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INTERNACIONAL
El Papa apela a la comunidad internacional para erradicar el hambre en
el mundo
Análisis Digital
Benedicto XVI ha enviado un mensaje al director general
de la FAO, Jacques Diouf, en ocasión de la Jornada
Mundial de la Alimentación que como cada año se celebra
el 16 de octubre
El
Papa señaló ayer que el tema elegido para esta Jornada,
"El derecho a la alimentación", abre idealmente las
reflexiones que la Comunidad internacional se prepara a
hacer con ocasión de las celebraciones previstas con
ocasión del 60° aniversario de la Declaración Universal
de los Derechos del Hombre. Una coincidencia que ayuda a
pensar en la importancia que el derecho a la
alimentación tiene para la feliz consecución de otros
derechos, empezando ante todo por el derecho fundamental
a la vida.
El
Santo Padre recordó que "los esfuerzos realizados hasta
ahora no parecen haber disminuido significativamente el
número de hambrientos en el mundo. Y esto es debido
quizás a que se tiende a actuar motivados, sólo por
consideraciones técnicas, económicas y materiales
olvidando la prioridad de la dimensión ética" del "dar
de comer a los hambrientos".
Por
otro lado el Papa hizo hincapié en que "cada vez son más
numerosas las personas que, a causa de la pobreza o de
conflictos sangrientos, se ven obligadas a buscar
sustento fuera de su tierra". Es necesario, por tanto,
afirmó el Pontífice, que madure en la Comunidad de las
Naciones una conciencia solidaria que considere la
alimentación como un derecho universal, sin distinciones
ni discriminaciones.
"El
objetivo de erradicar el hambre requiere también métodos
y acciones específicas que permitan una explotación de
los recursos que respete el patrimonio de la creación,
dejando a un lado razones exclusivamente económicas y
egoístas". Benedicto XVI escribe que el derecho a la
alimentación tiene una repercusión inmediata tanto en su
dimensión individual como comunitaria, que afecta a
pueblos enteros y grupos humanos. Es apremiante, pues,
un empeño común y concreto en el que todos los miembros
de la sociedad, tanto en el ámbito individual como
internacional, se sientan comprometidos a cooperar para
hacer posible el derecho a la alimentación, cuyo
incumplimiento constituye una violación evidente de la
dignidad humana y de los derechos que derivan de ella.
Père Jerome, el «Padre Pateras» mauritano que bendice los cayucos
La
Razón
Frente a las playas de Nuadibú, al norte de Mauritania,
se levanta una iglesia con forma de media esfera blanca
y un pez en la cima. Se trata de la misión Catholique.
Allí, un joven, atlético y siempre sonriente sacerdote
nigeriano, el père Jerome juega al fútbol con unos
jóvenes inmigrantes africanos. Mañana puede que ya no
vuelvan. «Cuando llevas más de una semana sin verles, ya
sabes dónde están… y no puedes más que desearles suerte
y rezar por ellos».
«Si
la travesía se da bien suelen llamar», explica el père
Jerome, «para dar las gracias por haberles acogido y
para, que sus familias puedan saber donde están. Tenemos
un registro de llamadas y la misión les sirve también
como la última dirección postal que pueden dar». «Lo más
duro es cuando el mar devuelve los cuerpos de los que no
llegan. Si naufragan cerca de la costa, el mar suele
devolverles a las playas de donde partieron. Para los
que aún pensaban intentarlo resulta un golpe muy duro,
pero ni esa visión les para y siguen intentando llegar a
las Islas Canarias en cayuco. Ya ni contamos los cuerpos
que aparecen en la playa», afirma con mirada
melancólica. «Cuando llegan, me avisan, y aunque sea en
plena noche, vamos y los enterramos dignamente. La
mayoría de ellos son católicos y en un país islamista
como Mauritania no suelen ocuparse de ellos. La misión
es su única referencia al llegar a Nuadibú. No saben
cuánto tiempo se van a quedar, ni si van a poder
conseguir embarcar, pero la mayoría lo intenta», agrega.
En la
misión Catholique encuentran acogida, formación e
incluso trabajo para no tener que emigrar en busca de un
futuro digno. Pero, aun así, muchos quieren cruzar.
Desde la misión, con las pocas ayudas que reciben,
ofrecen gratuitamente clases de alfabetización, idiomas,
informática, formación profesional y a los más decididos
les ayudan a montar su propio negocio con microcréditos.
Los
únicos que permanecen siempre en la misión son el père
Jerome con otros dos padres espiritanos y las Hermanas
de Betania, 4 religiosas indias, que ayudan al père
Jerome hasta el límite de sus fuerzas. Ellas son las
encargadas de la guardería de la misión Catholique, la
primera y mejor guardería de todo Mauritania.
Jean
Guillaume tiene 34 años y está aprendiendo a leer.
Asiste todos los días a las clases de alfabetización que
se imparten en la misión. Allí, con su cuaderno de
primero de Primaria, aprende las letras y lee en voz
alta con una voz ofuscada, algo tartamudeante. Respira
hondo y muy concentrado, consigue leer toda la línea de
la versión francesa de «Mi mamá me mima». «Hay cosas que
es mejor poder leer uno mismo», explica el joven
senegalés. «Yo, en verdad, también quiero cruzar a
España, pero quiero hacerlo en un barco de verdad. He
visto los cadáveres en la playa. Esos están locos. Se
van de cualquier forma. Yo no. Yo soy pescador, conozco
la fuerza del mar», afirma con rotundidad.
