RESUMEN DE PRENSA

 

 

 

Viernes, 29 de febrero de 2008

 

 

INTERNACIONAL

 

 

Misa en Guantánamo. El Papa espera que la Iglesia en Cuba reconcilie la sociedad, dice Card. Bertone

ACI

 

Durante la Misa celebrada este domingo en  Guantánamo, con ocasión del X aniversario de la creación de la diócesis de Guantánamo-Baracoa, el Cardenal Tarcisio Bertone señaló que es deseo del Papa que la Iglesia en Cuba trabaje “con paciencia” para reconciliar la sociedad.

 

El Secretario de Estado transmitió los saludos del Papa Benedicto XVI a “esta querida Comunidad diocesana, animada por una gran vitalidad y pujanza evangelizadora; una Comunidad a la que las pruebas y los sufrimientos la han hecho todavía más solícita y firme en la fe”.

 

“Prosigan, queridos hermanos y hermanas, la estela trazada por los sacerdotes diocesanos y las comunidades religiosas, que aquí han desarrollado y desarrollan su misión evangelizadora. Juntos podrán dar testimonio de aquella esperanza que no decepciona”, agregó el Purpurado.

 

Luego, comentando el Evangelio del Domingo que relata el diálogo entre Jesús y la Samaritana, el Cardenal Bertone recordó que en este episodio “se ha visto justamente un paradigma del camino del hombre hacia Dios. Cuando el hombre acepta cuestionarse, cuando sale de sí mismo y se interroga sobre el sentido de la vida y se pone a la búsqueda de Dios, es el propio Dios quien sale a su encuentro, porque Él ha venido a nosotros en Cristo”.

 

“Jesús –recordó el Purpurado- no promete una vida fácil, sin dificultades en esta tierra. Quien lo sigue sabe que tiene que afrontar muchas pruebas. Él, sin embargo, nos robustece con la fuerza de su amor, y su presencia hace que estemos siempre ‘alegres en la esperanza, firmes en la tribulación, asiduos en la oración’”.

 

Al respecto, “sé de los sufrimientos presentes en el corazón de muchos jóvenes y conozco también el dolor de los niños y adolescentes que han padecido la separación de sus progenitores y los ha obligado a crecer sin disfrutar de la unión de sus padres”, dijo el Cardenal; y agregó que “esto ha provocado en ellos a menudo un dramático desequilibrio afectivo, con nocivas consecuencias a largo plazo para el desarrollo armónico de la persona, al cual contribuye sin duda el afecto y la presencia complementaria de los padres en el mismo hogar”.

 

“Exhorto, por tanto, a cuidar cada vez mejor la preparación de los jóvenes al matrimonio e invito a los padres a no escatimar sacrificios para mantener unida la familia, siendo ejemplo de fidelidad matrimonial, buscando siempre el bien del cónyuge y no dejándose vencer por caprichos dañinos”.

 

Dirigiéndose luego a los jóvenes, el Purpurado recordó el histórico encuentro del 23 enero de 1998 del Papa Juan Pablo II con los jóvenes cubanos en Camagüey; en el que los invitó a abrir el corazón a Cristo.

 

“Este reto sigue vigente. El vigor, la fuerza espiritual de muchas de sus comunidades cristianas que hoy admiramos provienen en buena medida del sí de aquellos jóvenes a Jesús y a su Evangelio. Hoy la Iglesia los necesita todavía más; sigan a Jesús sea lo que sea lo que les pida. Si les llama a seguirlo más de cerca en el ministerio sacerdotal y en las diversas formas de vida consagrada, respóndanle con prontitud y fidelidad; síganlo según los dones que el Espíritu Santo les concede en abundancia. Sean generosos con el Señor y Él no cesará en su generosidad”.

 

Luego, el Secretario de Estado reveló que “el Papa desea que éste sea un período en el cual el pueblo cubano crezca unido y solidario gracias al diálogo paciente y perseverante, gracias a gestos de reconciliación y de pacificación que abarquen a todos los sectores de la sociedad. Sólo con el camino de la concordia y la comprensión se curan los corazones, y se sanan definitivamente las heridas provocadas por las tensiones del pasado”.

 

La Iglesia –concluyó- no dejará de ofrecer su propia ayuda para esta acción pacificadora, haciéndose cada vez más la casa común de todos, especialmente de los pobres, de los enfermos, de los necesitados; una gran familia, en la cual cada uno tenga su sitio y desarrolle su propia vocación, al servicio del Señor y para bien de los hermanos”.

 

El Papa alerta del riesgo de practicar una religiosidad no auténtica

ZENIT

 

Benedicto XVI pone en guardia de un riesgo que corre «todo creyente»: «practicar una religiosidad no auténtica». Esto sucede -ejemplifica-- cuando se busca «la respuesta a las expectativas más íntimas del corazón no en Dios» o incluso «se utiliza a Dios como si estuviera al servicio de nuestros deseos y proyectos».

 

En su homilía, durante la Eucaristía que presidió en la mañana de este domingo en la parroquia romana de Santa Maria Liberadora en Monte Testaccio, el Papa subrayó el «mensaje siempre vivo y actual» de la palabra de Dios, apuntando, de la Primera Lectura del día, la actitud del pueblo hebreo que sufre en el desierto.

 

«El pueblo exige de Dios que salga al encuentro de sus propias expectativas y exigencias, más que abandonarse confiado en sus manos, y en la prueba pierde la confianza en Él», recordó el Santo Padre. Y planteó: «¿Cuántas veces sucede esto también en nuestra vida? ¿En cuántas circunstancias, en lugar de conformarnos dócilmente con la voluntad divina, desearíamos que Dios cumpliera nuestros proyectos y atendiera nuestra expectativa?». «¿En cuántas ocasiones nuestra fe se manifiesta frágil, nuestra confianza débil, nuestra religiosidad contaminada por elementos mágicos y meramente terrenos?», advirtió.

