RESUMEN DE PRENSA

 

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Lunes, 19 de noviembre de 2007

 

 

Internacional 

 

 

La fe que opera en la caridad es el antídoto contra el nihilismo, advierte el Papa. Durante el rezo del Ángelus

ZENIT

 

«Contra la mentalidad nihilista, que en nuestra época cada vez va extendiendo más su influencia en el mundo», el «verdadero antídoto» es «la fe que opera en la caridad», advierte Benedicto XVI. Al intervenir en el rezo del Ángelus, el Santo Padre hizo así una breve catequesis sobre el Evangelio dominical, que propone la reflexión sobre «la visión bíblica de la historia y refiere las palabras de Jesús que invitan a los discípulos a no tener miedo, sino a afrontar dificultades, incomprensiones y hasta persecuciones con confianza, perseverando en la fe en Él».

 

Y es que también dramas humanos y calamidades incluyen la historia, que «debe seguir su curso»; pero «en ella se desarrolla el proyecto de salvación al que Cristo ha dado ya cumplimiento en su encarnación, muerte y resurrección», recalcó el Papa. Por eso, invitó --ante miles de fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano-- a afrontar los sucesos diarios confiados en el «amor providente de Cristo», a no temer el futuro, «incluso cuando nos pueda parecer de tintes sombríos, porque el Dios de Jesucristo, que asumió la historia para abrirla a su cumplimiento trascendente, es su alfa y omega, el principio y el fin».

 

«Él nos garantiza que en cada pequeño pero genuino acto de amor está todo el sentido del universo, y que quien no duda en perder la propia vida por Él, la reencontrará en plenitud». Testimonios vivos de esta perspectiva son las personas consagradas. Y en especial Benedicto XVI dirigió su recuerdo «a las llamadas a la contemplación en los monasterios de clausura», a quienes la Iglesia dedica una Jornada el próximo miércoles, memora de la Presentación de la Virgen María en el Templo.

 

Es la Jornada «Pro Orantibus», dedicada a las monjas y monasterios que se encuentran en especial necesidad. «Mucho debemos a estas personas que viven de lo que la Providencia les procura mediante la generosidad de los fieles», reconoció el Papa. «El monasterio --recordó--, como oasis espiritual, indica al mundo de hoy» «la única cosa decisiva: existe una razón última por la que vale la pena vivir, que es Dios y su amor inescrutable».

 

«La fe que opera en la caridad es el verdadero antídoto contra la mentalidad nihilista, que en nuestra época cada vez va extendiendo más su influencia en el mundo», concluyó.

 

 

«Con su muerte y su funeral, Juan Pablo II escribió la encíclica de su vida»

La Razón

 

Acaba de ser nombrado doctor honoris causa por la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona. En su apretada agenda, el cardenal Dziwisz quiso hacer un hueco a LA RAZÓN para glosar la figura del Pontífice y analizar la situación actual de la Iglesia en Europa.

 

-Usted es una de las personas que mejor ha conocido a Juan Pablo II. Fue su secretario durante cuarenta años, incluidos los veintisiete en que ocupó la sede de Roma. Desde esta cercanía, ¿cómo valora este Pontificado? – Sin duda alguna ha sido un Pontificado excepcional, aunque sólo lo valoráramos por su duración, pues ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia. Pero aparte de esto, ha tenido un gran peso, tanto en la vida social internacional como en la vida de la Iglesia. Tras el breve Pontificado de Juan Pablo I, los cardenales eligieron a un hombre con experiencia. Sin duda alguna el Espíritu Santo es quien guía a la Iglesia, pero en la dirección de la Iglesia existe también un aspecto humano muy importante. Por eso, aquella elección de Karol Wojtyla fue un acto de valentía por parte de los cardenales. Al elegirlo, se manifestó el plan de Dios en relación con la Iglesia y el mundo. Sin duda, los cardenales al elegir al cardenal Wojtyla ponían en él sus esperanzas ante la situación que entonces vivía la Iglesia y el mundo. Hemos de recordar que en aquel entonces Europa estaba dividida. En el Este imperaba el marxismo, que constituía una amenaza para Europa y el mundo. Hacía falta un hombre que conociera tanto la Iglesia como este mundo dividido. Juan Pablo II al llegar a Roma no se sometió a las tendencias imperantes, predicaba con todo su convicción que el futuro del mundo no pertenecía a la lucha de clases, sino que el futuro estaba en la solidaridad, en el respeto por los derechos humanos y las naciones.

 

-Desde luego, la labor de Juan Pablo II fue clave para la caída del comunismo, pero lo combatió con medios muy distintos a los habituales… – Él no o se planteaba una lucha, no se dedicaba a organizar la oposición. Él predicaba los derechos humanos. Su conocida expresión: «No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo», que proclamó al inicio de su Pontificado, le acompañó durante toda su vida. Predicaba que sólo se puede entender al hombre a través de Cristo; un mensaje que llevó por todo el mundo y que predicó a lo largo de esos años. Es además la explicación a su primera encíclica, «Redemptor Hominis». El hombre es el camino de la Iglesia. El Papa buscaba que el hombre se liberara del miedo y de las esclavitudes. Una libertad que no venía a través del camino del marxismo, sino de la radicalidad del Evangelio. Esa lucha por la liberación del hombre provocaba las caídas de diferentes sistemas de esclavitud. Y así empezó esa peregrinación del Papa por el mundo. Y la verdad evangélica liberaba a los hombres. Porque este concepto encierra el derecho de los obreros, el derecho de las familias, de todos, en definitiva, pues supone la liberación del hombre a través de la verdad y del amor.

 

-Algunos interpretaron esta labor de Juan Pablo II como una acción política… – El Papa no era un político, era un hombre de fe. Y era la fe la que le obligaba a estar cerca del hombre. Y buscar el rostro de Dios en el hombre. Eso es lo que explica su opción a favor de los pobres y su compromiso a favor del Tercer Mundo. Y es de donde nace su protesta contra todo tipo de abuso contra el hombre, contra todas las injusticias, el germen de su preocupación por una paz justa. Y de su predicación, con todas sus fuerzas, de que los problemas no se resuelven a través de una guerra. Las guerras exacerban los conflictos entre las naciones y destruyen las estructuras estatales y sociales. Todas sus encíclicas sociales daban respuesta a estos problemas.

