|
INTERNACIONAL
Benedicto XVI anima a los sacerdotes a ser humildes como
lo fue Jesús
La
Razón
El
Papa Benedicto XVI , tras concluir el pasado sábado los
ejercicios espirituales dirigidos por el Cardenal Albert
Vanhoye, realizó unas reflexiones sobre la necesidad de
la renovación de la identidad sacerdotal. Benedicto XVI
aseguró tener siempre muy presente «la imagen de Jesús
de rodillas frente a San Pedro para lavarle los pies».
Esta imagen, explica el Pontífice, «me ha hablado. He
visto que precisamente aquí, con este comportamiento, en
este acto de extrema humildad se realiza el nuevo
sacerdocio de Jesús». «En este sentido, continuó, la
figura de Pedro me parece como la figura de todos
nosotros en estos días».
Por otro lado, en el rezo del Ángelus de ayer, el Papa
aconsejó a todos los fieles que «para entrar en la vida
eterna es necesario escuchar a Jesús, seguirlo por el
camino de la cruz, llevando como Él la esperanza de la
resurrección». El Pontífice propuso el pasaje de la
Transfiguración del Señor junto con el de las
tentaciones como los «pilares» de este tiempo y de toda
la vida cristiana. «La Transfiguración es anticipo de la
resurrección, pero ésta presupone la muerte». El monte
Tabor «es el lugar de la oración, donde se está en la
presencia del Señor», explicó el Santo Padre.
Para entrar en la vida eterna hay que seguir a Jesús en
la cruz, explica el Papa. Comenta el Evangelio del
domingo en el Ángelus dominical
ZENIT
Para entrar en la vida eterna es necesario escuchar a
Jesús y seguirle por el camino de la cruz, explica
Benedicto XVI. El Papa llegó a esta conclusión al
comentar con los peregrinos, congregados en la plaza de
San Pedro del Vaticano, el Evangelio de este domingo, la
Transfiguración en el monte Tabor, después de haber
terminado la semana anual de ejercicios espirituales.
Como «punto crucial» de este pasaje evangélico, el Santo
Padre presentó desde la ventana de su estudio la
Transfiguración como «anticipación de la resurrección,
pero ésta presupone la muerte». «Jesús manifiesta a los
apóstoles su gloria para que tengan la fuerza de
afrontar el escándalo de la cruz, y comprendan que es
necesario pasar a través de muchas tribulaciones para
llegar al Reino de Dios», recordó.
Recordando que en el pasaje evangélico se oye el eco de
la voz del Padre que pide escuchar a Jesús, su Hijo
predilecto, el obispo de Roma añadió: «Para entrar en la
vida eterna es necesario escuchar a Jesús, seguirle por
el camino de la cruz». De este modo, es posible llevar
«en el corazón como Él la esperanza de la resurrección».
Y
haciendo referencia a su última encíclica «Spe salvi»,
«salvados en la esperanza», reconoció: «hoy podemos
decir: "transfigurados en la esperanza"». De este modo,
dijo, la liturgia presenta en la Cuaresma « toda la
estructura de la vida cristiana, que consiste
esencialmente en el dinamismo pascual: de la muerte a la
vida».
El
Papa comparte emotivas reflexiones al concluir sus
Ejercicios espirituales
ACI
Al
concluir este sábado los ejercicios espirituales
dirigidos por el Cardenal Albert Vanhoye, Presidente
emérito del Pontificio Instituto Bíblico, el Papa
Benedicto XVI compartió unas breves pero intensas
reflexiones sobre la necesidad de la renovación de la
identidad sacerdotal. El Pontífice destacó en sus
palabras que “desde mi ángulo de visión siempre he
tenido ante mis ojos la imagen de Jesús de rodillas
frente a San Pedro para lavarle los pies”.
Esta imagen, dijo el Papa, “me ha hablado. He visto que
precisamente aquí, con este comportamiento, en este acto
de extrema humildad se realiza el nuevo sacerdocio de
Jesús. Y se realiza precisamente en el acto de
solidaridad con nosotros, con nuestras debilidades,
nuestro sufrimiento, nuestras pruebas, hasta la muerte”.
El
Santo Padre, siempre haciendo referencia al mismo
mosaico, señala que “no podía no meditar en la figura de
San Pedro con el dedo en la frente. Es el momento en el
cual le pide al Señor de lavarle no sólo los pies, sino
la cabeza y las manos. Me parece que expresa — más allá
del momento— la dificultad de San Pedro y de todos los
discípulos de comprender la sorprendente novedad del
sacerdocio de Jesús, de este sacerdocio que es
precisamente abajamiento, solidaridad con nosotros, y
así nos abre el acceso al verdadero santuario, el cuerpo
resucitado de Jesús”.
El
Pontífice recordó que “durante todo el tiempo de su
discipulado, me parece, hasta su propia crucifixión, San
Pedro ha debido escuchar nuevamente a Jesús, para entrar
más en profundidad en el misterio de su sacerdocio, del
sacerdocio de Cristo comunicado a los apóstoles y a sus
sucesores”. “En este sentido, prosiguió, la figura de
Pedro me parece como la figura de todos nosotros en
estos días”, agregó; al agradecer al Cardenal Vanhoye,
que dirigió los Ejercicios espirituales, por “habernos
ayudado a escuchar la voz del Señor, para aprender de
nuevo qué es nuestro sacerdocio”.
El
Papa concluyó deseando a todos los miembros de la Curia
presentes “una buena Cuaresma, fecunda espiritualmente,
para que podamos realmente llegar en la Pascua a una
siempre más profunda participación en el sacerdocio de
nuestro Señor”.
Orden de Malta, cruzada contra la enfermedad
La
Razón
Esta misma mañana serán inhumados los restos mortales de
Su Alteza Eminentísima Frà Andrew Bertie, Príncipe y
Gran Maestro de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria
de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta que falleció el
pasado 7 de febrero en Roma a la edad de 78 años, tras
casi diez años de ejercer el Gran Magisterio de esta
singular institución, cuyos orígenes se remontan a nueve
siglos atrás. Frà Andrew Bertie, que ha sido el 78 Gran
Maestre de la Orden y el primer inglés que desempeñó
dicho cargo, recibirá cristiana sepultura en la Iglesia
de San María del Priorato, situada en la romana colina
del Aventino. Sus funerales, sin embargo, tendrán lugar
en la vecina basílica de Santa Sabina. Será el cardenal
Patrono de la Orden, Pío Laghi, quien los presida,
acompañado por los cardenales franceses Paul Poupard y
Jean Louis Tauran, el italiano Renato Raffaele Martino y
el norteamericano John Patrick Foley, recientemente
nombrado Gran Maestro de la Orden de Caballeros del
Santo Sepulcro.