 

Respuesta oportuna a este riesgo la brinda el tiempo de Cuaresma y su llamamiento a la conversión auténtica, así que el Papa exhortó a acoger «con humilde docilidad el aviso del Salmo»: «¡Oh, si escucharais hoy su voz!: "No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto, donde me pusieron a prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi obra"» (94,7-9).

 

Es Dios quien «tiene sed de nuestra fe y quiere que encontremos en Él la fuente de nuestra auténtica felicidad», recalcó Benedicto XVI. Expresión de ello es también el pasaje del Evangelio dominical, del diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar.

 

Se evidencia ahí la sed del hombre, «una sed de infinito que puede ser saciada sólo con el agua que Jesús ofrece, el agua viva del Espíritu», puntualizó.

 

 

Pérdida del sentido de la vida. Luxemburgo: Tercer país de la Unión Europea que legaliza la eutanasia

ACI

 

El Parlamento de Luxemburgo aprobó el pasado martes 19 de febrero la legalización de la eutanasia, así como la financiación estatal de la medicina paliativa para pacientes con enfermedades terminales.

 

Tras más de seis horas de debate, del total de diputados 30 votaron a favor, 26 en contra y tres se abstuvieron, lo que según el sitio web del diario español La Rioja se debió a la presión de los socialistas, los liberales de la oposición y los verdes, aunque el partido socialcristiano al que pertenece el Primer Ministro Jean-Claude Juncker estuviera en desacuerdo.

 

Otra de las cosas que se acordó en el Parlamento fue que para las personas que se encuentran inconscientes es necesario un certificado anticipado de su voluntad. Además se destacó que los médicos están obligados a conversar varias veces con los pacientes sobre su decisión y a pedir asesoramiento a otro médico.

 

Por su parte el sitio web alemán www.hwelt.de señala que los pacientes de entre 16 y 18 años pueden pedir la eutanasia con la aprobación de sus padres o representantes legales.

 

Asimismo, el sitio web hpd-online.de informó que aquellos que se oponen a la decisión tomada en el parlamento temen que se abuse de la eutanasia, porque esta puede provocar en más pacientes con enfermedades incurables el deseo de muerte, o porque pueden practicarla a niños minusválidos o con deformaciones.

 

Según uno de los diarios de mayor circulación local el 78,3 por ciento de la población está a favor de la Eutanasia. Y los resultados por edad y formación revelaron que la aceptación de esta práctica aumenta entre los más jóvenes y los más formados.

 

Anunciar explícitamente a Jesucristo. Por monseñor Rafael Sandoval Sandoval M.N.M, obispo de Tarahumara

ZENIT – EL OBSERVADOR

 

El obispo de Tarahumara, región montañosa e indígena del Norte de México, en el estado de Chihuahua, monseñor Rafael Sandoval Sandoval M.N.M., ha escrito una reflexión pastoral sobre el anuncio de Cristo entre los indígenas por parte de los jóvenes. Por el interés que suscita una evangelización en territorios de misión, acosados por las sectas y por la pobreza, reproducimos este documento en su totalidad.

 

1. ALGUNAS REALIDADES QUE ADVIERTO

Muchos católicos se están alejando hacia otras religiones, en particular a confesiones y sectas protestantes. Tal problema no es tan simple. Pero algunos de ellos dicen que, hasta que se cambiaron, encontraron a Jesucristo. De hecho, los hermanos separados empiezan con la predicación sencilla: "Acepta a Jesucristo como tu Salvador personal, y serás salvo". Esto también lo oímos decir a quienes se adhieren a movimientos como la renovación en el Espíritu Santo. Encontrarse con Cristo, cambia sus vidas.

 

Yo mismo, cuando voy a las comunidades, insisto mucho en el Kerigma. Anuncio explícitamente a Jesucristo como único Salvador. Veo que el pueblo tiene hambre de conocerlo y seguirlo. Me pregunto pues: ¿Por qué no saciamos esa hambre? ¿Por qué callar su Nombre y su Persona?

 

¿Por qué no darle a Jesucristo el lugar que le corresponde? ¿Por qué no poner siempre la Eucaristía como centro de toda reunión? ¿Por qué callar el Kerigma? Es verdad que en las culturas ya están las "Semillas del Verbo", pero ¿Por qué quedarnos sólo en ellas sin anunciar que la plenitud de la Revelación está en Cristo?

 

2. ILUMINACIÓN

Ciertamente que el testimonio de vida es fundamental, pero se requiere "el anuncio explícito, adaptado a las diversas circunstancias y constantemente actualizado" (Ev Nuntiandi 29). Hace falta anunciar que Cristo es el camino, la verdad, la vida; que Él es Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero...". Aunque no falte quien diga que eso de "Dios de Dios..." es incomprensible para la gente, yo noto que los sencillos lo entienden muy bien.

 

¿No será esto una imposición o violencia contra la libertad religiosa? ¿Para qué anunciar el Evangelio si lo que salva es la rectitud de corazón? ¿No bastan las "Semillas del Verbo" esparcidas por el mismo Señor? ¿Para qué evangelizar a los indígenas, cuando ellos viven mejor que nosotros?

