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INTERNACIONAL
INTERNACIONAL
El
Papa pide a los fieles que recen por el éxito de su
viaje a EE UU, que comenzará mañana
LA
RAZÓN
Benedicto XVI agradeció ayer la labor de los misioneros
y recordó que algunos de ellos pagan con su vida. En el
tradicional rezo del Regina Coeli, el Pontífice definió
su próximo viaje como una «experiencia misionera».
Cuando queda apenas un día para que comience la visita
que el papa Benedicto XVI realizará a EE UU, éste pidió
ayer a los fieles de habla inglesa congregados en la
plaza de San Pedro del Vaticano que «le acompañen con la
oración» en su viaje apostólico, para que sea un éxito y
un «tiempo de renovación espiritual para todos los
americanos». En el tradicional rezo dominical del Regina
Coeli, el Pontífice señaló que visitará la ONU y los EE
UU con la intención de «compartir la palabra de vida», y
calificó el próximo viaje como «una experiencia
misionera», informa Efe.
Por otro lado, Benedicto XVI recordó en su alocución
previa al rezo, a los dos sacerdotes asesinados ayer en
Guinea y Kenia a quienes expresó su «agradecida
admiración». Ayer se celebraba la Jornada de la Oración
por las Vocaciones y por este motivo el Santo Padre
pidió a los fieles que recen «para que aumenten las
vocaciones religiosas» al tiempo que agradeció la labor
de caridad y evangelización de los misioneros y añadió
que algunos de estos religiosos, «que se entregan sin
reservas al ministerio pastoral, pagan, a veces la
fidelidad a Cristo con el sacrificio de la vida».
Por último, el Papa exhortó a los cristianos a que
«difundan el Reino de Dios en cada ámbito de la
sociedad». En concreto, destacó la labor de los esposos,
que «están llamados a vivir el Evangelio en la familia,
en los ambientes de trabajo y en las comunidades
parroquiales y civiles».
Inmigración católica
-
Benedicto XVI se encontrará en su viaje a EE UU con un
25 por ciento de la población estadounidense que se
identifica como católica.
-
Casi la mitad de los inmigrantes en EE UU profesa esa
religión. El 82 por ciento de estos inmigrantes
católicos proviene de Iberoamérica.
-
Según una encuesta encargada por la Conferencia
episcopal estadounidense, el 80 por ciento de los
católicos de este país se declara muy satisfecho con la
labor de Benedicto XVI al frente de la Iglesia. La cifra
es también alta con los católicos del país que están
contentos con los obispos estadounidenses, de un 72 por
ciento.
-
Sin embargo, un 45 por ciento de los 64 millones de
católicos estadounidenses asegura que no se confiesa
jamás y sólo un tercio de ellos va a misa cada semana.
Finaliza el CG26: El “Proyecto Europa” replantea la
presencia de los salesianos en Europa para una mejor
evangelización de los jóvenes
VERITAS
El
Capítulo General 26 (CG26) de la Congregación Salesiana,
clausurado el sábado pasado, 12 de abril, en Roma,
compromete a toda la Congregación a “buscar una
propuesta de evangelización para responder a las
necesidades espirituales y morales” de los jóvenes
europeos, según pidió el rector mayor, Pascual Chávez,
durante su discurso final.
Los salesianos pondrán en marcha el “Proyecto Europa”,
que buscará entre otros objetivos “rejuvenecer con
personal salesiano las Inspectorías más necesitadas para
hacer más significativo y fecundo el carisma salesiano
en la Europa de hoy”. El rector mayor dijo que no se
trata de un proyecto para el simple “mantenimiento de
estructuras, sino un proyecto nuevo para expresar una
presencia nueva, al lado de los jóvenes de hoy”.
La
Congregación da cauce de esta forma a una de las
indicaciones que Benedicto XVI señaló a los salesianos,
en las palabras que dirigió a los capitulares recibidos
en audiencia, el pasado 30 de marzo: “la Congregación
salesiana debe estar atenta a reforzar la propuesta
cristiana, la presencia de la Iglesia y el carisma de
Don Bosco en este continente”.
El
español José Miguel Núñez, como nuevo regional de Europa
Oeste (Bélgica Sur, España, Francia y Portugal) -elegido
durante la CG26- tendrá una especial responsabilidad en
este Proyecto.
