RESUMEN DE PRENSA

 

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Miércoles 17 de octubre de 2007

 

 

INTERNACIONAL

  

 

El Papa apela a la comunidad internacional para erradicar el hambre en el mundo

 

Análisis Digital

 

Benedicto XVI ha enviado un mensaje al director general de la FAO, Jacques Diouf, en ocasión de la Jornada Mundial de la Alimentación que como cada año se celebra el 16 de octubre  

 

El Papa señaló ayer que el tema elegido para esta Jornada, "El derecho a la alimentación", abre idealmente las reflexiones que la Comunidad internacional se prepara a hacer con ocasión de las celebraciones previstas con ocasión del 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Una coincidencia que ayuda a pensar en la importancia que el derecho a la alimentación tiene para la feliz consecución de otros derechos, empezando ante todo por el derecho fundamental a la vida.  

 

El Santo Padre recordó que "los esfuerzos realizados hasta ahora no parecen haber disminuido significativamente el número de hambrientos en el mundo. Y esto es debido quizás a que se tiende a actuar motivados, sólo por consideraciones técnicas, económicas y materiales olvidando la prioridad de la dimensión ética" del "dar de comer a los hambrientos".  

 

Por otro lado el Papa hizo hincapié en que "cada vez son más numerosas las personas que, a causa de la pobreza o de conflictos sangrientos, se ven obligadas a buscar sustento fuera de su tierra". Es necesario, por tanto, afirmó el Pontífice, que madure en la Comunidad de las Naciones una conciencia solidaria que considere la alimentación como un derecho universal, sin distinciones ni discriminaciones.  

 

"El objetivo de erradicar el hambre requiere también métodos y acciones específicas que permitan una explotación de los recursos que respete el patrimonio de la creación, dejando a un lado razones exclusivamente económicas y egoístas". Benedicto XVI escribe que el derecho a la alimentación tiene una repercusión inmediata tanto en su dimensión individual como comunitaria, que afecta a pueblos enteros y grupos humanos. Es apremiante, pues, un empeño común y concreto en el que todos los miembros de la sociedad, tanto en el ámbito individual como internacional, se sientan comprometidos a cooperar para hacer posible el derecho a la alimentación, cuyo incumplimiento constituye una violación evidente de la dignidad humana y de los derechos que derivan de ella.

 

 

Père Jerome, el «Padre Pateras» mauritano que bendice los cayucos

 

La Razón

 

Frente a las playas de Nuadibú, al norte de Mauritania, se levanta una iglesia con forma de media esfera blanca y un pez en la cima. Se trata de la misión Catholique. Allí, un joven, atlético y siempre sonriente sacerdote nigeriano, el père Jerome juega al fútbol con unos jóvenes inmigrantes africanos. Mañana puede que ya no vuelvan. «Cuando llevas más de una semana sin verles, ya sabes dónde están… y no puedes más que desearles suerte y rezar por ellos».

 

«Si la travesía se da bien suelen llamar», explica el père Jerome, «para dar las gracias por haberles acogido y para, que sus familias puedan saber donde están. Tenemos un registro de llamadas y la misión les sirve también como la última dirección postal que pueden dar». «Lo más duro es cuando el mar devuelve los cuerpos de los que no llegan. Si naufragan cerca de la costa, el mar suele devolverles a las playas de donde partieron. Para los que aún pensaban intentarlo resulta un golpe muy duro, pero ni esa visión les para y siguen intentando llegar a las Islas Canarias en cayuco. Ya ni contamos los cuerpos que aparecen en la playa», afirma con mirada melancólica. «Cuando llegan, me avisan, y aunque sea en plena noche, vamos y los enterramos dignamente. La mayoría de ellos son católicos y en un país islamista como Mauritania no suelen ocuparse de ellos. La misión es su única referencia al llegar a Nuadibú. No saben cuánto tiempo se van a quedar, ni si van a poder conseguir embarcar, pero la mayoría lo intenta», agrega.

 

En la misión Catholique encuentran acogida, formación e incluso trabajo para no tener que emigrar en busca de un futuro digno. Pero, aun así, muchos quieren cruzar. Desde la misión, con las pocas ayudas que reciben, ofrecen gratuitamente clases de alfabetización, idiomas, informática, formación profesional y a los más decididos les ayudan a montar su propio negocio con microcréditos.

 

Los únicos que permanecen siempre en la misión son el père Jerome con otros dos padres espiritanos y las Hermanas de Betania, 4 religiosas indias, que ayudan al père Jerome hasta el límite de sus fuerzas. Ellas son las encargadas de la guardería de la misión Catholique, la primera y mejor guardería de todo Mauritania.

 

Jean Guillaume tiene 34 años y está aprendiendo a leer. Asiste todos los días a las clases de alfabetización que se imparten en la misión. Allí, con su cuaderno de primero de Primaria, aprende las letras y lee en voz alta con una voz ofuscada, algo tartamudeante. Respira hondo y muy concentrado, consigue leer toda la línea de la versión francesa de «Mi mamá me mima». «Hay cosas que es mejor poder leer uno mismo», explica el joven senegalés. «Yo, en verdad, también quiero cruzar a España, pero quiero hacerlo en un barco de verdad. He visto los cadáveres en la playa. Esos están locos. Se van de cualquier forma. Yo no. Yo soy pescador, conozco la fuerza del mar», afirma con rotundidad.