 

Son frases que se escuchan hoy por doquier. Es verdad que toda imposición es una violencia a la conciencia de los otros. Pero proponer la verdad evangélica y la salvación que ofrece Jesucristo, y hacerlo con respeto y sin coacción, lejos de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un homenaje a esta libertad, a la cual se ofrece la elección de camino que incluso los no creyentes juzgan noble y exaltante. Es un derecho y un deber en todo evangelizador proponer la verdad de Cristo; y es un derecho de todos el recibir el anuncio de la Buena Nueva de salvación que es el mismo Cristo. Jesucristo se identifica con el Reino, y callarlo sería una vergüenza.

 

El Apóstol Juan dice: "Todo aquél que reconoce a Jesucristo, Palabra de Dios, hecha hombre, es de Dios. Todo aquél que no reconoce a Jesús, no es de Dios, sino que su espíritu es del anticristo.... ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios... Dios nos ha dado la vida eterna y esa vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida" (1 Jn 5, 5.11-12).

 

Los Apóstoles dicen convencidos: "Él es la piedra angular. No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos... No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído" (Hechos 4, 11-12. 20). "No cesaban de enseñar y anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día en el Templo y por todas las casas" (Hechos 5, 42).

 

Algunos de los muchos textos del apasionado Pablo nos indican lo mismo: "Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo" (Rom 10,9). "Nosotros predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios... No quise saber entre ustedes sino a Jesucristo, y éste crucificado" (1 Cor 1,23-24; 2,2). "¡Ay de mí, si no predicara el Evangelio!" (Ib 9,16).

 

"No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos de ustedes por Jesús" (2 Cor 4,5). "Somos embajadores de Cristo, como si Dios mismo los exhortara por medio de nosotros" (Ib 5,20). "Vivo, pero no soy yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gál 2,20). "Sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en ustedes" (Ib 4,19). "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales, en los cielos, en Cristo" (Ef 1,3). "A mí, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo" (Ib 3,8)... "Hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo" (Ib 4,13).

 

"Para mí la vida es Cristo" (Filp 1,21). "Lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo. Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura con tal de ganar a Cristo" (Ib 3,7-8). "Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (Ib 4,13). "El es imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación... El es también la Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia... Dios tuvo a bien hacer residir en El toda la Plenitud" (Col 1,15.18-19). "Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús" (1 Tim 2,5). "Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo" (2 Tim 4,2).

 

Los papas han insistido mucho en esto. Basta por ahora recordar lo que nos dijo Benedicto XVI, al inicio de su pontificado: "¡No teman! ¡Abran, más todavía, abran de par en par las puertas a Cristo!...quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada -absolutamente nada- de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera... ¡No tengan miedo de Cristo! Él no quita nada y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abran, abran de par en par las puertas a Cristo y encontrarán la verdadera vida".

 

Los obispos, en Aparecida, nos dicen: "Aquí está el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias.

 

Éste es el mejor servicio - ¡su servicio!- que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones" (No. 14). "Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo" (No. 29). "Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado" (No. 18).

 

3. ¿QUÉ HACER?

Primeramente estar enamorados de Cristo. Un enamorado no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él salva. Sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro (Aparecida 146 y 147). Lo primero es vivir por Él, con Él y en Él, pues "No todo el que dice Señor, Señor, sino el que hace la voluntad del Padre". Seguirlo es ir con Él, apostar por Él y vivir como Él. Es vivir "conmigo, contento, trabajando". Ningún elemento puede faltar. Los peligros son: "vivir contentos, trabajando, pero sin Él", "vivir con Él, trabajando, pero sin alegría", o "vivir con Él, contentos, pero sin trabajar". No nos hicimos cristianos para servir a los pobres, sino por el Señor, al que, luego, encontraremos en los pobres. Si no existe este fundamento en el corazón, todo se desbaratará muy pronto. No caer en lo que algunas sectas hacen: piensan que los símbolos, mitos y ritos indígenas están llenos de supersticiones y de ignorancia. Decir esto es no conocer la fe de nuestros pueblos y condenarlos a priori. Es no conocer y apreciar su espiritualidad profunda. Lo que no se conoce se rechaza. Hay que descubrir a Cristo en las culturas, anunciarlo explícitamente, ayudar a madurar la fe cristiana y purificar lo que no es conforme al Evangelio. El Evangelio es el criterio válido y definitivo de discernimiento, fuente de vida para nuestros pueblos. Hay que participar en los ritos, mitos y símbolos indígenas, y tratar de comprender su significado real de lo que hacen y piensan. Hay que respetar su manera de acceder a Cristo, sus formas de asumir y expresar su mensaje. Pero también hay que presentarles a Jesucristo vivo, al Espíritu y a María. Ellos no lo rechazan, sino que lo aceptan con gozo y como fuente de liberación. Cuando los indígenas descubren la Eucaristía, le dan grande valor. Ellos le tienen mucho respeto y lo tratan con mucha delicadeza. Anunciar el encuentro con Cristo no es espiritualismo alienante ni enajenación de los sufrimientos del pueblo. Todo lo contrario. Cuando alguien descubre a Jesús, sea de la cultura que sea, no puede menos que poner todo su empeño en que otros lo conozcan y, con la luz y la fortaleza de su Espíritu, hace cuanto está de su parte para que la realidad se transforme, como Él lo hizo: "Los seguidores de Jesús deben dejarse guiar constantemente por el Espíritu, y hacer propia la pasión por el Padre y el Reino: anunciar la Buena Nueva a los pobres, curar a los enfermos, consolar a los tristes, liberar a los cautivos y anunciar a todos el año de gracia del Señor" (Aparecida, 152).

Anunciar a Cristo no empobrece a las culturas, al contrario, las enriquece.