 

–¿Cree usted entonces, que Juan Pablo II no sólo fue un gran Papa para la Iglesia, sino también para todo el mundo? – Ningún asunto humano le era ajeno. Nada de lo que ha sucedido habría sido posible sin el compromiso pastoral de la Iglesia con el mundo. Juan Pablo II procuró mantener su libertad sin dejarse condicionar por ningún tipo de sistema político. Predicaba a Cristo y con esta predicación iba por el mundo.

 

-Me llama la atención un episodio que Ud. narra en su libro «Una vida con Karol»: en el momento de la muerte de Juan Pablo II, los que le acompañaban en la habitación entonaron el tradicional canto de acción de gracias de la liturgia de la Iglesia, el «Te Deum», en vez del «Réquiem» que parecía el más apropiado para ese momento. – Unas pocas personas acompañábamos al Santo Padre en el momento de su muerte. Aparte de los médicos, de las personas que habían estado con él durante su vida, sólo eramos unos pocos. Cuando paró de latir su corazón, los que estábamos allí reunidos sentimos la necesidad, en nombre de nosotros mismos y de todo el mundo, de dar las gracias a Dios por este Pontificado, de dar las gracias por todo el bien que había traído a través de su persona. Juan Pablo II nos había enseñado que la muerte no era una tragedia, que sólo es la etapa final de esta vida y la transición hacia una nueva vida en Dios. Nos había enseñado que toda la vida terrena es una preparación para este momento. E incluso, a través de su muerte y después, durante el funeral, de alguna manera él escribió la encíclica de su vida. Una encíclica entre comillas, no escrita, pero predicada a través de esa manera de partir, profundamente dentro de la fe. Devolvió la dignidad a la muerte. Eso es lo que explica aquel canto nuestro del «Te Deum». No era duelo, sino acción de gracias y alabanza. Y es así como la gente lo interiorizó. Millones de personas le acompañaron en su camino hacia Dios. En el funeral yo no vi duelo, era una celebración del cese de la vida terrenal y el paso hacia la eternidad. Eso es lo que explica aquel ambiente y aquella exclamación «Santo Subito».  

 

-Juan Pablo II alertaba de los peligros que podría suponer el mal uso de la libertad… – El Santo Padre realizó nueve viajes a Polonia. Inicialmente reivindicaba la libertad y los derechos de la persona humana. En su primera visita, en 1979, la gente se sintió, por primera vez, libre. Decía que Polonia, que en tantos momentos de la historia y en la Guerra Mundial había luchado por la libertad y la independencia, tenía derecho a alcanzarlas. Cuando finalmente llegó esta libertad, el Papa afirmó que hay que saber utilizarla bien, para que la libertad de unos no se convierta en la esclavitud de otros. En aquel segundo viaje predicó con toda su fuerza que el camino seguro son los diez mandamientos. Puede ser que esto no guste a todos, pero es el camino comprobado desde el inicio de la humanidad.

 

-Y ¿cómo ha evolucionado Polonia en estos últimos años? – Hasta este momento, la libertad que llegó entonces no ha destruido la moral de los polacos: por ejemplo, ha sido abolida la ley del aborto. Salvo algunos casos muy raros, la ley prohíbe el aborto. Además, Polonia toma una opción firme por la defensa de la familia basada en la unión entre un hombre y una mujer y defiende también otros derechos naturales del hombre y con ello quiere enriquecer a Europa. Esas son las verdaderas raíces de Europa.

 

-Nuestro continente no debe olvidar sus raíces cristianas… -Si se cortan las raíces, el árbol se seca y muere. Es lo que predicaba Juan Pablo II. También Benedicto XVI afirma lo mismo con toda su fuerza. Ciertas leyes morales no son negociables, y no pueden ser sometidas a una votación. Y eso no es una privación de derechos del hombre y no puede servir como argumento para acusar a Polonia de ser un país retrógrado. Es una actitud profética ante la Europa de hoy. Europa necesita un renacimiento, y si el árbol tiene que renacer lo debe hacer desde sus raíces.

 

– ¿Con qué retos se enfrenta este proceso de unión europea? –El problema principal de la Constitución Europea es la falta de las bases, que son los derechos naturales. Si no se respetan estos derechos fundamentales todo el sistema carece de fundamento.

 

 

Libertad religiosa. Unión Europea aprueba resolución que condena persecución de cristianos en el mundo

ACI

 

La Unión Europea aprobó ayer la resolución "Serios episodios que ponen en peligro la existencia de las comunidades cristianas y de otras comunidades religiosas", en la que se condena la persecución, en algunas partes del mundo, de quienes creen en Cristo.

 

Según informa la agencia italiana SIR, Mario Mauro, presentador de la iniciativa y vicepresidente del Parlamento Europeo, indicó que "la libertad religiosa es la prueba de fuego respecto a las otras libertades y derechos, y la persecución de los cristianos en todo el mundo es uno de los desafíos más grandes contra la dignidad del hombre".

 

El texto, que contó con el apoyo del Partido Socialista, el Partido Liberal Demócrata, el UEN. Independencia y Democracia, el GUE; condena todos los hechos de violencia contra las comunidades cristianas especialmente en África y Asia; y pide a los países involucrados "proporcionar las garantías necesarias para la libertad religiosa y seguridad de las comunidades cristianas".

 

Además de mencionar algunos casos de persecución a los cristianos en Pakistán, Gaza, Turquía, China, Vietnam, Sudán, Irak y Siria, el documento "deplora el secuestro del Padre Giancarlo Bossi en Filipinas, condena firmemente el asesinato del periodista Hrant Dink y del sacerdote católico Andrea Santoro en Turquía; así como también destaca los problemas de libertad de expresión en China y remarcan las represiones en Vietnam.