 

Jóvenes de Senegal, Mali, Guinea Bissau, Gambia, Nigeria, Congo, Camerún y Ghana juegan al fútbol en la misión mientras que, de lejos, otean el mar. El père Jerome sabe que tarde o temprano van a cruzar. Mientras tanto, les puede ayudar, pero cuando llegue el momento y se embarquen, sólo le queda orar.

 

 

«Para un musulmán, convertirse a la fe católica es un camino de obstáculos»

 

La Razón

 

Cuando más se cierran las puertas del islam, más se abren las del cristianismo. Ésta es la experiencia de musulmanes convertidos al catolicismo que relatan sus historias en medio del miedo a ser reconocidos y el temor por su propia vida. También es, como no podía ser de otra manera, la historia de Antonio. Un nombre falso que oculta la identidad de un argelino de 40 años que hace tan sólo ocho «navegaba» por el dial de radio en busca de un programa que le ayudara a mejorar su italiano y tropezó -desde luego sin buscarlo- con Radio María. Las dudas que le suscitaba la radicalidad de la sharia impuesta por la larga dictadura del Frente de Liberación Nacional aumentaban cada día con los nuevos atentados, violaciones y amenazas que las noticias relataban. «¿Cómo es posible -pensaba Antonio- que alguien se adueñe de las palabras del Corán y las transforme en un arma con que golpear a las personas indefensas?».

 

Sus dudas iban cristalizando en un abandono de las prácticas del islam y, aquel día, la radio inició un punto y aparte que todavía hoy continúa. Antonio se convierte en un habitual de Radio María que le descubre un Dios muy diferente del que él conocía. El ansia de conocer más se mezcla con el miedo al cambio: «En Occidente, cambiar de religión es algo normal, no cuesta nada (…). Sin embargo, para nuestra cultura es un camino accidentado, lleno de obstáculos», explica. De hecho, «para nosotros, perder la fe es un drama, es la antecámara de la desesperación, no es como para vosotros, occidentales, que lográis vivir tranquilos también sin Dios».

 

Ser creíbles con hechos

A pesar de todo, tras algunos meses de entrevistas con un sacerdote francés, Antonio pide el bautismo. Está convencido de que ha encontrado un tesoro que no puede dejar escapar. No es un sendero fácil, hace falta un tiempo que verifique el cambio que Antonio siente en su corazón. Cuando el momento se acerca, el argelino comprende que su tierra no es el mejor lugar para continuar con su conversión, así que emigra a Italia ante las amenazas de denunciarlo que recibe de su propia familia. Allí consigue permiso de residencia, casa y trabajo, y por fin puede realizar su sueño de vivir su fe en libertad. «Ahora comprendo, -explica Antonio- lo decisivo que puede ser, para ser realmente creíbles, demostrar con los hechos que una civilización que ha heredado los grandes valores del cristianismo puede convertirse en punto de referencia también para el mundo islámico».

 

La historia de Antonio es una de las muchas que se relatan en «Cristianos venidos del islam» (LibrosLibres). Son historias de miedo, de separación, de huida… Sus protagonistas denuncian que, mientras las historias de occidentales convertidos al islam son seguidas con interés por los medios de comunicación, su viraje espiritual hacia la Iglesia pasa desapercibido para el gran público. Mientras los primeros son invitados a programas de televisión, se convierten en presidentes de las asociaciones islámicas más famosas y, esencialmente, no tienen ningún problema de visibilidad, ellos han de resignarse a vivir en clandestinidad, poniendo en juego su propia vida y la de su familia. Y aun así, están convencidos de que les compensa.

 

Por eso, los autores explican que este libro pretende ser, también en parte, una llamada de atención para los cristianos: «Quizás pueda librarlos del entumecimiento y de la normalidad con que viven esa revolución antropológica, antigua y siempre nueva, que se llama cristianismo».

 

 

Los secuestradores de los sacerdotes de Irak piden un rescate de un millón de dólares

 

La Razón

 

La oscuridad rodea el caso de los dos sacerdotes católicos desaparecidos el pasado sábado en Mosul, ciudad del norte de Irak. Pese a que en un principio se anunció el lunes su liberación, al rato la noticia se desmintió, por lo que los dos clérigos iraquíes siguen estando retenidos contra su voluntad.

 

Fue la agencia católica iraquí Aina, generalmente muy bien informada sobre la situación de esta minoría religiosa en el país, la que afirmó que el padre Mazin Esho, de 35 años, y su compañero Piyous Affas, de 60, habían sido finalmente liberados. Sin embargo, la exclusiva de Aina fue luego desmentida por el obispo de Mosul, Basile Georges Casmoussa, quien reconoció que todavía seguían en manos de una banda de desconocidos. La noticia de Aina «no es cierta», sentenció el prelado. «Por lo que yo sé el padre Affas y el padre Esho siguen en manos de sus secuestradores», añadió. Monseñor Casmoussa, que está dirigiendo las gestiones para conseguir la liberación de los dos sacerdotes, explicó que los secuestradores se habían puesto en contacto con él para pedirle un rescate de un millón de dólares. «Es una cifra que está fuera de nuestras posibilidades», reconoció el obispo. «Hemos vuelto a llamarles pero nadie nos ha respondido. En cualquier caso, hay que tener confianza y rezar por la liberación de nuestros dos sacerdotes», animó monseñor Casmoussa.