 

4. CRISTO NECESITA DE LOS JÓVENES

Hoy vivimos en una batalla de la muerte contra la vida. La vida está amenazada por fuerzas hostiles. La familia está siendo atacada, y los niños son los más frágiles. Cristo necesita a los jóvenes para que anuncien la vida. Por eso digan "Sí" a la vida. La lucha es larga y seguirá. Pongan, como dijo Juan Pablo II, su entusiasmo y sus talentos al servicio de la vida. No teman anunciar a Cristo.

 

La generación de jóvenes tiene que sentir el llamado urgente para la tarea "¡Ay de mí si no evangelizare!". La Iglesia necesita de sus energías juveniles para hacer que el Evangelio de la vida penetre en las estructuras de la sociedad.

 

No teman anunciarlo en las calles y lugares públicos. No es momento de avergonzarse del Evangelio. Es momento de estar orgullosos de Jesucristo, y predicarlo desde las azoteas; de salir a caminos para invitar al Banquete que Dios ha preparado para su Pueblo.

 

El Evangelio, que es el mismo Cristo, no es para estar oculto; tiene que ser colocado en una tribuna para que el pueblo alabe al Padre. Llamen, pues, a las puertas para que compartan la libertad. La gente ansía la libertad, la luz y la vida que Cristo nos trajo en abundancia. Que la Virgen de Guadalupe y el Santo Juan Diego nos ayuden para servir a nuestros pueblos.

 

El número de católicos crece en Cuba un 45% desde 1990

Forumlibertas.com

 

Jubilado Castro, la Iglesia calienta motores para una ‘perestroika’ de evangelización

Coincidiendo con la visita a Cuba hasta el próximo día 26 del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, las últimas cifras sobre la situación de la Iglesia en la isla constatan que el número de católicos está creciendo. Al mismo tiempo, Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) cree que la reciente renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba puede ser “una gran oportunidad” para la Iglesia, por lo que animó a los católicos a acompañar solidariamente en la oración y “con una especial atención” al pueblo cubano. Por su parte, los recientes discursos del cardenal Bertone y del Papa Benedicto XVI a los obispos de Cuba animan también a un esfuerzo evangelizador que irá de la mano de una perestroika que se supone inminente.

 

Un 45% en 17 años

A pesar de las dificultades, la última versión del Estadístico Pontificio (2007) revela que en Cuba, un país de más de once millones de habitantes, el 59,66% son católicos. En el Anuario de 2001 los católicos eran el 55,26%, y en el de 1990 el 41,21%. Este crecimiento se ha producido a pesar de la aguda crisis que había experimentado la Iglesia tras la revolución comunista. Nominalmente, antes de que Fidel Castro llegara al poder los católicos eran el 85%.

 

El hecho de que en años pasados el gobierno hubiera dificultado la concesión de visas a sacerdotes y religiosos extranjeros ha hecho de Cuba uno de los países con el mayor número de católicos por sacerdote. En la isla hay 19.507 católicos por un sacerdote, mientras que en Togo, por hacer una comparación, son 2.956, en Sierra Leona 1.922, y en Sudáfrica 2.798. De todos modos, en los últimos años ha crecido un poco el número de agentes pastores. En el Anuario del año 2007 se registran 200 sacerdotes diocesanos (169 en el de 2001), 145 sacerdotes religiosos (134 en 2001), 60 diáconos permanentes (52 en 2001), 37 religiosos no sacerdotes (28 en 2001), 642 religiosas (546 en 2001), 1.800 misioneros laicos (520 en 2001). El único dato en tendencia contraria, según las estadísticas, es el número de catequistas: en 2007 había 4.627, mientras que, en 2001, eran 5.024. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que muchos de los misioneros laicos, cuyo número se ha triplicado, hacen el servicio de catequista.

 

“Una gran oportunidad”

El asistente eclesiástico de la asociación AIN, Joaquín Alliende, consideró que la reciente renuncia de Castro a la presidencia de Cuba es “una gran oportunidad” para la Iglesia, por lo que animó a todos los católicos a solidarizarse con el pueblo cubano. “Quiera Dios que los acontecimientos permitan a Cuba recuperar su solidaridad nacional y empezar a planificar su futuro”, expresó Alliende en declaraciones difundidas por AIN, a la vez que destacó la labor de los obispos cubanos en todos estos años, e indicó su confianza en que serán capaces de dirigir al pueblo cubano “con sabiduría y firmeza” en los momentos actuales.

La Iglesia, recordó, forma parte de la historia de los pueblos e intenta en todo momento “dar renovada presencia a su señor Jesucristo en las situaciones cambiantes de cada nación”. El padre Alliende calificó la visita del cardenal Bertone como “un regalo especial de Jesús” con el que los cubanos “experimentarán el apoyo del carisma, la sabiduría y la fuerza del sucesor de San Pedro, el Santo Padre Benedicto XVI”.

 

Dos discursos pastorales

Precisamente, los discursos pastorales que el cardenal Bertone y el Papa han dirigido a los obispos cubanos animan a la evangelización. El secretario de Estado de Benedicto XVI, en su discurso a la Iglesia cubana, celebra la conmemoración del décimo aniversario “de la inolvidable visita del Papa Juan Pablo II a este País”. “Estoy plenamente convencido de que esta efeméride será también un tiempo de gracia abundante y una ocasión privilegiada para impulsar una intensa labor pastoral que, por un lado, permita consolidar los frutos espirituales ya cosechados durante estos años y, por otro, produzca una honda renovación de la vida cristiana en todo el Pueblo de Dios que camina en esta hermosa tierra”, dice el cardenal Bertone en su discurso.

