RESUMEN DE PRENSA

 

 

 

21 de abril de 2008

 

 

INTERNACIONAL

  

INTERNACIONAL

 

El Papa pide a los fieles que recen por el éxito de su viaje a EE UU, que comenzará mañana 

LA RAZÓN

 

Benedicto XVI agradeció ayer la labor de los misioneros y recordó que algunos de ellos pagan con su vida. En el tradicional rezo del Regina Coeli, el Pontífice definió su próximo viaje como una «experiencia misionera».

 

Cuando queda apenas un día para que comience la visita que el papa Benedicto XVI realizará a EE UU, éste pidió ayer a los fieles de habla inglesa congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano que «le acompañen con la oración» en su viaje apostólico, para que sea un éxito y un «tiempo de renovación espiritual para todos los americanos». En el tradicional rezo dominical del Regina Coeli, el Pontífice señaló que visitará la ONU y los EE UU con la intención de «compartir la palabra de vida», y calificó el próximo viaje como «una experiencia misionera», informa Efe.

 

Por otro lado, Benedicto XVI recordó en su alocución previa al rezo, a los dos sacerdotes asesinados ayer en Guinea y Kenia a quienes expresó su «agradecida admiración». Ayer se celebraba la Jornada de la Oración por las Vocaciones y por este motivo el Santo Padre pidió a los fieles que recen «para que aumenten las vocaciones religiosas» al tiempo que agradeció la labor de caridad y evangelización de los misioneros y añadió que algunos de estos religiosos, «que se entregan sin reservas al ministerio pastoral, pagan, a veces la fidelidad a Cristo con el sacrificio de la vida».

 

Por último, el Papa exhortó a los cristianos a que «difundan el Reino de Dios en cada ámbito de la sociedad». En concreto, destacó la labor de los esposos, que «están llamados a vivir el Evangelio en la familia, en los ambientes de trabajo y en las comunidades parroquiales y civiles».

 

Inmigración católica

- Benedicto XVI se encontrará en su viaje a EE UU con un 25 por ciento de la población estadounidense que se identifica como católica.

- Casi la mitad de los inmigrantes en EE UU profesa esa religión. El 82 por ciento de estos inmigrantes católicos proviene de Iberoamérica.

- Según una encuesta encargada por la Conferencia episcopal estadounidense, el 80 por ciento de los católicos de este país se declara muy satisfecho con la labor de Benedicto XVI al frente de la Iglesia. La cifra es también alta con los católicos del país que están contentos con los obispos estadounidenses, de un 72 por ciento.

- Sin embargo, un 45 por ciento de los 64 millones de católicos estadounidenses asegura que no se confiesa jamás y sólo un tercio de ellos va a misa cada semana.

 

Finaliza el CG26: El “Proyecto Europa” replantea la presencia de los salesianos en Europa para una mejor evangelización de los jóvenes

VERITAS

 

El Capítulo General 26 (CG26) de la Congregación Salesiana, clausurado el sábado pasado, 12 de abril, en Roma, compromete a toda la Congregación a “buscar una propuesta de evangelización para responder a las necesidades espirituales y morales” de los jóvenes europeos, según pidió el rector mayor, Pascual Chávez, durante su discurso final.

 

Los salesianos pondrán en marcha el “Proyecto Europa”, que buscará entre otros objetivos “rejuvenecer con personal salesiano las Inspectorías más necesitadas para hacer más significativo y fecundo el carisma salesiano en la Europa de hoy”. El rector mayor dijo que no se trata de un proyecto para el simple “mantenimiento de estructuras, sino un proyecto nuevo para expresar una presencia nueva, al lado de los jóvenes de hoy”.

 

La Congregación da cauce de esta forma a una de las indicaciones que Benedicto XVI señaló a los salesianos, en las palabras que dirigió a los capitulares recibidos en audiencia, el pasado 30 de marzo: “la Congregación salesiana debe estar atenta a reforzar la propuesta cristiana, la presencia de la Iglesia y el carisma de Don Bosco en este continente”.

 

El español José Miguel Núñez, como nuevo regional de Europa Oeste (Bélgica Sur, España, Francia y Portugal) -elegido durante la CG26- tendrá una especial responsabilidad en este Proyecto.

 

El Papa verá en EE.UU. un catolicismo vibrante pero con problemas

ABC

 

Estados Unidos no figura entre los países más católicos del mundo pero, sin duda alguna, es uno de los más religiosos. Quizá sea por la enorme competencia entre tantos credos diferentes. O por su pionera y ejemplar separación entre Iglesia y Estado. O porque su historia nacional, desde su fundación hasta las actuales elecciones presidenciales pasando por Martin Luther King, no se puede entender sin incluir cuestiones de fe. O simplemente por una constante fluidez social que exige mayores cimientos espirituales que en otras latitudes. En ese contexto, la especial visita que hoy iniciará Su Santidad el Papa no es una historia más.

 

Los análisis, encuestas y perfiles publicados estos días sobre el catolicismo en Estados Unidos coinciden en que Benedicto XVI se va a encontrar con una Iglesia católica vibrante, de unos 65 millones de seguidores, pero con una lista de problemas mucho más graves de los que hace trece años se encontró Juan Pablo II durante el último peregrinaje papal. Además de un profundo proceso de transición demográfica al combinar grupos tradicionales de creyentes de origen europeo con toda la masiva oleada de inmigración hispana.

 

2000 millones de dólares

Entre los grandes retos a los que se enfrenta el catolicismo en EE.UU. figura crisis de vocaciones, reducción de parroquias, graves problemas financieros, retroceso en sus instituciones educativas y servicios sociales y resistencia a cuestiones dogmáticas o jerárquicas. Además de las secuelas de desprestigio del escándalo de abusos sexuales a menores que estalló hace seis años y que ha costado a las arcas eclesiales una cifra estimada en 2000 millones de dólares.

