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INTERNACIONAL
Los valores no los dictan la moda o la política, aclara
el Papa. Al presentar el ejemplo de san Eusebio de
Verceli
ZENIT
Benedicto XVI aclaró este miércoles que los valores de
la vida no pueden ser decididos por las modas o por la
política. Así lo explicó en la audiencia general a los
50 mil peregrinos congregados en la plaza de San Pedro
del Vaticano a quienes presentó el modelo de vida de
Eusebio de Verceli, primer obispo de Italia del norte,
que falleció en el año 371 ó 372.
El
emperador Constancio le exilió durante largos años en
Asia menor por defender la fe en Jesucristo, en contra
de lo los arrianos, quienes negaban su divinidad. «Para
el emperador la fe arriana, más sencilla, era
políticamente más útil como ideología del imperio»,
explicó el Papa.
«Para él no contaba la verdad, sino la oportunidad
política --añadió--: quería utilizar la religión como
lazo de unidad del imperio». Pero san Eusebio, junto a
otros grandes obispos de la época, «resistieron
defendiendo la verdad contra la dominación de la
política».
La
vida de san Eusebio, indicó el sucesor de Pedro, enseña
hoy «a los pastores y a los fieles a salvaguardar la
jerarquía justa de valores, sin doblegarse jamás a las
modas del momento y a las injustas pretensiones del
poder político». «La auténtica jerarquía de valores,
parece decir toda la vida de Eusebio, no la deciden los
emperadores de ayer o de hoy, sino que procede de
Jesucristo, el Hombre perfecto, igual al Padre en la
divinidad, y al mismo tiempo hombre como nosotros»,
añadió el papa..
«Por este motivo, los pastores, recordaba Eusebio,
tienen que exhortar a los fieles a no considerar las
ciudades del mundo como su morada estable, sino que
deben buscar la Ciudad futura, la Jerusalén definitiva
del cielo». El Papa concluyó con palabras personales y
cariñosas dirigidas a los peregrinos: «Queridos amigos,
también yo os recomiendo de todo corazón estos valores
perennes».
La
meditación del Papa continúa con su serie de
meditaciones sobre los grandes personajes de los
orígenes de la Iglesia.
Sydney 2008. Diez patrones para Jornada Mundial de la
Juventud. Juan Pablo II, uno de ellos.
ACI
Al
concluir la segunda jornada del encuentro preparatorio
para la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará
del 15 al 20 de julio de 2008 en esta ciudad
australiana, se informó que son diez los patrones, entre
siervos de Dios, beatos y santos, a quienes se confiará
la realización de este importante evento eclesial
mundial.
Ellos son: Nuestra Señora de la Cruz del Sur; el Siervo
de Dios Juan Pablo II; la Beata Mary McKillop, la
primera australiana en ser beatificada; San Pietro
Chanel, misionero francés y mártir en las islas Wallis y
Fortuna, el Beato Pier Giorgio Frassati, Patrono Oficial
de las JMJ; Santa Teresa de Lisieux, Doctora de la
Iglesia y Patrona de Australia; el Beato Pietro To Rot,
de Papúa Nueva Guinea, laico casado hijo del jefe de una
tribu, martirizado en un campo de concentración japonés
al final de la Segunda Guerra Mundial; Santa María
Goretti; Santa Faustina Kowalska, polaca y la primera
santa del tercer milenio; y la Beata Teresa de Calcuta.
En
el evento preparatorio que reúne a más de 200 delegados
de 100 países, se indicó que "los jóvenes se verán
alentados a consagrarse a Nuestra Señora de la Cruz del
Sur con el espíritu del lema ‘Totus Tuus’ (todo tuyo) de
Juan Pablo II en el transcurso de la peregrinación hacia
la Catedral de St. Mary durante la JMJ".