El
8 de marzo tendrán lugar los funerales de Estado, ya que
el Gran Maestre tiene rango de Jefe de Estado, por ser
la Orden de Malta lo que se llama un «ente primario de
derecho internacional», que mantiene relaciones
diplomáticas con cien países y organismos como la ONU o
la UE. La SMOM (Soberana y Militar Orden de Malta), está
presente en 54 países, España entre ellos, con once
Grandes Prioratos y cuarenta y seis Asociaciones
nacionales. El número de sus miembros se eleva en la
actualidad a 12.500, y a 80.000 sus voluntarios que
prestan sus servicios en los hospitales, centros
médicos, ambulatorios y puestos de socorro, diseminados
entre 120 países donde trabajan 13.000 médicos,
enfermeros y auxiliares sanitarios que forman uno de los
cuadros profesionales más capacitados del mundo. Su
objetivo principal es la atención a los pobres, los
enfermos y a los que sufren como consecuencia de las
guerras o de los desastres naturales.
Origen medieval. La historia de la Orden de Malta es
poco conocida y, en los últimos tiempos, se la ha
llegado a confundir con otras instituciones más o menos
fantasiosas o estrafalarias que circulan por el mundo.
Cuando los Cruzados llegaron en el año 1099 a Jerusalén,
los caballeros malteses ya administraban el Hospital de
San Juan Bautista, creado en 1048 para atender a los
peregrinos cristianos que se dirigían a Tierra Santa. En
el año 1113, el papa Pascual II con una bula la
instituyó como Orden religiosa cuyo objetivo era
defender las conquistas cristianas en Palestina y Asia
Menor y asistir a los enfermos.
La
Orden se vio pronto mezclada en los dramáticos avatares
de las Cruzadas y, a medida que los turcos iban ganando
terreno, su sede fue trasladándose desde San Juan de
Acre a la isla de Rodas (1310) y, por fin, en 1530 a la
de Malta, de la que tomaron posesión con la aprobación
del Papa Clemente VII y que defendieron contra los
ataques de la flota otomana a las órdenes del Gran
Maestre Frà de la Valette (que dio su nombre a la actual
capital de la isla). Los caballeros y sus naves tomaron
también parte en la batalla de Lepanto contra los
turcos. En 1798, de regreso de su campaña en Egipto,
Napoleón Bonaparte ocupó la isla de Malta y en 1801
fueron los ingleses los que la conquistaron. La Orden
perdió así definitivamente sus últimos territorios y, en
1834, después de haber residido temporalmente en Messina
y Catania, se instaló definitivamente en Roma. El
Palacio Magistral de la Via Condotti -en cuya capilla
fue bautizado el rey Don Juan Carlos-, y Villa Malta, en
el Aventino, gozan de extraterritorialidad. La pérdida
de su carácter militar y de su independencia geográfica
le han permitido dedicar todas sus energías
exclusivamente a la labor humanitaria y asistencial, que
fueron su carisma inicial.
Todos estos datos históricos y el hecho de que entre sus
caballeros figuren muchos nobles y aristócratas no deben
hacer olvidar un dato fundamental: la Orden es hoy la
única institución del mundo capaz de levantar un
eficiente hospital de campaña con sus servicios
quirúrgicos y asistenciales, personal cualificado y
material de primera calidad en el plazo récord de
setenta y dos horas. Así lo han demostrado en las
últimas crisis humanitarias del sureste asiático
provocadas por el «tsunami» o Darfur.
Pero aparte de estas intervenciones, para hacer frente a
las más diversas emergencias, la SMOM tiene en este
momento proyectos en 120 países. Son de todo tipo, pero
uno de los más tradicionales ha sido la lucha contra la
lepra, que sigue siendo todavía un gravísimo problema de
salud pública en algunos países de África, Asia y
América Latina. A través del CIOMAL (Comité
Internacional de la Orden de Malta), se están llevando a
cabo programas de gran eficacia contra esta enfermedad
en países como Brasil, Camboya, Senegal, México y otros.
Lo mismo hay que decir sobre su acción para combatir el
sida y de modo muy especial, el contagio de madre a
hijos, o para paliar los desastrosos efectos de la
enfermedad de alzheimer en países muy poco
desarrollados, donde los afectados por la enfermedad
corren el riesgo de ser internados en manicomios
carentes de los más elementales recursos sanitarios.
La
financiación de todos estos proyectos no cae, como es
obvio, del cielo. La Orden funciona en gran parte
gracias a las donaciones voluntarias de centenares de
miles de personas, a la colaboración de los Estados en
proyectos concretos, a la cooperación con agencias
especializadas de la ONU y a las campañas de recogida de
fondos para hacer frente a las tragedias de mayor
importancia. La última cifra de gastos hecha pública es
la de 2006 y se elevaba a novecientos millones de
dólares, cantidad que ha aumentado en el pasado 2007 y
que será aún mayor en 2008. Si se tiene en cuenta que la
mayor parte del personal médico y enfermero es
voluntario, se comprende la eficacia de esta singular
organización que no tiene nada de pintoresca y que, por
el contrario, demuestra una eficacia muy superior a las
de muchas ONG más publicitadas.
El
20% de las escuelas elementales de la India ya son
cristianas. Informa el Vaticano con motivo de la visita
del cardenal Cordes
ZENIT
En
momentos en los que crece de manera significativa la
obra de la Iglesia en el campo de la educación y de la
asistencia a los enfermos en la India, el cardenal Paul
Josef Cordes está realizando una visita de aliento y
orientación. El presidente de Consejo Pontificio «Cor
Unum», institución de la Santa Sede encargada de
coordinar las organizaciones católicas de ayuda en el
mundo, se encuentra en el país del 15 al 19 de febrero
por invitación de la Conferencia Episcopal local.