Jóvenes de Senegal, Mali, Guinea Bissau, Gambia,
Nigeria, Congo, Camerún y Ghana juegan al fútbol en la
misión mientras que, de lejos, otean el mar. El père
Jerome sabe que tarde o temprano van a cruzar. Mientras
tanto, les puede ayudar, pero cuando llegue el momento y
se embarquen, sólo le queda orar.
«Para un musulmán, convertirse a la fe católica es un camino de
obstáculos»
La
Razón
Cuando más se cierran las puertas del islam, más se
abren las del cristianismo. Ésta es la experiencia de
musulmanes convertidos al catolicismo que relatan sus
historias en medio del miedo a ser reconocidos y el
temor por su propia vida. También es, como no podía ser
de otra manera, la historia de Antonio. Un nombre falso
que oculta la identidad de un argelino de 40 años que
hace tan sólo ocho «navegaba» por el dial de radio en
busca de un programa que le ayudara a mejorar su
italiano y tropezó -desde luego sin buscarlo- con Radio
María. Las dudas que le suscitaba la radicalidad de la
sharia impuesta por la larga dictadura del Frente de
Liberación Nacional aumentaban cada día con los nuevos
atentados, violaciones y amenazas que las noticias
relataban. «¿Cómo es posible -pensaba Antonio- que
alguien se adueñe de las palabras del Corán y las
transforme en un arma con que golpear a las personas
indefensas?».
Sus
dudas iban cristalizando en un abandono de las prácticas
del islam y, aquel día, la radio inició un punto y
aparte que todavía hoy continúa. Antonio se convierte en
un habitual de Radio María que le descubre un Dios muy
diferente del que él conocía. El ansia de conocer más se
mezcla con el miedo al cambio: «En Occidente, cambiar de
religión es algo normal, no cuesta nada (…). Sin
embargo, para nuestra cultura es un camino accidentado,
lleno de obstáculos», explica. De hecho, «para nosotros,
perder la fe es un drama, es la antecámara de la
desesperación, no es como para vosotros, occidentales,
que lográis vivir tranquilos también sin Dios».
Ser
creíbles con hechos
A
pesar de todo, tras algunos meses de entrevistas con un
sacerdote francés, Antonio pide el bautismo. Está
convencido de que ha encontrado un tesoro que no puede
dejar escapar. No es un sendero fácil, hace falta un
tiempo que verifique el cambio que Antonio siente en su
corazón. Cuando el momento se acerca, el argelino
comprende que su tierra no es el mejor lugar para
continuar con su conversión, así que emigra a Italia
ante las amenazas de denunciarlo que recibe de su propia
familia. Allí consigue permiso de residencia, casa y
trabajo, y por fin puede realizar su sueño de vivir su
fe en libertad. «Ahora comprendo, -explica Antonio- lo
decisivo que puede ser, para ser realmente creíbles,
demostrar con los hechos que una civilización que ha
heredado los grandes valores del cristianismo puede
convertirse en punto de referencia también para el mundo
islámico».
La
historia de Antonio es una de las muchas que se relatan
en «Cristianos venidos del islam» (LibrosLibres). Son
historias de miedo, de separación, de huida… Sus
protagonistas denuncian que, mientras las historias de
occidentales convertidos al islam son seguidas con
interés por los medios de comunicación, su viraje
espiritual hacia la Iglesia pasa desapercibido para el
gran público. Mientras los primeros son invitados a
programas de televisión, se convierten en presidentes de
las asociaciones islámicas más famosas y, esencialmente,
no tienen ningún problema de visibilidad, ellos han de
resignarse a vivir en clandestinidad, poniendo en juego
su propia vida y la de su familia. Y aun así, están
convencidos de que les compensa.
Por
eso, los autores explican que este libro pretende ser,
también en parte, una llamada de atención para los
cristianos: «Quizás pueda librarlos del entumecimiento y
de la normalidad con que viven esa revolución
antropológica, antigua y siempre nueva, que se llama
cristianismo».
Los secuestradores de los sacerdotes de Irak piden un rescate de un
millón de dólares
La
Razón
La
oscuridad rodea el caso de los dos sacerdotes católicos
desaparecidos el pasado sábado en Mosul, ciudad del
norte de Irak. Pese a que en un principio se anunció el
lunes su liberación, al rato la noticia se desmintió,
por lo que los dos clérigos iraquíes siguen estando
retenidos contra su voluntad.
Fue
la agencia católica iraquí Aina, generalmente muy bien
informada sobre la situación de esta minoría religiosa
en el país, la que afirmó que el padre Mazin Esho, de 35
años, y su compañero Piyous Affas, de 60, habían sido
finalmente liberados. Sin embargo, la exclusiva de Aina
fue luego desmentida por el obispo de Mosul, Basile
Georges Casmoussa, quien reconoció que todavía seguían
en manos de una banda de desconocidos. La noticia de
Aina «no es cierta», sentenció el prelado. «Por lo que
yo sé el padre Affas y el padre Esho siguen en manos de
sus secuestradores», añadió. Monseñor Casmoussa, que
está dirigiendo las gestiones para conseguir la
liberación de los dos sacerdotes, explicó que los
secuestradores se habían puesto en contacto con él para
pedirle un rescate de un millón de dólares. «Es una
cifra que está fuera de nuestras posibilidades»,
reconoció el obispo. «Hemos vuelto a llamarles pero
nadie nos ha respondido. En cualquier caso, hay que
tener confianza y rezar por la liberación de nuestros
dos sacerdotes», animó monseñor Casmoussa.