90
años de la Milicia de la Inmaculada, fundada por el
padre Kolbe. El Papa recuerda el aniversario
ZENIT
Benedicto XVI celebró este miércoles en la plaza de San
Pedro del Vaticano los noventa años de la Milicia de la
Inmaculada, obra fundada por san Maximiliano María
Kolbe, OFMConv (1894-1941). Al final de la audiencia
general, en la que participaron unos 50.000 peregrinos,
el Santo Padre saludó a los miembros de esta realidad
eclesial para alentarles a «continuar con renovado ardor
apostólico en su servicio al Evangelio y a la Iglesia».
La
asociación «Milicia de la Inmaculada» nació en la noche
del 16 de octubre de 1917, en el Colegio Seráfico
Internacional de los Frailes Menores Conventuales en
Roma, que entonces era sede de la Pontificia Facultad
Teológica «San Buenaventura». El fundador era el
entonces hermano Kolbe, quien ofrecería su vida en el
campo de concentración de Auschwitz. Fue canonizado por
su compatriota polaco, el Papa Juan Pablo II, el 10 de
octubre de 1982.
El
año de la fundación era también el año de las
apariciones en Fátima. La Milicia debía responder a la
Inmaculada para ayudar a la conversión y santificación
de los no católicos, especialmente de aquellos que
rechazaban a la Iglesia. Sus miembros se consagran a la
Virgen María y cada día lo viven ofreciéndolo todo a
ella por la conversión de los pecadores y esforzándose
por todos los medios por establecer el Reino del Corazón
de Jesús sobre el mundo.
Con motivo de este aniversario, en la Pontificia
Facultad Teológica «San Buenaventura» se ha erigido la
«Cátedra Kolbiana», que tiene por objetivo el
conocimiento teórico-práctico de la espiritualidad de
san Maximiliano M. Kolbe.
El
cardenal que hizo frente a Hugo Chávez
EL
MUNDO
El
cardenal venezolano José Rosalio Castillo Lara nació en
el seno de una familia humilde y de origen campesino,
pero nunca se sintió identificado con la revolución
bolivariana. Por el contrario, fue uno de los prelados
que criticaron con más fuerza los rasgos totalitarios
del presidente Hugo Chávez. Se recuerda especialmente la
agria disputa que mantuvo con éste a principios de 2006,
cuando rogó «fervorosamente a la Divina Pastora salvar a
Venezuela de un Gobierno elegido democráticamente hace
siete años, que ha perdido su rumbo democrático y
presenta visos de dictadura». Castillo Lara estudió en
el seminario de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco
en Bogotá (Colombia) y, posteriormente, viajó a Turín
(Italia) en 1950 para doctorarse en Derecho Canónico. A
partir de este momento, sus actividades en el Vaticano
le impidieron vivir en Venezuela hasta 1997.
Durante 10 años se dedicó a la docencia como profesor de
Derecho en el Pontificio Ateneo Salesiano de Turín. En
enero de 1973 fue designado obispo y, en 1985, recibió
el birrete rojo y la diaconía de Nostra Signora de
Coromoto. Antes de ser investido como cardenal, Castillo
Lara ya ocupaba una posición privilegiada en Roma, donde
el propio papa Pablo VI le confió la elaboración del
Código de Derecho Canónico de 1983. Fue también una
persona muy cercana a Juan Pablo II, quien lo apodó «el
hombre del Derecho». Sin embargo, Castillo Lara confesó
siempre que su vocación se acercaba más a la docencia
que a los gruesos libros de canónico. En 1997 regresó a
Venezuela y fijó su residencia en su pueblo natal, desde
donde siguió de cerca la política del Gobierno
bolivariano, a la vez que se mantuvo en estrecho
contacto con el Vaticano.
Castillo Lara, junto al arzobispo de Coro (occidente del
país), Roberto Luckert y el también fallecido cardenal
José Ignacio Velasco, fueron los prelados que
mantuvieron las más encendidas disputas verbales con
Chávez, quien acusó a la cúpula eclesiástica venezolana
de «llevar al diablo debajo de la sotana». Castillo Lara
afirmó en una misa en 2002 «Frente al Gobierno de
Chávez, nadie debe quedarse pasivo o irse al extranjero.