El
purpurado alemán en su encuentro con los obispos indios,
reunidos en asamblea plenaria en Jamshedpur, ofrecerá
una reflexión «sobre el espíritu del compromiso
caritativo de la Iglesia a la luz de la encíclica "Deus
caritas est", subrayando en particular las raíces
cristianas de la caridad», explica un comunicado emitido
por la Oficina de Información de la Santa Sede. Según
esta nota, «la visita quiere reforzar el testimonio de
la Iglesia católica en el capo caritativo, que sigue
haciéndose visible a través de numerosas obras de
caridad».
«Los cristianos en la India ya dirigen el 20 por ciento
de las escuelas elementales, el 25 por ciento de las
instituciones de ayuda a viudas y huérfanos, y el 30 por
cientos de las dedicadas a minusválidos, leprosos y
enfermos de sida», indica el comunicado vaticano. En
estos momentos en los que la India experimenta un gran
crecimiento económico, el cardenal recordará a los
obispos que en el servicio de caridad (la diakonia) «es
primordial el papel del obispo».
En
la primera etapa de su viaje, el cardenal ha visitado la
tumba de la beata Teresa de Calcuta, así como algunas de
las casas para pobres y personas que sufren fundadas por
ella.
El
Vaticano toma el pulso a Cuba
EL
PAÍS
Aleluya. Tras la sorpresiva renuncia de Fidel Castro y
cuando todo el mundo espera cambios en la isla, la
diplomacia vaticana será la primera en tomar el pulso a
la revolución cubana. Con el país en absoluta calma,
pero hirviendo las incertidumbres y expectativas en la
calle y seguramente también en las alturas, el
secretario de Estado de la Santa Sede, Tarcisio Bertone,
desembarcó la noche del miércoles al jueves en La Habana
con varios ases debajo de la manga: será la primera
personalidad extranjera en estrechar la mano del nuevo
jefe del Gobierno; hablará en directo a los cubanos por
televisión; será recibido o no por el compañero Fidel,
lo que en cualquier caso servirá de termómetro; y al
marcharse rezará por una posible excarcelación de
presos, que será también un buen indicador.
El
cardenal Bertone comenzó ayer su visita reuniéndose con
los obispos cubanos, a quienes entregó un mensaje del
papa Benedicto XVI, en el que les invita a trabajar por
la "comprensión, misericordia y reconciliación". Aunque
sin mencionar explícitamente la actual situación
política, las palabras del Papa son toda una declaración
de principios, en sintonía absoluta con la actitud de
diálogo constructivo que desde hace años defiende la
Iglesia de la isla.
El
viaje del número dos del Vaticano, para conmemorar el
que realizó hace 10 años Juan Pablo II, debía haberse
producido a finales de enero, coincidiendo con las
fechas en que lo hizo el pontífice polaco. Por fortuna o
por gracia divina -si es así, oportunamente convocada-
se aplazó para estas fechas, del 20 al 26 de febrero.
Una casualidad muy útil. Nadie suponía entonces que
Fidel Castro renunciaría el martes a todos sus cargos de
Gobierno en un mensaje a la nación; pero, en cambio, sí
tenía fecha fijada la reunión de la Asamblea Nacional
para elegir un nuevo Consejo de Estado.
Es
el domingo próximo, y todas las quinielas indican que
Raúl Castro será el elegido. Aunque no fuera el jefe del
Ejército sino otro dirigente más joven el santificado,
como el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años, es
seguro que Bertone será el primer alto dignatario
extranjero que estrechará la mano del nuevo gobernante
de Cuba. Una bendición que, desde luego, no le vendrá
nada mal. En este finísimo ajedrez, el Gobierno cubano,
el Vaticano y la Iglesia cubana juegan sus cartas, y
obviamente encima de la mesa están viejas reclamaciones
eclesiales, entre ellas el acceso a la educación y a los
medios de comunicación. Anoche Bertone tuvo la
oportunidad de dirigirse a los cubanos por el principal
canal de televisión, que emitió en directo su primera
misa, celebrada en la plaza de la catedral de La Habana.
Este raro privilegio de hablar en vivo y sin cortapisas
a las masas desde la televisión estatal lo tuvo el papa
Juan Pablo II, en 1998, el ex presidente Jimmy Carter,
dos años después, y pocos más.
Bertone celebrará, además, misas en Santa Clara y
Guantánamo y viajará a Santiago de Cuba, donde visitará
el santuario del Cobre, lugar donde se encontrará con
jóvenes y fieles para conmemorar el décimo aniversario
de la coronación de la Virgen del Cobre, patrona de
Cuba. No menos simbólico será el acto del sábado: la
inauguración de un monumento dedicado a Juan Pablo II en
Santa Clara, ciudad donde hasta ahora reinaba un único
santo revolucionario, el Che Guevara. El Che y el papa
Wojtyla... dos trenes, dos mitos contrapuestos y juntos,
en momentos cruciales de Cuba.
El
cardenal ofrecerá el lunes una cena a las autoridades
cubanas en la sede de la nunciatura. Estará la plana
mayor del nuevo Gobierno, el que tiene la
responsabilidad de llevar a Cuba hacia el futuro y de
introducir unos cambios muy mentados, pero que siguen
siendo un misterio. Nadie sabe cuáles son, ni su ritmo,
ni en lo que derivarán, suponiendo que comiencen. El
lunes Fidel Castro no será ya comandante en jefe, sino
simplemente el compañero Fidel, pero aun así no se
descarta que reciba al cardenal Bertone, con quien ya se
entrevistó en 2005, cuando era arzobispo de Génova. El
verdadero estado de salud de Fidel Castro, como el papel
político que desempeñará a partir de ahora, continúan
envueltos en la neblina, de ahí que la entrevista o la
no-entrevista cobre relevancia. En fin, ambiente de
incertidumbre y secretos, muy a lo vaticano, y todo
trufado con expectativas, mitras, inercias, cansancios,
maniobras políticas, copones divinos y lujosos brocados,
mientras ajenos los cubanos esperan que pase algo. Algo.
El
termómetro de las excarcelaciones. Hace 10 años, poco
después de la visita de Juan Pablo II, las autoridades
cubanas correspondieron al histórico viaje con el "gesto
humanitario" de liberar a unos 300 presos,
aproximadamente la mitad de ellos políticos. Se da por
seguro que en esta ocasión también habrá liberaciones.
Analistas y diplomáticos creen que la medida pudiera
beneficiar a un considerable número de disidentes
presos, sobre todo teniendo en cuenta la reciente
excarcelación de cuatro opositores enfermos del Grupo de
los 75, en un claro gesto hacia España.