 

"Gracias a la votación de hoy –que tuvo solo dos pronunciamientos en contra y una abstención– la Comisión Europea tendrá que tomar medidas para el desarrollo y planeamiento para que la cooperación y ayuda sean entregadas a condición de que se respete el principio del respeto a la verdadera libertad religiosa", dijo Mauro.

 

Finalmente, la resolución también expresa que "la importancia del diálogo entre religiones para promover la paz y el entendimiento entre las personas" y llama a los líderes religiosos a luchar "contra los extremismos y promover el respeto mutuo", finalize Mario Mauro.

  

 

 

 

NACIONAL

   

Rouco reclama más espacios de libertad para los católicos

EL PAÍS

 

"Los hijos no son ni del Estado ni de la sociedad. Son de sus padres", proclamó ayer el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, ante el IX Congreso Católicos y Vida Pública. Menos catastrofista que de costumbre, pero convencido de los desastres que acarrean a España el laicismo, una sociedad "sin Dios", la educación promovida por el actual Gobierno y, en suma, el que éste haya dado la espalda "a la ley natural", Rouco reivindicó para sus fieles "un espacio público en el que la fe pueda ser mostrable con libertad y en libertad". Añadió: "El católico no debe limitarse a ser un fiel cristiano, sino alguien que vive su vocación secularmente, es decir, en el mundo".

 

La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación San Pablo-CEU organizan este congreso respaldadas por 300 personalidades de la vida pública nacional e internacional. En esta ocasión han opinado 57 ponentes ante algo más de 1.500 personas. El tema general fue Dios en la vida pública. La propuesta cristiana, con variaciones que permitieron abordar, muy críticamente, aspectos de la actualidad española como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, la reforma educativa, desviaciones legislativas respecto a la ley natural, los límites del poder en la democracia o la relación entre libertad y conciencia para la "ciudadanía cristiana".

 

Rouco tituló su conferencia Exigencia y compromiso del católico en la vida pública, con la intención de hacer, dijo, "un resumen práctico" del congreso. En esa idea describió las condiciones que han de concurrir para que se pueda dar una efectiva participación del católico en todos los ámbitos. "La vida pública no se ciñe a la vida política, implica a toda la sociedad", afirmó. Entre las dificultades que tienen los católicos para desarrollarse en España, el cardenal señaló al laicismo radical -"como doctrina política llega a cuestionar derechos fundamentales como el derecho a la vida", opinó- y el relativismo "que niega la existencia de una verdad moral".

 

El presidente de la ACdP, Alfredo Dagnino, avanzó más. "La regeneración pasa por la afirmación de la moral en la vida de nuestras democracias. No nos debe dar miedo la moral", dijo.

  

Rouco Varela: «Los hijos no son del Estado ni de la sociedad, son de los padres»

La Razón

 

El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, clausuró ayer el IX Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, con una ponencia titulada «Exigencia y compromiso del católico en la vida pública». El cardenal reseñó que el católico «no debe limitarse a ser un fiel cristiano, sino alguien que vive su vocación de cristiano secularmente, es decir, en el mundo». Este obrar del católico ha de hacerse enmarcado en «una recta concepción del Estado que impida que se pueda llegar a una identificación entre lo público y lo estatal». Rouco Varela aludió a la responsabilidad para con la verdad natural del matrimonio y la familia, que representa «el primer y más necesario compromiso del seglar católico en la actual sociedad española». Una obligación que interpela a la responsabilidad prioritaria de los padres sobre todo el proceso de educación de sus hijos. «Estos –subrayó– no son ni del Estado ni de la sociedad, son de sus padres». En su ponencia, que el mismo arzobispo ha definido como «un resumen práctico» del Congreso, ha descrito las condiciones para que se pueda dar una efectiva participación del católico en todos los ámbitos, porque «la vida pública no se ciñe a la vida política, implica a toda la sociedad». Antes de su ponencia de clausura, el cardenal presidió la misa concelebrada de la última jornada del IX Congreso Católicos y Vida Pública, que este año ha contado con más de 1500 asistentes y 6500 congresistas «virtuales» que lo han seguido a través de Internet.

 

 

El Cardenal Rouco Varela destaca la responsabilidad de los cristianos

VERITAS

 

El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, destacó, durante su intervención, en la clausura del IX Congreso de Católicos en la Vida pública, que la Iglesia "depende de la iniciativa de los cristianos".

 

El cardenal Rouco Varela destacó que entre las responsabilidades de los cristianos está la "libertad para la transmisión de la fe"; "la identidad e identificación técnica y práctica del Evangelio en la vida pública" y "el compromiso político de un seglar católico".

 

Respecto al compromiso político, el arzobispo de Madrid destacó que es necesario un "díálogo con personas del pensamiento laico", pero sin olvidar la defensa del "matrimonio y de familia anterior al Estado"; "la unión hombre y mujer, estable y permanente"; la educación de los hijos, que depende de los padres, "primeros responsables del proceso educativo"; y la valoración del terrorismo junto con la "historia unida y fecunda" española. Según el cardenal Rouco Varela, "el amor cristiano une, no separa"

 

Durante su intervención titulada: "Exigencia y compromiso del católico en la vida pública", una de las ideas subrayadas, se refería directamente a la iniciativa que todo católico ha de tener en la Iglesia al afirmar que "la libertad de la Iglesia depende de la iniciativa de los católicos".

 

Rouco: «Los hijos no son del Estado ni de la sociedad, son de sus padres»

ABC

 

El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, clausuró ayer la novena edición del congreso Católicos y Vida Pública. El cardenal de Madrid apostó por el compromiso de los cristianos en la defensa de «la verdad natural del matrimonio y de la familia», que representa «el primer y más necesario compromiso del seglar católico en la actual sociedad española». Una obligación que se observa claramente en el proceso de educación de los hijos. «Éstos -subrayó el cardenal- no son ni del Estado ni de la sociedad, son de sus padres».