Eso es traición. Venezuela necesita de todos nosotros.
No podemos esperar a que otros hagan el trabajo por
nosotros». El cardenal también denunció entonces «el
proyecto de una persona [Hugo Chávez] que ejerce el
poder de forma arbitraria, despóticamente, no para
procurar el mayor bien a la nación, sino para un torcido
y anacrónico proyecto político: el de implementar en
Venezuela un régimen desastroso, anacrónico como el que
han aplicado en Cuba». Rosalio Castillo Lara, de 85
años, falleció el pasado 15 de octubre, por una
infección respiratoria. José Rosalio Castillo Lara,
cardenal, nació en 1922 en Aragua (Venezuela) y murió el
15 de octubre de 2007 en Caracas.
Las “cifras de la vergüenza”: 854 millones de personas
padecen hambre crónica
ForumLibertas
Manos Unidas denuncia también que una de cada seis vive
por debajo del umbral de la pobreza; el Papa llama a
“liberar del hambre a millones de seres humanos”. La ONG
Manos Unidas denuncia que alrededor de 854 millones de
personas padecen hambre crónica en el mundo y una de
cada seis vive por debajo del umbral de pobreza; unas
“cifras de la vergüenza” que “permanecen prácticamente
inamovibles”. La organización católica advierte de los
estragos que el hambre causa en el mundo coincidiendo
con la Jornada Mundial de la Alimentación y la Jornada
Internacional de la Erradicación de la Pobreza, que se
celebran respectivamente el 16 y 17 de octubre.
Estas jornadas “engloban el primero y, con toda
probabilidad, más importante de los Objetivos de
Desarrollo del Mileno: ‘Erradicar la pobreza extrema y
el hambre’”, señala Manos Unidas. Al mismo tiempo,
Benedicto XVI hace un llamamiento a la comunidad
internacional para que afronte uno de los grandes
desafíos de nuestro tiempo “liberar del hambre a
millones de seres humanos”.
El
drama de los niños
Manos Unidas añade en su denuncia que los niños son las
grandes víctimas de la pobreza y el hambre: “en los
países en desarrollo uno de cada cinco niños morirá
antes de cumplir el primer año de vida”.
“El hambre, junto con la pobreza, es la mayor
vulneración de los derechos que, teóricamente, asisten a
los seres humanos desde su nacimiento. Es un robo,
consentido y a veces fomentado, de la dignidad y de las
posibilidades de desarrollo de las personas”, informa la
ONG.
La
lucha contra el hambre, la deficiente nutrición, la
miseria, la enfermedad, el subdesarrollo, la falta de
instrucción y las causas que lo provocan “son desde hace
casi 50 años los fines prioritarios de Manos Unidas”,
pero también desafíos que no deben ser materia de una
sola Jornada, “sino una prioridad en las agendas de
todas las personas implicadas en la consecución de un
mundo mejor”, pide.
La
Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) promueve la Jornada Mundial de la
Alimentación, este año sobre el tema El derecho a la
alimentación. or su parte, la Jornada Mundial del
Rechazo de la Miseria llega al vigésimo año de su
institución por obra del padre Joseph Wresinski (1917-
1988), fundador del movimiento ATD Cuarto Mundo. El 17
de octubre de 1987 colocó en el atrio del Trocadero, en
París, una lápida “por las víctimas de la miseria”. La
iniciativa fue asumida por las Naciones Unidas en 1992.
“Falta del pan cotidiano”
Por otra parte, en un mensaje dirigido a Jacques Diouf,
director general de la FAO con motivo del Día Mundial de
la Alimentación, el Papa urgió a los países
desarrollados a liberar del hambre a millones de
personas en el mundo. Comentando el tema elegido para
este año, El derecho a la alimentación, el Pontífice
dijo que con él la FAO “invita a la Comunidad
internacional a tratar sobre uno de los desafíos más
graves de nuestro tiempo: liberar del hambre a millones
de seres humanos, cuyas vidas están en peligro por falta
del pan cotidiano”.