 

Junto a estas cuestiones negativas también hay que decir que los católicos en EE.UU. superan estadísticamente en participación y entusiasmo a los de otros países industrializados. Por ejemplo, aunque en Europa occidental solamente un diez por ciento de los católicos asiste regularmente a misa, en EE.UU. esa cifra se triplica junto a un volumen de donaciones estimado en 8.700 millones de dólares anuales.

 

De hecho, Benedicto XVI ha señalado a EE.UU. como posible modelo para una de sus preocupaciones apostólicas: conjugar la vida espiritual en un mundo cada vez más secular y materialista. Hasta el punto de haber afirmado recientemente que «Estados Unidos desde su amanecer ha sido una nación que ha valorado el papel de la creencias religiosas para asegurar un orden democrático, vibrante y éticamente sólido».

 

Por primera vez en su mandato, el presidente Bush tiene previsto acudir a la base aérea de Andrews para recibir personalmente a su invitado. Además de una ceremonia oficial de bienvenida con 12.000 invitados en el jardín sur de la Casa Blanca y una elegante cena en honor del Papa, aunque sin su asistencia.

 

Bush ha justificado todas estas deferencias porque Benedicto XVI «habla por millones y no viene como un político, viene como un hombre de fe». Pese a la oposición del Vaticano a la guerra de Irak, el presidente comparte con el Papa similares posiciones en temas sociales recurrentes como el aborto, el matrimonio de parejas del mismo sexo y las investigaciones con células madre.

 

Junto a dos multitudinarias misas en estadios de baseball, el peregrinaje papal por EE.UU. incluye visitas a una sinagoga, a la «zona cero» en Nueva York, y un discurso ante Naciones Unidas. Todo bajo un sustancial despliegue de seguridad. En la mayoría de estos actos, se espera que el Papa incluya palabras en español, ya que casi la mitad de los católicos en Estados Unidos menores de cuarenta años son católicos. Durante su gira, Benedicto XVI cumplirá 81 años. A modo de regalo, instituciones católicas quieren sumar el compromiso de un millón de horas de voluntariado social.

 

Agotados los «boletos» para ver a Benedicto XVI

La Razón

 

La comidilla a la salida de misa en Mount Pleasant, el vibrante barrio latino de la capital estadounidense, giraba este domingo en torno a un solo asunto: «no hay boletos». Flor Arias, de origen colombiano, sentía no haber conseguido una entrada para ir a la misa que celebrará el Papa Benedicto XVI, que llega esta noche a EE UU, en el estadio de béisbol de los Nationals. La escena proporcionaba una ventana a la comunidad católica estadounidense, que tiene hoy un innegable rostro hispano. Los latinos abarrotan las iglesias que, por supuesto, arropan tanto a documentados como a indocumentados. Desde los años 60, la afluencia de esta comunidad es tan acusada que, gracias a ella, se habla de un nuevo renacimiento del catolicismo en EE UU.

 

El padre Javier Santaballa es también reflejo de esta comunidad de fe en ebullición. Este madrileño de 37 años oficia la misa en español de la Iglesia de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes, en Bethesda, y esta semana está dispuesto a dejarse la piel con la visita de Benedicto XVI. «Yo voy a estar en todos los lugares que pueda. Vamos a ir a las calles, vamos a cantarle ¡Beeeenedicto! y vamos a decirle que le queremos, que estamos con él». Su parroquia ha sido elegida por el obispo de Washington, Francisco González, para que mañana, día en que el Pontífice cumple 81 años, vayan a cantarle a la Nunciatura el cumpleaños feliz. «Hay muchísima ilusión», asegura. «Mucha más entre los hispanos que entre los americanos, es impresionante la diferencia». El padre Javier cree que la presencia latina estos días va a ser más que evidente. «El que no lo vea es que no tiene ojos. Se va a notar en las calles. Primero porque los hispanos somos gente de calle y, segundo, porque la mayoría somos católicos y tenemos un entusiasmo grandísimo».

 

A la hora de repartir entradas para asistir a la misa papal, la archidiócesis de Washington se ha preocupado mucho de que la diversidad de sus feligreses esté bien representada. Los tickets se han repartido en función a la proporción de parroquianos que asisten a las misas dominicales, y las cuatro primeras iglesias según este criterio son parroquias de mayoría hispana: San Martín de Tours, San Camilo, Santa Catalina de Labouré y el Santuario de los Sagrados Corazones. Ha sido imposible satisfacer la enorme demanda, así que algunas iglesias como la de San Martín han recurrido a poner una pantalla grande para que los que se acerquen puedan ver al Pontífice en directo.

 

Inmigrantes, savia nueva

Según datos del Centro de Investigación Pew, un tercio de los católicos en EE UU son hispanos y la tendencia va en aumento. Además, más del 50 por ciento de los católicos menores de 25 años son de ascendencia hispana. Para Rafael Roncal, el director de «El Pregonero», la publicación en español de la archidiócesis de Washington, estos datos evidencian que los recién llegados han remozado los años de gloria de la devoción católica. En una entrevista para LA RAZÓN,Roncal compartió con nosotros un poco la historia del catolicismo en este país. A principios del siglo XX hubo un renacimiento similar al que se vive ahora, con la llegada de los inmigrantes polacos, irlandeses e italianos. Pero esta población quedó absorbida por las siguientes generaciones y muchos abandonaron la iglesia. Hoy, gracias a la nueva ola de inmigrantes hispanos y asiáticos, las iglesias católicas se han convertido en un mosaico de fe. «En muchas archidiócesis de EE UU se requiere a los nuevos seminaristas a que sean capaces de oficiar misas en español, así como en inglés, y más recientemente en tagalo y vietnamita», señala Roncal.