Según
los miembros de la comunidad católica iraquí, el hecho
de que los secuestradores hayan pedido una cantidad de
dinero como rescate significa que son delincuentes
comunes y no radicales islámicos, que estarían motivados
por una razón político-religiosa. Esta primera opción
invita a confiar en un final feliz más que la segunda.
«No hay un cuarto secreto de Fátima», afirma Bertone
La
Razón
El
mensaje de Fátima no ha perdido fuerza. Noventa años
después de las apariciones en Cova de Iria (Portugal),
el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del
Vaticano, edita en España «La última vidente de Fátima»,
un libro que recoge sus tres encuentros y conversaciones
con sor Lucía, fallecida en 2005 a los 97 años, la
última de los tres protagonistas del milagro. El libro,
que sale a la venta esta semana, editado por La Esfera,
se presentó el pasado sábado en Fátima (Portugal),
coincidiendo con el 90º aniversario de las apariciones.
El
libro -en realidad, una larga entrevista del vaticanista
y periodista de la RAI, Giuseppe de Carli al cardenal
Bertone- recoge, por expreso deseo de Juan Pablo II, la
historia del acontecimiento milagroso que marcó el siglo
XX: las apariciones; las profecías sobre la guerra y el
destino de Rusia; el atentado que él mismo sufrió en
1981, «personalmente convencido de que la "mano materna"
de la Virgen había desviado la bala que podía haber sido
para él mortal», según explica Benedicto XVI en el
prólogo del libro. Recoge también el enigma que rodeó
durante tanto tiempo el «tercer secreto», revelado por
Juan Pablo II en el año 2000, sin olvidar el presunto
«cuarto secreto», todavía sin desvelar: según teorías
apocalípticas, Juan Pablo II, al ordenar la publicación
del «tercer secreto» de Fátima, no reveló todos los
contenidos e indicaciones dejados por la Virgen a sor
Lucía.
Fin
de la revelación
El
cardenal Bertone sale al paso de los rumores: no existe
un cuarto secreto, el mensaje de Fátima terminó con la
revelación del tercer secreto en el año 2000. Lo
corrobora quien más autoridad tiene para hacerlo: la
propia sor Lucía, que a la pregunta: «¿Nunca han
existido dos sobres y dos secretos?» responde, tajante:
«Este es el tercer secreto, y yo nunca he escrito otro».
Una rotundidad que el periodista Giuseppe de Carli
recogió también en una entrevista a la que fue superiora
de Sor Lucía durante años, sor María Celina: «Cuando
alguno le decía: "sor Lucía, dicen que existe otro
secreto...", ella miraba irónicamente. "Si existe, que
me lo cuenten. Yo no conozco otros».
Benedicto XVI, que vivió la revelación del tercer
secreto cuando todavía era prefecto de la Congregación
para la doctrina de la Fe , escribe en el prólogo: «Que
estos recuerdos no se queden en un precioso acervo de
emociones personales, sino que, tratándose de eventos
que han caracterizado la Iglesia del último tramo del
siglo XX, sean entregados a la memoria colectiva como
huellas no carentes de significado en la historia
secular».
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NACIONAL
La
Ley de Memoria Histórica pasa al Pleno respaldada por PSOE, PNV, CiU, IU y
CC. El PP apoya siete puntos, entre ellos el referido a
'despolitizar' el Valle de los Caídos
EL MUNDO
El
PSOE, con apoyos de IU-ICV, CiU, PNV y CC (representante
del Grupo Mixto), ha logrado sacar adelante en la
Comisión Constitucional del Congreso la denominada Ley
de Memoria Histórica, a la que se opusieron ERC y el PP,
si bien el Grupo Popular apoyó siete artículos, entre
ellos los referidos a la mejora de indemnizaciones ya
existentes y a la "despolitización" del Valle de los
Caídos. El dictamen de la comisión se elevará ahora al
Pleno del Congreso para su aprobación y remisión al
Senado, lo que se calcula para la última semana de este
mes.
En el
debate de este miércoles se introdujeron seis cambios
que los socialistas pactaron con IU-ICV y los
nacionalistas, entre los que destacan la ampliación de
las opciones de recuperar la nacionalidad española para
nietos de exiliados, derecho que se extiende también a
los miembros de las brigadas internacionales.
Entre
los puntos apoyados por el PP, se encuentra una enmienda
transaccional de CiU que hace referencia a
"despolitizar" de forma "absoluta" el Valle de los
Caídos, recinto que a partir de ahora tendrá entre sus
objetivos "honrar y rehabilitar la memoria" de todas las
personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil y
de la represión política que la siguió.
El
Valle de los Caídos, cuyo símbolo más visible y conocido
es una gran cruz de 150 metros de altura que puede verse
a 40 kilómetros de distancia, se encuentra en el
municipio madrileño de El Escorial y fue construido
entre 1940 y 1958, utilizando la mano de obra de presos
republicanos, para "perpetuar la memoria de los caídos"
en el bando de los sublevados durante la Guerra Civil
española. El nuevo artículo 16 de la ley, aprobado
también con el apoyo del PP, prohíbe además que en el
recinto del Valle de los Caídos se lleven a cabo actos
de naturaleza política o "exaltadores de la Guerra
Civil, sus protagonistas, o del franquismo". Asimismo,
la Fundación que gestiona el monumento fomentará las
"aspiraciones de reconciliación que hay en nuestra
sociedad" con objeto de profundizar en el conocimiento
de este periodo histórico.