 

Según los miembros de la comunidad católica iraquí, el hecho de que los secuestradores hayan pedido una cantidad de dinero como rescate significa que son delincuentes comunes y no radicales islámicos, que estarían motivados por una razón político-religiosa. Esta primera opción invita a confiar en un final feliz más que la segunda.

 

 

«No hay un cuarto secreto de Fátima», afirma Bertone

 

La Razón

 

El mensaje de Fátima no ha perdido fuerza. Noventa años después de las apariciones en Cova de Iria (Portugal), el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, edita en España «La última vidente de Fátima», un libro que recoge sus tres encuentros y conversaciones con sor Lucía, fallecida en 2005 a los 97 años, la última de los tres protagonistas del milagro. El libro, que sale a la venta esta semana, editado por La Esfera, se presentó el pasado sábado en Fátima (Portugal), coincidiendo con el 90º aniversario de las apariciones.

 

El libro -en realidad, una larga entrevista del vaticanista y periodista de la RAI, Giuseppe de Carli al cardenal Bertone- recoge, por expreso deseo de Juan Pablo II, la historia del acontecimiento milagroso que marcó el siglo XX: las apariciones; las profecías sobre la guerra y el destino de Rusia; el atentado que él mismo sufrió en 1981, «personalmente convencido de que la "mano materna" de la Virgen había desviado la bala que podía haber sido para él mortal», según explica Benedicto XVI en el prólogo del libro. Recoge también el enigma que rodeó durante tanto tiempo el «tercer secreto», revelado por Juan Pablo II en el año 2000, sin olvidar el presunto «cuarto secreto», todavía sin desvelar: según teorías apocalípticas, Juan Pablo II, al ordenar la publicación del «tercer secreto» de Fátima, no reveló todos los contenidos e indicaciones dejados por la Virgen a sor Lucía.

 

Fin de la revelación

El cardenal Bertone sale al paso de los rumores: no existe un cuarto secreto, el mensaje de Fátima terminó con la revelación del tercer secreto en el año 2000. Lo corrobora quien más autoridad tiene para hacerlo: la propia sor Lucía, que a la pregunta: «¿Nunca han existido dos sobres y dos secretos?» responde, tajante: «Este es el tercer secreto, y yo nunca he escrito otro». Una rotundidad que el periodista Giuseppe de Carli recogió también en una entrevista a la que fue superiora de Sor Lucía durante años, sor María Celina: «Cuando alguno le decía: "sor Lucía, dicen que existe otro secreto...", ella miraba irónicamente. "Si existe, que me lo cuenten. Yo no conozco otros».

 

Benedicto XVI, que vivió la revelación del tercer secreto cuando todavía era prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe , escribe en el prólogo: «Que estos recuerdos no se queden en un precioso acervo de emociones personales, sino que, tratándose de eventos que han caracterizado la Iglesia del último tramo del siglo XX, sean entregados a la memoria colectiva como huellas no carentes de significado en la historia secular».

   

 

 

 

NACIONAL

   

La Ley de Memoria Histórica pasa al Pleno respaldada por PSOE, PNV, CiU, IU y CC. El PP apoya siete puntos, entre ellos el referido a 'despolitizar' el Valle de los Caídos

 

EL MUNDO

 

 El PSOE, con apoyos de IU-ICV, CiU, PNV y CC (representante del Grupo Mixto), ha logrado sacar adelante en la Comisión Constitucional del Congreso la denominada Ley de Memoria Histórica, a la que se opusieron ERC y el PP, si bien el Grupo Popular apoyó siete artículos, entre ellos los referidos a la mejora de indemnizaciones ya existentes y a la "despolitización" del Valle de los Caídos. El dictamen de la comisión se elevará ahora al Pleno del Congreso para su aprobación y remisión al Senado, lo que se calcula para la última semana de este mes.  

 

En el debate de este miércoles se introdujeron seis cambios que los socialistas pactaron con IU-ICV y los nacionalistas, entre los que destacan la ampliación de las opciones de recuperar la nacionalidad española para nietos de exiliados, derecho que se extiende también a los miembros de las brigadas internacionales.  

 

Entre los puntos apoyados por el PP, se encuentra una enmienda transaccional de CiU que hace referencia a "despolitizar" de forma "absoluta" el Valle de los Caídos, recinto que a partir de ahora tendrá entre sus objetivos "honrar y rehabilitar la memoria" de todas las personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil y de la represión política que la siguió.

 

El Valle de los Caídos, cuyo símbolo más visible y conocido es una gran cruz de 150 metros de altura que puede verse a 40 kilómetros de distancia, se encuentra en el municipio madrileño de El Escorial y fue construido entre 1940 y 1958, utilizando la mano de obra de presos republicanos, para "perpetuar la memoria de los caídos" en el bando de los sublevados durante la Guerra Civil española. El nuevo artículo 16 de la ley, aprobado también con el apoyo del PP, prohíbe además que en el recinto del Valle de los Caídos se lleven a cabo actos de naturaleza política o "exaltadores de la Guerra Civil, sus protagonistas, o del franquismo". Asimismo, la Fundación que gestiona el monumento fomentará las "aspiraciones de reconciliación que hay en nuestra sociedad" con objeto de profundizar en el conocimiento de este periodo histórico.  