 

Por su parte, Benedicto XVI, en su mensaje a los obispos, alienta a la Iglesia cubana en su capacidad de transformación y recuerda que “una pequeña luz puede iluminar toda la casa, la levadura es poca cosa, pero hace fermentar toda la masa (cf. Mt 13,33)”. El Papa insiste en “la misión que la Iglesia en Cuba desarrolla en favor de los más necesitados, con obras concretas de servicio y atención a los hombres y mujeres de cualquier condición, que merecen ser sostenidos no sólo en sus necesidades materiales, sino acogidos con afecto y comprensión”.

 

Benedicto XVI denuncia el riesgo de «no practicar una religión auténtica»

La Razón

 

Benedicto XVI salió ayer de los límites vaticanos para hacer una visita pastoral a la romana parroquia Santa María Liberadora. El Pontífice, que celebró la misa dominical rodeado de fieles con pancartas de bienvenida, lanzó un mensaje contundente durante su homilía: «Todo creyente tiene el riesgo de practicar una religiosidad no auténtica, de no buscar en Dios la respuesta a las esperanzas más íntimas del corazón, de utilizar incluso a Dios como si estuviera al servicio de nuestros deseos y proyectos». Y continuó diciendo: «Cuántas veces nuestra fe se manifiesta frágil, nuestra fidelidad débil, nuestra religiosidad contaminada de elementos mágicos y meramente terrenos».

 

En contraste con estos riesgos que acechan al cristiano, el Papa recalcó que los bautizados pueden encontrar «un estímulo para redescubrir la importancia y el sentido de nuestra vida cristiana. Jesús quiere llevarnos, como a la samaritana (del evangelio de ayer), a profesar nuestra fe en Él con fuerza para que podamos después anunciar y testimoniar a nuestros hermanos la alegría del encuentro con Él y la maravilla que su amor completa en nuestra existencia». Lanzó así a los fieles presentes en la parroquia romana un firme llamamiento a la evangelización. «Abrid siempre más el corazón a una acción pastoral misionera, que impulse a cada cristiano a encontrarse con las personas -en particular los jóvenes y las familias- allí donde viven, trabajan, transcurren el tiempo libre, para anunciarles el amor misericordioso de Dios».

 

Insatisfacción existencial

Después de esta esperada visita a los feligreses de Santa María Liberadora, Benedicto XVI se dirigió como cada domingo a su estudio en el palacio apostólico vaticano para recitar el rezo del Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro. Como ya había hecho antes en la iglesia romana, el Pontífice se refirió al evangelio del día que narra el encuentro de Jesús con la samaritana. «La mujer de Samaria -recalcó- representa la insatisfacción existencial que no ha encontrado lo que busca: ha tenido ?cinco maridos? y ahora convive con otro hombre; su ir y venir del pozo para recoger agua expresa un vivir repetitivo y resignado». Sin embargo, el Papa recordó a los fieles que deben abrir su corazón «a la escucha confiada de la palabra de Dios para encontrar, como la samaritana, a Jesús que nos revela su amor y nos dice: el Mesías, tu salvador, ?soy yo, que te hablo?. Así, la sed de Cristo, al pedir de beber a la samaritana, «es una puerta de acceso al misterio de Dios, que se ha hecho sediento para quitarnos la sed, así como se ha hecho pobre para enriquecernos». «Dios tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor. Como un padre bueno y misericordioso, desea para nosotros todo el bien posible y ese bien es Él mismo», recalcó.

 

Al concluir el rezo del Ángelus, Benedicto XVI expresó «su cercanía personal con todos los que están viviendo horas de angustia y tribulación» a causa de las inundaciones en Ecuador y anterior erupción del volcán Tungurahua. Así, invitó «a todos a una fraternal solidaridad, para que las poblaciones de aquellas zonas puedan volver, cuanto antes, a la normalidad de la vida cotidiana».

 

 

El Gobierno chino afirma que el Vaticano puede romper con Taiwán

La Razón

 

El máximo responsable de la Administración de Asuntos religiosos china, Ye Xiaowe, ha declarado que la Santa Sede podría estar ya preparando la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Taiwán, para poder así reanudar sus contactos con Beijing. «Nos ha llegado por distintas vías que el Vaticano ha indicado que este tema no es complicado, así que estamos esperando a ver una acción real», afirma Ye.

 

Además, Roma estaría también lista para discutir la condición puesta por el Gobierno Chino de no injerencia en sus asuntos internos. De acuerdo con el diario hongkonés, «The Standard», Ye ha realizado estas declaraciones tras reunirse en Washington con el enviado especial del Vaticano, informa Europa Press.

 

«Mientras exista por ambas partes una actitud sincera y los dos puntos mencionados se respeten, no habrá ningún obstáculo insorteable que impida mejorar las relaciones entre las dos partes», añadió Ye, que también aseguró que «el respeto del Gobierno por la libertad religiosa es sincero y consistente. Sólo respetando la libertad religiosa de sus ciudadanos puede un país unir a la mayoría de su pueblo y alcanzar la meta de rejuvenecimiento nacional y construcción de un mundo armonioso».

 

Hay que recordar que Beijing ha puesto siempre dos condiciones para reanudar sus relaciones con la Santa Sede. La primera era el fin de relaciones de Roma con Taiwán, y la segunda, que el Vaticano no intervenga en su política nacional, lo que significa que tampoco podría designar a los obispos chinos.

 

La Iglesia empuja la libertad

ABC

 

La radiografía de la Iglesia en Cuba es tan limitada como la libertad y la falta de derechos humanos: Apenas doce obispos desarrollan su labor en la isla caribeña, un número reducido para sus once millones de habitantes. Son sólo 400 sacerdotes los que llevan a cabo una compleja tarea pastoral, a los que hay que sumar un total de 600 religiosas y hasta 5.000 catequistas. Estos números tienen su explicación en la total ausencia de seminarios, ya que la actividad interna y externa de la Iglesia está muy restringida, también para la propia formación de futuros sacerdotes y religiosas.

