RESUMEN DE PRENSA

 

 

 

Viernes, 22 de febrero de 2008

 

 

INTERNACIONAL

 

 

Benedicto XVI anima a los sacerdotes a ser humildes como lo fue Jesús

La Razón

 

El Papa Benedicto XVI , tras concluir el pasado sábado los ejercicios espirituales dirigidos por el Cardenal Albert Vanhoye, realizó unas reflexiones sobre la necesidad de la renovación de la identidad sacerdotal. Benedicto XVI aseguró tener siempre muy presente «la imagen de Jesús de rodillas frente a San Pedro para lavarle los pies». Esta imagen, explica el Pontífice, «me ha hablado. He visto que precisamente aquí, con este comportamiento, en este acto de extrema humildad se realiza el nuevo sacerdocio de Jesús». «En este sentido, continuó, la figura de Pedro me parece como la figura de todos nosotros en estos días».

 

Por otro lado, en el rezo del Ángelus de ayer, el Papa aconsejó a todos los fieles que «para entrar en la vida eterna es necesario escuchar a Jesús, seguirlo por el camino de la cruz, llevando como Él la esperanza de la resurrección». El Pontífice propuso el pasaje de la Transfiguración del Señor junto con el de las tentaciones como los «pilares» de este tiempo y de toda la vida cristiana. «La Transfiguración es anticipo de la resurrección, pero ésta presupone la muerte». El monte Tabor «es el lugar de la oración, donde se está en la presencia del Señor», explicó el Santo Padre.

 

Para entrar en la vida eterna hay que seguir a Jesús en la cruz, explica el Papa. Comenta el Evangelio del domingo en el Ángelus dominical

ZENIT

 

Para entrar en la vida eterna es necesario escuchar a Jesús y seguirle por el camino de la cruz, explica Benedicto XVI. El Papa llegó a esta conclusión al comentar con los peregrinos, congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Evangelio de este domingo, la Transfiguración en el monte Tabor, después de haber terminado la semana anual de ejercicios espirituales.

 

Como «punto crucial» de este pasaje evangélico, el Santo Padre presentó desde la ventana de su estudio la Transfiguración como «anticipación de la resurrección, pero ésta presupone la muerte». «Jesús manifiesta a los apóstoles su gloria para que tengan la fuerza de afrontar el escándalo de la cruz, y comprendan que es necesario pasar a través de muchas tribulaciones para llegar al Reino de Dios», recordó.

 

Recordando que en el pasaje evangélico se oye el eco de la voz del Padre que pide escuchar a Jesús, su Hijo predilecto, el obispo de Roma añadió: «Para entrar en la vida eterna es necesario escuchar a Jesús, seguirle por el camino de la cruz». De este modo, es posible llevar «en el corazón como Él la esperanza de la resurrección».

 

Y haciendo referencia a su última encíclica «Spe salvi», «salvados en la esperanza», reconoció: «hoy podemos decir: "transfigurados en la esperanza"». De este modo, dijo, la liturgia presenta en la Cuaresma « toda la estructura de la vida cristiana, que consiste esencialmente en el dinamismo pascual: de la muerte a la vida».

 

El Papa comparte emotivas reflexiones al concluir sus Ejercicios espirituales

ACI

 

Al concluir este sábado los ejercicios espirituales dirigidos por el Cardenal Albert Vanhoye, Presidente emérito del Pontificio Instituto Bíblico, el Papa Benedicto XVI compartió unas breves pero intensas reflexiones sobre la necesidad de la renovación de la identidad sacerdotal. El Pontífice destacó en sus palabras que “desde mi ángulo de visión siempre he tenido ante mis ojos la imagen de Jesús de rodillas frente a San Pedro para lavarle los pies”.

 

Esta imagen, dijo el Papa, “me ha hablado. He visto que precisamente aquí, con este comportamiento, en este acto de extrema humildad se realiza el nuevo sacerdocio de Jesús. Y se realiza precisamente en el  acto de solidaridad con nosotros, con nuestras debilidades, nuestro sufrimiento, nuestras pruebas, hasta la muerte”.

 

El Santo Padre, siempre haciendo referencia al mismo mosaico, señala que “no podía no meditar en la figura de San Pedro con el dedo en la  frente. Es el momento en el cual le pide al Señor de lavarle no sólo los pies, sino la cabeza y las manos. Me parece que expresa — más allá del momento— la dificultad de San Pedro y de todos los discípulos de comprender la sorprendente novedad del sacerdocio de Jesús, de este sacerdocio que es precisamente abajamiento, solidaridad con nosotros, y así nos abre el acceso al verdadero santuario, el cuerpo resucitado de Jesús”.

 

El Pontífice recordó que “durante todo el tiempo de su discipulado, me parece, hasta su propia crucifixión, San Pedro ha debido escuchar nuevamente a Jesús, para entrar más en profundidad en el misterio de su sacerdocio, del sacerdocio de Cristo comunicado a los apóstoles y a sus sucesores”. “En este sentido, prosiguió,  la figura de Pedro me parece como la figura de todos nosotros en estos días”, agregó; al agradecer al Cardenal Vanhoye, que dirigió los Ejercicios espirituales, por “habernos ayudado a escuchar la voz del Señor, para aprender de nuevo qué es nuestro sacerdocio”.

 

El Papa concluyó deseando a todos los miembros de la Curia presentes “una buena Cuaresma, fecunda espiritualmente, para que podamos realmente llegar en la Pascua a una siempre más profunda participación en el sacerdocio de nuestro Señor”.

 

Orden de Malta, cruzada contra la enfermedad

La Razón

 

Esta misma mañana serán inhumados los restos mortales de Su Alteza Eminentísima Frà Andrew Bertie, Príncipe y Gran Maestro de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta que falleció el pasado 7 de febrero en Roma a la edad de 78 años, tras casi diez años de ejercer el Gran Magisterio de esta singular institución, cuyos orígenes se remontan a nueve siglos atrás. Frà Andrew Bertie, que ha sido el 78 Gran Maestre de la Orden y el primer inglés que desempeñó dicho cargo, recibirá cristiana sepultura en la Iglesia de San María del Priorato, situada en la romana colina del Aventino. Sus funerales, sin embargo, tendrán lugar en la vecina basílica de Santa Sabina. Será el cardenal Patrono de la Orden, Pío Laghi, quien los presida, acompañado por los cardenales franceses Paul Poupard y Jean Louis Tauran, el italiano Renato Raffaele Martino y el norteamericano John Patrick Foley, recientemente nombrado Gran Maestro de la Orden de Caballeros del Santo Sepulcro.