 

El número de misas en español en al área metropolitana de Washington se han multiplicado de una manera increíble. También, por supuesto, en el resto del país hasta el punto de que hoy 146 de las 195 diócesis en EE UU celebran misas en español. El padre José Eugenio Hoyos, un colombiano que dirige el Apostolado Hispano de la diócesis de Arlington, ha escrito en el diario «Washington Hispanic» que «la presencia de Benedicto nos tiene que dejar cosas muy positivas sobre todo para la comunidad hispana. Para los hispanos que necesitan escuchar palabras de aliento, de esperanza, de reafirmar mucho más la fe». Este mensaje de esperanza es el que muchos latinos esperan escuchar de Benedicto XVI, quizá durante la homilía de la misa en el estadio de béisbol, cuando está previsto que el Papa pronuncie unas palabras en español.

 

Tiene la visita del Pontífice un cariz también político, al reunirse con el presidente de EE UU, George W. Bush. Por eso, organizaciones que agrupan a los inmigrantes dieron a conocer la semana pasada en la sede de la Nunciatura Apostólica un mensaje que será entregado a Benedicto XVI, en el que se le ruega que interceda ante el Gobierno de EE UU para que detenga las redadas y deportaciones de inmigrantes ilegales.

 

El Papa inicia hoy en Washington su primera visita a EE UU

EL PAÍS

 

Cuando a las cuatro de la tarde de hoy el avión Shepherd One en el que viaja el papa Benedicto XVI aterrice en la base aérea de Andrews, a las afueras de Washington, George W. Bush le estará esperando a los pies de la escalerilla. Será ésta la primera vez que el presidente de Estados Unidos acuda al aeropuerto para recibir a un visitante extranjero. Con sus días en la Casa Blanca contados, Bush se ha empleado a fondo en esta visita, que no es sólo la de un jefe de Estado, sino la del líder de los más de 1.000 millones de católicos que hay en el mundo, 70 de ellos en este país.

 

Unas 12.000 personas ocuparán mañana el jardín sur de la Casa Blanca (7.000 lo hicieron para escuchar a la reina Isabel II el otoño pasado) para asistir a la ceremonia oficial de bienvenida al Santo Padre, que culminará con un saludo de 21 cañonazos. Luego, ambos mandatarios se retirarán al Despacho Oval. Allí hablarán, según el adelanto de la agenda de las conversaciones, de la guerra de Irak, donde existen diferencias, pues el Vaticano se opuso a ella desde el principio. No se espera una declaración pública.

 

Sí habrá un asunto en el que ambos hombres están de acuerdo: su oposición al aborto. Esa misma noche se organizará una cena en su honor en el Salón Oriental de la residencia presidencial. Cena a la que, por cierto, Benedicto XVI no acudirá alegando que su agenda está muy ocupada y que al día siguiente es su cumpleaños.

 

Benedicto XVI, el Papa con mayor edad elegido para el cargo en los tres últimos siglos, cumplirá 81 años durante su viaje de seis días a Estados Unidos, en el que sólo visitará la capital de la nación y Nueva York. En ambas ciudades oficiará misas masivas. La diócesis de Washington asegura que el motivo final de esta gira papal es la defensa que el Pontífice hará de los derechos humanos ante Naciones Unidas, el viernes por la mañana. Pero la visita coincide también en el tiempo con el 200º aniversario de las cuatro congregaciones católicas más antiguas del país: Nueva York, Washington, Baltimore y Boston. En la ceremonia del sábado en la catedral de San Patricio de Nueva York, el Pontífice hablará del escándalo de los abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia. Benedicto XVI visitará el domingo la zona cero, donde rezará una plegaría.

 

Las claves para entender la importancia de la visita papal

EL MUNDO

 

No es un viaje más y el Papa lo sabe. Roma se juega mucho en la visita pastoral de Benedicto XVI a Estados Unidos. Estas son sus principales claves:

 

La consagración del Papa Ratzinger como autoridad moral planetaria. Desde el centro del imperio americano y desde el corazón de la ONU, Benedicto XVI reivindicará la antorcha de «guía espiritual» del mundo.

 

La defensa de la Ley natural, inscrita en la conciencia humana, como premisa indispensable de la ley positiva y espacio común, compartido y sagrado, de personas y pueblos.

 

La proclamación, precisamente en el país de los creyentes, de que la libertad se basa en la fe. Que razón y fe se complementan. Que, al contrario de lo que está sucediendo en la secularizada Europa, Dios tiene sitio en la cultura del bienestar.

El cambio de la imagen papal en el corazón neurálgico de las terminales mediáticas mundiales. Benedicto XVI pasa por ser, según su propio Nuncio en USA, «un hombre intransigente y casi inhumano». Con sólo escucharlo y verlo, los americanos abandonarán ese antiguo cliché que no hace honor a la personalidad del Papa alemán.

 

La defensa a ultranza de la paz y, al mismo tiempo y por la misma razón, la condena más contundente del terrorismo, así como la invitación al diálogo interreligioso sin renunciar a la propia identidad.

 

Pasar página y cerrar la herida del escándalo de los abusos sexuales del clero, tras pedir perdón públicamente a las víctimas.

 

Denunciar el drama de la inmigración clandestina de los latinos, que representan ya más de la tercera parte de los católicos norteamericanos.

 

Magdi Allam lamenta “la pasividad y el miedo” de Europa frente al Islam radical

Forumlibertas.com

 

‘Vencer el miedo’ es precisamente el título de su libro; “han pedido mi muerte, pero voy adelante con mi fe cristiana”. El periodista y vicedirector de Il Corriere de la Sera, Magdi Allam, ha presentado este jueves, 10 de abril, por videoconferencia desde Roma para la Universidad CEU San Pablo, su primer libro traducido al español, Vencer el Miedo. Mi vida contra el terrorismo islámico y la inconsciencia de Occidente. En la presentación de su libro, el periodista italiano de origen egipcio, bautizado recientemente por el Papa Benedicto XVI, lamentó “la pasividad, el miedo y la irresponsabilidad de aquellos europeos que acaban favoreciendo el extremismo islámico”.