 

Pese al apoyo del PP a siete artículos, el secretario general de este partido, Ángel Acebes, arremetió de nuevo duramente contra la nueva ley. A su juicio, esta norma culmina una legislatura "dedicada a dividir a los españoles en vez de unirlos" y "supone culminar una legislatura dedicada a terminar con lo mejor de nuestra historia, que fue la conciliación, la concordia entre todos los españoles".

 

 

Mons. Pérez González, director de la Cátedra de Misionología de San Dámaso, afirma que "cuando Dios se pierde en el horizonte del hombre, éste pierde su propia capacidad de vivir, mirar y sentir"

 

Análisis Digital

 

Durante la presentación de la Cátedra de Misionología de la Facultad de Teología 'San Dámaso', el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Francisco Pérez González, que es, además, presidente de las Obras Misionales Pontificias, habló sobre "Dichosos los que creen. DOMUND 2007"

 

Monseñor Francisco Pérez explicó ayer la razón de nacer de la Cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso, de la que es director, y mostró su deseo de que "a través de esta Cátedra, sin hacer sombra sino continuando la labor evangelizadora de la Iglesia en España, podamos seguir motivando el anuncio de Cristo".

 

Para el director de la nueva Cátedra, "tenemos que perder el miedo, despertar del letargo a esta sociedad narcotizada por el materialismo, el hedonismo y el pansexualismo". Así, reconociendo esta urgencia de la misión, se refirió a Juan Pablo II cuando proclamó la misión "Id a por los demás" y dijo que era una nueva época misionera. "Si todos los cristianos responden con generosidad a los desafíos de nuestro tiempo, estarán dando lo mejor", aseguró.

 

Monseñor Pérez González hizo alusión, también, a la frase de Pablo VI: "La Iglesia necesita un perenne Pentecostés. Necesita fuego en el corazón, palabra en los labios y profecía en la mirada" y dijo que "cuando Dios se pierde en el horizonte del hombre, éste pierde su propia capacidad de vivir, mirar y sentir".

 

Además, reconoció que la Iglesia contempla con satisfacción cómo congregaciones e institutos desempeñan esta labor y destacó que está surgiendo nuevas formas de promoción del Evangelio como voluntarios o asociaciones familiares. "Lo importante es darnos cuenta de la gran misión que tenemos hoy", concluyó.

 

Por su parte, el decano de la Facultad, Pablo Domínguez, centró su intervención en el sentido de la Cátedra de Misionología y explicó que supone un enriquecimiento del quehacer universitario pues supone un "nuevo impulso y aliento". Así, señaló que "presta su mirada a la formación espiritual de los misioneros".

 

En este sentido, señaló que se trata de una nueva actividad que busca profundizar en la tarea misionera y recordó que "la misión es el alma de la Iglesia". "La Cátedra de Misionología –añadió- ahonda con la razón en el misterio de Cristo". De hecho, manifestó que San Dámaso quiere contribuir hasta el final en esta actividad misionera, que es "la evangelización de los pueblos".

 

 La experiencia misionera estuvo a cargo del padre Germán Arconada, misionero en Burundi, que habló sobre los "Misioneros de África. Padres Blancos". Este testimonio de un hombre que lleva 44 años de misión relató cómo tuvo un golpe fuerte que le motivó a enseñar a la gente "por dónde ir". "Necesitan un encuentro con Dios", afirmó.

 

Rueda de prensa con motivo del día del Domund. El Estatuto del Cooperante deja fuera a 15.000 misioneros

 

ABC

 

La Iglesia denunció ayer que 15.000 misioneros españoles, que realizan su misión en el extranjero «de manera permanente y estable, quedan fuera del Estatuto del Cooperante», pese a las «buenas palabras» del Gobierno.

 

En una rueda de prensa con motivo del día del Domund, que se celebra este domingo, el subdirector nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP), Anastasio Gil, indicó que, «a pesar de ser españoles, la mayoría de nuestros misioneros (el total es de 17.515) quedan desprotegidos de cobertura sanitaria y de cotización a la Seguridad Social» mientras se encuentran en el extranjero.

 

«Cuando regresan a su país, son atendidos por caridad, no por justicia», denunció el sacerdote, quien añadió que «estamos escuchando buenas palabras por parte del Gobierno desde hace años, pero nadie soluciona la flagrante injusticia que se está cometiendo con estos misioneros».

 

Generosidad del pueblo español. Gil apuntó que, cuando finalmente estos misioneros regresan a España, «no tienen derecho al seguro de desempleo» como el resto de cooperantes. «Estamos trabajando para que el Estatuto del Cooperante pueda dar cabida al misionero, pero se nos antoja difícil», concluyó Anastasio Gil.

 

La denuncia del subdirector nacional de OMP sirvió como «sentido recuerdo» a los miles de ciudadanos españoles que, movidos por su fe, contribuyen a mejorar las condiciones de cientos de millones de personas en todo el mundo. «Y que llevan a cabo su función gracias a la solidaridad de los españoles», añadió el arzobispo de Pamplona y director nacional de OMP, Francisco Pérez, quien resaltó que «España es el segundo país del mundo en aportaciones a las misiones», sólo por detrás de Estados Unidos. El pasado año, nuestro país aportó un total de 27 millones de dólares.