 

El 8 de marzo tendrán lugar los funerales de Estado, ya que el Gran Maestre tiene rango de Jefe de Estado, por ser la Orden de Malta lo que se llama un «ente primario de derecho internacional», que mantiene relaciones diplomáticas con cien países y organismos como la ONU o la UE. La SMOM (Soberana y Militar Orden de Malta), está presente en 54 países, España entre ellos, con once Grandes Prioratos y cuarenta y seis Asociaciones nacionales. El número de sus miembros se eleva en la actualidad a 12.500, y a 80.000 sus voluntarios que prestan sus servicios en los hospitales, centros médicos, ambulatorios y puestos de socorro, diseminados entre 120 países donde trabajan 13.000 médicos, enfermeros y auxiliares sanitarios que forman uno de los cuadros profesionales más capacitados del mundo. Su objetivo principal es la atención a los pobres, los enfermos y a los que sufren como consecuencia de las guerras o de los desastres naturales.

 

Origen medieval. La historia de la Orden de Malta es poco conocida y, en los últimos tiempos, se la ha llegado a confundir con otras instituciones más o menos fantasiosas o estrafalarias que circulan por el mundo. Cuando los Cruzados llegaron en el año 1099 a Jerusalén, los caballeros malteses ya administraban el Hospital de San Juan Bautista, creado en 1048 para atender a los peregrinos cristianos que se dirigían a Tierra Santa. En el año 1113, el papa Pascual II con una bula la instituyó como Orden religiosa cuyo objetivo era defender las conquistas cristianas en Palestina y Asia Menor y asistir a los enfermos.

 

La Orden se vio pronto mezclada en los dramáticos avatares de las Cruzadas y, a medida que los turcos iban ganando terreno, su sede fue trasladándose desde San Juan de Acre a la isla de Rodas (1310) y, por fin, en 1530 a la de Malta, de la que tomaron posesión con la aprobación del Papa Clemente VII y que defendieron contra los ataques de la flota otomana a las órdenes del Gran Maestre Frà de la Valette (que dio su nombre a la actual capital de la isla). Los caballeros y sus naves tomaron también parte en la batalla de Lepanto contra los turcos. En 1798, de regreso de su campaña en Egipto, Napoleón Bonaparte ocupó la isla de Malta y en 1801 fueron los ingleses los que la conquistaron. La Orden perdió así definitivamente sus últimos territorios y, en 1834, después de haber residido temporalmente en Messina y Catania, se instaló definitivamente en Roma. El Palacio Magistral de la Via Condotti -en cuya capilla fue bautizado el rey Don Juan Carlos-, y Villa Malta, en el Aventino, gozan de extraterritorialidad. La pérdida de su carácter militar y de su independencia geográfica le han permitido dedicar todas sus energías exclusivamente a la labor humanitaria y asistencial, que fueron su carisma inicial.

 

Todos estos datos históricos y el hecho de que entre sus caballeros figuren muchos nobles y aristócratas no deben hacer olvidar un dato fundamental: la Orden es hoy la única institución del mundo capaz de levantar un eficiente hospital de campaña con sus servicios quirúrgicos y asistenciales, personal cualificado y material de primera calidad en el plazo récord de setenta y dos horas. Así lo han demostrado en las últimas crisis humanitarias del sureste asiático provocadas por el «tsunami» o Darfur.

 

Pero aparte de estas intervenciones, para hacer frente a las más diversas emergencias, la SMOM tiene en este momento proyectos en 120 países. Son de todo tipo, pero uno de los más tradicionales ha sido la lucha contra la lepra, que sigue siendo todavía un gravísimo problema de salud pública en algunos países de África, Asia y América Latina. A través del CIOMAL (Comité Internacional de la Orden de Malta), se están llevando a cabo programas de gran eficacia contra esta enfermedad en países como Brasil, Camboya, Senegal, México y otros. Lo mismo hay que decir sobre su acción para combatir el sida y de modo muy especial, el contagio de madre a hijos, o para paliar los desastrosos efectos de la enfermedad de alzheimer en países muy poco desarrollados, donde los afectados por la enfermedad corren el riesgo de ser internados en manicomios carentes de los más elementales recursos sanitarios.

 

La financiación de todos estos proyectos no cae, como es obvio, del cielo. La Orden funciona en gran parte gracias a las donaciones voluntarias de centenares de miles de personas, a la colaboración de los Estados en proyectos concretos, a la cooperación con agencias especializadas de la ONU y a las campañas de recogida de fondos para hacer frente a las tragedias de mayor importancia. La última cifra de gastos hecha pública es la de 2006 y se elevaba a novecientos millones de dólares, cantidad que ha aumentado en el pasado 2007 y que será aún mayor en 2008. Si se tiene en cuenta que la mayor parte del personal médico y enfermero es voluntario, se comprende la eficacia de esta singular organización que no tiene nada de pintoresca y que, por el contrario, demuestra una eficacia muy superior a las de muchas ONG más publicitadas.

 

El 20% de las escuelas elementales de la India ya son cristianas. Informa el Vaticano con motivo de la visita del cardenal Cordes

ZENIT

 

En momentos en los que crece de manera significativa la obra de la Iglesia en el campo de la educación y de la asistencia a los enfermos en la India, el cardenal Paul Josef Cordes está realizando una visita de aliento y orientación. El presidente de Consejo Pontificio «Cor Unum», institución de la Santa Sede encargada de coordinar las organizaciones católicas de ayuda en el mundo, se encuentra en el país del 15 al 19 de febrero por invitación de la Conferencia Episcopal local.