Antes de su llegada a la isla, el secretario de Estado
vaticano, Tarcisio Bertone, aclaró que su visita tenía
objetivos eclesiales y no políticos. Pero sin duda,
además de los avances que pueda lograr en lo relativo a
las reclamaciones históricas del Vaticano, su viaje
reforzará a la Iglesia católica cubana en la nueva etapa
pos-Fidel. En esencia, los temas en la agenda
Iglesia-Estado son los mismos que hace 10 años:
-
Acceso a los medios de comunicación. Tras el viaje de
Juan Pablo II mejoró el acceso a la radio, pero sigue
siendo escaso.
-
Autorización para que más sacerdotes y monjas
extranjeros trabajen en la isla. En la actualidad el
personal religioso, para una población de 11 millones de
habitantes, asciende a unas 1.200 personas.
-
Permiso para construir nuevos templos. En la actualidad
existen 523 templos, 1.500 casas de misión y dos
seminarios.
-
Acceso al sistema educacional. La Iglesia perdió los
colegios de sus órdenes en 1961, cuando se nacionalizó
el sistema de enseñanza.
-
Necesidad de la Iglesia de extender su labor pastoral y
humanitaria fuera de los templos. Después de la visita
del Papa, se declaró feriado el 25 de diciembre y se
autorizaron las procesiones católicas fuera de los
templos.
-
Mayor acceso a las cárceles: la Iglesia pretende oficiar
misas en las prisiones.
El
culto en la isla
-
La Iglesia católica tiene en Cuba ocho diócesis, 523
parroquias, dos seminarios, 1.500 casas de misión, 92
congregaciones religiosas y 1.200 sacerdotes y diáconos.
-
El país alberga 54 templos evangélicos, dos iglesias
ortodoxas, cinco sinagogas, una liga islámica, 1.400
espacios espiritistas y 1.000 asociaciones fraternales,
según datos oficiales.
El
'número dos' del Vaticano se reunirá con el nuevo líder
cubano
EL
MUNDO
Cuba y el Vaticano coinciden en elaborar sus estrategias
políticas usando la paciencia del orfebre renacentista y
los calculados movimientos del jugador de ajedrez. Y
sobre esa plataforma de entendimiento se inició ayer la
oportuna visita oficial del secretario de Estado del
Vaticano, Tarcisio Bertone, que, por azar, será el
primer extranjero de alto rango oficial en estrenar el
diálogo con el nuevo presidente cubano -posiblemente el
general Raúl Castro- que será nombrado este domingo.
Según el ministro de Exteriores cubano, Felipe Pérez
Roque, ambos representantes discutirán sobre «todos los
temas con cordialidad», incluso sobre aquellos en los
«pueda no haber coincidencias».
La
misión visible de «carácter oficial y pastoral» de
Bertone a la isla, programada mucho antes de que Fidel
Castro anunciara su retiro como mandatario, tiene el
propósito de conmemorar el 10º aniversario de la visita,
en enero de 1998, del fallecido Papa Juan Pablo II. Y
aunque no está previsto en el programa oficial, es
probable que Bertone tenga un encuentro con el
convaleciente Fidel, declarado admirador de Juan Pablo
II. Para Castro, educado por sacerdotes jesuitas, la
presencia de Bertone -cuando en la isla se cuecen
futuros derroteros reformistas- es una oportunidad útil
para trenzar pactos callados sobre intereses mutuos.
La
visita de Juan Pablo II, 10 años atrás, desbloqueó
obstáculos en las relaciones entre la Iglesia cubana y
el Estado que facilitaron, entre otras cosas, el ingreso
de más sacerdotes extranjeros o las autorizaciones para
realizar procesiones públicas. «No estamos totalmente
satisfechos», ha dicho sin embargo Juan de Dios
Hernández, secretario general de la Conferencia de
Obispos de Cuba. A su vez, el secretario adjunto de la
Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, José Félix
Pérez, ha expresado que el secretario de Estado del
Vaticano, durante su estancia en la isla, «se interesará
por apoyar las aspiraciones de la Iglesia cubana ante
las autoridades de la isla».
Por lo pronto, el Gobierno cubano dio una señal
favorable al diálogo con el secretario de Estado del
Vaticano, al conceder la retransmisión, en vivo y en
directo, por televisión, de la misa que será oficiada
hoy por el cardenal Bertone en la Catedral de La Habana.
Algo que no ocurría desde la visita de Juan Pablo II. El
cardenal Jaime Ortega calificó las relaciones entre la
Iglesia católica y las autoridades cubanas de «buenas» y
con una «lenta, pero progresiva mejoría».
El
Papa reclama «prudencia» sobre Kosovo
ABC
En
su discurso ante el nuevo embajador de Serbia, que
precisamente ayer presentaba sus cartas credenciales,
justo después de la declaración de independencia de
Kosovo, Benedicto XVI pidió «a todas las partes
interesadas que actúen con prudencia y moderación, y que
busquen soluciones que favorezcan el mutuo respeto y la
reconciliación».
Aunque hasta ahora ha evitado pronunciarse de modo
explícito, el Vaticano apoya la creación del nuevo
Estado de Kosovo. Cuando lo anuncie, el Gobierno de
Belgrado llamará probablemente a consultas a su
embajador ante la Santa Sede, como hizo ayer con su
embajadora en Italia en cuanto el Consejo de Ministros
aprobó el reconocimiento.
El
Papa reiteró al nuevo embajador, Vladeta Jankovif, el
respeto de la Santa Sede por Serbia y el deseo de que
sirva de puente entre el cristianismo oriental y el
occidental. Y elogió el plan de devolver a las iglesias
las propiedades incautadas por la Federación Yugoslava.
El
cardenal Bertone pide en La Habana más libertad para la
Iglesia de Cuba
ABC
En
su primer discurso en Cuba, donde conmemora el décimo
aniversario de la histórica visita de Juan Pablo II a la
isla, el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone,
pidió ayer mayor libertad para la Iglesia católica y una
mejora de las relaciones con el Estado para que la
Iglesia «pueda llevar a cabo plenamente su misión,
estrictamente pastoral y al servicio de sus fieles».