 

Mártires en tierras de misión. En el entorno mundial, los donativos superaron los 128 millones de dólares. Gracias a ellos, la Iglesia ha puesto en marcha, cada día, la friolera de cuatro obras sociales y una decena de centros escolares.

 

Monseñor Pérez trazó el perfil del misionero español: una religiosa (56,29% del total), nacida en Castilla y León (30,11%) y que trabaja en un país de Iberoamérica (71,51%). El arzobispo de Pamplona aprovechó su presencia ante los medios para recordar que «62 de los 498 mártires que serán beatificados el 28 de octubre en Roma, trabajaron como misioneros en algún momento de su vida».  

 

Más de 15.000 misioneros españoles carecen de cobertura social y sanitaria

 

La Razón

 

La mayor parte de los misioneros españoles, unos 15.000 del total de 18.000, carecen de la «cobertura social y sanitaria» mínima de la que sí gozan los cooperantes españoles. El motivo: la tradicional figura del misionero no tiene cabida dentro del actual Estatuto de los Cooperantes que el Gobierno aprobó en abril del año pasado. La situación fue denunciada ayer por el subdirector de las Obras Misionales Pontificias(OMP), Anastasio Gil, en la rueda de prensa en la que se presentaba la campaña del Domund que la Iglesia católica celebrará el próximo domingo. Gil aseguró que ante esta «flagrante injusticia» el Gobierno sólo tiene «buenas palabras», pero no ha logrado resolverla.

 

En abril del año pasado el Gobierno socialista aprobaba el Estatuto de los Cooperantes con el fin de «garantizar los derechos, en especial laborales, de las personas que desarrollan actividades de cooperación». El objetivo era apoyar desde el Estado «el trabajo de nuestros cooperantes, que se realiza frecuentemente, en lugares y condiciones de notable dureza». Sin embargo, el estatuto restringe la figura del cooperante a aquellas personas que tiene una relación laboral, con o sin remuneración, con una de las entidades inscritas en el registro de la Agencia Española de Cooperación Internacional.

 

Excluidos como cooperantes

De esta forma, sólo unos 1.400 españoles (según los datos facilitados por la Asociación Profesional de Cooperantes) se benefician del Real Decreto que, por contra, excluye a los 17.515 misioneros de nuestro país que realizan su tarea de forma totalmente voluntaria. Anastasio Gil explicó ayer que «el misionero es un voluntario y no tiene una contraparte», por lo que no tendría sentido simular un contrato para acogerse a estos derechos. Gil reconoció que desde OMP están trabajando para que el Gobierno los incluya dentro del Estatuto del Cooperante, ya «que trabajan de forma permanente y estable».

 

En la actualidad, cuando los misioneros españoles vuelven a España, al no estar inscritos en la Seguridad Social, son atendidos por la sanidad pública «por caridad, pero no en justicia» afirmó Gil. De igual forma, a su jubilación sólo tienen derecho a recibir «una pensión no contributiva que apenas les alcanza para vivir». Tampoco pueden acceder a otro tipo de prestaciones como subsidios de desempleo o programas de reinserción laboral.

 

Si bien en el caso de sacerdotes y religiosos, la ayuda de las diócesis o las órdenes, contribuye a paliar estas carencias, la situación es especialmente dramática en el caso de los 755 misioneros laicos, para quienes esta labor que realizan en el Tercer Mundo no tiene ningún tipo de reconocimiento civil o laboral. Estos misioneros, a quienes en algunas ocasiones les acompañan sus familias, suelen prestar su colaboración durante un periodo limitado de tiempo, por lo que al volver a España se encuentran sin derecho a prestaciones por desempleo y con años sin cotización de cara a su futura jubilación.

 

Los sacerdotes diocesanos son los únicos misioneros que tienen garantizada su cotización a la Seguridad Social, y las prestaciones que de ello se derivan,y no como consecuencia de su labor, sino porque se acogen al convenio especial que rige la relación laboral del clero español. Unos pocos religiosos gozan también de este estatus. Con un total de 17.515, España es uno de los países que aporta un mayor número de misioneros a la Iglesia católica. La mayoría de ellos, un 71,51 por ciento, trabaja en América Latina y en África, un 14,52 por ciento.

 

 «La persecución religiosa en España fue la mayor de la Historia»

 

La Razón

 

De su diócesis proceden 57 de los 498 mártires que serán beatificados en Roma el próximo 28 de octubre. El Primado de España ha sido, además, uno de los principales impulsores del proceso de beatificación, en el que se ha embarcado no sólo con el afán de un hagiógrafo, sino como devoto de los futuros beatos: «Escribieron algunas de las páginas más impresionantes de la Iglesia católica en España», afirma. Por eso defiende el proceso de beatificación, «que ha sido muy minucioso».

 

- La Iglesia ha defendido desde el principio que los mártires murieron exclusivamente por odio a la fe y no por motivos políticos. ¿Se puede hablar realmente de persecución religiosa durante la Guerra Civil?-No se puede hablar de mártires si el motivo que los condujo a la muerte no es exclusivamente el del odio contra la fe. Cuando se han analizado las causas martiriales se ha sido muy minucioso, de modo que en ningún caso cabe la mínima duda de que así fue. Nadie puede negar que en la década de los treinta hubo una auténtica y cruel persecución religiosa en España. La más grande de toda la historia.