 

El purpurado alemán en su encuentro con los obispos indios, reunidos en asamblea plenaria en Jamshedpur, ofrecerá una reflexión «sobre el espíritu del compromiso caritativo de la Iglesia a la luz de la encíclica "Deus caritas est", subrayando en particular las raíces cristianas de la caridad», explica un comunicado emitido por la Oficina de Información de la Santa Sede. Según esta nota, «la visita quiere reforzar el testimonio de la Iglesia católica en el capo caritativo, que sigue haciéndose visible a través de numerosas obras de caridad».

 

«Los cristianos en la India ya dirigen el 20 por ciento de las escuelas elementales, el 25 por ciento de las instituciones de ayuda a viudas y huérfanos, y el 30 por cientos de las dedicadas a minusválidos, leprosos y enfermos de sida», indica el comunicado vaticano. En estos momentos en los que la India experimenta un gran crecimiento económico, el cardenal recordará a los obispos que en el servicio de caridad (la diakonia) «es primordial el papel del obispo».

 

En la primera etapa de su viaje, el cardenal ha visitado la tumba de la beata Teresa de Calcuta, así como algunas de las casas para pobres y personas que sufren fundadas por ella.

 

El Vaticano toma el pulso a Cuba

EL PAÍS

 

Aleluya. Tras la sorpresiva renuncia de Fidel Castro y cuando todo el mundo espera cambios en la isla, la diplomacia vaticana será la primera en tomar el pulso a la revolución cubana. Con el país en absoluta calma, pero hirviendo las incertidumbres y expectativas en la calle y seguramente también en las alturas, el secretario de Estado de la Santa Sede, Tarcisio Bertone, desembarcó la noche del miércoles al jueves en La Habana con varios ases debajo de la manga: será la primera personalidad extranjera en estrechar la mano del nuevo jefe del Gobierno; hablará en directo a los cubanos por televisión; será recibido o no por el compañero Fidel, lo que en cualquier caso servirá de termómetro; y al marcharse rezará por una posible excarcelación de presos, que será también un buen indicador.

 

El cardenal Bertone comenzó ayer su visita reuniéndose con los obispos cubanos, a quienes entregó un mensaje del papa Benedicto XVI, en el que les invita a trabajar por la "comprensión, misericordia y reconciliación". Aunque sin mencionar explícitamente la actual situación política, las palabras del Papa son toda una declaración de principios, en sintonía absoluta con la actitud de diálogo constructivo que desde hace años defiende la Iglesia de la isla.

 

El viaje del número dos del Vaticano, para conmemorar el que realizó hace 10 años Juan Pablo II, debía haberse producido a finales de enero, coincidiendo con las fechas en que lo hizo el pontífice polaco. Por fortuna o por gracia divina -si es así, oportunamente convocada- se aplazó para estas fechas, del 20 al 26 de febrero. Una casualidad muy útil. Nadie suponía entonces que Fidel Castro renunciaría el martes a todos sus cargos de Gobierno en un mensaje a la nación; pero, en cambio, sí tenía fecha fijada la reunión de la Asamblea Nacional para elegir un nuevo Consejo de Estado.

 

Es el domingo próximo, y todas las quinielas indican que Raúl Castro será el elegido. Aunque no fuera el jefe del Ejército sino otro dirigente más joven el santificado, como el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años, es seguro que Bertone será el primer alto dignatario extranjero que estrechará la mano del nuevo gobernante de Cuba. Una bendición que, desde luego, no le vendrá nada mal. En este finísimo ajedrez, el Gobierno cubano, el Vaticano y la Iglesia cubana juegan sus cartas, y obviamente encima de la mesa están viejas reclamaciones eclesiales, entre ellas el acceso a la educación y a los medios de comunicación. Anoche Bertone tuvo la oportunidad de dirigirse a los cubanos por el principal canal de televisión, que emitió en directo su primera misa, celebrada en la plaza de la catedral de La Habana. Este raro privilegio de hablar en vivo y sin cortapisas a las masas desde la televisión estatal lo tuvo el papa Juan Pablo II, en 1998, el ex presidente Jimmy Carter, dos años después, y pocos más.

 

Bertone celebrará, además, misas en Santa Clara y Guantánamo y viajará a Santiago de Cuba, donde visitará el santuario del Cobre, lugar donde se encontrará con jóvenes y fieles para conmemorar el décimo aniversario de la coronación de la Virgen del Cobre, patrona de Cuba. No menos simbólico será el acto del sábado: la inauguración de un monumento dedicado a Juan Pablo II en Santa Clara, ciudad donde hasta ahora reinaba un único santo revolucionario, el Che Guevara. El Che y el papa Wojtyla... dos trenes, dos mitos contrapuestos y juntos, en momentos cruciales de Cuba.

 

El cardenal ofrecerá el lunes una cena a las autoridades cubanas en la sede de la nunciatura. Estará la plana mayor del nuevo Gobierno, el que tiene la responsabilidad de llevar a Cuba hacia el futuro y de introducir unos cambios muy mentados, pero que siguen siendo un misterio. Nadie sabe cuáles son, ni su ritmo, ni en lo que derivarán, suponiendo que comiencen. El lunes Fidel Castro no será ya comandante en jefe, sino simplemente el compañero Fidel, pero aun así no se descarta que reciba al cardenal Bertone, con quien ya se entrevistó en 2005, cuando era arzobispo de Génova. El verdadero estado de salud de Fidel Castro, como el papel político que desempeñará a partir de ahora, continúan envueltos en la neblina, de ahí que la entrevista o la no-entrevista cobre relevancia. En fin, ambiente de incertidumbre y secretos, muy a lo vaticano, y todo trufado con expectativas, mitras, inercias, cansancios, maniobras políticas, copones divinos y lujosos brocados, mientras ajenos los cubanos esperan que pase algo. Algo.

 

El termómetro de las excarcelaciones. Hace 10 años, poco después de la visita de Juan Pablo II, las autoridades cubanas correspondieron al histórico viaje con el "gesto humanitario" de liberar a unos 300 presos, aproximadamente la mitad de ellos políticos. Se da por seguro que en esta ocasión también habrá liberaciones. Analistas y diplomáticos creen que la medida pudiera beneficiar a un considerable número de disidentes presos, sobre todo teniendo en cuenta la reciente excarcelación de cuatro opositores enfermos del Grupo de los 75, en un claro gesto hacia España.