 

“Me han condenado como apóstata y enemigo del Islam, han pedido mi muerte, pero voy adelante con mi fe cristiana”, dijo también este jueves, en una entrevista telefónica desde el programa La tarde con Cristina de la COPE.

“Complicidad de Occidente” Allam hace referencia en su libro a los dos principales problemas que se afrontan cuando estamos ante la realidad de los musulmanes en Europa. “El primer problema es el más evidente: la amenaza del extremismo y del terrorismo islámico”, dijo en la videoconferencia.

 

“El segundo problema es el que aparentemente se considera secundario, aunque desde mi punto de vista es el principal problema: una pasividad, un miedo, una irresponsabilidad y también una colisión ideológica de aquellos europeos que, compartiendo con los islamistas el antiamericanismo y la hostilidad con prejuicios hacia Israel, y el odio hacia la misma civilización occidental que tiene en su raíz religiosa y cultural judeocristiana su punto de referencia más seguro, acaban favoreciendo y consolidando el terrorismo y el extremismo islámico”, añadió. “Por ello, no ha dudado en afirmar que ‘el terrorismo y el extremismo islámico nunca habrían llegado a tener el poder que tiene hoy sin la complicidad de Occidente’”, denunció.

 

“Perder nuestros propios valores”

Entre otras cuestiones, Allam ha criticado también la ignorancia de Europa y Occidente hacia la realidad del Islam. Así, la clase dirigente europea, en lo que se refiere al multiculturalismo, “ha creado la realidad de la comunidad islámica” y “se les han concedido libertades y derechos”. Mientras tanto, en muchas ciudades europeas, esas comunidades “se auto-atribuyen una identidad islámica y la perciben en contraposición con la identidad nacional del país que los acogen”, dijo.

 

Como consecuencia, “en aquellos lugares donde este proceso ha sido más fuerte y acelerado, el geto islámico ha terminado creando conflictos y los conflictos han estallado en violencia. La situación más trágica es la de Gran Bretaña y con los atentados del 7 de julio de 2005, cuando cuatro ciudadanos británicos se suicidaron en el centro de Londres”, continuó. “Este hecho es la consecuencia de una serie de errores consistentes en perder nuestros valores propios como punto de referencia. Hemos traicionado una identidad colectiva y se ha permitido que la sociedad se disgregara desde dentro”, sentenció.

 

Llamamiento a Europa

Por lo tanto, “si queremos invertir esta tendencia, antes de preocuparnos de los extremistas y de los terroristas islámicos tenemos que ocuparnos de la ignorancia, del miedo y de la corrupción ideológica que existe en occidente”. Magdi Allam aseguró que ese es el objetivo de su libro, realizar “un llamamiento a Europa para que despierte y abra los ojos para que pueda entender que si no vuelve a descubrir sus propios valores y si no se reconcilia consigo misma y recupera una identidad que ha traicionado, nunca podrá hacer frente al reto del extremismo y el terrorismo islámico”. También insistió en que no se debe confundir al Islam como religión con los musulmanes como personas. “me he dado cuenta de que todos los que se han querido adherir al máximo al Islam como religión, respetando literalmente todo lo que está escrito en el Corán y todo lo que ha sido el ejemplo, la palabra y la acción de Mahoma, han confirmado que el Islam como religión no es compatible con los derechos fundamentales de la persona ni con los valores absolutos y universales que están en la base de la civilización humana”

 

“Distinto es el discurso de los musulmanes como personas, porque la persona no es el producto automático de los dogmas de fe [...] Me he convencido a lo largo del tiempo de que el Islam como religión es intrínsicamente violento, pero con los musulmanes como personas, hay que dialogar”, matizó.

 

“Vivir en silencio la fe”

Esta diferencia entre el Islam como religión y los musulmanes como personas también la hizo presente en la entrevista que desde La tarde con Cristina le hizo Cristina López Schlichting. Además, señaló en la misma entrevista que “Europa tiene que asumir el hecho de que mientras a los cristianos se les permite convertirse al cristianismo, no sucede lo mismo en el caso contrario [...] Los musulmanes que se convierten son obligados a vivir en silencio su fe y son amenazados de muerte”.

 

Unas amenazas que, en su caso particular, hizo extensibles, de alguna manera, a la izquierda extremista italiana: “Es una situación que vivo desde hace cinco años. He sufrido amenazas de muerte por parte de los extremistas terroristas islámicos y a esta situación se han sumado las amenazas de la extrema izquierda italiana”. Preguntado sobre su conversión, Allam no dudó en afirmar: “Yo creo que mi conversión se debe a que ha sido dada una predestinación, un designio de Dios [...] Tiene que ver con la Gracia divina, que me ha llevado a adherirme a Jesús”. Y, en referencia a su bautismo por parte de Benedicto XVI, el autor de Vencer el miedo considera que “no es algo de lo que me tenga que avergonzar [...] Es más bien un don que yo haya recibido el bautismo por parte del Papa”.

 

Obama y Hillary, cuestión de fe

EL MUNDO

 

El presidente Bush obtuvo en 2000 y 2004 el mayoritario apoyo del sector más religioso de la sociedad y por ello los aspirantes demócratas se prestan a hablar sobre sus credos

 

Coincidiendo con la llegada del Papa a EEUU, los dos aspirantes demócratas a la Casa Blanca, Barack Obama y Hillary Clinton, participaron en un programa de la cadena CNN dedicado al papel de la religión en la política. Celebrado en una universidad evangélica de Pensilvania, ambos hablaron de la importancia de la fe religiosa en sus vidas, y de sus posiciones en cuestiones morales como el aborto. John McCain también fue invitado, pero declinó asistir.