Pese
al apoyo del PP a siete artículos, el secretario general
de este partido, Ángel Acebes, arremetió de nuevo
duramente contra la nueva ley. A su juicio, esta norma
culmina una legislatura "dedicada a dividir a los
españoles en vez de unirlos" y "supone culminar una
legislatura dedicada a terminar con lo mejor de nuestra
historia, que fue la conciliación, la concordia entre
todos los españoles".
Mons. Pérez González, director de la Cátedra de
Misionología de San Dámaso, afirma que "cuando Dios
se pierde en el horizonte del hombre, éste pierde su
propia capacidad de vivir, mirar y sentir"
Análisis Digital
Durante la presentación de la Cátedra de Misionología de
la Facultad de Teología 'San Dámaso', el arzobispo de
Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Francisco Pérez
González, que es, además, presidente de las Obras
Misionales Pontificias, habló sobre "Dichosos los que
creen. DOMUND 2007"
Monseñor Francisco Pérez explicó ayer la razón de nacer
de la Cátedra de Misionología de la Facultad de Teología
de San Dámaso, de la que es director, y mostró su deseo
de que "a través de esta Cátedra, sin hacer sombra sino
continuando la labor evangelizadora de la Iglesia en
España, podamos seguir motivando el anuncio de Cristo".
Para
el director de la nueva Cátedra, "tenemos que perder el
miedo, despertar del letargo a esta sociedad narcotizada
por el materialismo, el hedonismo y el pansexualismo".
Así, reconociendo esta urgencia de la misión, se refirió
a Juan Pablo II cuando proclamó la misión "Id a por los
demás" y dijo que era una nueva época misionera. "Si
todos los cristianos responden con generosidad a los
desafíos de nuestro tiempo, estarán dando lo mejor",
aseguró.
Monseñor Pérez González hizo alusión, también, a la
frase de Pablo VI: "La Iglesia necesita un perenne
Pentecostés. Necesita fuego en el corazón, palabra en
los labios y profecía en la mirada" y dijo que "cuando
Dios se pierde en el horizonte del hombre, éste pierde
su propia capacidad de vivir, mirar y sentir".
Además, reconoció que la Iglesia contempla con
satisfacción cómo congregaciones e institutos desempeñan
esta labor y destacó que está surgiendo nuevas formas de
promoción del Evangelio como voluntarios o asociaciones
familiares. "Lo importante es darnos cuenta de la gran
misión que tenemos hoy", concluyó.
Por
su parte, el decano de la Facultad, Pablo Domínguez,
centró su intervención en el sentido de la Cátedra de
Misionología y explicó que supone un enriquecimiento del
quehacer universitario pues supone un "nuevo impulso y
aliento". Así, señaló que "presta su mirada a la
formación espiritual de los misioneros".
En
este sentido, señaló que se trata de una nueva actividad
que busca profundizar en la tarea misionera y recordó
que "la misión es el alma de la Iglesia". "La Cátedra de
Misionología –añadió- ahonda con la razón en el misterio
de Cristo". De hecho, manifestó que San Dámaso quiere
contribuir hasta el final en esta actividad misionera,
que es "la evangelización de los pueblos".
La
experiencia misionera estuvo a cargo del padre Germán
Arconada, misionero en Burundi, que habló sobre los
"Misioneros de África. Padres Blancos". Este testimonio
de un hombre que lleva 44 años de misión relató cómo
tuvo un golpe fuerte que le motivó a enseñar a la gente
"por dónde ir". "Necesitan un encuentro con Dios",
afirmó.
Rueda de prensa con motivo del día del Domund. El Estatuto del
Cooperante deja fuera a 15.000 misioneros
ABC
La Iglesia denunció ayer que 15.000 misioneros españoles, que
realizan su misión en el extranjero «de manera
permanente y estable, quedan fuera del Estatuto del
Cooperante», pese a las «buenas palabras» del Gobierno.
En
una rueda de prensa con motivo del día del Domund, que
se celebra este domingo, el subdirector nacional de
Obras Misionales Pontificias (OMP), Anastasio Gil,
indicó que, «a pesar de ser españoles, la mayoría de
nuestros misioneros (el total es de 17.515) quedan
desprotegidos de cobertura sanitaria y de cotización a
la Seguridad Social» mientras se encuentran en el
extranjero.
«Cuando regresan a su país, son atendidos por caridad,
no por justicia», denunció el sacerdote, quien añadió
que «estamos escuchando buenas palabras por parte del
Gobierno desde hace años, pero nadie soluciona la
flagrante injusticia que se está cometiendo con estos
misioneros».
Generosidad del pueblo español. Gil apuntó que, cuando
finalmente estos misioneros regresan a España, «no
tienen derecho al seguro de desempleo» como el resto de
cooperantes. «Estamos trabajando para que el Estatuto
del Cooperante pueda dar cabida al misionero, pero se
nos antoja difícil», concluyó Anastasio Gil.
La
denuncia del subdirector nacional de OMP sirvió como
«sentido recuerdo» a los miles de ciudadanos españoles
que, movidos por su fe, contribuyen a mejorar las
condiciones de cientos de millones de personas en todo
el mundo. «Y que llevan a cabo su función gracias a la
solidaridad de los españoles», añadió el arzobispo de
Pamplona y director nacional de OMP, Francisco Pérez,
quien resaltó que «España es el segundo país del mundo
en aportaciones a las misiones», sólo por detrás de
Estados Unidos. El pasado año, nuestro país aportó un
total de 27 millones de dólares.