 

- ¿Cuáles son los argumentos en los que se basa la Iglesia?La persecución comenzó muy temprano, con ataques a la religión católica, la quema de conventos y de iglesias, la destrucción de obras de arte y de culto y la eliminación de personas a partir de 1934. De esta persecución son los santos mártires de Turón: los hermanos de la Salle y su capellán, un padre Pasionista. Los hechos son los hechos, desgraciadamente.

Con todo hay que añadir que esta persecución religiosa de los años treinta es una de las páginas más impresionantes de la fe cristiana o de la Iglesia católica en España; señal del arraigo y de la vitalidad de la fe: no hubo ningún caso de apostasía. Y es uno de los signos más esperanzadores para el presente. Su memoria no es para la división sino para seguir su testimonio valiente de que Dios es Dios y es Amor, perdón y reconciliación. Con su beatificación, la Iglesia en España será revitalizada. Se abre una nueva primavera para la Iglesia.

 

-No faltan voces que consideran que beatificar a los mártires «de un sólo bando» es «partidista» y que, además, puede reabrir heridas...-La Iglesia beatifica no a los de un bando, sino a quienes han sido mártires de la fe, a los que sufrieron la muerte por su testimonio supremo de Jesucristo, Rey del universo. No pertenecen a ningún bando de una guerra civil que, por supuesto, ellos no quisieron ni promovieron, y que todos lamentamos como una gran desgracia entre hermanos. Sin duda, hubo otras personas asesinadas injustamente, pero no fueron mártires. Los mártires no reabren heridas; más bien las cierran, y nos hacen mirar al futuro y mostrarnos el camino del amor y del perdón, signo de Dios Amor por el que dieron su vida, como camino de futuro y de paz.

 

Una espera de 70 años

-Si son tan evidentes, como afirma, los testimonios de los futuros beatos, ¿por qué no se les ha beatificado antes; por qué han tenido que pasar más de 70 años?-La Iglesia es muy prudente, actúa sin prisas; quiere y debe proceder con la máxima certeza y con las pruebas más fehacientes. Los procesos llevan su ritmo. Pío XII, más que Pablo VI como a veces se dice, decidió que pasara un tiempo prudencial, que estimó en 50 años, para aclarar todo lo referente a estas causas. Desde entonces, exactamente el 29 de abril de 1987 (se acaban de cumplir los 20 años de la primera beatificación de las carmelitas de Guadalajara), las causas, una por año, han ido rescatando el testimonio de estos mártires de la persecución religiosa en España en el siglo XX.

 

Ningún miembro del Gobierno

-¿Tiene constancia de que vaya a asistir a la ceremonia en Roma algún miembro del Gobierno o de la oposición?-En estos momentos no tengo datos fehacientes para responder a su pregunta. En todo caso, la Conferencia Episcopal y los mismos obispos, a diferentes niveles, han informado o estarán informando a quienes corresponda hacerlo del ámbito nacional, autonómico o local.

 

-¿Qué testimonios de los mártires considera más llamativos?-Todos, absolutamente todos. La riqueza que ofrece el testimonio de los 498 mártires que van a ser beatificados el 28 de este mes tiene tal riqueza, es tan profunda, que podemos acercarnos a todos y cada uno de ellos según nuestra vocación y ministerio: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seglares, seminaristas... ¡Cómo recuerdo a tantos seglares de mi diócesis de origen, Valencia, y qué testimonios tan admirables nos dejaron no pocos seglares, por ejemplo de Acción Católica, aquí en la diócesis de Toledo! De esta beatificación, el testimonio martirial de los obispos de Ciudad Real y de Cuenca, monseñor Estenaga y monseñor Laplana, ambos de esta provincia eclesiástica, me están ayudando mucho en estos días.

 

No me resisto, con todo, a citar el testimonio de uno de los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo que será beatificado el próximo 28; se trata de don Ricardo Pla Espí, capellán mozárabe y Secretario de Estudios de la Universidad Pontificia de Toledo. Cuando fueron a su casa los encargados de matarlo, su padre abrió la puerta; don Ricardo, consciente de lo que hacía, bajó rápidamente a la entrada y dijo: «El sacerdote soy yo». Su madre y su hermana salieron también y se despidió de todos con estas palabras: «Madre, ¿usted no me ha criado para el cielo? Pues ésta es la hora. Al martirio hay que ir con alegría». Su madre le respondió: «Hijo mío, mucho valor para sufrir, y mucho más amor para perdonar». A los pocos minutos, trasladado al paseo del Tránsito, cayó fusilado. Era la tarde del 30 de julio de 1936. Murió perdonando a su enemigos y gritando: «¡Viva Cristo Rey!».