 

Rouco, en la misma línea, denunció el «laicismo radical» que «como doctrina política llega a cuestionar derechos fundamentales, como el derecho a la vida o al matrimonio», y que «niega la existencia de una verdad moral». En su conferencia, que llevó por título «Exigencia y compromiso del católico en la vida pública», el purpurado alertó de las «ideologías que envuelven el ambiente cultural, educativo e informativo en la sociedad actual» y cuyas consecuencias últimas pueden llevar a «eliminar, de hecho y de derecho, toda participación de la Iglesia en la vida pública».

 

«Existe un poderoso ambiente cultural en España -continuó Rouco Varela- que pretende imponer un juicio moral relativo», que «lleva a la falta de una guía moral y humana». Frente a esta realidad, el cardenal de Madrid aseguró encontrar «una Iglesia esperanzada y que mira sin miedo hacia el futuro». Una Iglesia en la que se insertan los católicos, que en opinión del purpurado «no deben limitarse a ser fieles cristianos, sino alguien que vive su vocación en el mundo».

 

Para Rouco Varela, «la vida pública no se ciñe a la vida política, sino que implica a toda la sociedad», razón por la cual, en la España de hoy, es fundamental que «la transmisión de la fe pueda mostrarse con libertad y en libertad». Rouco cerró su intervención dando lectura a una nota de Benedicto XVI en la que otorgaba la bendición apostólica a los participantes en el congreso. Tras ello, fue el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (organizadora del encuentro), Alfredo Dagnino, quien proclamó la necesidad de que los católicos lleven a cabo una regeneración moral «que pasa en primer lugar por los hombres apostólicos, que piensan, que se comprometen, que no sucumben a la dictadura del relativismo ni del pensamiento único».

 

A lo largo de tres jornadas, la novena edición del Católicos y Vida Pública ha transitado por muy diversas orillas del pensamiento social cristiano, desde el debate acerca del laicismo a los límites del poder, pasando por la libertad de conciencia y haciendo especial hincapié en la ausencia de libertad religiosa en muchas partes del mundo.

 

En este sentido, el director de Ayuda a la Iglesia Necesitada, Javier Menéndez Ros, denunció que «algunas de las tendencias del Islam están atentando contra la libertad religiosa». En su opinión, «en todos los lugares en donde se ha impuesto el Islam, el cristianismo, que normalmente era muy próspero y estaba claramente implantado, ha desaparecido o se ha reducido a pequeñas islas».

 

Congreso Católicos y Vida Pública, entrevista a Alfredo Dagnino, presidente de la ACdP

Análisis Digital

 

Ante el comienzo mañana del esperado IX Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Universidad CEU San Pablo y la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU, Alfredo Dagnino, ha conversado con Análisis Digital y ha explicado que el lema de este año “Dios en la vida Pública” está tratado desde la centralidad de nuestra fe en unos momentos en los que se pone en tela de juicio y se niega, en el entendimiento común de nuestra sociedad”

 

- ¿Qué expectativas caben esperar del IX Congreso Católicos y Vida Pública? Nos podemos sentir orgullosos del ambiente familiar que se vive en el Congreso Católicos y Vida Pública y la acogida que ha tenido a lo largo de las sucesivas ediciones. Esto demuestra que las expectativas que hemos puesto han sido superadas con creces. A medida que el Congreso se ha ido configurando, consolidando y se ha convertido en un referente para el mundo del catolicismo, las metas a las que aspiramos son cada vez más altas. Sobre todo, esperamos que se cumpla esa aspiración fundacional que animó a la creación de este Congreso: alentar apostólicamente a los católicos a su presencia en todos los ámbitos y actividades de la vida del hombre, es decir, en la educación, en los medios de comunicación, en la política… donde no había una conciencia muy arraigada.

 

De hecho, la pedagogía que había en los congresos y el haber concienciado al mundo católico, aunque todavía dista de unos niveles razonablemente sensibles, vemos cómo ha ido adquiriendo arraigo. También, haber procurado un lugar de encuentro que haya permitido unidad de acción a través de un Congreso en el que se vive un ambiente tan familiar, donde todos los que asisten se encuentran a gusto y toma como referencia por parte de las diferentes asociaciones y movimientos apostólicos, supone haber cumplido con nuestras expectativas.

 

Este año hemos puesto una especial ilusión en su preparación y en la significación del IX Congreso Católicos y Vida Pública porque lo abordamos desde lo más importante: Dios. Precisamente, lo tratamos desde la centralidad de nuestra fe en unos momentos en los que se pone en tela de juicio y se niega en el entendimiento común de nuestra sociedad.

 

-¿Se puede decir que se ha revitalizado la presencia de los católicos en el orden social desde que se celebran estos Congresos? Lo importante es que se esté produciendo y no a qué se debe. El mundo católico, de alguna manera, ha reaccionado, ha despertado y ha tomado conciencia de que la vivencia en la fe no sólo implica una vivencia desde el punto de vista de la vida interior. De hecho, la vida sobrenatural de las personas es una exigencia ineludible y sin ella sería un puro activismo social, político o cívico.

 

La diferencia con otros planteamientos que pueden surgir en la sociedad es que nosotros lo hacemos movidos por nuestra fe y creemos que la vivencia de esa fe no sólo tiene una relevancia personal sino que llevamos la espiritualidad hasta sus últimas consecuencias y las proyectamos sobre la vida pública en nuestro quehacer cotidiano, en la familia, en la empresa, en el trabajo y en las actividades que se suscitan en medio del mundo...

 

Esto que ahora nos parece obvio, desde el punto de vista doctrinal, del magisterio de la Iglesia, de la dimensión pública y cultural de la fe, de la unidad de fe que los diferentes Pontificados se han encargado de recalcar -base del Concilio Vaticano II y los textos conciliares- , no era algo que se pudiera dar por hecho pese a que en el magisterio de la Iglesia estaba claro. Es más, en Europa no habían encontrado suficiente arraigo y en España tampoco, quizá por haber vivido un catolicismo oficial.

