calles, en algunos
hospitales y en las escuelas de la ciudad», recalcó el
Pontífice, como ya hiciera el pasado 9 de agosto a los
madrileños que realizaron durante el curso pasado una
Misión Joven similar a la romana. «Seguid testimoniando
el Evangelio cada día y comprometiéndoos generosamente
con las próximas iniciativas misioneras de la diócesis
de Roma», exhortó Benedicto XVI a los jóvenes romanos.
El Papa invita a los fieles a rezar el rosario por la
paz en las familias, en las naciones y en el mundo
ANALISIS DIGITAL
Benedicto XVI recordó ayer, ante los miles de fieles
reunidos en la Plaza de San Pedro para el habitual
Ángelus dominical, que "el Rosario es un medio regalado
por la Virgen para contemplar a Jesús y, meditando su
vida, amarlo y seguirlo siempre fielmente"
El
Santo Padre explicó que "este primer domingo de octubre
nos da dos motivos para rezar y reflexionar: la memoria
de la Beata Virgen María del Rosario, que se recuerda
ayer; y el esfuerzo misionero, al que se ha dedicado
este mes de modo especial".
"La imagen tradicional de la Virgen del Rosario que con
un brazo sostiene al Niño Jesús y con el otro coloca la
corona a Santo Domingo: esta significativa iconografía
muestra que el Rosario es un medio regalado por la
Virgen para contemplar a Jesús y, meditando su vida,
amarlo y seguirlo siempre fielmente. Es la consigna que
la Virgen ha dejado también en sus diversas
apariciones", prosiguió el Pontífice.
"Pienso, en particular, en la de Fátima ocurrida hace 90
años. A los tres pastores Lucía, Jacinta y Francisco, se
les presentó como la 'Virgen del Rosario' y les
recomendó con insistencia recitar el Rosario todos los
días, para obtener el fin de la guerra. También nosotros
queremos acoger el pedido maternal de la Virgen,
esforzándonos por recitar la corona del Rosario por la
paz en las familias, las naciones y el mundo entero".
Benedicto XVI precisó que "sabemos, sin embargo, que la
verdadera paz se difunde allí donde los hombres y las
instituciones se abren al Evangelio. El mes de octubre
nos ayuda a recordar esta verdad fundamental mediante
una especial animación que tienen a mantener vivo el
espíritu misionero en cada comunidad y a sostener el
trabajo de cuantos –sacerdotes, religiosos, religiosas y
laicos– operan en las fronteras de las misiones de la
Iglesia".
Tras recordar que "nos preparamos a celebrar, el próximo
21 de octubre, la Jornada Misionera Mundial, que tendrá
como lema 'Todas la Iglesias para todo el mundo'", el
Santo Padre destacó que "el anuncio del Evangelio ofrece
el primer servicio que la Iglesia debe a la humanidad,
para ofrecer la salvación de Cristo a los hombres de
nuestro tiempo, de tantas maneras humillados y
oprimidos, y para orientar con sentido cristiano las
transformaciones culturales, sociales y éticas que
ocurren en el mundo".
"Este año hay un ulterior motivo que alienta un renovado
empeño misionero: el 30º aniversario de la Encíclica
Fidei donum del Siervo de Dios Pío XII, que promueve y
alienta la cooperación entre las iglesias para la misión
ad gentes. Recuerdo con gusto también que hace 150 años
partieron a África, precisamente a la actual Sudán,
cinco sacerdotes y un laico del Instituto de Don Mazza
de Verona. Entre ellos estaba San Daniel Comboni, futuro
Obispo del África Central y patrono de aquellas
poblaciones, cuya memoria celebraremos el próximo 10 de
octubre".
"A
la intercesión de estos pioneros del Evangelio y de los
numerosos otros santos y beatos misioneros,
especialmente a la materna protección de la Reina del
Santo Rosario, confiamos a todos los misioneros y
misioneras. Que María nos ayude a recordar que todo
cristiano está llamado a anunciar el Evangelio, con la
palabra y la vida", finalizó el Pontífice.
Monseñor Filoni recuerda las palabras de Juan Pablo II:
"La familia que reza unida, permanece unida"
ANÁLISIS DIGITAL
La
fiesta del primer domingo de octubre, la fiesta
litúrgica de Nuestra Señora del Rosario tuvo ayer una
celebración especial en la Ciudad de Pompeya, cerca de
Nápoles, donde se encuentra el santuario mariano de
Pompeya. Se trata de una celebración rica de contenidos
de fe, de cultura y de devoción mariana. Es una fiesta
de piedad popular que ve reunidos en torno a la venerada
imagen de la Virgen, no sólo gente del sur, sino de
todas las parte de Italia y del mundo
Allí presidió la celebración Eucarística, el enviado del
Papa, el arzobispo Francisco Fernando Filoni, sustituto
de la Secretaría de Estado para los Asuntos Generales.