 

Aunque tan sólo coincidieron en el plató durante breves segundos, mientras Hillary salía y Obama entraba, eso no evitó que la ex primera dama dedicara una parte de su intervención a criticar los comentarios que hizo su contrincante unos días antes sobre el hecho de que la América rural estaba «amargada», y por eso se aferraba a las «pistolas y la religión». Hillary calificó las declaraciones de Obama de «elitistas, fuera de la realidad, y francamente, condescendientes». El candidato republicano aprovechó un acto electoral para lanzar críticas parecidas al senador afroamericano.

 

Tanto Hillary como Obama reiteraron su posición favorable al aborto, pero quisieron a la vez hacer un guiño a quienes se oponen reconociendo la legitimidad de su postura, y la complejidad del asunto. «Creo que una vida potencial empieza en la concepción», dijo Hillary. Sin embargo, ambos se mostraron contrarios a la legalización de la eutanasia.

 

El senador de Illinois explicó una vez más su relación con su polémico pastor durante más de 20 años, Jeremiah Wright. Según Obama, fue en esa iglesia donde pudo reforzar su compromiso por la justicia social gracias a las actividades que realizaba. El candidato también fue cuestionado por su visión sobre el islam, pues pasó cinco años de su infancia en Indonesia. Según explicó, de esa experiencia concluyó que «el islam no presenta ninguna contradicción sobre la modernidad».

 

Uno de los aspectos más destacados de la velada es simplemente que hubiera tenido lugar, algo impensable años antes. Ni Al Gore, ni John Kerry, se habrían prestado a hablar de la importancia de la religión en sus vidas e ideología, lo que demuestra que los demócratas han asumido que deben disputar el voto religioso si quieren recuperar la Casa Blanca. Bush obtuvo tanto en el año 2000, como en 2004, una abrumadora mayoría de los votos del sector más religioso de la sociedad.

 

El programa también sirvió para demostrar que la comunidad evangélica ha expandido su agenda política, centrada antes en el tema del aborto y la homosexualidad, pues las preguntas del público incidieron en otros asuntos «morales» como el cambio climático, o la pobreza.

 

Dura condena del Papa a los casos de pederastia al comenzar su viaje a EE.UU.

ABC

 

Benedicto XVI cogió ayer el toro por los cuernos durante su vuelo hacia Estados Unidos condenando severamente los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y manifestando sentirse «profundamente avergonzados» por esos comportamientos delictivos. Durante una conferencia de prensa en el avión, el Papa manifestó que los abusos cometidos por una minoría de sacerdotes «han sido un gran sufrimiento para la Iglesia en Estados Unidos, para la Iglesia en general, y para mí personalmente».

 

El Santo Padre dejó claro que no estaba hablando «de homosexualidad sino de pederastia, que es otra cosa», y reiteró vigorosamente que la pederastia «es absolutamente incompatible con el sacerdocio, y quienes han sido culpables de pederastia no pueden ser sacerdotes». En tono dolido, el Papa confesó que «cuando leo las historias de las víctimas, me resulta muy difícil comprender cómo es posible que un sacerdote pueda traicionar su misión, que es la de dar consuelo, y la de dar amor de Dios a los niños». Por eso, la Iglesia está decidida «a que estas cosas no puedan volver a suceder en el futuro». Para ello, según Benedicto XVI, «tenemos que actuar a tres niveles: el de la justicia, el de la pastoral de la reconciliación y el de la prevención». En el primer nivel, el jurídico-legal, la Iglesia se ha dado ya normas más severas para hacer limpieza en sus propias filas y para colaborar con las autoridades, «pues tenemos que hacer justicia a las víctimas y, también, ayudarlas».

 

Misión pastoral

A nivel pastoral, la tarea consiste en facilitar la ayuda a las víctimas y la reconciliación. Según el Papa, «en esto están trabajando los obispos, los sacerdotes, y también muchos laicos, que han hecho todo lo posible para ayudar y para curar heridas». A su vez, el nivel de prevención ha incluido «una visita apostólica a los seminarios para asegurar que se imparte una profunda formación espiritual, humana e intelectual». El Santo Padre señaló que tanto los obispos como los rectores de los seminarios «deben hacer todo lo posible para seleccionar estrictamente» a los candidatos, pues «es mucho más importante tener buenos sacerdotes que tener muchos sacerdotes».

 

Recibimiento de Bush

Abordando frontalmente en el avión el tema más peliagudo de su viaje, el Papa hizo posible que el pueblo norteamericano pueda concentrarse cada día en escuchar su mensaje, en lugar de especular sobre si hablará o no de un problema que ha costado a la Iglesia Católica no sólo una pérdida de confianza de los fieles sino también más de dos mil millones de dólares de indemnizaciones a las víctimas, causando la quiebra de cinco diócesis que no hicieron caso a Juan Pablo II cuando advirtió, ya en 1994, que tenían que hacer limpieza y colaborar con las autoridades.

 

De todos modos, Benedicto XVI volverá a abordar el problema de los abusos sexuales, o más bien a hablar de las soluciones, en su encuentro del próximo sábado con sacerdotes y religiosos en la catedral de Nueva York. Ayer, durante el vuelo hacia Washington, el Papa agradeció al presidente Bush «que venga a recibirme al aeropuerto, que haya decidido dedicarme mucho tiempo y, también, recibirme el día de mi cumpleaños». El Santo Padre recordó que su viaje tenía también como propósito celebrar el bicentenario de las primeras diócesis de Estados Unidos y el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El Papa destacó que los derechos humanos son parte «de la filosofía fundacional y de la antropología de las Naciones Unidas, y es necesario en estos momentos de incertidumbre y de crisis de valores hacer una profunda reflexión».  