 

 

Esta iglesia se vende

 

EL MUNDO

 

El Arzobispado ofrece un templo en desuso por 2,7 millones de euros. Entre otras ofertas, ha recibido varias de Hipercor. Los vecinos denuncian que el suelo se cedió para usos religiosos y piden que allí se hagan equipamientos sociales

 

Se ha casado usted en la iglesia del Padre Nuestro de la Alameda de Osuna? ¿Ha bautizado allí a sus hijos? Si es así y tiene un dinerillo ahorrado, es el momento de hacerse con ese templo que tantos momentos importantes ha visto pasar en la calle Cantabria, 42. La iglesia se vende. Lo hace directamente por medio del Arzobispado, que ha puesto un cartelito rojinegro con un número de teléfono donde no se cortan a la hora de dar el precio que piden por el inmueble: 2.700.000 euros. Todo sea para sacar dinero para pagar la nueva iglesia estrenada el pasado junio en la misma calle, pero 38 números más abajo.

 

Hasta ahí la cosa no dejaría de ser curiosa, pero ese no es el adjetivo que utilizan desde la Asociación Familiar Alameda de Osuna (AFAO), donde consideran «indignante» lo que piensa hacer el Arzobispado.

 

Hacer negocio

«No se trata de meternos con la Iglesia», deja muy claro Julián Moreno, su presidente. «En 1973, los terrenos pertenecían a Bareco, la empresa que fabricó los edificios de los números 38 y 50. Entonces, los 400 metros cuadrados iban a destinarse a jardines, pero el Arzobispado necesitaba un templo y la constructora se los donó para uso religioso», explica.

 

«Durante los años posteriores, la Iglesia vino haciendo sus funciones y nosotros las nuestras. Lo que es inexplicable es que ahora hayan dejado la pequeña iglesia austera para hacerse una que es todo un lujo y, de paso, que quieran hacer negocio con los antiguos terrenos. En el barrio existe mucha precariedad y ese espacio sería perfecto para crear un centro de mayores o para crear una guardería pública para niños de cero a tres años, ya que no existe ninguna en la Alameda», se lamenta Moreno. «Piden 2.700.000 euros por algo que no les costó nada. Esa forma de lucrarse es muy poco católica. Más bien es inmoral», sentencia. Según AFAO, la nota simple del inmueble no tiene fecha de caducidad, pero marca que debe destinarse a fines religiosos.

 

Por su parte, el que fuera párroco de la antigua iglesia y que ahora ejerce en la nueva, Tomás Priego, ve la situación con otros ojos: «Siempre se dijo que la otra iglesia era provisional», explica, Por lo demás, ve lógica la postura de sus superiores. «El terreno donde se construyó el anterior templo se cedió a la Iglesia, y por lo tanto, es suyo. Aunque los vecinos creen que el terreno pertenece al barrio y no es así. Además, no se está vendiendo un templo, sino una nave que es de la Iglesia para sufragar los gastos de la nueva, que ha costado su dinero y, como es natural, queremos pagarla y que sea nuestra», dice Priego.

 

Se se muestra muy contento y feliz por el hecho de que el barrio tenga una iglesia nueva y resplandeciente, con un único pero: que el repartidor del periódico al que está suscrito ahora no se lo deja en el buzón, sino que se lo tiran por las verjas. Y eso que ha puesto una abertura lo suficientemente grande como para que esto no pase. En la calle, la gente se muestra mayoritariamente a favor de la asociación de vecinos. Incluso los fieles. «La nueva iglesia no me gusta, con esa torre con una cruz que parece un trampolín... Es fea de narices», protesta la vecina Aurora Díaz, que antes iba a la antigua iglesia del Padre Nuestro y ahora se niega a acudir a la nueva.

 

Lejos de casa

«Me queda más lejos -afirma- y tengo que ir con el bastón para luego entrar y verme con una especie de plaza de toros. Porque es muy grande e inhóspita. Es insultante que pasen el cepillo diciendo que es para pagarla», asegura. «Si Jesucristo levantara la cabeza y viera todo lo que tiene el Vaticano y lo que hace el Obispado se volvería a morir», aprovecha para comentar entonces una señora antes de salir corriendo como si se arrepintiera de lo dicho. En ese momento, a su lado pasa Dulce, una vecina que está contenta con el cambio y desea que en el antiguo templo se ponga un supermercado.

 

Fuentes del Arzobispado reconocen que han recibido «muchas ofertas», entre ellas las de Hipercor. También dicen que se trata de la comercialización de un local normal que está vacío y que se desacralizó en junio. Lo recaudado con la venta, que se espera que se concrete antes de que finalice el año, se destinará a pagar la nueva iglesia. No obstante, desde AFAO harán un último intento por frenar la venta. Hoy presentaran en el Arzobispado de Madrid las primeras 1.000 firmas, y seguirán personándose en el Ayuntamiento para que tome partido.

 

 

Católicos de base piden a los obispos que reconozcan sus culpas en la Guerra Civil

 

EL PAÍS

 

Inoportunas y discriminatorias. Ésta es la opinión de los católicos españoles agrupados en Redes Cristianas sobre la próxima beatificación de 498 personas asesinadas en el sector republicano, la práctica totalidad durante los primeros meses de la Guerra Civil de 1936.

 

"Dado que la Iglesia [católica] no ha pedido perdón por lo ocurrido, esta beatificación es inoportuna y manifiesta la incapacidad de la jerarquía por superar las posiciones de hace 70 años", opina este colectivo en un manifiesto titulado Solidaridad con todas las víctimas de la Guerra Civil y acerca de próxima beatificación.