 

Antes de su llegada a la isla, el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, aclaró que su visita tenía objetivos eclesiales y no políticos. Pero sin duda, además de los avances que pueda lograr en lo relativo a las reclamaciones históricas del Vaticano, su viaje reforzará a la Iglesia católica cubana en la nueva etapa pos-Fidel. En esencia, los temas en la agenda Iglesia-Estado son los mismos que hace 10 años:

- Acceso a los medios de comunicación. Tras el viaje de Juan Pablo II mejoró el acceso a la radio, pero sigue siendo escaso.

- Autorización para que más sacerdotes y monjas extranjeros trabajen en la isla. En la actualidad el personal religioso, para una población de 11 millones de habitantes, asciende a unas 1.200 personas.

- Permiso para construir nuevos templos. En la actualidad existen 523 templos, 1.500 casas de misión y dos seminarios.

- Acceso al sistema educacional. La Iglesia perdió los colegios de sus órdenes en 1961, cuando se nacionalizó el sistema de enseñanza.

- Necesidad de la Iglesia de extender su labor pastoral y humanitaria fuera de los templos. Después de la visita del Papa, se declaró feriado el 25 de diciembre y se autorizaron las procesiones católicas fuera de los templos.

- Mayor acceso a las cárceles: la Iglesia pretende oficiar misas en las prisiones.

El culto en la isla

- La Iglesia católica tiene en Cuba ocho diócesis, 523 parroquias, dos seminarios, 1.500 casas de misión, 92 congregaciones religiosas y 1.200 sacerdotes y diáconos.

- El país alberga 54 templos evangélicos, dos iglesias ortodoxas, cinco sinagogas, una liga islámica, 1.400 espacios espiritistas y 1.000 asociaciones fraternales, según datos oficiales.

 

El 'número dos' del Vaticano se reunirá con el nuevo líder cubano

EL MUNDO  

 

Cuba y el Vaticano coinciden en elaborar sus estrategias políticas usando la paciencia del orfebre renacentista y los calculados movimientos del jugador de ajedrez. Y sobre esa plataforma de entendimiento se inició ayer la oportuna visita oficial del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, que, por azar, será el primer extranjero de alto rango oficial en estrenar el diálogo con el nuevo presidente cubano -posiblemente el general Raúl Castro- que será nombrado este domingo. Según el ministro de Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, ambos representantes discutirán sobre «todos los temas con cordialidad», incluso sobre aquellos en los «pueda no haber coincidencias».

 

La misión visible de «carácter oficial y pastoral» de Bertone a la isla, programada mucho antes de que Fidel Castro anunciara su retiro como mandatario, tiene el propósito de conmemorar el 10º aniversario de la visita, en enero de 1998, del fallecido Papa Juan Pablo II. Y aunque no está previsto en el programa oficial, es probable que Bertone tenga un encuentro con el convaleciente Fidel, declarado admirador de Juan Pablo II. Para Castro, educado por sacerdotes jesuitas, la presencia de Bertone -cuando en la isla se cuecen futuros derroteros reformistas- es una oportunidad útil para trenzar pactos callados sobre intereses mutuos.

 

La visita de Juan Pablo II, 10 años atrás, desbloqueó obstáculos en las relaciones entre la Iglesia cubana y el Estado que facilitaron, entre otras cosas, el ingreso de más sacerdotes extranjeros o las autorizaciones para realizar procesiones públicas. «No estamos totalmente satisfechos», ha dicho sin embargo Juan de Dios Hernández, secretario general de la Conferencia de Obispos de Cuba. A su vez, el secretario adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, José Félix Pérez, ha expresado que el secretario de Estado del Vaticano, durante su estancia en la isla, «se interesará por apoyar las aspiraciones de la Iglesia cubana ante las autoridades de la isla».

 

Por lo pronto, el Gobierno cubano dio una señal favorable al diálogo con el secretario de Estado del Vaticano, al conceder la retransmisión, en vivo y en directo, por televisión, de la misa que será oficiada hoy por el cardenal Bertone en la Catedral de La Habana. Algo que no ocurría desde la visita de Juan Pablo II. El cardenal Jaime Ortega calificó las relaciones entre la Iglesia católica y las autoridades cubanas de «buenas» y con una «lenta, pero progresiva mejoría».

 

El Papa reclama «prudencia» sobre Kosovo

ABC

 

En su discurso ante el nuevo embajador de Serbia, que precisamente ayer presentaba sus cartas credenciales, justo después de la declaración de independencia de Kosovo, Benedicto XVI pidió «a todas las partes interesadas que actúen con prudencia y moderación, y que busquen soluciones que favorezcan el mutuo respeto y la reconciliación».

 

Aunque hasta ahora ha evitado pronunciarse de modo explícito, el Vaticano apoya la creación del nuevo Estado de Kosovo. Cuando lo anuncie, el Gobierno de Belgrado llamará probablemente a consultas a su embajador ante la Santa Sede, como hizo ayer con su embajadora en Italia en cuanto el Consejo de Ministros aprobó el reconocimiento.

 

El Papa reiteró al nuevo embajador, Vladeta Jankovif, el respeto de la Santa Sede por Serbia y el deseo de que sirva de puente entre el cristianismo oriental y el occidental. Y elogió el plan de devolver a las iglesias las propiedades incautadas por la Federación Yugoslava.

 

El cardenal Bertone pide en La Habana más libertad para la Iglesia de Cuba

ABC

 

En su primer discurso en Cuba, donde conmemora el décimo aniversario de la histórica visita de Juan Pablo II a la isla, el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, pidió ayer mayor libertad para la Iglesia católica y una mejora de las relaciones con el Estado para que la Iglesia «pueda llevar a cabo plenamente su misión, estrictamente pastoral y al servicio de sus fieles».