En su homilía Mons. Filoni ha dicho que el Santo Padre
le había encargado que llevase su saludo, su bendición y
su cercanía espiritual. Precisamente este santuario
desde sus orígenes es testimonio del afecto y de la
oración por la persona del Papa, y por su misión
universal en favor de la Iglesia en el mundo.
En
esta fiesta mariana se renueva la invitación para que
nos dirijamos con confianza a María a través de la
antigua y siempre nueva oración del Rosario. A este
propósito Mons. Filoni recordó las palabras escritas por
el Papa Juan Pablo II en su carta apostólica Rosarium
Virginis Mariae: "La familia que reza unida, permanece
unida".
"El Rosario por antigua tradición -afirmó el arzobispo-
se presta particularmente a ser una oración en la que la
familia se reencuentra". El Rosario es pues, la oración
familiar. Así como las cuentas del rosario unidas una a
otra forman una única cadena ininterrumpida de muchos
elementos estrechamente unidos el uno al otro, así
nuestras familias y sus miembros están íntimamente
unidos el uno con el otro, formando todos juntos una
única y armónica comunidad familiar.
Esto especialmente es necesario, recordó el sustituto de
la Secretaría de Estado, cuando tenemos que afrontar
dificultades o situaciones particularmente
comprometidas. Invocando a la Virgen, invocamos su ayuda
y su materna protección. María, que con su "sí" a la
llamada del Señor ha acogido en su seno y ha ofrecido el
Salvador al mundo, es testigo de esperanza en este
mundo, atravesado de tantas insidias e inseguridades, y
continúa ofreciéndonos a todos a su hijo, Jesús, como
ilustra la imagen de Nuestra Señora del Rosario de
Pompeya.
El Papa alerta de que el relativismo es un peligro para
la democracia
LA RAZÓN
Benedicto XVI alertó ayer sobre el peligro de concebir
el «relativismo ético» como «una de las condiciones
principales de la democracia», bajo el pretexto de que
éste se funda en ideales como la «tolerancia» y el
«respeto recíproco de las personas». El Pontífice
explicó, durante el encuentro que mantuvo ayer con los
miembros de la Comisión Teológica Internacional, que al
constituirse este relativismo en la base de la
democracia, «la mayoría de un momento se convertiría en
la fuente última del Derecho y la historia demuestra con
gran claridad que las mayorías pueden equivocarse»,
añadió. Así, y según señaló Benedicto XVI, en la
actualidad existe «un concepto positivista del derecho,
por el que la Humanidad o la sociedad o de hecho la
mayoría de los ciudadanos se convierte en la fuente
última de la ley civil». A diferencia de esta tendencia
actual, el Papa subrayó que la «ley natural es la
verdadera garantía ofrecida a cada uno para vivir
libremente y respetado en su dignidad y defendido de
toda manipulación ideológica y de todo arbitrio y abuso
del más fuerte».
El Pontífice recordó también la importancia del último
documento sobre «la esperanza de la salvación para los
niños que mueren sin bautismo», que publicó la Comisión
Teológica Internacional y que rechazaba definitivamente
el concepto de limbo. Benedicto XVI recalcó que este
documento servirá «de ayuda y de fuente de consuelo»
para los fieles que han sufrido la muerte inesperada de
un hijo antes de que pudiera recibir este sacramento.
Nueva encíclica
Por otro lado, el diario «Il messaggero» anunció ayer
que el Papa podría estar escribiendo una nueva encíclia
sobre la esperanza. Con este documento, que podría
publicarse incluso antes que la que ya se anunció en
verano dedicada a temas sociales, Benedicto XVI quiere
recordar a los cristianos que su máxima aspiración debe
ser vivir para la vida eterna, informa Europa Press. Su
finalidad es «hablar al corazón de los cristianos e
invitarlos a tener esperanza y a ver el futuro, a
superar los miedos de la muerte», para convertirse así
en «testimonios de la esperanza», informa el diario.
EL PAPA SUBRAYA EL VALOR DE LA LEY MORAL NATURAL
VIS
El
Papa recibió a los miembros de la Comisión Teológica
Internacional, al final de su sesión plenaria anual, que
se ha celebrado en el Vaticano del 1 al 5 de octubre,
bajo la presidencia del cardenal William J. Levada.
El
Santo Padre recordó al inicio la reciente publicación
del documento de la comisión "La esperanza de la
salvación para los niños que mueren sin bautismo". El
Papa manifestó el deseo de que "sea un punto de
referencia útil para los pastores de la Iglesia y para
los teólogos, y también una ayuda y una fuente de
consuelo para los fieles que han sufrido en sus familias
la muerte inesperada de un hijo antes de que recibiese
el baño de la regeneración".