Benedicto XVI constató que “los esfuerzos realizados
hasta ahora no parecen haber disminuido
significativamente el número de hambrientos en el mundo,
a pesar de que todos reconocen que la alimentación es un
derecho primario”. También recordó que “el
incumplimiento del derecho a la alimentación se debe no
solo a causas de tipo natural sino, sobre todo, a
situaciones provocadas por el comportamiento de los
hombres y que desembocan en un deterioro general de tipo
social, económico y humano”.
El
Pontífice añadió que “cada vez son más numerosas las
personas que, a causa de la pobreza o de conflictos
sangrientos, se ven obligadas a dejar sus casas y sus
seres queridos para buscar sustento fuera de su tierra.
No obstante los compromisos internacionales, muchas de
ellas son rechazadas”. Es apremiante, dijo el Papa, un
empeño concreto en el que “todos los miembros de la
sociedad, tanto en el ámbito individual como
internacional, se sientan comprometidos a cooperar para
hacer posible el derecho a la alimentación, cuyo
incumplimiento constituye una violación evidente de la
dignidad humana y de los derechos que derivan de ella”.
Día mundial de lucha contra la miseria. El Papa llama a
incrementar esfuerzos para eliminar la pobreza
ACI
Al
final de la Audiencia General de este miércoles, el Papa
Benedicto XVI recordó que hoy se celebra la Jornada
Mundial del rechazo de la miseria, reconocida por las
Naciones Unidas con el título de "Jornada Internacional
para la eliminación de la pobreza".
"¡Estas poblaciones siguen viviendo en condiciones de
extrema pobreza!”, exclamó el Santo Padre; y señaló que
“la diferencia entre ricos y pobres se ha hecho más
evidente e inquietante, también en los países
económicamente más avanzados. Estas situación
preocupante se impone a la conciencia de la humanidad,
porque las condiciones en que se hallan tantas personas
ofenden la dignidad del ser humano y comprometen, en
consecuencia, el progreso auténtico y armónico de la
comunidad mundial”.
“Animo, por tanto, a multiplicar los esfuerzos para
eliminar las causas de la pobreza y sus consecuencias
trágicas”, concluyó.
El
Papa nombrará cardenales a los arzobispos de Barcelona y
Valencia y a un jesuita español
Diario de Navarra
El
Pontífice designará como nuevos príncipes de la Iglesia
al arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, al
arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, y al
jesuita Urbano Navarrete Cortés, rector emérito de la
Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Con la elección de estos tres purpurados españoles, el
nuevo Colegio Cardenalicio contará con la presencia de
diez ministros españoles, seis de ellos electores y, por
tanto, con derecho a voto en un eventual cónclave por la
muerte del Papa. Actualmente hay siete, cuatro electores
y tres con más de 80 años. De los cuatro cardenales
electores, tres residen en España: el cardenal Antonio
María Rouco Varela, arzobispo de Madrid; el cardenal
Carlos Amigo Vallejo, arzobispo de Sevilla, y el
arzobispo de Toledo, el cardenal Antonio Cañizares.
Reside en Roma el cardenal Julián Herranz Casado,
presidente emérito del Consejo Pontificio para los
Textos Legislativos y presidente de la Comisión
Disciplinar de la Curia Romana.
Son, hasta ahora, purpurados españoles no electores el
cardenal Francisco Álvarez Martínez (1925), arzobispo
emérito de Toledo; el cardenal Ricard María Carles
(1926), arzobispo emérito de Barcelona, y el cardenal
Eduardo Martínez Somalo (1927), prefecto emérito de la
Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y
las Sociedades de Vida Apostólica.
Los tres nuevos príncipes de la Iglesia española
recibirán, por tanto, dentro de poco más de un mes el
birrete rojo y el anillo de oro de cardenal durante la
celebración del segundo Consistorio o reunión de
cardenales del pontificado.