 

Una vez que iban cambiando las estructuras y la concepción de la autonomía de la esfera espiritual respecto al poder civil, veíamos que este aspecto quedaba desnudo. El reto es fortalecer el catolicismo social desde abajo, desde una vivencia auténtica de la fe que permitirá tener hombres católicos con espíritu apostólico en condiciones de llevar a Cristo a todos los recovecos de la sociedad, de la vida del hombre y de la vida pública.

 

- ¿Cuál debería ser la exigencia y el compromiso de un católico en la vida pública? El compromiso de los laicos como miembros de la Iglesia forma parte sustancial de la fe. Otra cosa es que no todos los cristianos actúan de la misma manera. Lo que hay que tener claro es que la vivencia de la fe lo impregna todo, no hay dicotomía entre la vida íntima y la proyección política, social o cultural. Si uno es cristiano, lo es siempre y a todos los efectos, cuando dirige un periódico o cuando ejerce de consejero delegado en una sociedad mercantil, o cuando es ministro o parlamentario. Eso requiere una coherencia de vida.

 

El compromiso público hoy de los cristianos pasa por dar valor al testimonio, como dijo Juan Pablo II en Canadá. En una sociedad en la que ser cristiano signifique ir a contracorriente, el martirio, el ostracismo, el valor del testimonio es imprescindible para la credibilidad del mensaje cristiano, como ha recordado Benedicto XVI hace unos días en su alocución en el Ángelus, coincidiendo con la beatificación de los 498 mártires del siglo XX en España.

 

- ¿Cómo deben actuar los cristianos frente a leyes aprobadas por mayoría parlamentaria que son contrarias a la Ley Natural? ¿Dónde está el límite del poder político? Esta es una de las cuestiones claves que van a tratarse en este Congreso. Una de las cuestiones más importantes que se plantean hoy en día en nuestra sociedad es cuáles son las raíces, los fundamentos sobre los que se cimienta la vida del hombre en comunidad y cómo eso influye en la concepción de nuestras democracias.

 

¿La democracia supone una alianza sustancial con el relativismo y con la increencia? ¿El Estado debe tener una concepción atea de la verdad de las cosas? Creemos que no y no aspiramos, en absoluto, a fórmulas de nacional-catolicismo ni a que se asuma como oficial la religión. La cuestión es: ¿El Estado debe ser indiferente frente a las convicciones religiosas, frente a la moral? La Iglesia propugna la justa autonomía del orden temporal frente al espiritual, pero eso no significa que tenga que haber una autonomía de la moral sino que tiene que estar presente y afirmarse en la vida pública y eso es algo que no sólo debemos hacerlo valer a través de nuestro testimonio.

 

En los Congresos debemos dejarlo patente porque es una cosa que no se tiene clara. Una de las grandes cuestiones de nuestro tiempo, en Europa y en Occidente es: ¿Cuáles son los cimientos espirituales y morales sobre los que se sustenta la democracia? ¿Se puede construir una sociedad al margen de cualquier referente moral, de la idea de Dios? Hay cosas que a lo mejor no están escritas en la norma humana y que, sin embargo, existen igual y se articulan en torno a la Ley Natural, como ha dicho en reiteradas ocasiones Benedicto XVI. Hay que entenderla como un lugar de encuentro que permita el diálogo entre creyentes de diferentes confesiones o, incluso, entre creyentes y no creyentes. Todo esto no es sólo una propuesta cristiana a una sociedad democrática o plural. Muchas de las cosas que predicamos son comprensibles y susceptibles de ser compartidas por otros cristianos, creyentes que quizá no profesan la religión católica o por no creyentes. Un no creyente tiene que tener claro que una democracia no se puede construir al margen de la naturaleza de las cosas, de un orden moral, porque ya sabemos donde nos ha conducido cuando el hombre se desarraiga de lo trascendente. Ahí está la historia de la Humanidad del siglo XX.

 

-¿Hasta qué punto puede el laicismo del Gobierno actual cambiar las raíces cristianas de España? Las raíces cristianas no dependen de decisiones concretas ni de medidas legislativas. Tenemos una historia y una tradición detrás que no se borran de un plumazo. Ahora bien, qué duda cabe de que en España, igual que en Europa, con la secularización que vivimos nos ha afectado de una manera especialmente incisiva. En las últimas décadas, el mundo ha sufrido una gran transformación social que ha afectado al campo antropológico, espiritual, social, mediático… y eso ha redundado en la vida espiritual y religiosa. A eso se une la propia debilidad moral de muchas personas, la escasa formación religiosa, un modo de vida donde anteponemos los valores materiales a los espirituales y la influencia de ideologías como el laicismo. Todo ello incide cada vez más en una sociedad que se desarraiga de los auténticos fundamentos morales y espirituales .

 

Distinguiría así el ambiente espiritual del dirigismo y las medidas concretas que se promueven desde los Gobiernos. Desde esta perspectiva, la valoración que me suscita muchas medidas legislativas y muchos contenidos programáticos de este Gobierno y de otros Ejecutivos europeos, iniciativas de los Parlamentos democráticos, creo que en muchos casos atentan gravemente contra las exigencias morales más fundamentales. No valoran positivamente, cómo deberían, el hecho religioso que en un Estado aconfesional supone un planteamiento profundamente sectario y antidemocrático. Esto es una cuestión que se pone en el tapete del debate público innecesariamente, que es lo más doloroso, que sea absolutamente ocioso y que reabre viejas heridas que, con sus sombras, se habían razonablemente resuelto. Un Gobierno, un Estado, no puede ser indiferente a la Religión, a Dios, a la moral… y eso hombres auténticamente democráticos, sean del signo ideológico que sean, tienen que tenerlo claro. Ese es el gran reto que tenemos por delante.

 

Cuando el hombre aparece como autónomo y se desarraiga de los fundamentos auténticos se convierte en una persona que no está hecha a imagen y semejanza de Dios con sus limitaciones, el hombre no tiene límites y pueden legislar sobre la vida, sobre el matrimonio, sobre la familia, sobre la educación… desconociendo que hay valores morales que preceden y que están en la naturaleza de las cosas, que nosotros atribuimos a la divinidad.