 

Benedicto XVI pedirá a Bush más justicia hacia los inmigrantes iberoamericanos y sus familias

ABC

 

El Papa Benedicto XVI aprovechará su viaje a Estados Unidos para pedir al presidente George W. Bush que se comprometa con el desarrollo de los pueblos latinoamericanos para otorgar justicia a los inmigrantes.

 

«He visto la profundidad del problema de la inmigración, sobre todo la división de las familias, esto es un peligro para el tejido social y para los valores humanos», afirmó el Santo Padre a los representantes de los medios que le acompañaron en el avión que le trasladó a Estados Unidos.

 

Durante la charla con los periodistas, el Papa respondió sobre los retos de la presencia hispana en Estados Unidos. El Pontífice aseguró que conoce bien el problema migratorio y que, en su opinión, la solución de fondo es que los emigrantes no tengan que salir de su país de origen.

 

«Debemos trabajar juntos con el objetivo de que el desarrollo social pueda ofrecer las posibilidades a los ciudadanos de obtener un trabajo digno», añadió Benedicto XVI, según informó ayer la prensa mexicana. El Papa aseguró que el problema fundamental es ayudar a que los niños sean protegidos, además de hacer todo lo posible contra la precariedad y la violencia para que los inmigrantes puedan tener una vida digna.

 

El papa Benedicto XVI llega a la base aérea de Andrews

La Razón

 

El Papa Benedicto XVI llegó a  la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, para una visita pastoral de seis días a la capital estadounidense y Nueva York. A la llegada del avión, bautizado como "Shepherd One" ("Pastor Uno") por los medios estadounidenses, le esperaban en la pista el presidente estadounidense, George W. Bush, su esposa, Laura, y su hija Jenna. El Papa fue recibido en el interior mismo del avión por el nuncio apostólico en Washington, Pietro Sambi, y la jefa de protocolo del Departamento de Estado, Nancy Brinker.

Al bajar la escalerilla, el Papa intercambió apretones de manos con Bush, Laura y Jenna.

 

Ante los aplausos de los espectadores, entre ellos los alumnos de un colegio católico, y tras unos breves momentos de descanso en la terminal de la base, el Papa y su comitiva subieron a varias limusinas para desplazarse por carretera hacia la Nunciatura, donde el Obispo de Roma se alojará durante su estancia en Washington. Esta es la primera ocasión en que Bush recibe a una autoridad extranjera en la base de Andrews. Según explicó hoy la portavoz presidencial, Dana Perino, la decisión se tomó después de investigar los precedentes de visitas papales y descubrir que en otras ocasiones "es costumbre recibir al Papa en su punto de llegada a Estados Unidos, sea cual sea".

 

En declaraciones en el avión que le trasladaba a Washington, Benedicto XVI expresó sus disculpas por los escándalos de abusos a menores protagonizados por sacerdotes católicos en EEUU desde 2002 y los calificó de "vergüenza". El Sumo Pontífice participará mañana en una ceremonia de bienvenida en los jardines de la Casa Blanca, donde son esperadas entre 9.000 y 12.000 personas, antes de reunirse con Bush en el Despacho Oval. El Papa dedicará la tarde a reuniones con la Conferencia Episcopal estadounidense y después asistirá en la Casa Blanca a una cena en su honor, a la que están invitados líderes católicos.

Se da la circunstancia de que mañana el Santo Padre cumple 81 años.

 

El jueves, Benedicto XVI ofrecerá una misa en el estadio del equipo de béisbol de los Nationals, ante 45.000 personas, y participará en sendas reuniones con personalidades del mundo universitario católico y con representantes de otras religiones. El viernes, el Papa partirá hacia Nueva York, donde visitará la sede de la ONU y la Zona Cero, donde fueron perpetrados los atentados del 11 de septiembre de 2001, y ofrecerá una misa en el estadio de béisbol de los Yankees.

 

El Papa aconseja a EE.UU. los «esfuerzos de la diplomacia» para resolver los conflictos

ABC

 

 El cariñoso «!!Dios bendiga América!» de Benedicto XVI al final de su discurso en la Casa Blanca terminó de ganar ayer el corazón de los americanos, que le están recibiendo como un héroe y un amigo, con el presidente Bush a la cabeza. La vistosa ceremonia de Estado en el jardín de la Casa Blanca -la sexta en ocho años de mandato- tuvo un sabor colorista y a la vez familiar, pues incluyó un entusiasta «Happy Birthday to you!» cantado a 9.000 voces. Aunque se le notaba muy a gusto por el cariño de la gente y la belleza de la ceremonia -que incluyó desde los 21 cañonazos hasta el desfile de una banda de pífanos y tambores de la época colonial-, Benedicto XVI mantuvo su actitud de sencillez, como si fuera un espectador más, aunque se conmovió cuando le cantaron «!Cumpleaños feliz!», por su 81 aniversario, poco después de que Bush afirmase satisfecho que «los cumpleaños se celebran con los amigos».

 

El Papa evitó cualquier referencia a temas de la campana electoral americana o a conflictos militares, pero su discurso fue un claro rechazo del unilateralismo y de la obsesión por el recurso a las armas. El Santo Padre anunció a todo el país que «el viernes tendré el honor de dirigirme a las Naciones Unidas, donde apoyaré los esfuerzos en marcha para que esa institución sea una voz cada vez más eficaz de las legítimas aspiraciones de todos los pueblos del mundo».

 

Pensar en la humanidad

Sin mencionar ninguna guerra ni la escalada de tensión con Irán, el Papa expresó en tono positivo su confianza «en que la tradicional preocupación americana por la gran familia de la humanidad continuará manifestándose en el apoyo a los pacientes esfuerzos de la diplomacia internacional para resolver los conflictos y promover el progreso». «De ese modo -continuó Benedicto XVI-, las próximas generaciones podrán vivir en un mundo en que puedan florecer la verdad, la libertad y la justicia, en un mundo en que la dignidad recibida de Dios y los derechos de cada hombre, mujer y niño, sean apreciados, protegidos y promovidos».