Los tres nuevos purpurados
El
arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, uno de los
dos prelados que obtendrá el título cardenalicio, es
natural de Corral de Almaguer (Toledo), donde nació el
12 de febrero de 1931. Actualmente preside la Comisión
Episcopal para la Doctrina de la Fe, cargo que desempeña
desde abril de este mismo año. El Papa Juan Pablo II le
nombró arzobispo de Valencia el día 24 de julio de 1992
y tomó posesión de la Archidiócesis el 3 de octubre del
mismo año.
Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona desde
2004, nació en la Ciudad Condal el 29 de abril de 1937.
Fue nombrado obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991 y
el 20 de febrero de 1997 fue promovido a arzobispo
metropolitano de Tarragona. El 15 de junio de 2004 se
hizo público su nombramiento como arzobispo
metropolitano de Barcelona.
El
jesuita Urbano Navarrete nació el 25 de mayo de 1920 en
Camarena de la Sierra (Teruel). Tiene en la actualidad
87 años, por lo que será cardenal no elector. Fue
nombrado rector de la Pontificia Universidad Gregoriana
de Roma, por el Papa Juan Pablo II, en noviembre de
1980. Es consultor de la Sagrada Congregación para la
Doctrina de la Fe
El
Papa refuerza la representación española en el colegio
cardenalicio
La
Razón
Benedicto XVI nombró ayer a 23 nuevos cardenales, de los
cuales 18 tendrán capacidad de decisión en el próximo
cónclave debido a que son menores de 80 años. Entre
ellos destacan tres españoles: el arzobispo de Valencia,
monseñor Agustín García-Gasco; el de Barcelona, Lluís
Martínez Sistach; y el rector emérito de la Pontificia
Universidad Gregoriana, Urbano Navarrete Cortés.
García-Gasco es arzobispo de Valencia desde 1992, pero
hasta ese momento su trayectoria episcopal se desarrolló
principalmente en Madrid, donde fue obispo titular de
Nona y auxiliar de Madrid-Alcalá. Además, ha sido
secretario general de la Conferencia Episcopal Española
(CEE) de 1988 a 1993 y preside desde el mes de abril la
Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Por su
parte, Martínez Sistach es arzobispo metropolitano de
Barcelona desde 2004, pertenece al Comité Ejecutivo de
la CEE y es además miembro del Pontificio Consejo para
la Interpretación de los Textos Legislativos de la
Iglesia y consultor del Consejo para los Laicos.
Además de los españoles, el Pontífice designó a tres
iberoamericanos que podrán ejercer como electores: al
argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación
para las Iglesias Orientales, al mexicano Francisco
Robles Ortega, arzobispo de Monterrey, y al brasileño
Idilio Pedro Scherer, arzobispo de Sao Paulo, ciudad que
el propio Benedicto XVI visitó en su reciente viaje a
Brasil. Con la designación de los arzobispos de
Monterrey y Sao Paulo, el Papa reconoce a los dos países
de Iberoamérica que tienen las comunidades católicas más
numerosas.
Es
muy significativo también el nombramiento de monseñor
Leonardo Sandri, que anteriormente ejerció como
sustituto de la secretaría de Estado y fue la voz de
Juan Pablo II durante sus últimos meses de vida,
llegando incluso a ser el responsable de dar la noticia
de su muerte. Del resto de nuevos purpurados, hay
también que destacar a monseñor Paul Joseph Cordes,
Presidente del Pontificio Consejo «Cor Unum», que será
el primer alemán que nombrado cardenal desde el
nombramiento de Benedicto XVI como Papa. Su designación
es además un reconocimiento al empuje que, en los
últimos tiempos, está teniendo la comunidad católica
alemana. El nombramiento de Cordes, que desde su
presidencia en «Cor Unum» había sido una de las puntas
de lanza del diálogo ecuménico, está asimismo motivado
por el profundo interés del Papa por mantener relaciones
fluidas con el resto de religiones.