Mártires en tierras de misión. En el entorno mundial,
los donativos superaron los 128 millones de dólares.
Gracias a ellos, la Iglesia ha puesto en marcha, cada
día, la friolera de cuatro obras sociales y una decena
de centros escolares.
Monseñor Pérez trazó el perfil del misionero español:
una religiosa (56,29% del total), nacida en Castilla y
León (30,11%) y que trabaja en un país de Iberoamérica
(71,51%). El arzobispo de Pamplona aprovechó su
presencia ante los medios para recordar que «62 de los
498 mártires que serán beatificados el 28 de octubre en
Roma, trabajaron como misioneros en algún momento de su
vida».
Más de 15.000 misioneros españoles carecen de cobertura social y
sanitaria
La
Razón
La
mayor parte de los misioneros españoles, unos 15.000 del
total de 18.000, carecen de la «cobertura social y
sanitaria» mínima de la que sí gozan los cooperantes
españoles. El motivo: la tradicional figura del
misionero no tiene cabida dentro del actual Estatuto de
los Cooperantes que el Gobierno aprobó en abril del año
pasado. La situación fue denunciada ayer por el
subdirector de las Obras Misionales Pontificias(OMP),
Anastasio Gil, en la rueda de prensa en la que se
presentaba la campaña del Domund que la Iglesia católica
celebrará el próximo domingo. Gil aseguró que ante esta
«flagrante injusticia» el Gobierno sólo tiene «buenas
palabras», pero no ha logrado resolverla.
En
abril del año pasado el Gobierno socialista aprobaba el
Estatuto de los Cooperantes con el fin de «garantizar
los derechos, en especial laborales, de las personas que
desarrollan actividades de cooperación». El objetivo era
apoyar desde el Estado «el trabajo de nuestros
cooperantes, que se realiza frecuentemente, en lugares y
condiciones de notable dureza». Sin embargo, el estatuto
restringe la figura del cooperante a aquellas personas
que tiene una relación laboral, con o sin remuneración,
con una de las entidades inscritas en el registro de la
Agencia Española de Cooperación Internacional.
Excluidos como cooperantes
De
esta forma, sólo unos 1.400 españoles (según los datos
facilitados por la Asociación Profesional de
Cooperantes) se benefician del Real Decreto que, por
contra, excluye a los 17.515 misioneros de nuestro país
que realizan su tarea de forma totalmente voluntaria.
Anastasio Gil explicó ayer que «el misionero es un
voluntario y no tiene una contraparte», por lo que no
tendría sentido simular un contrato para acogerse a
estos derechos. Gil reconoció que desde OMP están
trabajando para que el Gobierno los incluya dentro del
Estatuto del Cooperante, ya «que trabajan de forma
permanente y estable».
En la
actualidad, cuando los misioneros españoles vuelven a
España, al no estar inscritos en la Seguridad Social,
son atendidos por la sanidad pública «por caridad, pero
no en justicia» afirmó Gil. De igual forma, a su
jubilación sólo tienen derecho a recibir «una pensión no
contributiva que apenas les alcanza para vivir». Tampoco
pueden acceder a otro tipo de prestaciones como
subsidios de desempleo o programas de reinserción
laboral.
Si
bien en el caso de sacerdotes y religiosos, la ayuda de
las diócesis o las órdenes, contribuye a paliar estas
carencias, la situación es especialmente dramática en el
caso de los 755 misioneros laicos, para quienes esta
labor que realizan en el Tercer Mundo no tiene ningún
tipo de reconocimiento civil o laboral. Estos
misioneros, a quienes en algunas ocasiones les acompañan
sus familias, suelen prestar su colaboración durante un
periodo limitado de tiempo, por lo que al volver a
España se encuentran sin derecho a prestaciones por
desempleo y con años sin cotización de cara a su futura
jubilación.
Los
sacerdotes diocesanos son los únicos misioneros que
tienen garantizada su cotización a la Seguridad Social,
y las prestaciones que de ello se derivan,y no como
consecuencia de su labor, sino porque se acogen al
convenio especial que rige la relación laboral del clero
español. Unos pocos religiosos gozan también de este
estatus. Con un total de 17.515, España es uno de los
países que aporta un mayor número de misioneros a la
Iglesia católica. La mayoría de ellos, un 71,51 por
ciento, trabaja en América Latina y en África, un 14,52
por ciento.
«La persecución religiosa en España fue la mayor de la Historia»
La
Razón
De su
diócesis proceden 57 de los 498 mártires que serán
beatificados en Roma el próximo 28 de octubre. El
Primado de España ha sido, además, uno de los
principales impulsores del proceso de beatificación, en
el que se ha embarcado no sólo con el afán de un
hagiógrafo, sino como devoto de los futuros beatos:
«Escribieron algunas de las páginas más impresionantes
de la Iglesia católica en España», afirma. Por eso
defiende el proceso de beatificación, «que ha sido muy
minucioso».
- La
Iglesia ha defendido desde el principio que los mártires
murieron exclusivamente por odio a la fe y no por
motivos políticos. ¿Se puede hablar realmente de
persecución religiosa durante la Guerra Civil?-No se
puede hablar de mártires si el motivo que los condujo a
la muerte no es exclusivamente el del odio contra la fe.
Cuando se han analizado las causas martiriales se ha
sido muy minucioso, de modo que en ningún caso cabe la
mínima duda de que así fue. Nadie puede negar que en la
década de los treinta hubo una auténtica y cruel
persecución religiosa en España. La más grande de toda
la historia.