 

Aprovechando la oportunidad única de asistir en primera fila al relevo nominal de Fidel Castro, el Vaticano intenta acelerar en Cuba la transición pacífica iniciada por Juan Pablo II en su histórico viaje de hace diez años. El cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, que realiza una visita conmemorativa de ese viaje, ha pedido mayor libertad para la Iglesia en la isla y ha invitado a los cubanos a «derrotar la injusticia, la opresión y la violencia por la fuerza del perdón y la verdad».

 

Con exquisita prudencia, el Vaticano pide libertad y cambio, pero insistiendo a cada paso en que debe hacerse de modo pacífico. El «número dos» de la Santa Sede lo repitió de modo elegante el sábado en Santa Clara recordando la visita de Juan Pablo II a la Virgen de la Caridad del Cobre, «Patrona de los cubanos, que envuelve a todos bajo su manto, los une y los protege». La Iglesia no está contenta ni mucho menos con el lentísimo ritmo de evolución del castrismo, pero mantiene la actitud paciente y positiva que Juan Pablo II resumió en su petición de hace diez años: «Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba». El Papa defendió a los ciudadanos de a pie advirtiendo a Fidel que «un Estado moderno no puede hacer del ateísmo uno de sus ordenamientos políticos» y también condenando el embargo americano como «injusto y éticamente inaceptable».

 

Sin politización

A diferencia de Polonia o la Unión Soviética, el cambio político ha sido muy lento en uno de los últimos países comunistas. El abuso contra el pueblo crea tensiones del Gobierno con la Iglesia que, a su vez, intenta que ninguna de las dos partes enfrentadas politice su misión. Cuando en una parroquia de La Habana algunos fieles empezaron a gritar reivindicaciones políticas ante el cardenal Jaime Ortega Alamino, el purpurado los cortó en seco advirtiendo que «¡La Iglesia es la casa de todos!».

 

La docena de obispos cubanos han compartido en estos diez años el sufrimiento del pueblo y también la tentación de perder la esperanza. La televisión estatal ha difundido estos días los actos del cardenal Bertone, y los cubanos han podido ver el pasado jueves al presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, y al canciller, Felipe Pérez Roque, asistiendo a la misa que el secretario de Estado celebró en una plaza de La Habana. Pero mucho más espectacular fue ver al propio Fidel Castro asistiendo a la multitudinaria misa de Juan Pablo II, y después no pasó casi nada.

 

Posible visita del Papa

El nuevo presidente de Cuba tendrá hoy la oportunidad de estrenarse en su primer contacto internacional recibiendo al cardenal Bertone, secretario de Estado y jefe de la diplomacia vaticana. La Santa Sede está dispuesta a ese gesto de reconocimiento del nuevo mandatario, y el Papa Benedicto XVI calibra la posibilidad de viajar a Cuba el próximo año, ampliando el itinerario de su viaje a México. La invitación a visitar la isla fue presentada por Fidel Castro al cardenal Bertone en 2005 durante un encuentro en La Habana con motivo de la apertura del convento de las Brigidinas, autorizado a bombo y platillo por el régimen como cortina de humo para esconder muchas otras restricciones a la Iglesia, como la negativa de visados a sacerdotes y misioneros de otros países.  

 

 

La 'primavera' de la Iglesia cubana

EL MUNDO

 

La isla caribeña vive una auténtica explosión de fe con más primeras comuniones y bautizos pese a que el Gobierno pone trabas a la concesión de visados a los sacerdotes  «Sangre de mártires, semilla de cristianos». El viejo lema de la época de las persecuciones de Nerón y Diocleciano se ha vuelto a cumplir una vez más en la Historia bimilenaria de la Iglesia. Y en Cuba, uno de los últimos reductos del comunismo, donde los católicos crecieron un 20% en los últimos 15 años. Una nueva primavera eclesial no sólo en número, sino también en influencia y autoridad moral.

 

Los datos del Anuario estadístico pontificio de 2007 sobre la isla caribeña son elocuentes: de los más de 11 millones de habitantes de Cuba, el 59,66% son católicos. En 2001, eran el 55,26% y en 1990, el 41,21%. Un crecimiento de casi 20 puntos porcentuales en los últimos 15 años. Una primavera católica no sólo teórica. Los cubanos vuelven incluso a la práctica religiosa. Con cifras espectaculares. El incremento de los bautismos alcanza el 47% anual, la unción de los enfermos crece un 79% y las primeras comuniones se disparan al ritmo vertiginoso del 200% anual. Una auténtica explosión de fe. Y eso que la Iglesia cubana no puede trabajar pastoralmente a pleno rendimiento. Por ejemplo, el Gobierno cubano pone trabas a la concesión de visados a sacerdotes y religiosos extranjeros. De ahí que Cuba se haya convertido en uno de los países con mayor número de católicos por sacerdote. En la isla hay 19.507 católicos por sacerdote, mientras en Togo son 2.956, en Sierra Leona, 1.922 y en Sudáfrica, 2.789.

La Iglesia cubana cuenta, en estos momentos, con 200 sacerdotes diocesanos, 145 religiosos, 60 diáconos permanentes, 642 religiosas, 1.800 misioneros laicos y 4.627 catequistas. Un pequeño ejército de Dios bien engrasado y pastoralmente muy eficaz.

 

Y eso que no puede desplegar toda su actividad. Porque, a pesar de que en la isla existe cierta libertad religiosa, los católicos siguen sin tener acceso a los medios de comunicación de titularidad pública (excepto a alguna radio); no pueden construir nuevos templos (en la actualidad cuentan con 523), y no pueden regentar colegios. La Iglesia perdió todos los colegios que tenía en 1961, cuando se nacionalizó el sistema educativo. Además, la Iglesia tampoco puede extender su labor caritativa y social fuera de sus templos.