 

El «número dos» del Vaticano fue recibido en el aeropuerto de La Habana por una delegación gubernamental encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, con quien intercambió sonrisas y apretones de manos en un clima cordial. El régimen cubano desea aprovechar esta primera visita oficial, justo después de la renuncia de Fidel Castro, para mostrar al mundo un clima de serenidad interna y de creciente armonía con la Iglesia católica.

 

Es probable que la visita del cardenal Bertone -que prevé un recorrido por toda la isla y vuelos internos en un avión oficial- incluya el próximo lunes un encuentro con el previsible nuevo presidente de Cuba, Raúl Castro, cuya elección por la Asamblea Nacional será el próximo domingo. La fotografía con el enviado del Papa supone un gesto de reconocimiento internacional para el nuevo presidente, pero al mismo tiempo contribuirá a mejorar la actitud de las autoridades hacia los católicos, que siguen pasando momentos difíciles.

 

Iglesia maltratada

En su reunión con los obispos de Cuba, el cardenal les entregó una carta del Papa en la que Benedicto XVI recuerda que «algunas comunidades cristianas se ven abrumadas por las dificultades» y les repite unas palabras de Jesús: «No temáis». Aunque el Santo Padre evita valoraciones políticas, el tono de la carta es un mensaje de aliento a una Iglesia maltratada y, al mismo tiempo, una llamada a los cristianos para que contribuyan a la reconciliación en los delicados momentos que se avecinan.

 

El Papa rinde homenaje a José Martí, «propagador del amor entre los cubanos y entre todos los hombres» y, al mismo tiempo, recuerda que la Iglesia «tiende a hacer el bien y a promover la dignidad de la persona. Y, sembrando sentimientos de misericordia y reconciliación, contribuye a la mejora del hombre y de la sociedad».

 

El programa del cardenal Bertone incluye varios actos en los que habrá encuentros con miembros del Gobierno y del cuerpo diplomático, engarzados en un intenso recorrido por todos los lugares visitados por Juan Pablo II en su viaje de 1998, que contribuyó a mejorar la apertura de Cuba pero sólo a un ritmo decepcionante para lo que Fidel Castro parecía prometer en aquella ocasión.

 

Hace diez años, Juan Pablo II deseaba poner las bases para que el cambio político se hiciese del modo más pacífico posible, y cuando coronó la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la isla, la declaró «Madre de la reconciliación» en Cuba.

 

Desde entonces, el cambio todavía no se ha producido, mientras que Fidel Castro ha jugado varias veces la carta del deshielo con el Vaticano para poner en sordina sus malas relaciones con los obispos de Cuba, cuya actividad limita severamente. En 2003, por ejemplo, Castro permitió al Vaticano la apertura de un convento de las Brigidinas mientras negaba visados de entrada a los sacerdotes y religiosos invitados por los obispos cubanos.

 

Legisladores y gobernantes brasileños firman manifiesto pro-vida

ACI

 

Esta semana se celebró en el auditorio Petronio Portela del Senado, el Primer Encuentro Brasileño de Legisladores y Gobernantes por la Vida, que terminó con la firma de un manifiesto que será entregado al presidente Lula da Silva. La reunión fue promovida por el Frente Parlamentario en Defensa de la Vida - Contra el Aborto y tuvo como objetivo "establecer una articulación nacional y movilizar a los líderes políticos en la defensa de la vida desde la concepción".

 

Entre otros temas, se discutieron políticas internacionales de control de población y estrategias pro-vida en Brasil, incluyendo la resistencia parlamentaria y de los dos movimientos sociales contrarios a la legalización del aborto. Al final del evento se aprobó un manifiesto que será entregado al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y a los presidentes de la Cámara de Diputados, Arlindo Chinaglia, y del Senado, Garibaldi Alves Filho. Participaron en el encuentro, unos 68 concejales, 50 diputados federales, un senador, nueve diputados estatales y seis prefectos, además de la presidente del Frente Mundial de Parlamentarios por la Vida, la senadora argentina Liliana Negre y el diputado federal estadounidense Christopher Smith.

 

El pulso del Papa: Servidores de todos

Roberto O’Farrill Corona -CAMINEO.INFO

 

Iban juntos por el camino, pero discutían entre sí. Hacía tiempo que algunos de ellos buscaban cierto liderazgo en el grupo, pues unos se sabían más populares y otros sentían que podían disfrutar de algunos privilegios. Por primera vez en sus vidas comenzaban a ser importantes, antes no eran tomados en cuenta, ni en sus personas ni en sus acciones; unos habían sido pescadores, otros pastores, unos cuantos militaban en la Resistencia; nada que pudiese proporcionarles grandeza entre los demás, pero ahora habían escuchado la promesa de ser “pescadores de hombres” y de formar parte del “Reino” que estaba comenzando. Ante sus ojos habían visto sucederse milagros extra-ordinarios y consideraron que había llegado el momento de establecer quién, de entre ellos, era el mayor, el más importante.

 

Llegados a Cafarnaúm escucharon la pregunta que no esperaban: -¿De qué discutían por el camino?- y que evitaron responder optando por guardar silencio al saberse descubiertos en sus pretensiones. Con su silencio por respuesta, Jesús les pidió que escucharan con atención la solución a sus discusiones. Les dijo: -Miren, si alguno de ustedes quiere ser el primero, deberá hacerse el último de todos y ser el servidor de todos; hasta entonces podrá ser visto por los otros como el más grande y como el primero, pues lo que verdaderamente hace que los demás nos aprecien radica en la capacidad y disponibilidad de servir y no en ser servido, ¿me entienden lo que les digo?-.

 

En aquel momento no entendieron nada, como luego de dos mil años sucede con muchos, pues aunque de corazón se sabe que la finalidad del ser humano es servir a los demás, en la práctica no se lleva a la acción y es notorio que una mayoría actúa como si la grandeza o importancia personal dependiera de los bienes materiales, de la belleza física o de la calidad del vestido. Sin embargo, ¡cuánta razón tiene Jesús en su enseñanza!, porque la promesa de servir es lo que consigue, casi siempre, la aceptación de los demás, aunque luego resulte que se sabe prometer pero no se quiere cumplir.