Algunos de los nombramientos responden a la tradición
vaticana, ya que los máximos responsables de las
archidiócesis de París, Dakar, Bombai y Sao Paulo han
estado siempre ocupados por cardenales. De entre los
nuevos cardenales octogenarios, que no podrán ser
electores y ven con esta designación un reconocimiento a
sus años de servicio a la Iglesia, destaca el de
Emmanuel III Delly, patriarca de la comunidad caldea de
Irak.
Barcelona y Valencia, el juego de los equilibrios
La
Razón
El
anuncio de un consistorio es un complejo encaje de
bolillos en el que el Santo Padre tiene que conjugar
variables como la procedencia geográfica de los
prelados, la adecuada presencia de miembros de la curia
romana o el respeto a las tradicionales sedes
cardenalicias, sin olvidar, claro está, la valía de los
candidatos. Nada queda al azar.
De
ahí que la presencia de tres españoles en la lista que
ayer hizo pública Benedicto XVI tiene grandes
repercusiones para la Iglesia española, aunque más allá
del reconocimiento honorífico al jesuita Urbano
Navarrete, la importancia se centra en los otros
nombramientos. Dos trayectorias eclesiales bastante
dispares que han acabado, paradójicamente, encontrándose
a la hora de llegar al cardenalato, porque lo cierto es
que cualquiera de los dos nombramientos no hubiera sido
posible sin la concurrencia del otro.
Barcelona es una diócesis con una tradición cardenalicia
bastante reciente. Sólo desde 1973 -después de que en
1964 fuera elevada a archidiócesis y dejara de depender
de Tarragona- su pastor ha accedido al birrete. Siendo
la segunda ciudad de España era más que seguro que su
arzobispo acabara siendo cardenal. Pero no era necesario
que lo fuera en este consistorio. A nadie hubiera
sorprendido que el capelo le llegara a Martínez Sistach
(arzobispo de Barcelona desde 2004) dentro de uno o dos
años, teniendo en cuenta esperas tan significativas como
los once años de Carlos Amigo en Sevilla, o los seis de
Francisco Álvarez en Toledo.
Sin embargo, al incluirlo en este consistorio, el Papa
ha acallado todas las interpretaciones en clave de
victimismo nacionalista que hubiera desencadenado una
nueva ausencia de Martínez Sistach.
Pero la Secretaría de Estado vaticana también es muy
consciente de que ese victimismo se hubiera convertido
en euforia en el caso de que Martínez Sistach fuera el
único español de la lista. Y además, que su nombramiento
habría sido instrumentalizado hasta convertirlo en un
respaldo de la Santa Sede a la corriente que, en cierta
forma, lidera Sistach dentro de la Conferencia
Episcopal. Un grupo minoritario y heterogéneo, pero que
se hizo evidente en noviembre de 2006 en su oposición a
la instrucción pastoral en la que los obispos hacían una
valoración moral de la actual situación política y
social de España. En este contexto, y descartada su
ausencia en aras de evitar el victimismo, el
nombramiento de Sistach requería un contrapeso.
García-Gasco se ha caracterizado por ser uno de los
obispos españoles que con más fuerza ha condenado a ETA
y que más cercano se ha mostrado a sus víctimas. Nadie
le puede acusar tampoco de ponerse en manos de los
sectores nacionalistas de la Iglesia valenciana, que
aunque minoritarios, ejercen una constante presión.
Encarna, por lo tanto esa otra sensibilidad eclesial.