El
Papa verá en EE.UU. un catolicismo vibrante pero con
problemas
ABC
Estados Unidos no figura entre los países más católicos
del mundo pero, sin duda alguna, es uno de los más
religiosos. Quizá sea por la enorme competencia entre
tantos credos diferentes. O por su pionera y ejemplar
separación entre Iglesia y Estado. O porque su historia
nacional, desde su fundación hasta las actuales
elecciones presidenciales pasando por Martin Luther King,
no se puede entender sin incluir cuestiones de fe. O
simplemente por una constante fluidez social que exige
mayores cimientos espirituales que en otras latitudes.
En ese contexto, la especial visita que hoy iniciará Su
Santidad el Papa no es una historia más.
Los análisis, encuestas y perfiles publicados estos días
sobre el catolicismo en Estados Unidos coinciden en que
Benedicto XVI se va a encontrar con una Iglesia católica
vibrante, de unos 65 millones de seguidores, pero con
una lista de problemas mucho más graves de los que hace
trece años se encontró Juan Pablo II durante el último
peregrinaje papal. Además de un profundo proceso de
transición demográfica al combinar grupos tradicionales
de creyentes de origen europeo con toda la masiva oleada
de inmigración hispana.
2000 millones de dólares
Entre los grandes retos a los que se enfrenta el
catolicismo en EE.UU. figura crisis de vocaciones,
reducción de parroquias, graves problemas financieros,
retroceso en sus instituciones educativas y servicios
sociales y resistencia a cuestiones dogmáticas o
jerárquicas. Además de las secuelas de desprestigio del
escándalo de abusos sexuales a menores que estalló hace
seis años y que ha costado a las arcas eclesiales una
cifra estimada en 2000 millones de dólares.
Junto a estas cuestiones negativas también hay que decir
que los católicos en EE.UU. superan estadísticamente en
participación y entusiasmo a los de otros países
industrializados. Por ejemplo, aunque en Europa
occidental solamente un diez por ciento de los católicos
asiste regularmente a misa, en EE.UU. esa cifra se
triplica junto a un volumen de donaciones estimado en
8.700 millones de dólares anuales.
De
hecho, Benedicto XVI ha señalado a EE.UU. como posible
modelo para una de sus preocupaciones apostólicas:
conjugar la vida espiritual en un mundo cada vez más
secular y materialista. Hasta el punto de haber afirmado
recientemente que «Estados Unidos desde su amanecer ha
sido una nación que ha valorado el papel de la creencias
religiosas para asegurar un orden democrático, vibrante
y éticamente sólido».
Por primera vez en su mandato, el presidente Bush tiene
previsto acudir a la base aérea de Andrews para recibir
personalmente a su invitado. Además de una ceremonia
oficial de bienvenida con 12.000 invitados en el jardín
sur de la Casa Blanca y una elegante cena en honor del
Papa, aunque sin su asistencia.
Bush ha justificado todas estas deferencias porque
Benedicto XVI «habla por millones y no viene como un
político, viene como un hombre de fe». Pese a la
oposición del Vaticano a la guerra de Irak, el
presidente comparte con el Papa similares posiciones en
temas sociales recurrentes como el aborto, el matrimonio
de parejas del mismo sexo y las investigaciones con
células madre.
Junto a dos multitudinarias misas en estadios de
baseball, el peregrinaje papal por EE.UU. incluye
visitas a una sinagoga, a la «zona cero» en Nueva York,
y un discurso ante Naciones Unidas. Todo bajo un
sustancial despliegue de seguridad. En la mayoría de
estos actos, se espera que el Papa incluya palabras en
español, ya que casi la mitad de los católicos en
Estados Unidos menores de cuarenta años son católicos.
Durante su gira, Benedicto XVI cumplirá 81 años. A modo
de regalo, instituciones católicas quieren sumar el
compromiso de un millón de horas de voluntariado social.
Agotados los «boletos» para ver a Benedicto XVI
La
Razón
La
comidilla a la salida de misa en Mount Pleasant, el
vibrante barrio latino de la capital estadounidense,
giraba este domingo en torno a un solo asunto: «no hay
boletos». Flor Arias, de origen colombiano, sentía no
haber conseguido una entrada para ir a la misa que
celebrará el Papa Benedicto XVI, que llega esta noche a
EE UU, en el estadio de béisbol de los Nationals. La
escena proporcionaba una ventana a la comunidad católica
estadounidense, que tiene hoy un innegable rostro
hispano. Los latinos abarrotan las iglesias que, por
supuesto, arropan tanto a documentados como a
indocumentados. Desde los años 60, la afluencia de esta
comunidad es tan acusada que, gracias a ella, se habla
de un nuevo renacimiento del catolicismo en EE UU.