El
«número dos» del Vaticano fue recibido en el aeropuerto
de La Habana por una delegación gubernamental encabezada
por el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez
Roque, con quien intercambió sonrisas y apretones de
manos en un clima cordial. El régimen cubano desea
aprovechar esta primera visita oficial, justo después de
la renuncia de Fidel Castro, para mostrar al mundo un
clima de serenidad interna y de creciente armonía con la
Iglesia católica.
Es
probable que la visita del cardenal Bertone -que prevé
un recorrido por toda la isla y vuelos internos en un
avión oficial- incluya el próximo lunes un encuentro con
el previsible nuevo presidente de Cuba, Raúl Castro,
cuya elección por la Asamblea Nacional será el próximo
domingo. La fotografía con el enviado del Papa supone un
gesto de reconocimiento internacional para el nuevo
presidente, pero al mismo tiempo contribuirá a mejorar
la actitud de las autoridades hacia los católicos, que
siguen pasando momentos difíciles.
Iglesia maltratada
En
su reunión con los obispos de Cuba, el cardenal les
entregó una carta del Papa en la que Benedicto XVI
recuerda que «algunas comunidades cristianas se ven
abrumadas por las dificultades» y les repite unas
palabras de Jesús: «No temáis». Aunque el Santo Padre
evita valoraciones políticas, el tono de la carta es un
mensaje de aliento a una Iglesia maltratada y, al mismo
tiempo, una llamada a los cristianos para que
contribuyan a la reconciliación en los delicados
momentos que se avecinan.
El
Papa rinde homenaje a José Martí, «propagador del amor
entre los cubanos y entre todos los hombres» y, al mismo
tiempo, recuerda que la Iglesia «tiende a hacer el bien
y a promover la dignidad de la persona. Y, sembrando
sentimientos de misericordia y reconciliación,
contribuye a la mejora del hombre y de la sociedad».
El
programa del cardenal Bertone incluye varios actos en
los que habrá encuentros con miembros del Gobierno y del
cuerpo diplomático, engarzados en un intenso recorrido
por todos los lugares visitados por Juan Pablo II en su
viaje de 1998, que contribuyó a mejorar la apertura de
Cuba pero sólo a un ritmo decepcionante para lo que
Fidel Castro parecía prometer en aquella ocasión.
Hace diez años, Juan Pablo II deseaba poner las bases
para que el cambio político se hiciese del modo más
pacífico posible, y cuando coronó la imagen de la Virgen
de la Caridad del Cobre, patrona de la isla, la declaró
«Madre de la reconciliación» en Cuba.
Desde entonces, el cambio todavía no se ha producido,
mientras que Fidel Castro ha jugado varias veces la
carta del deshielo con el Vaticano para poner en sordina
sus malas relaciones con los obispos de Cuba, cuya
actividad limita severamente. En 2003, por ejemplo,
Castro permitió al Vaticano la apertura de un convento
de las Brigidinas mientras negaba visados de entrada a
los sacerdotes y religiosos invitados por los obispos
cubanos.
Legisladores y gobernantes brasileños firman manifiesto
pro-vida
ACI
Esta semana se celebró en el auditorio Petronio Portela
del Senado, el Primer Encuentro Brasileño de
Legisladores y Gobernantes por la Vida, que terminó con
la firma de un manifiesto que será entregado al
presidente Lula da Silva. La reunión fue promovida por
el Frente Parlamentario en Defensa de la Vida - Contra
el Aborto y tuvo como objetivo "establecer una
articulación nacional y movilizar a los líderes
políticos en la defensa de la vida desde la concepción".
Entre otros temas, se discutieron políticas
internacionales de control de población y estrategias
pro-vida en Brasil, incluyendo la resistencia
parlamentaria y de los dos movimientos sociales
contrarios a la legalización del aborto. Al final del
evento se aprobó un manifiesto que será entregado al
presidente Luiz Inácio Lula da Silva y a los presidentes
de la Cámara de Diputados, Arlindo Chinaglia, y del
Senado, Garibaldi Alves Filho. Participaron en el
encuentro, unos 68 concejales, 50 diputados federales,
un senador, nueve diputados estatales y seis prefectos,
además de la presidente del Frente Mundial de
Parlamentarios por la Vida, la senadora argentina
Liliana Negre y el diputado federal estadounidense
Christopher Smith.
El
pulso del Papa: Servidores de todos
Roberto O’Farrill Corona -CAMINEO.INFO
Iban juntos por el camino, pero discutían entre sí.
Hacía tiempo que algunos de ellos buscaban cierto
liderazgo en el grupo, pues unos se sabían más populares
y otros sentían que podían disfrutar de algunos
privilegios. Por primera vez en sus vidas comenzaban a
ser importantes, antes no eran tomados en cuenta, ni en
sus personas ni en sus acciones; unos habían sido
pescadores, otros pastores, unos cuantos militaban en la
Resistencia; nada que pudiese proporcionarles grandeza
entre los demás, pero ahora habían escuchado la promesa
de ser “pescadores de hombres” y de formar parte del
“Reino” que estaba comenzando. Ante sus ojos habían
visto sucederse milagros extra-ordinarios y consideraron
que había llegado el momento de establecer quién, de
entre ellos, era el mayor, el más importante.
Llegados a Cafarnaúm escucharon la pregunta que no
esperaban: -¿De qué discutían por el camino?- y que
evitaron responder optando por guardar silencio al
saberse descubiertos en sus pretensiones. Con su
silencio por respuesta, Jesús les pidió que escucharan
con atención la solución a sus discusiones. Les dijo:
-Miren, si alguno de ustedes quiere ser el primero,
deberá hacerse el último de todos y ser el servidor de
todos; hasta entonces podrá ser visto por los otros como
el más grande y como el primero, pues lo que
verdaderamente hace que los demás nos aprecien radica en
la capacidad y disponibilidad de servir y no en ser
servido, ¿me entienden lo que les digo?-.
En
aquel momento no entendieron nada, como luego de dos mil
años sucede con muchos, pues aunque de corazón se sabe
que la finalidad del ser humano es servir a los demás,
en la práctica no se lleva a la acción y es notorio que
una mayoría actúa como si la grandeza o importancia
personal dependiera de los bienes materiales, de la
belleza física o de la calidad del vestido. Sin embargo,
¡cuánta razón tiene Jesús en su enseñanza!, porque la
promesa de servir es lo que consigue, casi siempre, la
aceptación de los demás, aunque luego resulte que se
sabe prometer pero no se quiere cumplir.