Refiriéndose al tema de la ley moral natural, que está
examinando la comisión, Benedicto XVI señaló que con
esta doctrina "se alcanzan dos finalidades esenciales:
por una parte, se comprende que el contenido ético de la
fe cristiana no constituye una imposición dictada desde
fuera a la conciencia del ser humano, sino una norma que
tiene su fundamento en la misma naturaleza humana; por
otra parte, partiendo de la ley natural de por sí
accesible a todas las criaturas racionales, se pone con
ella la base para entrar en diálogo con todos los seres
humanos de buena voluntad, y más en general, con la
sociedad civil y secular".
El
Papa puso de relieve que hoy "se ha perdido la evidencia
originaria de los fundamentos del ser humano y de su
actuación ética y la doctrina de la ley moral natural se
enfrenta a otras concepciones que son su negación
directa. Todo esto tiene consecuencias enormes y graves
en el orden civil y social".
Hoy domina, continuó, "un concepto positivista del
derecho", según el cual, "la humanidad, o la sociedad, o
de hecho la mayoría de los ciudadanos, se convierte en
la fuente última de la ley civil. El problema que se
plantea no es, por tanto, la búsqueda del bien, sino la
del poder, o más bien la del equilibrio de poderes. En
la raíz de esta tendencia se halla el relativismo ético,
en el que algunos ven incluso una de las condiciones
principales de la democracia, porque el relativismo
garantizaría la tolerancia y el respeto recíproco de las
personas. Pero si fuese así, la mayoría de un momento se
convertiría en la fuente última del derecho. La historia
demuestra con gran claridad que las mayorías pueden
equivocarse".
El
Santo Padre subrayó que "cuando están en juego las
exigencias fundamentales de la dignidad de la persona
humana, de su vida, de la institución familiar, de la
justicia del ordenamiento social, es decir, los derechos
fundamentales del ser humano, ninguna ley hecha por los
hombres puede alterar la norma escrita por el Creador en
el corazón humano sin que la base irrenunciable de la
misma sociedad sea dramáticamente dañada. La ley natural
es así la verdadera garantía ofrecida a cada uno para
vivir libre y respetado en su dignidad, y defendido de
toda manipulación ideológica y de todo arbitrio y abuso
del más fuerte. Nadie puede sentirse excluido de este
llamamiento".
"Si por un trágico oscurecimiento de la conciencia
colectiva, el escepticismo y el relativismo ético
cancelasen los principios fundamentales de la ley moral
natural, los fundamentos del mismo ordenamiento
democrático se verían profundamente afectados". En este
contexto, el Papa afirmó que contra este oscurecimiento,
"que es una crisis de la civilización humana, antes
incluso que cristiana, hay que movilizar todas las
conciencias de los seres humanos de buena voluntad,
laicos o también pertenecientes a otras religiones
diversas del cristianismo, para que se comprometan
juntos y de modo activo a crear, en la cultura y en la
sociedad civil y política, las condiciones necesarias
para una plena conciencia del valor inalienable de la
ley moral natural".
Benedicto XVI concluyo haciendo hincapié en que del
respeto de la ley moral natural "depende el progreso de
las personas y de la sociedad por el camino del
auténtico progreso en conformidad con la recta razón,
que es participación en la Razón eterna de Dios".
Asociaciones Pro-Vida en Brasil se movilizan para lograr
cinco millones de firmas en contra de la legalización
del aborto
Análisis Digital
El
Movimiento Nacional en Defensa de la Vida ha lanzado una
campaña para recolectar hasta agosto del 2008 unos cinco
millones de firmas en rechazo a cualquier eventual
proyecto de ley para legalizar el aborto en el país
"Creemos que podemos conseguir de 10 a 15 (millones),
pero fijamos una meta realista de cinco millones y no de
50 millones para decirle al Congreso: no queremos el
aborto", declaró Jaime Ferreira, coordinador del
movimiento.
El
Movimiento se formó en julio del año 2006 ante la
aparición de iniciativas parlamentarias para modificar
la legislación actual y ampliar las causales de aborto.
Según informó la prensa, en el Congreso hay al menos 175
legisladores -de los 513 que integran la Cámara Baja y
81 del Senado- que integran un llamado Frente
Parlamentario en Defensa de la Vida y Contra el Aborto
que se opone a legalizarlo.
La
Comisión de Constitución y Justicia del Senado aprobó
esta año realizar varios plebiscitos nacionales para
definir la legalización del aborto y la unión entre
personas del mismo sexo. Sin embargo, las consultas
requieren la aprobación del Senado, donde no hay una
fecha establecida para su votación.
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