-
¿Cuáles son los argumentos en los que se basa la
Iglesia?La persecución comenzó muy temprano, con ataques
a la religión católica, la quema de conventos y de
iglesias, la destrucción de obras de arte y de culto y
la eliminación de personas a partir de 1934. De esta
persecución son los santos mártires de Turón: los
hermanos de la Salle y su capellán, un padre Pasionista.
Los hechos son los hechos, desgraciadamente.
Con
todo hay que añadir que esta persecución religiosa de
los años treinta es una de las páginas más
impresionantes de la fe cristiana o de la Iglesia
católica en España; señal del arraigo y de la vitalidad
de la fe: no hubo ningún caso de apostasía. Y es uno de
los signos más esperanzadores para el presente. Su
memoria no es para la división sino para seguir su
testimonio valiente de que Dios es Dios y es Amor,
perdón y reconciliación. Con su beatificación, la
Iglesia en España será revitalizada. Se abre una nueva
primavera para la Iglesia.
-No
faltan voces que consideran que beatificar a los
mártires «de un sólo bando» es «partidista» y que,
además, puede reabrir heridas...-La Iglesia beatifica no
a los de un bando, sino a quienes han sido mártires de
la fe, a los que sufrieron la muerte por su testimonio
supremo de Jesucristo, Rey del universo. No pertenecen a
ningún bando de una guerra civil que, por supuesto,
ellos no quisieron ni promovieron, y que todos
lamentamos como una gran desgracia entre hermanos. Sin
duda, hubo otras personas asesinadas injustamente, pero
no fueron mártires. Los mártires no reabren heridas; más
bien las cierran, y nos hacen mirar al futuro y
mostrarnos el camino del amor y del perdón, signo de
Dios Amor por el que dieron su vida, como camino de
futuro y de paz.
Una
espera de 70 años
-Si
son tan evidentes, como afirma, los testimonios de los
futuros beatos, ¿por qué no se les ha beatificado antes;
por qué han tenido que pasar más de 70 años?-La Iglesia
es muy prudente, actúa sin prisas; quiere y debe
proceder con la máxima certeza y con las pruebas más
fehacientes. Los procesos llevan su ritmo. Pío XII, más
que Pablo VI como a veces se dice, decidió que pasara un
tiempo prudencial, que estimó en 50 años, para aclarar
todo lo referente a estas causas. Desde entonces,
exactamente el 29 de abril de 1987 (se acaban de cumplir
los 20 años de la primera beatificación de las
carmelitas de Guadalajara), las causas, una por año, han
ido rescatando el testimonio de estos mártires de la
persecución religiosa en España en el siglo XX.
Ningún miembro del Gobierno
-¿Tiene constancia de que vaya a asistir a la ceremonia
en Roma algún miembro del Gobierno o de la oposición?-En
estos momentos no tengo datos fehacientes para responder
a su pregunta. En todo caso, la Conferencia Episcopal y
los mismos obispos, a diferentes niveles, han informado
o estarán informando a quienes corresponda hacerlo del
ámbito nacional, autonómico o local.
-¿Qué
testimonios de los mártires considera más
llamativos?-Todos, absolutamente todos. La riqueza que
ofrece el testimonio de los 498 mártires que van a ser
beatificados el 28 de este mes tiene tal riqueza, es tan
profunda, que podemos acercarnos a todos y cada uno de
ellos según nuestra vocación y ministerio: obispos,
sacerdotes, religiosos, religiosas, seglares,
seminaristas... ¡Cómo recuerdo a tantos seglares de mi
diócesis de origen, Valencia, y qué testimonios tan
admirables nos dejaron no pocos seglares, por ejemplo de
Acción Católica, aquí en la diócesis de Toledo! De esta
beatificación, el testimonio martirial de los obispos de
Ciudad Real y de Cuenca, monseñor Estenaga y monseñor
Laplana, ambos de esta provincia eclesiástica, me están
ayudando mucho en estos días.
No me
resisto, con todo, a citar el testimonio de uno de los
sacerdotes de la archidiócesis de Toledo que será
beatificado el próximo 28; se trata de don Ricardo Pla
Espí, capellán mozárabe y Secretario de Estudios de la
Universidad Pontificia de Toledo. Cuando fueron a su
casa los encargados de matarlo, su padre abrió la
puerta; don Ricardo, consciente de lo que hacía, bajó
rápidamente a la entrada y dijo: «El sacerdote soy yo».
Su madre y su hermana salieron también y se despidió de
todos con estas palabras: «Madre, ¿usted no me ha criado
para el cielo? Pues ésta es la hora. Al martirio hay que
ir con alegría». Su madre le respondió: «Hijo mío, mucho
valor para sufrir, y mucho más amor para perdonar». A
los pocos minutos, trasladado al paseo del Tránsito,
cayó fusilado. Era la tarde del 30 de julio de 1936.
Murió perdonando a su enemigos y gritando: «¡Viva Cristo
Rey!».