Aquellos discípulos tampoco habían comprendido hasta
entonces que Dios se había hecho hombre para servir y no
para ser servido; les faltaba verlo dar la vida por
ellos mismos. Por eso fue que una noche, antes de cenar,
Jesús se ató un lienzo a la cintura y, de rodillas ante
ellos, los que habían discutido sobre quién era el
mayor, se puso a lavarles los pies. Arrodillado, les
quitaba las sandalias con cuidado, como lo sabían hacer
los sirvientes de los poderosos hacia los visitantes que
llegaban extenuados de viajes largos con los pies
resecos, calientes por el sol y ardientes por la arena.
De igual manera Jesús les lavó los pies para luego
secarlos con el lienzo atado a su cintura. Pedro no
quería dejarse lavar los pies por el Maestro porque,
pensaba en su interior -si me dejo lavar, yo tendré que
hacer lo mismo por los demás-. Pero ya Jesús había
llevado sus palabras a la acción concreta.
Dos mil años después, al terminar la mañana del pasado
domingo 16, en la Capilla Redemptoris Mater del Vaticano
los ejercicios espirituales para la Curia Romana, el
Papa dio las gracias al predicador, el cardenal Albert
Vanhoye, y le dijo que le hizo recordar la imagen de
Jesús arrodillado ante Pedro para lavarle los pies, “que
he tenido siempre ante los ojos y me ha hablado durante
las meditaciones. He visto que precisamente aquí, en
este comportamiento, en este acto de extrema humildad se
realiza el nuevo sacerdocio de Jesús. Y se realiza
precisamente en el acto de la solidaridad con nosotros,
con nuestras debilidades, nuestro sufrimiento, nuestras
pruebas, hasta la muerte” y comentó además el momento en
el que Pedro ruega al Señor que no solo le lave los
pies, sino también la cabeza y las manos. “Me parece
-dijo el Papa- que expresa, más allá de aquel momento,
la dificultad del apóstol y de todos los discípulos del
Señor de entender la sorprendente novedad del sacerdocio
de Jesús, de este sacerdocio que es humillación,
solidaridad con nosotros y nos abre el acceso al
verdadero santuario, el cuerpo resucitado de Jesús”.
Uno de los títulos que corresponden al Romano Pontífice
es “Siervo de los siervos de Dios”, título ante el que
obispos y cardenales se doblegan, porque saben que el
llamado a servir es precisamente, para todos, de manera
particular para quienes han consagrado sus vidas al
Servicio de la Iglesia, y en ella a los bautizados,
porque su sacerdocio les hace constituirse en servidores
de todos.
La
certeza de la muerte y de la inmortalidad, según
monseñor Sgreccia, Presidente de la Pontificia Academia
para la Vida
ZENIT
Se
puede tener certeza del momento de la muerte de una
persona, igual que es innegable que tiene en sí un
principio inmortal, apunta el presidente de la
Pontificia Academia para la Vida (PAV), el obispo Elio
Sgreccia. En el marco de su XIV asamblea general, el
organismo vaticano celebra un congreso internacional el
tema: «Junto al enfermo incurable y al moribundo:
orientaciones éticas y operativas (Ciudad del Vaticano,
25 y 26 de febrero).
Ante el impulso pro eutanasia de diversas legislaciones
nacionales, el congreso profundizará en la frontera
entre la vida y la muerte, afrontando las intervenciones
terapéuticas y de apoyo vital en relación con la
dignidad del paciente y el respeto de los valores
auténticamente humanos. En la presentación del congreso
este jueves en el Vaticano, medios internacionales se
hicieron eco de la inquietud social sobre el momento de
la muerte, qué es realmente la muerte y qué hay -según
la doctrina católica-- después de ésta.
Cuestiones amplias de respuesta obligadamente breve que
afrontó monseñor Sgreccia. «Ante todo hay que distinguir
lo que llamamos muerte ontológica -la separación real
del espíritu del cuerpo, porque éste comienza su
destrucción--, que no es posible constatar directamente
en el sentido de que nadie la ve», del «concepto de
muerte clínica», al que se llega «a partir de diversos
síntomas clínicos por los que el médico -u otras
personas-- deduce que el elemento unitivo, el principio
unitivo que es propio del alma ya no está presente».
En
tiempos pasados se afirmaba la ausencia del alma, por
ejemplo, ante la palidez del cuerpo, o la dilatación y
fijeza de las pupilas u otros signos externos, síntomas
empíricos por los que se deducía la muerte, apuntó el
prelado. Siguiendo su explicación, posteriormente la
ciencia cardiológica centró su observación en el latido
del corazón, presumiendo la muerte en la cesación del
mismo.
Después ha sido posible monitorizar la actividad
cerebral, neurológica, y de ahí se deduce un hecho,
prosiguió monseñor Sgreccia: «Cuando la coordinación
--que es obra del encéfalo, de manera particular del
paleoencéfalo-- está destruida, [cuando] de esos centros
de los que parte la coordinación del corazón, de los
pulmones, etcétera, ya no pueden llegar más señales,
entonces significa que ha intervenido la cesación de ese
principio unitario de todas las partes del cuerpo y se
deduce la muerte, clínicamente hablando». «Naturalmente
esto sucede tal vez manteniendo activos mecanismos de la
respiración y por lo tanto la actividad del corazón
indirectamente, aunque el especialista sea consciente de
que del cerebro ya no parte ningún impulso autónomo»,
apuntó.
Piénsese en la importancia de esta cuestión en los
trasplantes. «Una comisión distinta de quienes atienden
al paciente hace su examen, incluso desconectando las
máquinas» --ejemplificó el prelado--; la falta de
respiración autónoma es una señal de que, aunque latiera
el corazón con ayuda de máquinas y se forzara la
respiración de igual forma, «en cambio del cerebro ya no
parten órdenes, y por lo tanto la estructura unitaria
del organismo ya no está, y entonces deducen la muerte,
que llaman muerte cerebral» --de manera impropia,
«porque todas las partes del cerebro deben estar ya
silentes», y porque «el auténtico principio no es tanto
el cerebro, sino ese principio que une los órganos entre
sí y forman un organismo», principio ante cuya ausencia
se declara la muerte clínica--.