 

De ahí que el primer ministro de Benedicto XVI, el cardenal Tarcisio Bertone haya pedido a las autoridades cubanas que la Iglesia católica pueda trabajar en Cuba «sin límites». Porque «la realidad de la Iglesia católica en Cuba ha sido beneficiosa y aspiramos a estar más presentes y activos en la sociedad». Y el propio Papa, en el mensaje que envió al pueblo cubano a través de su legado, reconoce que «en ocasiones, algunas comunidades cristianas se ven abrumadas por las dificultades, por la escasez de recursos, la indiferencia o incluso el recelo, que pueden inducir al desánimo». Tanto Fidel Castro como su sucesor saben que la primera libertad que reclama el pueblo es la de conciencia y de religión. Por eso, hace años, que están abriendo poco a poco la mano en ese terreno. Especialmente desde la histórica visita de Juan Pablo II, hace precisamente ahora 10 años. Los hermanos Castro saben también que la Iglesia católica de Cuba es la única institución con peso social, credibilidad y autoridad moral para efectuar el papel de mediadora en una eventual transición hacia la democracia en la isla.

 

Porque, durante todo este tiempo, la Iglesia de Cuba ha sabido mantenerse pobre, sin pretensiones de poder, con una clara proyección social y apostando siempre por la búsqueda de la paz, el consenso y el diálogo. Con su red de atención social, los católicos cubanos prestan una profunda atención a las necesidades sociales y a los problemas cotidianos de la gente, al tiempo que denuncian con tranquilidad las limitaciones de las libertades individuales. Una receta que le está dando excelentes resultados. Como dice, en la revista Vida Nueva, Enrique Rodríguez, vicario pastoral de la archidiócesis de Camagüey, «la Iglesia, sobre todo a nivel institucional, ha percibido un lento pero progresivo mejoramiento en sus relaciones con el Estado cubano. Los encuentros de obispos y sacerdotes con representantes del Gobierno y el Partido Comunista para dialogar, aunque de forma coyuntural, se han hecho más frecuentes». Pero, a renglón seguido, reconoce que «todavía hay un camino por andar en lo que se refiere a la libertad religiosa en Cuba».

 

De ahí que, según el vicario cubano, el cardenal Bertone se haya encontrado con «una Iglesia que ha perdido casi todo -escuelas, hospitales, asilos, periódicos, radio, TV, propiedades, incluso los templos...-, que ha vivido casi sin sacerdotes, con pequeños grupos de fieles durante muchos años, pero que sabe, con la certeza que proporciona la esperanza en la fidelidad de Dios, que si no pierde a Jesús de Nazaret, seguirá siendo Iglesia, la Iglesia de Jesucristo. El es su perla, su tesoro escondido».

Una Iglesia pobre, que no le disputa el poder al régimen. Por eso, como dice el padre Enrique, «cuando se dio a conocer la noticia de la enfermedad del comandante Fidel Castro, muchos no comprendieron la oración de la Iglesia por su salud y restablecimiento. Ante su reciente renuncia a ser reelegido como Presidente y comandante en jefe, la Iglesia intentará iluminar, nuevamente desde el Evangelio, su misión en medio de este momento crucial para los destinos del pueblo».

 

El secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, se declaró el sábado «fascinado» por la música cubana, tras acompañar el rezo de un rosario dedicado a la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, en su santuario de El Cobre, en la ciudad oriental de Santiago. Bertone alabó la música de la isla caribeña después de escuchar canciones de autores y ritmos cubanos que interpretó una coral que alternó en la ceremonia religiosa con un grupo que interpretó el Ave María de Schubert, informa Efe. Ante unos 3.000 católicos que llenaron el templo y sus alrededores, el 'número dos' del Vaticano habló de «un país joven con futuro prometedor» y, recordando palabras de Juan Pablo II en su visita a Cuba hace 10 años, les animó a «ser modernos y seguir a Jesús».

 

«Ustedes son los herederos de las comunidades cristianas que en medio de pruebas y dificultades han sabido trasmitir a lo largo de la historia su fe», y «les corresponde ser el presente y el futuro de la Iglesia en Cuba», agregó el cardenal.

El prelado llegó a la isla el miércoles, un día después de que Fidel Castro anunciara su retiro tras casi medio siglo en el poder. Trasmitió un mensaje de «aliento» y «esperanza», y aseguró que los católicos cubanos «cuentan con la cercanía» del actual papa, Benedicto XVI.

 

Oceanía prepara la Jornada Mundial de la Juventud

ABC

 

El Sínodo de Obispos de Oceanía trabaja intensamente en los preparativos de la Jornada Mundial de la Juventud de Sidney, que tendrá lugar del 15 al 20 de julio y es la primera enteramente convocada por Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Entre los participantes extranjeros, los grupos más numerosos de jóvenes serán los procedentes de Estados Unidos, Italia y España.

El consejo permanente del Sínodo, reunido en Roma, afirmó que «todo el continente azul se ha movilizado en la preparación, tanto los países más avanzados como los menos desarrollados». Se están multiplicando las iniciativas de «hermanamiento» entre diócesis ricas y pobres de distintos países para ayudar en los costes del viaje. El encuentro ha comenzado a atraer a jóvenes alejados de la práctica religiosa, que buscan puntos de referencia para sus vidas y que han visto, en televisión o en internet, la extraordinaria alegría que se libera en estos encuentros.