Aquellos discípulos tampoco habían comprendido hasta entonces que Dios se había hecho hombre para servir y no para ser servido; les faltaba verlo dar la vida por ellos mismos. Por eso fue que una noche, antes de cenar, Jesús se ató un lienzo a la cintura y, de rodillas ante ellos, los que habían discutido sobre quién era el mayor, se puso a lavarles los pies. Arrodillado, les quitaba las sandalias con cuidado, como lo sabían hacer los sirvientes de los poderosos hacia los visitantes que llegaban extenuados de viajes largos con los pies resecos, calientes por el sol y ardientes por la arena. De igual manera Jesús les lavó los pies para luego secarlos con el lienzo atado a su cintura. Pedro no quería dejarse lavar los pies por el Maestro porque, pensaba en su interior -si me dejo lavar, yo tendré que hacer lo mismo por los demás-. Pero ya Jesús había llevado sus palabras a la acción concreta.

 

Dos mil años después, al terminar la mañana del pasado domingo 16, en la Capilla Redemptoris Mater del Vaticano los ejercicios espirituales para la Curia Romana, el Papa dio las gracias al predicador, el cardenal Albert Vanhoye, y le dijo que le hizo recordar la imagen de Jesús arrodillado ante Pedro para lavarle los pies, “que he tenido siempre ante los ojos y me ha hablado durante las meditaciones. He visto que precisamente aquí, en este comportamiento, en este acto de extrema humildad se realiza el nuevo sacerdocio de Jesús. Y se realiza precisamente en el acto de la solidaridad con nosotros, con nuestras debilidades, nuestro sufrimiento, nuestras pruebas, hasta la muerte” y comentó además el momento en el que Pedro ruega al Señor que no solo le lave los pies, sino también la cabeza y las manos. “Me parece -dijo el Papa- que expresa, más allá de aquel momento, la dificultad del apóstol y de todos los discípulos del Señor de entender la sorprendente novedad del sacerdocio de Jesús, de este sacerdocio que es humillación, solidaridad con nosotros y nos abre el acceso al verdadero santuario, el cuerpo resucitado de Jesús”.

 

Uno de los títulos que corresponden al Romano Pontífice es “Siervo de los siervos de Dios”, título ante el que obispos y cardenales se doblegan, porque saben que el llamado a servir es precisamente, para todos, de manera particular para quienes han consagrado sus vidas al Servicio de la Iglesia, y en ella a los bautizados, porque su sacerdocio les hace constituirse en servidores de todos.

 

La certeza de la muerte y de la inmortalidad, según monseñor Sgreccia, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida

ZENIT

 

Se puede tener certeza del momento de la muerte de una persona, igual que es innegable que tiene en sí un principio inmortal, apunta el presidente de la Pontificia Academia para la Vida (PAV), el obispo Elio Sgreccia. En el marco de su XIV asamblea general, el organismo vaticano celebra un congreso internacional el tema: «Junto al enfermo incurable y al moribundo: orientaciones éticas y operativas (Ciudad del Vaticano, 25 y 26 de febrero).

 

Ante el impulso pro eutanasia de diversas legislaciones nacionales, el congreso profundizará en la frontera entre la vida y la muerte, afrontando las intervenciones terapéuticas y de apoyo vital en relación con la dignidad del paciente y el respeto de los valores auténticamente humanos. En la presentación del congreso este jueves en el Vaticano, medios internacionales se hicieron eco de la inquietud social sobre el momento de la muerte, qué es realmente la muerte y qué hay -según la doctrina católica-- después de ésta.

 

Cuestiones amplias de respuesta obligadamente breve que afrontó monseñor Sgreccia. «Ante todo hay que distinguir lo que llamamos muerte ontológica -la separación real del espíritu del cuerpo, porque éste comienza su destrucción--, que no es posible constatar directamente en el sentido de que nadie la ve», del «concepto de muerte clínica», al que se llega «a partir de diversos síntomas clínicos por los que el médico -u otras personas-- deduce que el elemento unitivo, el principio unitivo que es propio del alma ya no está presente».

 

En tiempos pasados se afirmaba la ausencia del alma, por ejemplo, ante la palidez del cuerpo, o la dilatación y fijeza de las pupilas u otros signos externos, síntomas empíricos por los que se deducía la muerte, apuntó el prelado. Siguiendo su explicación, posteriormente la ciencia cardiológica centró su observación en el latido del corazón, presumiendo la muerte en la cesación del mismo. 

 

Después ha sido posible monitorizar la actividad cerebral, neurológica, y de ahí se deduce un hecho, prosiguió monseñor Sgreccia: «Cuando la coordinación --que es obra del encéfalo, de manera particular del paleoencéfalo-- está destruida, [cuando] de esos centros de los que parte la coordinación del corazón, de los pulmones, etcétera, ya no pueden llegar más señales, entonces significa que ha intervenido la cesación de ese principio unitario de todas las partes del cuerpo y se deduce la muerte, clínicamente hablando». «Naturalmente esto sucede tal vez manteniendo activos mecanismos de la respiración y por lo tanto la actividad del corazón indirectamente, aunque el especialista sea consciente de que del cerebro ya no parte ningún impulso autónomo», apuntó.

 

Piénsese en la importancia de esta cuestión en los trasplantes. «Una comisión distinta de quienes atienden al paciente hace su examen, incluso desconectando las máquinas» --ejemplificó el prelado--; la falta de respiración autónoma es una señal de que, aunque latiera el corazón con ayuda de máquinas y se forzara la respiración de igual forma, «en cambio del cerebro ya no parten órdenes, y por lo tanto la estructura unitaria del organismo ya no está, y entonces deducen la muerte, que llaman muerte cerebral» --de manera impropia, «porque todas las partes del cerebro deben estar ya silentes», y porque «el auténtico principio no es tanto el cerebro, sino ese principio que une los órganos entre sí y forman un organismo», principio ante cuya ausencia se declara la muerte clínica--.