Médico neurólogo, miembro de la PAV y hasta hace dos
años presidente de la FIAMC, el doctor Gian Luigi Gigli
apoyó la explicación de monseñor Sgreccia. «La visión
ontológica que tenemos, obviamente para los cristianos
contempla un principio inspirador que no es sólo
materia», observó. E insistió en el punto crítico de la
cuestión --«ciertamente también para un médico que
carezca de cualquier orientación en sentido
espiritual»--, que es «reconocer el cerebro como sede
unificadora del funcionamiento de todas las demás
estructuras». Éstas «están inexorablemente destinadas a
detenerse tras un intervalo más o menos largo cuando ese
principio unificador -decimos los cristianos- o en
cualquier caso ese centro regulador que es el cerebro
-diría algún otro médico-- pierde irreversiblemente sus
funciones».
«Para tranquilidad sobre todo espiritual, pero también
por certeza moral y serenidad en la relación del
paciente con su médico, me permito decir -continuó el
doctor Gigli- que, habiendo formado parte, como
neurólogo, de tales comisiones, el procedimiento
diagnóstico de éstas, encargadas de declarar la muerte
cerebral (son comisiones independientes de las que están
relacionadas con un trasplante), es extremadamente serio
y riguroso, orientado cerciorarse, más allá de toda
duda, de la cesación completa e irreversible de toda
función cerebral». Y «cuando para ello no basta la
clínica, se suple no sólo con un electroencefalograma,
sino con otros exámenes destinados a despejar toda duda,
si la hubiera», insistió.
Monseñor Sgreccia, a petición de la prensa, dio un paso
más: «Se sabe que el alma humana, que no es como la de
las plantas o la de los animales, es capaz de realizar
operaciones espirituales, inmateriales, racionalmente».
«Por lo tanto se puede demostrar que este principio
unitivo en el hombre es un principio inmaterial, por lo
tanto espiritual, por lo tanto inmortal», indicó. Además
de la aclaración de la inmortalidad del alma, tal como
se le había pedido, aportó el elemento del creyente: «La
fe nos añade que, en la vida que se desprende de este
mundo, interviene el Resucitado, que nos abraza en
nuestro espíritu inmortal y nos prepara para la
reunificación también con el cuerpo».
Papa presidirá vigilia de oración mariana con
universitarios europeos y americanos
NE
–Eclesiales
Con motivo de la VI Jornada Europea de Universitarios,
el sábado 1 de marzo por la tarde, el Santo Padre
presidirá en el Aula Pablo VI una vigilia de oración
mariana sobre el tema: "Europa y las Américas juntas
para construir la civilización del amor". A los
estudiantes presentes en el Aula Pablo VI, se unirán
gracias a las conexiones a través del satélite,
universitarios de varias ciudades europeas y americanas:
Nápoles (Italia); Bucarest (Rumania), Toledo (España);
Aviñón (Francia); Minsk (Bielorrusia); Washington (EE.UU.);
Ciudad del México (México); La Habana (Cuba); Aparecida
(Brasil) y Loja (Ecuador).
Según se dio a conocer, el Papa Benedicto XVI guiará a
las 17,00 el rezo del Santo Rosario y a continuación
pronunciará un discurso. Antes de despedirse entregará
una copia de la encíclica "Spe salvi" a un grupo de
estudiantes universitarios en representación de todos
los presentes.
El Papa pide a los jesuitas «devoción efectiva y
afectiva». Benedicto XVI anima a la orden a continuar su
misión con fidelidad a su carisma original
La Razón
Un
mes y dos días después de que la Compañía de Jesús
eligiera a su nuevo Prepósito General, el español Adolfo
Nicolás, el Papa recibió a los participantes de la 35
Congregación General de la orden y, recordándoles su
cuarto voto de lealtad al Pontífice, les pidió
«obediencia» y «devoción efectiva y afectiva» hacia el
«sucesor de Pedro», con el que deben comportarse como
«insustituibles colaboradores».
Continuando con la petición que hizo a las órdenes
religiosas e institutos de vida consagrada en la
audiencia del lunes al Consejo Ejecutivo de las Uniones
Internacionales de Superiores, Benedicto XVI animó a los
jesuitas a continuar con su misión «en plena fidelidad a
vuestro carisma original, en el contexto eclesial y
social que caracteriza este inicio del milenio». Frente
al proceso de secularización de las sociedades actuales,
la Iglesia «necesita a personas de fe sólida y profunda,
de cultura seria y genuina sensibilidad humana y social,
de religiosos y sacerdotes». Éstos, afirmó el Pontífice
a los jesuitas, «deben dedicar su vida» a «testimoniar y
ayudar a comprender» la «profunda armonía» existente
entre «fe y religión», entre «espíritu evangélico» y
«sed de justicia y paz».
Los jesuitas han de cumplir «lealmente» con el deber
fundamental de la Iglesia: «mantenerse fiel a su
mandato» y «adherirse totalmente a la palabra de Dios»,
lo que significa seguir la tarea del magisterio de
«conservar la verdad y la unidad de la doctrina católica
en su visión completa». De esta manera, Benedicto XVI
hacía una velada referencia a las diferencias que en
décadas pasadas se produjeron entre la Compañía y el
Vaticano, y recordaba nuevamente el valor de su cuarto
voto de amar y servir al titular de la Sede de Pedro.
Ante los más de 200 miembros de la 35 Congregación
General de los jesuitas, que representan a los 19.200
miembros de la orden, el obispo de Roma instó a la
Compañía a seguir formando a sus miembros «en la ciencia
y en la virtud», sin caer en la «mediocridad». Así,
serán capaces de afrontar los «contextos sociales y
culturales muy diversos y mentalidades diferentes»
propias del mundo de hoy. «El subjetivismo, el
relativismo, el hedonismo y el materialismo práctico»
serán algunos de los desafíos, ante los que los jesuitas
deben «promover y defender la doctrina católica en
particular en sus puntos neurálgicos».
Los temas que suscitan «continuamente discusión»,
advirtió el Pontífice, como la «salvación de todos los
hombres en Cristo, la moral sexual, el matrimonio o la
familia», deben ser «profundizados e iluminados en el
contexto de la realidad contemporánea». No obstante,
siempre hay que conservar «la sintonía con el
Magisterio», en «toda su plenitud», de forma que se
eviten «confusiones y desconcierto en el Pueblo de
Dios».