 

La asamblea de Redes Cristianas reúne a 147 grupos, comunidades y movimientos católicos de base repartidos por todas las diócesis, algunos con gran predicamento nacional como las Comunidades Cristianas Populares, la Corriente Somos Iglesia, varias Hermandades Obreras provinciales de Acción Católica (HOAC), la Federación de Mujeres y Teología o Justicia y Paz.

 

El manifiesto de Redes Cristianas empieza con una referencia "a las víctimas de la Guerra Civil española (1936-1939) y a las que siguieron durante los años de la dictadura franquista (1939-1975)". Añade: "Para construir un futuro en paz será siempre necesario que las partes reconozcan los errores que les condujeron a la guerra y pedir perdón por ellos. Hoy ya no se trata de buscar culpables, pero tampoco de un ambiguo relativismo histórico. Se trata de que todas las partes reconozcan su parte de culpa, y, en primer lugar, nosotros, los cristianos, reconocer y pedir perdón por la posición beligerante que la mayor parte de la jerarquía eclesiástica tuvo".

 

Redes Cristianas sostiene más tarde que "la purificación de la memoria histórica no ha de consistir en juzgar el pasado común repartiendo culpabilidades". "Todos somos corresponsables de los hechos colectivos: ganamos con los que ganan y perdemos con los que pierden. Debemos reconocer que en nuestra Guerra Civil perdimos todos", dice este grupo de católicos de base, antes de advertir sobre la inoportunidad de las beatificaciones masivas gestionadas por los obispos desde hace décadas.

 

"Desde la más profunda admiración por las vidas y sobre todo por las circunstancias de sus muertes, creemos que, dado que la Iglesia no ha pedido perdón por lo ocurrido, esta beatificación es inoportuna. Por otra parte, se presta a una obvia instrumentalización política", sostiene Redes.

 

Las otras víctimas

El manifiesto no olvida el proceso en marcha para recuperar la memoria histórica de todas las víctimas del golpe militar de 1936 y de la larga guerra civil que provocó aquel desnucamiento del Estado (que los obispos de la época bendijeron como cruzada), y en recuerdo también de los asesinados durante la represiva dictadura posterior.

 

Lo jerarquía actual del catolicismo español se opone a la llamada Ley de la Memoria Histórica que promueve el Gobierno socialista porque, dice, reabre "viejas heridas" de la Guerra Civil. Los obispos también execran sin matices de la Segunda República, a cuya gestión atribuyen la mayor persecución religiosa de la historia. Consecuencia de esa opinión es su aportación al catálogo de mártires del siglo XX, reunido por el Vaticano en la década pasada. Del total de 12.692 posibles mártires de la fe registrados en todo el mundo, 10.000 son españoles.

 

Redes Cristianas rechaza la visión sobre la Segunda República de una jerarquía que empezó a combatir al nuevo régimen nada más ser proclamado. Dice el colectivo de católicos de base: "Es necesario honrar también y sin ninguna ambigüedad la entrega generosa de tantos que murieron por la causa de la justicia, del reconocimiento de los derechos de todos, de la paz. Olvidar a los miles de maestros, sacerdotes, obreros, dirigentes, políticos, etcétera, que murieron víctimas de la represión franquista no sólo es una injusticia, sino que hace imposible la reconciliación y la paz".

 

El manifiesto estima también "muy satisfactorios algunos de los esfuerzos del Gobierno legítimo de la República", como la extensión de la enseñanza para todos, el reconocimiento de los derechos de la mujer o la separación Iglesia-Estado. "Será profundizando en estas propuestas como, implícitamente, honraremos a los que trabajaron en estas direcciones", concluye.  

 

 

Los obispos del Sur desean que " la Enseñanza Religiosa Escolar alcance la plena estabilidad académica y social que su naturaleza y trascendencia merecen"

 

Análisis Digital

 

Los obispos de las Provincias Eclesiásticas de Granada y Sevilla se reunieron durante los días 15 y 16 de octubre para reflexionar sobre la enseñanza religiosa escolar y su profesorado en Andalucía   

 

Tras felicitar a los padres por su "preocupación, exigencia y elección" de la enseñanza religiosa escolar para sus hijos, derecho inalienable reconocido en la Constitución, recordaron que son ellos los que tienen la responsabilidad directa de la educación cristiana y moral de los hijos y que los poderes públicos deben garantizar la "formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".   

 

Los obispos del Sur lamentaron, sin embargo, que la nueva ley educativa socialista reduzca el horario de las clases de Religión en las escuelas, con la consiguiente reducción de la jornada laboral de los profesores que la imparten, a quienes mostraron todo su apoyo. Según expresaron en una nota, "hemos vivido con preocupación y dolor las tensiones y angustias que han afectado a sus profesores". "El diálogo mantenido con la Administración,-añadieron- a distintos niveles, no ha alcanzado los frutos deseados", por lo que calificaron la situación de "insatisfactoria". 

 

En cuanto a la asignatura obligatoria "Educación para la ciudadanía y Derechos Humanos", se remitieron a las Notas de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española del 28 de febrero y del 20 de junio de este año.   

 

Finalmente, reconocieron que la responsabilidad última debe recaer sobre los padres por lo que los colegios católicos obligados a impartir la polémica asignatura, "han de desarrollar su programa de conformidad con el Ideario del Centro, primando los valores y principios morales que han de inspirar la educación de la Escuela Católica".