 

Cualquiera que sea la creencia de cada uno, lo que está claro es que el hombre no es dueño absoluto de la Creación y que tiene sus límites. Los Gobiernos y los parlamentos democráticos tienen que ser conscientes de que tienen que estar legitimados a través del ejercicio de la actividad pública y que se están trasgrediendo gravemente los límites del poder político a la hora de legislar sobre cuestiones que afectan al valor incondicional de la vida humana, en cualquiera de sus manifestaciones. Hablamos de la dignidad del hombre, de los derechos naturales… Esta es la gran cuestión que se tiene que plantear en la vida pública y en la batalla de las ideas, es el centro de todo, la gran discusión que tenemos que plantear en el seno de nuestras democracias por el bien del hombre y por el bien de la sociedad.

 

- ¿Por qué se impone obligatoriamente una materia si en la Constitución se recoge que son los padres quienes libremente pueden elegir la educación para sus hijos? ¿Hay optimismo en los centros vinculados a la Fundación, en concreto Abat-Oliva? “Educación para la Ciudadanía” es una expresión más del laicismo ideológico. En un momento en el que la educación en España, como se recoge en informes de asociaciones internacionales, ha sufrido el mayor deterioro de su historia, el desarrollo de la nueva materia de la LOE realmente resulta desolador. La imposición de esta asignatura es una de las cosas más graves que han pasado en estos últimos tiempos y, probablemente, la sociedad no es consciente de ello.

 

Nosotros estamos intentando hacer pedagogía. No sólo es muy grave “Educación para la Ciudadanía” sino la concepción de las ideas y la filosofía que están detrás de las políticas educativas. Ahí, hay una serie de mitos y prejuicios ideológicos con los que hay que romper por el bien de la sociedad y del hombre. No puede subsistir una sociedad con un planteamiento educativo como el que tenemos, no es cuestión de parches sino de redefinir sustancialmente la concepción sobre la educación. La gravedad de EpC reside en que se impone con carácter obligatorio un área de conocimiento, que a pesar de que algunos de sus contenidos pueden resultar legítimos, hay un núcleo en el que se atisba el espíritu de formar la conciencia moral de los alumnos, según se recoge en los Reales Decretos. Desde esa perspectiva resulta inaceptable en el fondo y la forma, como ha dicho la Conferencia Episcopal. Es, también, inaceptable que se imponga a todos la moral de unos y que no se reconozca la libertad de enseñanza ni el derecho de los padres a elegir la formación religiosa y moral que quieren para sus hijos, tal y como reconoce la Constitución.

 

El CEU lo ha asumido como un compromiso moral importante hasta el punto de emitir una declaración institucional del Patronato de la Fundación CEU San Pablo en la que se explica por qué nos oponemos a la asignatura y las consecuencias que tienen negativas para el hombre y para la sociedad española. En nuestros colegios hemos querido ser escrupulosos y, a la vez, comprometidos con el ordenamiento jurídico y hemos animado a la objeción de conciencia porque nos parece un medio legítimo que tenemos a nuestro alcance y que permite a los padres reaccionar. Esto no significa que no hayamos asumido nuestra responsabilidad como titulares de los centros y defendamos nuestro ideario. En nuestros colegios no se impartirá una asignatura cuyos contenidos morales entren en contradicción con nuestro ideario.

 

Vamos a continuar con este compromiso. No sólo en el IX Congreso Católicos y Vida Pública, en las Jornadas que se han venido celebrando en diferentes ciudades de España, en Seminarios internos donde se está estudiando desde el punto de vista jurídico, filosófico, antropológico… Hemos impugnado, además, los decretos de la Generalitat de Cataluña y hemos pedido su suspensión cautelar. Estamos a la espera de la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

 

- ¿Qué deben hacer los cristianos frente al laicismo radical y los nuevos totalitarismos? El mejor servicio que podemos hacer los católicos es ser testigos de Jesucristo en medio del mundo. Un cristiano debe vivir una fe muy madura, que es lo que dice Benedicto XVI. Esto pasa por estar presente en la vida pública y saber proponer la fe a los demás, no imponiendo sino convenciendo.

 

Cualquier acción que desempeñemos debe estar en comunión con la fe y con los pastores procurando la unidad intereclesial. Nos toca sembrar y regar para recoger los frutos, con la ayuda de Dios y el Espíritu Santo. Desde esta casa, desde la Asociación Católica de Propagandistas, desde las obras apostólicas tenemos claro lo que tenemos que hacer, no vamos a desfallecer. Con la ayuda de Dios cumpliremos con nuestra misión al servicio de la Iglesia y al servicio de España.

 

 

La Plenaria del Episcopado aprobará un documento sobre migraciones

ABC

 

El obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, abrirá hoy la Asamblea Plenaria del Episcopado, en la que la aprobación de sendos documentos sobre migraciones y globalización, así como el impacto de la campaña de publicidad lanzada por la Iglesia española, serán los temas estrella.

Los obispos afrontarán una semana de trabajos con la mirada puesta en el próximo sábado, cuando Benedicto XVI otorgue la púrpura cardenalicia a tres españoles: los arzobispos de Valencia y Barcelona, Agustín García-Gasco y Lluís Martínez Sistach, y el jesuita Urbano Navarrete Cortés, rector emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. También tendrán ocasión de felicitar al portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, por su reciente nombramiento episcopal.

«Iglesia en España y pastoral de las migraciones» es el título del esperado documento que desde más de un año, prepara el Episcopado y que previsiblemente verá la luz en estos días. Un texto comprometido, que abordará la problemática de la inmigración y la respuesta de la Iglesia ante este fenómeno. Del mismo modo, se habrá de aprobar el documento «La tierra se ha dado a los hombres. Humanizar la globalización y globalizar la solidaridad», en el que los obispos reflexionan sobre los retos del mundo globalizado y la oportunidad que trae para la paz entre los pueblos.