 

Como profesor de alumnos inteligentes durante un cuarto de siglo, Joseph Ratzinger deja a cada uno de sus oyentes sacar las conclusiones. Su discurso no incluyó ninguna condena al uso de medios militares sino simplemente una invitación expresa a usar los medios civiles: la diplomacia internacional, que muchos americanos desprecian -especialmente la de Naciones Unidas, por ser contraria a la guerra como primer recurso-, y la ayuda al desarrollo, que el Papa subrayará tambien el viernes ante la Asamblea General de todos los Estados del planeta.

 

Benedicto XVI adelantó que «en el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la solidaridad global es más urgente que nunca para que todas las personas puedan vivir de un modo conforme a su dignidad y sentarse a la única mesa que la bondad de Dios ha dispuesto para todos sus hijos». La unicidad de la familia humana y el destino universal de los bienes -elementos clave de la predicación de Juan Pablo II-, volvían de nuevo a primer plano con una formulación hermosa pero a la vez discreta, pues Benedicto XVI nunca sube el tono de voz ni busca frases fuertes para llamar la atención. El Santo Padre pone mucho cuidado en no dejarse embrollar en las polémicas de la campaña electoral americana, por lo que su discurso no incluyó referencias a los puntos justos pero tomados como bandera partidista por los demócratas o por los republicanos.

 

Bush aprovechó en cambio la presencia del Papa para subrayar elementos como la sacralidad de toda vida humana (refiriéndose a los no nacidos) y la guerra al terrorismo, en un discurso perfectamente estudiado para fundir las prioridades de América o del partido republicano con las de Benedicto XVI. El presidente dijo al Papa que «en un mundo en que algunos invocan el nombre de Dios para justificar actos de terror, asesinato y odio, necesitamos su mensaje de que Dios es amor, y de que abrazar ese amor es el modo más seguro de poner la persona humana a salvo de las garras de quienes predican el fanatismo y el terrorismo».

El Santo Padre afirmó, en tono sencillo, que «vengo como un amigo, un predicador del Evangelio que profesa el mayor respeto por esta gran sociedad pluralista», construida sobre «valores morales» de los padres fundadores, que invitó no sólo a mantener sino a aplicar «a las grandes cuestiones éticas de nuestro tiempo». El mensaje del Papa dará que pensar a un país que intenta definir su misión en el mundo.

 

Sin mencionar guerras ni la tensión con Irán, el Papa dijo confiar en la «tradicional preocupación americana por la familia humana» Bush justificó la guerra contra el terrorismo para combatir a «quienes invocan el nombre de Dios en pro del asesinato y el odio»

 

Benedicto XVI pide una democracia basada «en firmes principios morales»

La Razón

Benedicto XVI inauguró su viaje por tierra estadounidense con un mensaje dirigido a los líderes políticos, a los que urgió a basar sus decisiones en «firmes principios morales» para lograr así una sociedad más justa. El Pontífice, que ayer cumplió 81 años entre vítores que se escucharon en distantes rincones de la capital, dedicó cálidas palabras a la sociedad pluralista y generosa de Estados Unidos, un país cuyas creencias religiosas han sido desde su fundación «una constante inspiración y una fuerza orientadora». Recordando a los «Padres fundadores» de EE UU, Benedicto XVI explicó que «la democracia sólo puede florecer cuando los líderes políticos, y los que ellos representan, son guiados por la verdad y aplican la sabiduría, que nace de firmes principios morales, a las decisiones que conciernen la vida y el futuro de la Nación».

 

La primera intervención pública de Benedicto XVI en los jardines de la Casa Blanca estuvo salpicada de reacciones espontáneas por parte de los más de 13.500 invitados del presidente Bush, que interrumpieron el guión con gritos de «Viva il Papa» y se arrancaron con un alborotado Happy Birthday to you. «Vengo como amigo y anunciador del Evangelio, como alguien que tiene gran respeto por esta vasta sociedad pluralista», respondió el Pontífice.

 

En su discurso no hubo mención a la sangrienta y polémica guerra en Irak, pero el Santo Padre pidió al presidente estadounidense que haga uso de «una diplomacia paciente para solucionar los conflictos». «América se ha mostrado siempre generosa en salir al encuentro de las necesidades humanas inmediatas, promoviendo el desarrollo y ofreciendo alivio a las víctimas de las catástrofes naturales», señaló el Papa. «Tengo la confianza de que esta preocupación por la gran familia humana seguirá manifestándose con el apoyo a los esfuerzos pacientes de la diplomacia internacional orientados a solucionar los conflictos y a promover el progreso».

 

Como ha hecho en otras ocasiones, Benedicto XXI destacó la vibrante religiosidad de EE UU, donde «cada individuo y cada grupo puede hacer oír su propia voz». El presidente Bush, por su parte, agradeció al Pontífice su «mensaje de amor» en estos tiempos de «fanatismo y terrorismo», y recordó, en referencia al aborto, que «toda vida humana es sagrada». También habló el mandatario de la fe en la esfera pública estadounidense y de libertad, un privilegio al también aludió Benedicto XVI. «La libertad no es sólo un don, sino también una llamada a la responsabilidad personal», destacó el Papa. La defensa de la libertad exige, afirmó, «el valor de empeñarse en la vida civil, llevando las propias creencias religiosas y los valores más profundos a un debate público razonable». Más tarde, en privado, Bush y su mujer Laura rezaron junto a Benedicto XVI una plegaria por «por la institución de la familia».