 

Médico neurólogo, miembro de la PAV y hasta hace dos años presidente de la FIAMC, el doctor Gian Luigi Gigli apoyó la explicación de monseñor Sgreccia. «La visión ontológica que tenemos, obviamente para los cristianos contempla un principio inspirador que no es sólo materia», observó. E insistió en el punto crítico de la cuestión --«ciertamente también para un médico que carezca de cualquier orientación en sentido espiritual»--, que es «reconocer el cerebro como sede unificadora del funcionamiento de todas las demás estructuras». Éstas «están inexorablemente destinadas a detenerse tras un intervalo más o menos largo cuando ese principio unificador -decimos los cristianos- o en cualquier caso ese centro regulador que es el cerebro -diría algún otro médico-- pierde irreversiblemente sus funciones».

 

«Para tranquilidad sobre todo espiritual, pero también por certeza moral y serenidad en la relación del paciente con su médico, me permito decir -continuó el doctor Gigli- que, habiendo formado parte, como neurólogo, de tales comisiones, el procedimiento diagnóstico de éstas, encargadas de declarar la muerte cerebral (son comisiones independientes de las que están relacionadas con un trasplante), es extremadamente serio y riguroso, orientado cerciorarse, más allá de toda duda, de la cesación completa e irreversible de toda función cerebral». Y «cuando para ello no basta la clínica, se suple no sólo con un electroencefalograma, sino con otros exámenes destinados a despejar toda duda, si la hubiera», insistió.

 

Monseñor Sgreccia, a petición de la prensa, dio un paso más: «Se sabe que el alma humana, que no es como la de las plantas o la de los animales, es capaz de realizar operaciones espirituales, inmateriales, racionalmente». «Por lo tanto se puede demostrar que este principio unitivo en el hombre es un principio inmaterial, por lo tanto espiritual, por lo tanto inmortal», indicó. Además de la aclaración de la inmortalidad del alma, tal como se le había pedido, aportó el elemento del creyente: «La fe nos añade que, en la vida que se desprende de este mundo, interviene el Resucitado, que nos abraza en nuestro espíritu inmortal y nos prepara para la reunificación también con el cuerpo».

 

Papa presidirá vigilia de oración mariana con universitarios europeos y americanos

NE –Eclesiales

 

Con motivo de la VI Jornada Europea de Universitarios, el sábado 1 de marzo por la tarde, el Santo Padre presidirá en el Aula Pablo VI una vigilia de oración mariana sobre el tema: "Europa y las Américas juntas para construir la civilización del amor". A los estudiantes presentes en el Aula Pablo VI, se unirán gracias a las conexiones a través del satélite, universitarios de varias ciudades europeas y americanas: Nápoles (Italia); Bucarest (Rumania), Toledo (España); Aviñón (Francia); Minsk (Bielorrusia); Washington (EE.UU.); Ciudad del México (México); La Habana (Cuba); Aparecida (Brasil) y Loja (Ecuador).

 

Según se dio a conocer, el Papa Benedicto XVI guiará a las 17,00 el rezo del Santo Rosario y a continuación pronunciará un discurso. Antes de despedirse entregará una copia de la encíclica "Spe salvi" a un grupo de estudiantes universitarios en representación de todos los presentes.

 

El Papa pide a los jesuitas «devoción efectiva y afectiva». Benedicto XVI anima a la orden a continuar su misión con fidelidad a su carisma original

La Razón

 

Un mes y dos días después de que la Compañía de Jesús eligiera a su nuevo Prepósito General, el español Adolfo Nicolás, el Papa recibió a los participantes de la 35 Congregación General de la orden y, recordándoles su cuarto voto de lealtad al Pontífice, les pidió «obediencia» y «devoción efectiva y afectiva» hacia el «sucesor de Pedro», con el que deben comportarse como «insustituibles colaboradores».

 

Continuando con la petición que hizo a las órdenes religiosas e institutos de vida consagrada en la audiencia del lunes al Consejo Ejecutivo de las Uniones Internacionales de Superiores, Benedicto XVI animó a los jesuitas a continuar con su misión «en plena fidelidad a vuestro carisma original, en el contexto eclesial y social que caracteriza este inicio del milenio». Frente al proceso de secularización de las sociedades actuales, la Iglesia «necesita a personas de fe sólida y profunda, de cultura seria y genuina sensibilidad humana y social, de religiosos y sacerdotes». Éstos, afirmó el Pontífice a los jesuitas, «deben dedicar su vida» a «testimoniar y ayudar a comprender» la «profunda armonía» existente entre «fe y religión», entre «espíritu evangélico» y «sed de justicia y paz».

 

Los jesuitas han de cumplir «lealmente» con el deber fundamental de la Iglesia: «mantenerse fiel a su mandato» y «adherirse totalmente a la palabra de Dios», lo que significa seguir la tarea del magisterio de «conservar la verdad y la unidad de la doctrina católica en su visión completa». De esta manera, Benedicto XVI hacía una velada referencia a las diferencias que en décadas pasadas se produjeron entre la Compañía y el Vaticano, y recordaba nuevamente el valor de su cuarto voto de amar y servir al titular de la Sede de Pedro.

 

Ante los más de 200 miembros de la 35 Congregación General de los jesuitas, que representan a los 19.200 miembros de la orden, el obispo de Roma instó a la Compañía a seguir formando a sus miembros «en la ciencia y en la virtud», sin caer en la «mediocridad». Así, serán capaces de afrontar los «contextos sociales y culturales muy diversos y mentalidades diferentes» propias del mundo de hoy. «El subjetivismo, el relativismo, el hedonismo y el materialismo práctico» serán algunos de los desafíos, ante los que los jesuitas deben «promover y defender la doctrina católica en particular en sus puntos neurálgicos».

 

Los temas que suscitan «continuamente discusión», advirtió el Pontífice, como la «salvación de todos los hombres en Cristo, la moral sexual, el matrimonio o la familia», deben ser «profundizados e iluminados en el contexto de la realidad contemporánea». No obstante, siempre hay que conservar «la sintonía con el Magisterio», en «toda su plenitud», de forma que se eviten «confusiones y desconcierto en el Pueblo de Dios».