Esta iglesia se vende
EL MUNDO
El
Arzobispado ofrece un templo en desuso por 2,7 millones
de euros. Entre otras ofertas, ha recibido varias de
Hipercor. Los vecinos denuncian que el suelo se cedió
para usos religiosos y piden que allí se hagan
equipamientos sociales
Se ha
casado usted en la iglesia del Padre Nuestro de la
Alameda de Osuna? ¿Ha bautizado allí a sus hijos? Si es
así y tiene un dinerillo ahorrado, es el momento de
hacerse con ese templo que tantos momentos importantes
ha visto pasar en la calle Cantabria, 42. La iglesia se
vende. Lo hace directamente por medio del Arzobispado,
que ha puesto un cartelito rojinegro con un número de
teléfono donde no se cortan a la hora de dar el precio
que piden por el inmueble: 2.700.000 euros. Todo sea
para sacar dinero para pagar la nueva iglesia estrenada
el pasado junio en la misma calle, pero 38 números más
abajo.
Hasta
ahí la cosa no dejaría de ser curiosa, pero ese no es el
adjetivo que utilizan desde la Asociación Familiar
Alameda de Osuna (AFAO), donde consideran «indignante»
lo que piensa hacer el Arzobispado.
Hacer
negocio
«No
se trata de meternos con la Iglesia», deja muy claro
Julián Moreno, su presidente. «En 1973, los terrenos
pertenecían a Bareco, la empresa que fabricó los
edificios de los números 38 y 50. Entonces, los 400
metros cuadrados iban a destinarse a jardines, pero el
Arzobispado necesitaba un templo y la constructora se
los donó para uso religioso», explica.
«Durante los años posteriores, la Iglesia vino haciendo
sus funciones y nosotros las nuestras. Lo que es
inexplicable es que ahora hayan dejado la pequeña
iglesia austera para hacerse una que es todo un lujo y,
de paso, que quieran hacer negocio con los antiguos
terrenos. En el barrio existe mucha precariedad y ese
espacio sería perfecto para crear un centro de mayores o
para crear una guardería pública para niños de cero a
tres años, ya que no existe ninguna en la Alameda», se
lamenta Moreno. «Piden 2.700.000 euros por algo que no
les costó nada. Esa forma de lucrarse es muy poco
católica. Más bien es inmoral», sentencia. Según AFAO,
la nota simple del inmueble no tiene fecha de caducidad,
pero marca que debe destinarse a fines religiosos.
Por
su parte, el que fuera párroco de la antigua iglesia y
que ahora ejerce en la nueva, Tomás Priego, ve la
situación con otros ojos: «Siempre se dijo que la otra
iglesia era provisional», explica, Por lo demás, ve
lógica la postura de sus superiores. «El terreno donde
se construyó el anterior templo se cedió a la Iglesia, y
por lo tanto, es suyo. Aunque los vecinos creen que el
terreno pertenece al barrio y no es así. Además, no se
está vendiendo un templo, sino una nave que es de la
Iglesia para sufragar los gastos de la nueva, que ha
costado su dinero y, como es natural, queremos pagarla y
que sea nuestra», dice Priego.
Se se
muestra muy contento y feliz por el hecho de que el
barrio tenga una iglesia nueva y resplandeciente, con un
único pero: que el repartidor del periódico al que está
suscrito ahora no se lo deja en el buzón, sino que se lo
tiran por las verjas. Y eso que ha puesto una abertura
lo suficientemente grande como para que esto no pase. En
la calle, la gente se muestra mayoritariamente a favor
de la asociación de vecinos. Incluso los fieles. «La
nueva iglesia no me gusta, con esa torre con una cruz
que parece un trampolín... Es fea de narices», protesta
la vecina Aurora Díaz, que antes iba a la antigua
iglesia del Padre Nuestro y ahora se niega a acudir a la
nueva.
Lejos
de casa
«Me
queda más lejos -afirma- y tengo que ir con el bastón
para luego entrar y verme con una especie de plaza de
toros. Porque es muy grande e inhóspita. Es insultante
que pasen el cepillo diciendo que es para pagarla»,
asegura. «Si Jesucristo levantara la cabeza y viera todo
lo que tiene el Vaticano y lo que hace el Obispado se
volvería a morir», aprovecha para comentar entonces una
señora antes de salir corriendo como si se arrepintiera
de lo dicho. En ese momento, a su lado pasa Dulce, una
vecina que está contenta con el cambio y desea que en el
antiguo templo se ponga un supermercado.
Fuentes del Arzobispado reconocen que han recibido
«muchas ofertas», entre ellas las de Hipercor. También
dicen que se trata de la comercialización de un local
normal que está vacío y que se desacralizó en junio. Lo
recaudado con la venta, que se espera que se concrete
antes de que finalice el año, se destinará a pagar la
nueva iglesia. No obstante, desde AFAO harán un último
intento por frenar la venta. Hoy presentaran en el
Arzobispado de Madrid las primeras 1.000 firmas, y
seguirán personándose en el Ayuntamiento para que tome
partido.
Católicos de base piden a los obispos que reconozcan sus culpas en la
Guerra Civil
EL PAÍS
Inoportunas y discriminatorias. Ésta es la opinión de
los católicos españoles agrupados en Redes Cristianas
sobre la próxima beatificación de 498 personas
asesinadas en el sector republicano, la práctica
totalidad durante los primeros meses de la Guerra Civil
de 1936.
"Dado
que la Iglesia [católica] no ha pedido perdón por lo
ocurrido, esta beatificación es inoportuna y manifiesta
la incapacidad de la jerarquía por superar las
posiciones de hace 70 años", opina este colectivo en un
manifiesto titulado Solidaridad con todas las víctimas
de la Guerra Civil y acerca de próxima beatificación.