No
deben ser olvidados los pobres, con los que los jesuitas
tienen que «continuar y renovar» su misión. «Para
nosotros la elección de los pobres no es ideológica,
sino que nace del Evangelio», afirmó Benedicto XVI,
añadiendo que son «innumerables y dramáticas las
situaciones de injusticia y de pobreza en el mundo de
hoy». Por ello, es necesario un «empeño» para
«comprender y combatir las causas estructurales» de este
problema.
Antes de que el Papa realizara su discurso en la
audiencia privada celebrada en el Palacio Apostólico del
Vaticano, el nuevo Prepósito General saludó al Pontífice
agradeciéndole el recibimiento y la carta que envió a
los miembros de la Congregación. «Gratitud y un fuerte
sentido de comunión al sentirnos confirmados en nuestra
misión de trabajar en las fronteras donde se confrontan
fe y ciencia, fe y justicia, fe y saber, y en el difícil
campo de una seria reflexión y de una responsable
investigación teológica», afirmó el padre Adolfo Nicolás
en su saludo. El nuevo Superior de la orden también
explicó que «la generosidad» con la que tantos jesuitas
trabajan «hasta dar la propia vida por la Iglesia», no
atenúa el «sentido de responsabilidad que la Compañía
siente que tiene en la Iglesia».
Saludo al Papa del nuevo general de la Compañía de
Jesús, en la audiencia de este jueves
ZENIT
En
la mañana de este jueves, Benedicto XVI recibió en
audiencia especial a los miembros de la Congregación
General de la Compañía de Jesús. Antes de escuchar las
palabras del Papa, el nuevo prepósito general, el padre
Adolfo Nicolás, le dirigió el siguiente saludo:
Beatísimo Padre,
Deseo que mi primera palabra a nombre mío y de todos los
presentes, sea un caluroso «gracias» a Vuestra Santidad
que ha querido benignamente recibir hoy a todos los
miembros de la Congregación General reunida estos días
en Roma, después de haberle dado el precioso don de una
carta que, por su contenido y su tono positivo,
alentador y afectuoso, ha sido recibida con gran aprecio
por toda la Compañía de Jesús.
Sentimos, ciertamente, gratitud y un fuerte lazo de
comunión al vernos confirmados en nuestra misión de
trabajar en las fronteras: allí donde de debaten la fe y
la razón; la fe y la justicia, la fe y el saber, así
como en el campo de la reflexión y responsable
investigación teológica.
Estamos agradecidos a Su Santidad por habernos exhortado
una vez más a perseverar en nuestra tradición ignaciana
de servicio allí donde el Evangelio y la Iglesia se
enfrentan con el mayor desafío: un servicio que a veces
pone en peligro la propia tranquilidad, la reputación y
la seguridad. Por eso, es motivo de gran consolación
constatar que Vuestra Santidad está al corriente de los
peligros a que tal empeño nos expone.
Permítame, Santo Padre, que vuelva otra vez a la
benévola y generosa carta que ha dirigido a mi
predecesor, el Padre Kolvenbach, y a través de él a
todos nosotros. La hemos recibido con un corazón
abierto; la hemos meditado, hemos reflexionado sobre
ella, hemos cambiado impresiones y estamos decididos a
transmitir a toda la Compañía de Jesús su mensaje y la
necesidad de aceptarlo incondicionalmente. Nos
proponemos, además, llevar el espíritu de tal mensaje a
todas nuestras estructuras de formación y, a partir de
ahora, crear ocasiones de reflexión y diálogo sobre su
contenido. Ocasiones que serán de ayuda a nuestros
compañeros empeñados en la investigación y el servicio.
Nuestra Congregación General, a la que Vuestra Santidad
ha hecho sentir su paternal aliento, busca en la oración
y discernimiento el camino hacia una renovación del
empeño de la Compañía al servicio de la Iglesia y de la
humanidad.
Lo
que nos inspira y nos impele es el Evangelio y el
Espíritu de Cristo: sin la centralidad del Señor Jesús
en nuestra vida, nuestras actividades apostólicas no
tendrían razón de ser. Del Señor Jesús aprendemos a
estar cerca de los pobres, de los que sufren y de los
excluidos de este mundo. La espiritualidad de la
Compañía de Jesús brota de los Ejercicios Espirituales
de San Ignacio. Y es precisamente a la luz de los
Ejercicios Espirituales - fuente de inspiración de las
Constituciones de la Compañía - que la Congregación
General examina estos días nuestra identidad y nuestra
misión. Los Ejercicios Espirituales, antes que ser un
instrumento inapreciable de apostolado, son para los el
jesuita la medida de su propia madurez espiritual.
En
comunión con la Iglesia y guiados por su magisterio
buscamos dedicarnos con dedicación al servicio, al
discernimiento y a la investigación. La generosidad de
tantos jesuitas que trabajan denodadamente por el Reino
de Dios hasta dar su propia vida no atenúa el sentido de
responsabilidad que la Compañía siente tener en la
Iglesia. Responsabilidad que Su Santidad confirma en su
carta cuando dice que «la obra evangelizadora de la
Iglesia cuenta con la responsabilidad formativa que la
Compañía tiene en el campo de la teología, de la
espiritualidad y de la misión. Junto con el sentido de
responsabilidad debe acompañaros la humildad,
reconociendo que el misterio de Dios y del hombre es
mucho más grande que nuestra capacidad de comprensión».
Nos entristece, Santo Padre, que la inevitable
limitación y superficialidad de algunos de entre
nosotros vengan usadas a veces para dramatizar y
presentar como conflicto y oposición lo que en muchos
casos no pasa de ser manifestación de nuestros límites y
de la imperfección humana, o de las inevitables
tensiones de la vida cuotidiana.
Nada de esto, sin embargo nos desanima ni apaga nuestra
pasión no sólo por servir a la Iglesia sino con mayor
radicalidad aún, conforme al espíritu y la tradición
ignaciana, amar a la Iglesia jerárquica y al Santo
Padre, Vicario de Cristo.
«En todo amar y servir». Este es el retrato de Ignacio.
Esta es la carta de identidad del auténtico jesuita.
Por eso consideramos muy significativo para nosotros
este encuentro con Su Santidad en la vigilia de la
fiesta de la Cátedra de San Pedro, día de oración y de
unión con el Papa y su altísimo servicio de magisterio
universal que nos permite presentarle nuestros mejores
deseos.
|