 

No deben ser olvidados los pobres, con los que los jesuitas tienen que «continuar y renovar» su misión. «Para nosotros la elección de los pobres no es ideológica, sino que nace del Evangelio», afirmó Benedicto XVI, añadiendo que son «innumerables y dramáticas las situaciones de injusticia y de pobreza en el mundo de hoy». Por ello, es necesario un «empeño» para «comprender y combatir las causas estructurales» de este problema.

 

Antes de que el Papa realizara su discurso en la audiencia privada celebrada en el Palacio Apostólico del Vaticano, el nuevo Prepósito General saludó al Pontífice agradeciéndole el recibimiento y la carta que envió a los miembros de la Congregación. «Gratitud y un fuerte sentido de comunión al sentirnos confirmados en nuestra misión de trabajar en las fronteras donde se confrontan fe y ciencia, fe y justicia, fe y saber, y en el difícil campo de una seria reflexión y de una responsable investigación teológica», afirmó el padre Adolfo Nicolás en su saludo. El nuevo Superior de la orden también explicó que «la generosidad» con la que tantos jesuitas trabajan «hasta dar la propia vida por la Iglesia», no atenúa el «sentido de responsabilidad que la Compañía siente que tiene en la Iglesia».

 

Saludo al Papa del nuevo general de la Compañía de Jesús, en la audiencia de este jueves

ZENIT

 

En la mañana de este jueves, Benedicto XVI recibió en audiencia especial a los miembros de la Congregación General de la Compañía de Jesús. Antes de escuchar las palabras del Papa, el nuevo prepósito general, el padre Adolfo Nicolás, le dirigió el siguiente saludo:

 

Beatísimo Padre,

 

Deseo que mi primera palabra a nombre mío y de todos los presentes, sea un caluroso «gracias» a Vuestra Santidad que ha querido benignamente recibir hoy a todos los miembros de la Congregación General reunida estos días en Roma, después de haberle dado el precioso don de una carta que, por su contenido y su tono positivo, alentador y afectuoso, ha sido recibida con gran aprecio por toda la Compañía de Jesús.

 

Sentimos, ciertamente, gratitud y un fuerte lazo de comunión al vernos confirmados en nuestra misión de trabajar en las fronteras: allí donde de debaten la fe y la razón; la fe y la justicia, la fe y el saber, así como en el campo de la reflexión y responsable investigación teológica.

 

Estamos agradecidos a Su Santidad por habernos exhortado una vez más a perseverar en nuestra tradición ignaciana de servicio allí donde el Evangelio y la Iglesia se enfrentan con el mayor desafío: un servicio que a veces pone en peligro la propia tranquilidad, la reputación y la seguridad. Por eso, es motivo de gran consolación constatar que Vuestra Santidad está al corriente de los peligros a que tal empeño nos expone.

 

Permítame, Santo Padre, que vuelva otra vez a la benévola y generosa carta que ha dirigido a mi predecesor, el Padre Kolvenbach, y a través de él a todos nosotros. La hemos recibido con un corazón abierto; la hemos meditado, hemos reflexionado sobre ella, hemos cambiado impresiones y estamos decididos a transmitir a toda la Compañía de Jesús su mensaje y la necesidad de aceptarlo incondicionalmente. Nos proponemos, además, llevar el espíritu de tal mensaje a todas nuestras estructuras de formación y, a partir de ahora, crear ocasiones de reflexión y diálogo sobre su contenido. Ocasiones que serán de ayuda a nuestros compañeros empeñados en la investigación y el servicio.

 

Nuestra Congregación General, a la que Vuestra Santidad ha hecho sentir su paternal aliento, busca en la oración y discernimiento el camino hacia una renovación del empeño de la Compañía al servicio de la Iglesia y de la humanidad.

 

Lo que nos inspira y nos impele es el Evangelio y el Espíritu de Cristo: sin la centralidad del Señor Jesús en nuestra vida, nuestras actividades apostólicas no tendrían razón de ser. Del Señor Jesús aprendemos a estar cerca de los pobres, de los que sufren y de los excluidos de este mundo. La espiritualidad de la Compañía de Jesús brota de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Y es precisamente a la luz de los Ejercicios Espirituales - fuente de inspiración de las Constituciones de la Compañía - que la Congregación General examina estos días nuestra identidad y nuestra misión. Los Ejercicios Espirituales, antes que ser un instrumento inapreciable de apostolado, son para los el jesuita la medida de su propia madurez espiritual.

 

En comunión con la Iglesia y guiados por su magisterio buscamos dedicarnos con dedicación al servicio, al discernimiento y a la investigación. La generosidad de tantos jesuitas que trabajan denodadamente por el Reino de Dios hasta dar su propia vida no atenúa el sentido de responsabilidad que la Compañía siente tener en la Iglesia. Responsabilidad que Su Santidad confirma en su carta cuando dice que «la obra evangelizadora de la Iglesia cuenta con la responsabilidad formativa que la Compañía tiene en el campo de la teología, de la espiritualidad y de la misión. Junto con el sentido de responsabilidad debe acompañaros la humildad, reconociendo que el misterio de Dios y del hombre es mucho más grande que nuestra capacidad de comprensión».

 

Nos entristece, Santo Padre, que la inevitable limitación y superficialidad de algunos de entre nosotros vengan usadas a veces para dramatizar y presentar como conflicto y oposición lo que en muchos casos no pasa de ser manifestación de nuestros límites y de la imperfección humana, o de las inevitables tensiones de la vida cuotidiana.

 

Nada de esto, sin embargo nos desanima ni apaga nuestra pasión no sólo por servir a la Iglesia sino con mayor radicalidad aún, conforme al espíritu y la tradición ignaciana, amar a la Iglesia jerárquica y al Santo Padre, Vicario de Cristo.

 

«En todo amar y servir». Este es el retrato de Ignacio. Esta es la carta de identidad del auténtico jesuita.

 

Por eso consideramos muy significativo para nosotros este encuentro con Su Santidad en la vigilia de la fiesta de la Cátedra de San Pedro, día de oración y de unión con el Papa y su altísimo servicio de magisterio universal que nos permite presentarle nuestros mejores deseos.