Sin embargo, no sería justo reducir su nombramiento a
una mera cuestión de balanceo. Tras la división de la
diócesis de Barcelona en 2004 -la solución encontrada
entonces por el nuncio para satisfacer a todos los
sectores implicados en la sucesión del cardenal Carles y
que propició la llegada de Martínez Sistach-, Valencia
ha pasado a ser la segunda diócesis en población, por
detrás de Madrid. Pero el reconocimiento que el Santo
Padre otorga ahora a García-Gasco no es sólo por una
cuestión de números. Mil curas y 650 parroquias tanto
urbanas como rurales, una universidad católica, más de
sesenta colegios diocesanos, una significativa
implantación de las nuevas realidades eclesiales y un
seminario que ha llegado a albergar a más de un centenar
de aspirantes -aunque ahora está en sus horas más
bajas-, hacen de Valencia una de las diócesis españolas
con mayor potencial. No en vano, en Roma comienzan a
llamarla la Milán española, por su semejanza con la gran
diócesis del norte de Italia. Una predilección papal que
ya se puso en evidencia con su designación como sede
para el Encuentro Mundial de las Familias de julio de
2006, una elección que sólo había recaído en sedes
cardenalicias. Valencia recupera, en García-Gasco, esta
distinción que había perdido hace ochenta años. Queda
comprobar si estará vinculada sólo al actual arzobispo o
si Valencia queda incorporada desde ahora a las sedes
cardenalicias.
En
el encaje de bolillos del que hablábamos al principio,
dejábamos de citar otra de las condicionantes de un
consistorio: el límite de 120 cardenales electores
(menores de 80 años). No era un olvido; ayer el Papa
decidía romper la norma, para superarlo sólo por uno.
Curiosamente, España es el único país que aporta dos
arzobispos residenciales en este equilibrado encaje.
Pero no había Valencia sin Barcelona, ni Barcelona sin
Valencia.
El
Papa nombra cardenales a los arzobispos de Valencia y
Barcelona
ABC
Benedicto XVI concedió ayer un trato privilegiado a
España al nombrar cardenales a los arzobispos de
Valencia, Agustín García-Gasco, y de Barcelona, Lluís
Martínez Sistach. Y eso a pesar de que se esperaba como
máximo un nombramiento o incluso que nuestro país se
quedase sin ninguno, ya que a lo largo del mundo hay
muchas sedes «históricas» e importantes, como por
ejemplo las de Washington o Varsovia, todavía sin
birreta cardenalicia.
Al
término de la audiencia general del miércoles, Su
Santidad el Papa anunció que «el próximo 24 de
noviembre, víspera de la fiesta de Jesucristo Rey del
Universo, nombraré dieciocho cardenales», cuyos nombres
leyó como es tradicional en orden jerárquico, comenzando
por el arzobispo argentino Leonardo Sandri, prefecto de
la Congregación para las Iglesias Orientales, y otros
seis miembros de la Curia romana, entre los que destacan
el italiano Giovanni Lajolo, gobernador del Estado del
Vaticano y ex responsable de Asuntos Exteriores de la
Santa Sede, o el alemán Joseph Cordes, presidente del
Pontificio Consejo «Cor Unum», que distribuye las ayudas
caritativas del Papa en todo el mundo.
Grandes servicios
Benedicto XVI anunció que concederá también la púrpura a
cinco prelados que han prestado grandes servicios a la
Iglesia, pero tienen ya más de 80 años, por lo que no
podrían participar en el Cónclave. Entre ellos figuran
el jesuita turolense Urbano Navarrete, antiguo rector de
la Pontificia Universidad Gregoriana, y el patriarca
caldeo de Bagdad, Emmanuel III Delly, cuyo nombramiento
supone un gesto de apoyo a los cristianos de Irak, donde
la guerra y la violencia crónica han provocado el éxodo
forzoso de buena parte de la comunidad.
Aparte de los méritos de las personas, el nombramiento
de monseñor Agustín García- Gasco se considera en medios
vaticanos como un premio a la tradicional cercanía de
Valencia con la Santa Sede y al esfuerzo realizado en el
reciente V Encuentro Mundial de las Familias, al que
asistió Benedicto XVI.
A
su vez, el de monseñor Lluís Martínez Sistach
-adelantado por este periódico el pasado mes de agosto-
tiene por objeto reforzar la sintonía de Cataluña con la
Santa Sede e incluir a la segunda ciudad de España entre
las sedes con cardenal elector.