La
asamblea de Redes Cristianas reúne a 147 grupos,
comunidades y movimientos católicos de base repartidos
por todas las diócesis, algunos con gran predicamento
nacional como las Comunidades Cristianas Populares, la
Corriente Somos Iglesia, varias Hermandades Obreras
provinciales de Acción Católica (HOAC), la Federación de
Mujeres y Teología o Justicia y Paz.
El
manifiesto de Redes Cristianas empieza con una
referencia "a las víctimas de la Guerra Civil española
(1936-1939) y a las que siguieron durante los años de la
dictadura franquista (1939-1975)". Añade: "Para
construir un futuro en paz será siempre necesario que
las partes reconozcan los errores que les condujeron a
la guerra y pedir perdón por ellos. Hoy ya no se trata
de buscar culpables, pero tampoco de un ambiguo
relativismo histórico. Se trata de que todas las partes
reconozcan su parte de culpa, y, en primer lugar,
nosotros, los cristianos, reconocer y pedir perdón por
la posición beligerante que la mayor parte de la
jerarquía eclesiástica tuvo".
Redes
Cristianas sostiene más tarde que "la purificación de la
memoria histórica no ha de consistir en juzgar el pasado
común repartiendo culpabilidades". "Todos somos
corresponsables de los hechos colectivos: ganamos con
los que ganan y perdemos con los que pierden. Debemos
reconocer que en nuestra Guerra Civil perdimos todos",
dice este grupo de católicos de base, antes de advertir
sobre la inoportunidad de las beatificaciones masivas
gestionadas por los obispos desde hace décadas.
"Desde la más profunda admiración por las vidas y sobre
todo por las circunstancias de sus muertes, creemos que,
dado que la Iglesia no ha pedido perdón por lo ocurrido,
esta beatificación es inoportuna. Por otra parte, se
presta a una obvia instrumentalización política",
sostiene Redes.
Las
otras víctimas
El
manifiesto no olvida el proceso en marcha para recuperar
la memoria histórica de todas las víctimas del golpe
militar de 1936 y de la larga guerra civil que provocó
aquel desnucamiento del Estado (que los obispos de la
época bendijeron como cruzada), y en recuerdo también de
los asesinados durante la represiva dictadura posterior.
Lo
jerarquía actual del catolicismo español se opone a la
llamada Ley de la Memoria Histórica que promueve el
Gobierno socialista porque, dice, reabre "viejas
heridas" de la Guerra Civil. Los obispos también execran
sin matices de la Segunda República, a cuya gestión
atribuyen la mayor persecución religiosa de la historia.
Consecuencia de esa opinión es su aportación al catálogo
de mártires del siglo XX, reunido por el Vaticano en la
década pasada. Del total de 12.692 posibles mártires de
la fe registrados en todo el mundo, 10.000 son
españoles.
Redes
Cristianas rechaza la visión sobre la Segunda República
de una jerarquía que empezó a combatir al nuevo régimen
nada más ser proclamado. Dice el colectivo de católicos
de base: "Es necesario honrar también y sin ninguna
ambigüedad la entrega generosa de tantos que murieron
por la causa de la justicia, del reconocimiento de los
derechos de todos, de la paz. Olvidar a los miles de
maestros, sacerdotes, obreros, dirigentes, políticos,
etcétera, que murieron víctimas de la represión
franquista no sólo es una injusticia, sino que hace
imposible la reconciliación y la paz".
El
manifiesto estima también "muy satisfactorios algunos de
los esfuerzos del Gobierno legítimo de la República",
como la extensión de la enseñanza para todos, el
reconocimiento de los derechos de la mujer o la
separación Iglesia-Estado. "Será profundizando en estas
propuestas como, implícitamente, honraremos a los que
trabajaron en estas direcciones", concluye.
Los obispos del Sur desean que " la Enseñanza Religiosa Escolar alcance
la plena estabilidad académica y social que su
naturaleza y trascendencia merecen"
Análisis Digital
Los
obispos de las Provincias Eclesiásticas de Granada y
Sevilla se reunieron durante los días 15 y 16 de octubre
para reflexionar sobre la enseñanza religiosa escolar y
su profesorado en Andalucía
Tras
felicitar a los padres por su "preocupación, exigencia y
elección" de la enseñanza religiosa escolar para sus
hijos, derecho inalienable reconocido en la
Constitución, recordaron que son ellos los que tienen la
responsabilidad directa de la educación cristiana y
moral de los hijos y que los poderes públicos deben
garantizar la "formación religiosa y moral que esté de
acuerdo con sus propias convicciones".
Los
obispos del Sur lamentaron, sin embargo, que la nueva
ley educativa socialista reduzca el horario de las
clases de Religión en las escuelas, con la consiguiente
reducción de la jornada laboral de los profesores que la
imparten, a quienes mostraron todo su apoyo. Según
expresaron en una nota, "hemos vivido con preocupación y
dolor las tensiones y angustias que han afectado a sus
profesores". "El diálogo mantenido con la
Administración,-añadieron- a distintos niveles, no ha
alcanzado los frutos deseados", por lo que calificaron
la situación de "insatisfactoria".
En
cuanto a la asignatura obligatoria "Educación para la
ciudadanía y Derechos Humanos", se remitieron a las
Notas de la Comisión Permanente de la Conferencia
Episcopal Española del 28 de febrero y del 20 de junio
de este año.
Finalmente, reconocieron que la responsabilidad última
debe recaer sobre los padres por lo que los colegios
católicos obligados a impartir la polémica asignatura,
"han de desarrollar su programa de conformidad con el
Ideario del Centro, primando los valores y principios
morales que han de inspirar la educación de la Escuela
Católica".
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