Australia considera que la visita del Papa y de cientos de miles de jóvenes de todo el mundo será uno de los acontecimientos más importantes de su historia, y está apoyando la organización de la actividad en todo momento y por todos los medios.

 

El Papa propone «ayudas sociales a las familias con enfermos»

ABC

 

A medida que las sociedades maduran y extienden el «permiso por maternidad» también al padre para que pueda ayudar, Benedicto XVI propone establecer «ayudas a la familias con enfermos», sobre todo en casos de larga duración o enfermedades que requieren una atención continua durante toda la jornada.

En una audiencia a los participantes en el congreso internacional sobre «Orientaciones éticas y operativas respecto a enfermos incurables y moribundos», el Papa abordó un problema que aumenta sobre todo en los países ricos a medida que se extiende la longevidad: cuidar a un familiar anciano durante un largo período puede traer complicaciones laborales o incluso la perdida del empleo.

El Santo Padre afirmó que, además de proporcionar a los enfermos las curas necesarias, la sociedad debe conceder «ayudas a las familias más sometidas a dura prueba por la enfermedad de uno de sus miembros, sobre todo si es enfermedad grave y prolongada».

Derechos de parientes cercanos

Según Benedicto XVI, «del mismo modo que en la regulaciones laborales se reconocen los derechos de los familiares en el momento de un nacimiento, de manera análoga se deben reconocer derechos similares a los parientes cercanos en el caso de la enfermedad de un familiar». El Papa afirma que «una sociedad humana y solidaria no puede ignorar las difíciles condiciones de las familias que deben llevar el peso de un enfermo grave en casa».

El Santo Padre recordó, como siempre, la obligación de suministrar a todos los enfermos los cuidados «ordinarios» proporcionados, mientras que los «extraordinarios» es lícito aplicarlos pero no obligatorio. Los problemas económicos de las familias y la soledad de los ancianos en las grandes ciudades crean «presiones fuertes» hacia la eutanasia, por lo que el Papa consideró necesario «repetir una vez más la firme y constante condena ética de cualquier forma de eutanasia directa, tal como ha enseñado la iglesia a lo largo de los siglos». La sociedad debe asegurar que todos puedan «atravesar los momentos de la dificultad y de la muerte en las mejores condiciones de fraternidad y de solidaridad».

 

El responsable de la diplomacia vaticana alaba las liberaciones de presos en Cuba

EL MUNDO

 

El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, pone fin el martes a su visita oficial a Cuba tras una jornada en la que ha habido ocasión de pedir más "gestos positivos" al régimen, una actitud conciliadora a "todas las partes" y el fin del embargo de EEUU. Bertone, 73 años, ha intervenido en una rueda de prensa posterior al encuentro celebrado en La Habana con el ministro de Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, 24 horas antes de la reunión que mantendrá con el nuevo presidente del Consejo de Estado cubano, Raúl Castro.

 

En materia de derechos humanos, el representante vaticano considera las recientes liberaciones de presos en Cuba, y las que se hicieron "en el tiempo de Juan Pablo II", como "gestos positivos" aunque ha matizado que lo que ha pedido la Iglesia católica no es una amnistía sino "gestos de reconciliación". En concreto, Bertone ha afirmado que la Santa Sede pide "gestos de reconciliación entre todas las partes, todas las fuerzas de acción aquí en Cuba". Las autoridades cubanas liberaron a mediados de febrero a siete presos, cuatro de ellos, que viajaron a España, disidentes del Grupo de los 75 condenados en la primavera de 2003.

 

Por su parte, Pérez Roque ha agradecido a Bertone y al obispado cubano "las palabras de aliento y de reconocimiento a las nuevas autoridades elegidas" en la isla expresadas por el secretario de Estado del Vaticano. El enviado del Papa entiende que ha llegado a Cuba "en un momento extraordinario", y ha aventurado que, en su opinión, "Raúl Castro continuará (...) con una visión, si todo es posible, de desarrollo", tanto en Cuba como en el ámbito de las relaciones internacionales. Especialmente significativas parecen sus impresiones recabadas en la calle: ""He encontrado muchísimos jóvenes entusiastas (...)", ha dicho el prelado. "Esos son los hombres del futuro que luchan por la independencia de Cuba, de todo poder opresivo externo, también interno".

 

Escuchar al pueblo

Desde un punto de vista moral, Bertone no duda de las buenas intenciones del poder legislativo y ejecutivo de Cuba —"los elegidos en la nueva Asamblea y el Consejo de Estado intentan hacer el bien"—, pero, en una interpretación a medio camino entre la teología y la política, ha aclarado que "el bien" es "escuchar las aspiraciones del pueblo, sobre todo de los jóvenes, y responder con iniciativas propias, favorables". Y, para virtud teologal, la esperanza: el cardenal confía en que las relaciones bilaterales con Cuba "sigan madurando" y vislumbra que "hay un camino que se percibe va adelante".

 

No al embargo

Por último, el 'ministro' de Exteriores de la Iglesia católica ha condenado el embargo impuesto por Estados Unidos a Cuba desde 1962, y ha recordado, en el aniversario de la visita de Juan Pablo II a la isla, que el anterior Papa calificó en su día dicha medida de "éticamente inaceptable".

 

Películas sin esperanza dominaron Hollywood este año, sostiene L’Osservatore Romano

ACI

 

En un artículo firmado por Gaetano Vallini, el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, consideró que la última entrega de los premios Oscar demuestra que el último año, Hollywood estuvo dominado por películas oscuras, sin esperanza.

 

Las cintas "No country for old men" (No hay país para viejos) y "There will be blood" (Petróleo sangriento), ganadoras de los principales premios de la Academia, presentan "dos visiones confrontadas del mal, dos formas de mostrar la maldad a través de las imágenes".