El
padre Javier Santaballa es también reflejo de esta
comunidad de fe en ebullición. Este madrileño de 37 años
oficia la misa en español de la Iglesia de Nuestra
Señora la Virgen de Lourdes, en Bethesda, y esta semana
está dispuesto a dejarse la piel con la visita de
Benedicto XVI. «Yo voy a estar en todos los lugares que
pueda. Vamos a ir a las calles, vamos a cantarle ¡Beeeenedicto!
y vamos a decirle que le queremos, que estamos con él».
Su parroquia ha sido elegida por el obispo de
Washington, Francisco González, para que mañana, día en
que el Pontífice cumple 81 años, vayan a cantarle a la
Nunciatura el cumpleaños feliz. «Hay muchísima ilusión»,
asegura. «Mucha más entre los hispanos que entre los
americanos, es impresionante la diferencia». El padre
Javier cree que la presencia latina estos días va a ser
más que evidente. «El que no lo vea es que no tiene
ojos. Se va a notar en las calles. Primero porque los
hispanos somos gente de calle y, segundo, porque la
mayoría somos católicos y tenemos un entusiasmo
grandísimo».
A
la hora de repartir entradas para asistir a la misa
papal, la archidiócesis de Washington se ha preocupado
mucho de que la diversidad de sus feligreses esté bien
representada. Los tickets se han repartido en función a
la proporción de parroquianos que asisten a las misas
dominicales, y las cuatro primeras iglesias según este
criterio son parroquias de mayoría hispana: San Martín
de Tours, San Camilo, Santa Catalina de Labouré y el
Santuario de los Sagrados Corazones. Ha sido imposible
satisfacer la enorme demanda, así que algunas iglesias
como la de San Martín han recurrido a poner una pantalla
grande para que los que se acerquen puedan ver al
Pontífice en directo.
Inmigrantes, savia nueva
Según datos del Centro de Investigación Pew, un tercio
de los católicos en EE UU son hispanos y la tendencia va
en aumento. Además, más del 50 por ciento de los
católicos menores de 25 años son de ascendencia hispana.
Para Rafael Roncal, el director de «El Pregonero», la
publicación en español de la archidiócesis de
Washington, estos datos evidencian que los recién
llegados han remozado los años de gloria de la devoción
católica. En una entrevista para LA RAZÓN,Roncal
compartió con nosotros un poco la historia del
catolicismo en este país. A principios del siglo XX hubo
un renacimiento similar al que se vive ahora, con la
llegada de los inmigrantes polacos, irlandeses e
italianos. Pero esta población quedó absorbida por las
siguientes generaciones y muchos abandonaron la iglesia.
Hoy, gracias a la nueva ola de inmigrantes hispanos y
asiáticos, las iglesias católicas se han convertido en
un mosaico de fe. «En muchas archidiócesis de EE UU se
requiere a los nuevos seminaristas a que sean capaces de
oficiar misas en español, así como en inglés, y más
recientemente en tagalo y vietnamita», señala Roncal.
El
número de misas en español en al área metropolitana de
Washington se han multiplicado de una manera increíble.
También, por supuesto, en el resto del país hasta el
punto de que hoy 146 de las 195 diócesis en EE UU
celebran misas en español. El padre José Eugenio Hoyos,
un colombiano que dirige el Apostolado Hispano de la
diócesis de Arlington, ha escrito en el diario
«Washington Hispanic» que «la presencia de Benedicto nos
tiene que dejar cosas muy positivas sobre todo para la
comunidad hispana. Para los hispanos que necesitan
escuchar palabras de aliento, de esperanza, de reafirmar
mucho más la fe». Este mensaje de esperanza es el que
muchos latinos esperan escuchar de Benedicto XVI, quizá
durante la homilía de la misa en el estadio de béisbol,
cuando está previsto que el Papa pronuncie unas palabras
en español.
Tiene la visita del Pontífice un cariz también político,
al reunirse con el presidente de EE UU, George W. Bush.
Por eso, organizaciones que agrupan a los inmigrantes
dieron a conocer la semana pasada en la sede de la
Nunciatura Apostólica un mensaje que será entregado a
Benedicto XVI, en el que se le ruega que interceda ante
el Gobierno de EE UU para que detenga las redadas y
deportaciones de inmigrantes ilegales.