 

A la pomposa ceremonia acudieron el vicepresidente Dick Cheney y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, así como 146 congresistas católicos. Si en la Casa Blanca sonaron bandas militares y voces de ópera, como la de la soprano Kathleen Battle, fuera, en la avenida Pennsylvania y con la colaboración de un sol espléndido, tronaba el sonido de guitarras y panderetas. Miles de personas procedentes de todo el país se agolparon desde primera hora en las calles que recorrió el papamóvil. «El Santo Padre es la vida, es la esperanza», comentaba el californiano Octavio Quesada algo nervioso, ante la inminente llegada de la comitiva. La presencia hispana era abrumadora. También la gente joven como Mary Beth Beasley, una estudiante de derecho de la Catholic University que había hecho sus propias pancartas en la lengua materna del Pontífice: «Wir Lieben Sie, Papa!» (Papa, te queremos).

 

En los más de treinta minutos de conversación que mantuvieron en el Despacho Oval, el Papa y Bush incidieron en su compromiso común contra el terrorismo y la promoción de la paz en Oriente Medio. Según un comunicado conjunto, durante la reunión manifestaron «su total rechazo al terrorismo y a la manipulación de la religión para justificar actos inmorales y violentos contra los inocentes», además de coincidir en la «necesidad de contrastar el terrorismo con medios apropiados que respeten la persona humana y sus derechos». Tampoco quedó fuera del coloquio el espinoso tema de la guerra de Irak, en el que EE UU y la Santa Sede mantuvieron posiciones encontradas. Ahora, ambos líderes declararon su «común preocupación» por la situación en el país y, de forma particular, «por la precariedad en la que viven los cristianos». La situación de Oriente Medio ocupó parte de la conversación y ambos mandatarios expresaron su «esperanza en el final de la violencia y por una solución rápida y global ante las crisis que afectan a la región». También hablaron de América Latina, emigración, derechos humanos y de defensa de la familia y de la vida.

 

Una multitud vitorea al Pontífice

EL PAÍS

 

Benedicto XVI es casi un desconocido para el público estadounidense, pero tiene la bendición de más del 50% de los ciudadanos de ese país (el 70% entre los católicos), según el último estudio del Foro Pew sobre religión, mientras que George Bush vive sus últimos días en la Casa Blanca con uno de los índices de popularidad más bajos de la historia presidencial de Estados Unidos, un 30%. El Papa fue recibido ayer en los jardines de la Casa Blanca por más de 9.000 personas, lo que convierte esta ceremonia de bienvenida en una de las más multitudinarias jamás realizadas en la residencia presidencial.

 

La visita a Estados Unidos del jefe de la Iglesia católica será decisiva en su definición como Papa. Y Bush está ayudando a ello. Hay quien dice que el presidente, protestante hasta la médula, es un católico que "no ha salido del armario". Incluso Rick Santorum, ex senador republicano, ha asegurado que el mandatario número 42 de la nación "es el primer presidente católico, mucho más católico que John Kennedy", que vivió su fe más como una carga que como una bendición.

 

Desde que tocó suelo estadounidense -hacía nueve años que un Papa no visitaba el país y 29 la Casa Blanca-, Bush se ha desvivido por agasajar al Papa. No sólo fue a buscarle al aeropuerto y le acompañó hasta la nunciatura -normalmente los visitantes hacen el viaje solos-, sino que la noche de su llegada le ofreció una cena en su honor en la que además se celebró el 81º cumpleaños de Ratzinger. Amablemente, Benedicto XVI declinó la invitación alegando que no sería adecuado. Mientras en la Casa Blanca se levantaban copas en su honor y se brindaba por su cumpleaños, el Papa se unía en oración con los obispos católicos.

 

La imagen del pontífice está asociada para muchos a la palabra ortodoxia. A pesar de ser eso cierto, sus tres primeros años en el Vaticano han dejado ver que no es el áspero partidario de la disciplina que algunos seguidores esperaban y los críticos temían. Como explica John Allen, columnista del National Catholic Reporter, "si se para a un ciudadano católico medio en la calle puede que sólo diga tres cosas sobre Ratzinger". Estas tres certezas serían: "Que parece más abierto de lo que esperaban; que se metió en problemas con los musulmanes por unas declaraciones, y que lleva zapatos rojos de Prada". Allen puntualiza que han acertado en todos menos en uno de los tres puntos. Como todos los que han sido papas en los últimos 50 años, el actual pontífice lleva zapatos rojos, pero fabricados a mano por su propio zapatero, nunca Prada.

 

Que Benedicto XVI, tímido académico bávaro, sea conocido por haber sido el guardián de la moral y la doctrina vaticanas -palabras no muy sugerentes- ha hecho que el público sintiera cierto rechazo hacia su persona, sobre todo cuando se le compara con su antecesor, Juan Pablo II. Pero como dice Greg Erlandson, editor del semanario católico de más tirada de Estados Unidos, Our Sunday Visitor, "si las cámaras recogen la intensa mirada que desprenden sus ojos marrones y la gente escucha de verdad sus palabras, Benedicto XVI se convertirá en su papa-estrella favorito".

 

Mensaje del Papa Benedicto XCI a la Iglesia Ortodoxa Rusa «Los mártires nos urgen a recomponer la unidad de los cristianos»

ACI

 

En un video-mensaje recientemente transmitido por el canal estatal de televisión de Rusia "Vesti", el Papa Benedicto XVI afirmó que el amor a Cristo hasta el martirio "nos recuerda la urgencia de recomponer la unidad de los cristianos, un deber con el cual la Iglesia Católica se siente irrevocablemente comprometida". Hablando en ruso, el Papa aseguró que le llenaría "de alegría poder dirigirme en ruso al pueblo y al Gobierno de esta gran tierra, que me es tan querida"

 

 

En un video-mensaje recientemente transmitido por el canal estatal de televisión de Rusia "Vesti", el Papa Benedicto XVI afirmó que el amor a Cristo hasta el martirio "nos recuerda la urgencia de recomponer la unidad de los cristianos, un deber con el cual la Iglesia Católica se siente irrevocablemente comprometida".