Con los dos nuevos electores, España sube a seis, el
mismo número que tienen Francia y Alemania, por debajo
tan sólo de Italia, que contará con 22, y de Estados
Unidos, que sumará doce. Los seis electores en un
hipotético Cónclave serían los cardenales de Madrid,
Antonio María Rouco Varela; Toledo, Antonio Cañizares;
Sevilla, Carlos Amigo; Valencia, Agustín García-Gasco, y
Barcelona, Lluís Martínez Sistach, además del presidente
emérito del Consejo Pontificio para los Textos
Legislativos, Julián Herranz, que en la actualidad es el
español más importante en la Curia romana.
Otros cuatro purpurados (Carles, Álvarez, Martínez
Somalo y el neocardenal Navarrete) superan los 80 años,
lo que les inhabilita para elegir nuevo Papa. Aunque el
peso español en el Colegio de Cardenales cobra una
fuerza evidente, la representación de nuestro país en
altos cargos de la Curia es llamativamente minúscula.
Incluso el inminente nombramiento de Juan Antonio
Martínez Camino (también adelantado por ABC) como
secretario de la Congregación para la Educación
Católica, no equilibra la pérdida de una presencia
significativa, ya que ningún español preside una
Congregación o un Consejo Pontificio.
Benedicto XVI designará el 24 de noviembre a 23 nuevos
cardenales, entre ellos tres españoles
ABC
El
papa Benedicto XVI ha anunciado hoy la celebración del
segundo Consistorio Cardenalicio de su pontificado para
la designación de 23 nuevos cardenales, que tendrá lugar
el próximo 24 de noviembre. Con estos nombramientos se
cubren las vacantes que han quedado libres y se llega al
máximo de 120 cardenales electores, los encargados de
elegir al futuro Papa en un eventual cónclave.
Entre los nuevos purpurados estarán, según ha informado
el Vaticano, los actuales arzobispos de Valencia,
monseñor Agustín Garcia-Gasco Vicente, el de Barcelona,
Lluís Martinez Sistach, y el jesuita Urbano Navarrete
Cortés, rector emérito de la Pontificia Universidad
Gregoriana de Roma.
Con la elección de estos tres purpurados españoles, el
nuevo Colegio Cardenalicio contará con la presencia de
diez 'ministros' españoles, seis de ellos electores.
Actualmente hay siete, cuatro electores y tres con más
de 80 años. De los cuatro cardenales electores, tres
residen en España: el cardenal Antonio María Rouco
Varela, arzobispo de Madrid; el cardenal Carlos Amigo
Vallejo, arzobispo de Sevilla, y el arzobispo de Toledo,
el cardenal Antonio Cañizares. Reside en Roma el
cardenal Julián Herranz Casado, presidente emérito del
Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y
presidente de la Comisión Disciplinar de la Curia
Romana.
Son, hasta ahora, purpurados españoles no electores el
cardenal Francisco Álvarez Martínez (1925), arzobispo
emérito de Toledo; el cardenal Ricard María Carles
(1926), arzobispo emérito de Barcelona, y el cardenal
Eduardo Martínez Somalo (1927), prefecto emérito de la
Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y
las Sociedades de Vida Apostólica.
El
número de componentes del Colegio Cardenalicio ha
descendido después de varias bajas hasta 180, de los que
104 tienen derecho a voto en la elección del Pontífice
por ser menores de 80 años. La cifra se verá reducida en
dos miembros más cuando dos de ellos cumplan
próximamente esa edad y pierdan el derecho a voto.
Según expertos en la Curia, el Papa tiene la intención
de mantener un cierto equilibrio en las designaciones
con vistas a no alterar la representación de la Iglesia
en los distintos continentes. La ceremonia en la que los
cardenales reciben la birreta roja, realizan el
juramento y reciben el anillo tendrá lugar, como es
habitual, en el Vaticano.
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