 

 

Sostenimiento de la Iglesia. si ningún contribuyente español marca la casilla, la Iglesia no recibe nada

ACI

 

El vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Fernando Giménez Barriocanal, comentó la reciente campaña publicitaria de la Iglesia en este país para promover su sostenimiento y explicó que si "ningún contribuyente marcara la casilla de la asignación a la Iglesia", ésta "recibiría cero".

 

"Ha habido un cambio en el modelo de colaboración que presta el Estado a la Iglesia a través del sistema de asignación tributaria. Desde el uno de enero la Iglesia recibe a través del Estado lo que los contribuyentes deciden marcar. Es decir, si ningún contribuyente marcara la casilla de la Iglesia, la Iglesia recibiría cero para su sostenimiento", explicó Barriocanal. Si bien "en los últimos cinco años, uno de cada tres contribuyentes marca la asignación de la Iglesia Católica", el vicesecretario afirmó que "esperamos subir este porcentaje".

 

"Muchas veces se proyecta una imagen distorsionada de la Iglesia", y la realidad es que "existen más de 40 000 entidades religiosas en España" cubriendo un amplio campo social, señaló Barriocanal quien considera que éste es un buen momento para "explicar qué es" y qué hace la Iglesia en España.

 

"En España –prosiguió– hay 69 diócesis, 22 700 parroquias, 850 monasterios de clausura y entre 13 000 y 14 000 entidades religiosas", así como "20 000 sacerdotes desempeñando su labor ministerial, 18 000 misioneros, 12 000 monjas de clausura, 60 000 religiosos, más de 70 000 catequistas. Estamos hablando de cifras muy importantes", aseveró.

 

"La Iglesia no es una ONG" sino que "trabaja para anunciar el evangelio, la buena noticia de Jesucristo para que esa persona que ha recibido esa fe pueda vivirla en la Iglesia, y cuando estas personas descubren en el otro el rostro de Cristo y a partir de ahí aparece toda la inmensa actividad social que realiza la Iglesia", concluyó.

  

El IPF y el FEF piden la retirada de la Ley del divorcio “express”

VERITAS

 

El Instituto de Política Familiar (IPF) y el Foro Español de la Familia (FEF) han pedido la retirada de la Ley de divorcio “express” y una reforma que permita “blindar” el matrimonio. Según el IPF, “la explosión de la ruptura familiar en España evidencia el fracaso de la ley del divorcio express” ya que según los datos las “400 rupturas familiares diarias sitúan a España, junto con Bélgica, como el país de la Unión Europea con mayor tasa de matrimonios/rupturas”.

 

Asimismo, el IPF muestra la importancia de elaborar “una Ley de Prevención y Mediación Familiar, el impulso y promoción de los centros de orientación Familiar (COF) y la creación de la “mesa de expertos” sobre la ruptura familiar”. Eduardo Hertfelder, presidente del IPF afirma que “dos años han sido suficientes para evidenciar el impacto negativo que ha tenido la entrada de la citada ley y que ha supuesto un incremento sustancial de la ruptura familiar en general y una explosión del número de divorcios en particular”.

 

Por su parte, el FEF ha propuesto un blindaje para el matrimonio. Su presidente, Benigno Blanco, declaró que “como era de esperar con una ley tan irresponsable el número de divorcios no hace más que aumentar, pues el matrimonio ha pasado a ser en España un “contrato basura”, el contrato menos protegido por el derecho de todos los existentes”. El FEF propone que se dé la opción, “a quienes libremente lo quieran, de tener a su disposición un matrimonio blindado por la ley que ayude y promueva afrontar los conflictos matrimoniales en clave de superación, sin apostar por la fácil ruptura”.

 

 

Aumento de divorcios es consecuencia del maltrato a institución del matrimonio, advierten obispos. Instituciones familiares exigen al Gobierno "blindar" al matrimonio para evitar rupturas

ACI

 

El Arzobispo de Toledo y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Cardenal Antonio Cañizares, señaló que la causa del aumento de divorcios en el país se debe al tratamiento erróneo que se da a "la realidad del matrimonio", y que está llevando a la familia española a un futuro nada esperanzador. Estas consecuencias, advirtió, "no son nada esperanzadoras de cara al futuro, por lo cual es necesario reafirmar la realidad y la importancia de la familia y 'el carácter imprescindible de la misma asentada en el matrimonio único e indisoluble". "Cuando esto ocurre en una sociedad, su futuro y la quiebra de la misma sociedad está ahí mismo", declaró a la prensa, a la vez que rescató el hecho de que Castilla-La Mancha sea una de las regiones donde menos divorcios se producen.

 

Por su parte, el Obispo de Málaga, Mons. Antonio Dorado Soto, coincidió en que los "divorcios exprés" están poniendo en "crisis" a la familia. El Prelado señaló que se trata de "un problema muy grave, no solo para la Iglesia sino para la sociedad en general"; pero aclaró que no solo esta facilidad para separarse está afectando a las familias, sino también otros problemas como las parejas de hecho, los mal llamados "matrimonios" entre homosexuales. "Todo supone una grave amenaza para la familia, que es la institución religiosa y socialmente más estabilizadora. El amenazar esa institución supone un riesgo muy grande para esa sociedad", advirtió.

 

Ley irresponsable. El presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, también se sumó a las críticas a la Ley de Divorcio y sus consecuencias, pues "como era de esperar, con una ley tan irresponsable el número de divorcios no hace más que aumentar, pues el matrimonio ha pasado a ser en España un ‘contrato basura’, el contrato menos protegido por el derecho de todos los existentes".

 

Por ello, exhortó a los políticos para que elaboren una alternativa seria que, en vez de debilitar al matrimonio, lo proteja en su estabilidad y permanencia para quienes lo quieran en libertad. Asimismo, el presidente del Instituto de Política Familiar, Eduardo Hertfelder, señaló que urge la elaboración de una Ley de Prevención y Mediación Familiar que reviertan el impacto negativo de la Ley del Divorcio. Señaló que las más de 145 mil rupturas familiares producidas en 2006 son datos irrefutables que demuestran el fracaso del divorcio exprés y sus consecuencias nefastas para la sociedad.

 

 

El Papa nombra obispo auxiliar de Madrid al secretario general de la Conferencia Episcopal Española. El padre Juan Antonio Martínez Camino

ZENIT

 

Benedicto XVI ha nombrado obispo titular de Bigastro y auxiliar de Madrid (España) al padre Juan Antonio Martínez Camino S.I., secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), según hizo público el sábado la Oficina de Información de la Santa Sede. Monseñor Fidel Herráez Vegas, obispo auxiliar de Madrid, expresó en la CEE, en presencia del futuro obispo: «La archidiócesis de Madrid da gracias a Dios por el nombramiento de un nuevo obispo auxiliar», «a quien acoge con mucha alegría».

 

Las tareas propias del ministerio episcopal esperan al padre Martínez Camino, cuya «destacada preparación teológica», «trayectoria académica» y «experiencia en los ámbitos de la universidad y de la cultura» le capacitan «también para proseguir el quehacer que desempeñó de forma tan admirable y ejemplar nuestro muy querido don Eugenio Romero Pose [anterior auxiliar de Madrid] –recordó monseñor Herráez--, hasta que el pasado mes de marzo estuvo entre nosotros, y el 26 de ese mismo mes fue llamado a la Casa del Padre».

 

El prelado se hizo portavoz [en la rueda de prensa celebrada en la CEE en la misma mañana del sábado] del cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela –en Roma, en esos momentos--, en su agradecimiento por la disponibilidad del próximo obispo auxiliar, a quien le pide que encomiende su ministerio a Dios y a la protección mariana. Con palabras de emoción y gratitud ha acogido el padre Martínez Camino su nombramiento episcopal. «Me dispongo del mejor modo que puedo a la tarea y al ministerio de obispo auxiliar de Madrid»; «es un servicio a toda la diócesis, un servicio que se resume en ser testigo de Jesucristo de una manera especial», expresó.

 

«Me maravilla y me conmueve que [Benedicto XVI] haya pensado en este pobre hombre para ser obispo auxiliar de Madrid por la confianza que esto significa en mi persona --reconoció--; como jesuita considero que de esta manera respondo a una misión del Papa, a la cual los jesuitas nos debemos de modo especial».

 

El padre Martínez Camino confirmó que proseguirá al frente de la secretaría general de la CEE durante el plazo habitual, que finaliza en noviembre del año próximo.

 

Cardenal Castrillón: Las imágenes de Semana Santa, testimonios del amor de Dios

ZENIT- VERITAS

 

«Las imágenes son testimonios elocuentes del amor de Dios», considera el cardenal Darío Castrillón, presidente de la Comisión Pontificia «Ecclesia Dei». Lo explicó durante la conferencia sobre «La Pasión de Cristo: el sacrificio redentor de Dios hecho hombre», que se celebro el 17 de noviembre en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), en el marco del II Congreso Internacional de Cofradías y Hermandades.

 

El cardenal Castrillón animó a los distintos miembros de la Cofradías y Hermandades, realidades típicas del fervor popular español, «a hacer presente en nuestra sociedad, de un modo visible, didáctico y sensorial, el sacrificio redentor de Cristo». «Cada Semana Santa, mostráis al mundo el drama de la lucha de Cristo, Dios hecho hombre, contra el pecado y la victoria redentora de Cristo resucitado», afirmó.

 

Por su parte, el presidente de la UCAM, José Luis Mendoza, consideró que las palabras del cardenal Castrillón «tienen una trascendencia enorme en el momento actual que vivimos, con una sociedad que vive de espaldas a Dios y que necesita testigos de su palabra».

 

El PP reta a CiU a apoyar una enmienda en el Senado para salvar a la Iglesia de la 'guerra de placas'

Agencias

 

El PP considera que la enmienda que CiU pactó con el PSOE en el Congreso para que la retirada de símbolos franquistas que prevé la Ley de Memoria Histórica no afecte a las iglesias no garantiza que edificios religiosos queden al margen de la 'guerra de placas' que, según su pronóstico, se declará cuando esta norma entre en vigor. Según informaron a Europa Press en fuentes parlamentarias, con la intención de afinar más este artículo y comprobar la 'sinceridad' de CiU sobre este extremo, el PP ha dedicido enmendar la ley en el Senado.

 

Los 'populares', que votaron en contra de la nueva redacción del artículo 15 de la Ley de Memoria aprobada con el apoyo de PSOE, PNV y CC, intentaron sin éxito en el Congreso que esta modificación se eliminase del texto.

 

En un escrito que el pasado martes fue rechazado por la Mesa del Congreso, el PP explicaba que no pudo oponerse a la votación, como era su intención, porque el presidente de la Cámara, Manuel Marín, no preguntó si algún grupo iba a vetarla, como se hace habitualmente, dado que las enmiendas transaccionales que se presentan en el Pleno precisan del consentimiento de todos los grupos parlamentarios para votarse.

 

Así las cosas, el PP ha optado por aprovechar el trámite en el Senado para intentar mejorar el precepto sobre los símbolos, aunque ya advierte de que será una enmienda 'de mínimos' habida cuenta de que mantiene su total rechazo a la Ley de Memoria, que tacha de 'lamentable e innecesaria'.

 

El objetivo de la enmienda 'popular' será triple. Por una parte, intentarán introducir una redacción que realmente salve a las iglesias de la obligación de suprimir los símbolos franquistas y abra una 'guerra de placas' que afecte también a los nombres de pueblos y calles. Pero con su propuesta buscarán también situar en un brete a los nacionalistas catalanes, especialmente a Uniò Democratica.

 

'CiU tendrá la oportunidad de demostrar si sus intenciones son sinceras y si actúa en serio o poniendo una vela a Dios y otra al diablo', aducen los 'populares', que sostienen que tanto los nacionalistas catalanes como el PNV ya se han cobrado su apoyo a la esta norma con las indemnizaciones obtendrán gracias a la reforma de la Ley de compensación por bienes incautados por el franquismo que pactaron con el PSOE, justo una semana después de que la Ley de Memoria se aprobara en el Congreso.