El
Papa inicia hoy en Washington su primera visita a EE UU
EL
PAÍS
Cuando a las cuatro de la tarde de hoy el avión Shepherd
One en el que viaja el papa Benedicto XVI aterrice en la
base aérea de Andrews, a las afueras de Washington,
George W. Bush le estará esperando a los pies de la
escalerilla. Será ésta la primera vez que el presidente
de Estados Unidos acuda al aeropuerto para recibir a un
visitante extranjero. Con sus días en la Casa Blanca
contados, Bush se ha empleado a fondo en esta visita,
que no es sólo la de un jefe de Estado, sino la del
líder de los más de 1.000 millones de católicos que hay
en el mundo, 70 de ellos en este país.
Unas 12.000 personas ocuparán mañana el jardín sur de la
Casa Blanca (7.000 lo hicieron para escuchar a la reina
Isabel II el otoño pasado) para asistir a la ceremonia
oficial de bienvenida al Santo Padre, que culminará con
un saludo de 21 cañonazos. Luego, ambos mandatarios se
retirarán al Despacho Oval. Allí hablarán, según el
adelanto de la agenda de las conversaciones, de la
guerra de Irak, donde existen diferencias, pues el
Vaticano se opuso a ella desde el principio. No se
espera una declaración pública.
Sí
habrá un asunto en el que ambos hombres están de
acuerdo: su oposición al aborto. Esa misma noche se
organizará una cena en su honor en el Salón Oriental de
la residencia presidencial. Cena a la que, por cierto,
Benedicto XVI no acudirá alegando que su agenda está muy
ocupada y que al día siguiente es su cumpleaños.
Benedicto XVI, el Papa con mayor edad elegido para el
cargo en los tres últimos siglos, cumplirá 81 años
durante su viaje de seis días a Estados Unidos, en el
que sólo visitará la capital de la nación y Nueva York.
En ambas ciudades oficiará misas masivas. La diócesis de
Washington asegura que el motivo final de esta gira
papal es la defensa que el Pontífice hará de los
derechos humanos ante Naciones Unidas, el viernes por la
mañana. Pero la visita coincide también en el tiempo con
el 200º aniversario de las cuatro congregaciones
católicas más antiguas del país: Nueva York, Washington,
Baltimore y Boston. En la ceremonia del sábado en la
catedral de San Patricio de Nueva York, el Pontífice
hablará del escándalo de los abusos sexuales por parte
de miembros de la Iglesia. Benedicto XVI visitará el
domingo la zona cero, donde rezará una plegaría.
Las claves para entender la importancia de la visita
papal
EL
MUNDO
No
es un viaje más y el Papa lo sabe. Roma se juega mucho
en la visita pastoral de Benedicto XVI a Estados Unidos.
Estas son sus principales claves:
La
consagración del Papa Ratzinger como autoridad moral
planetaria. Desde el centro del imperio americano y
desde el corazón de la ONU, Benedicto XVI reivindicará
la antorcha de «guía espiritual» del mundo.
La
defensa de la Ley natural, inscrita en la conciencia
humana, como premisa indispensable de la ley positiva y
espacio común, compartido y sagrado, de personas y
pueblos.
La
proclamación, precisamente en el país de los creyentes,
de que la libertad se basa en la fe. Que razón y fe se
complementan. Que, al contrario de lo que está
sucediendo en la secularizada Europa, Dios tiene sitio
en la cultura del bienestar.
El
cambio de la imagen papal en el corazón neurálgico de
las terminales mediáticas mundiales. Benedicto XVI pasa
por ser, según su propio Nuncio en USA, «un hombre
intransigente y casi inhumano». Con sólo escucharlo y
verlo, los americanos abandonarán ese antiguo cliché que
no hace honor a la personalidad del Papa alemán.
La
defensa a ultranza de la paz y, al mismo tiempo y por la
misma razón, la condena más contundente del terrorismo,
así como la invitación al diálogo interreligioso sin
renunciar a la propia identidad.
Pasar página y cerrar la herida del escándalo de los
abusos sexuales del clero, tras pedir perdón
públicamente a las víctimas.
Denunciar el drama de la inmigración clandestina de los
latinos, que representan ya más de la tercera parte de
los católicos norteamericanos.
Magdi Allam lamenta “la pasividad y el miedo” de Europa
frente al Islam radical
Forumlibertas.com
‘Vencer el miedo’ es precisamente el título de su libro;
“han pedido mi muerte, pero voy adelante con mi fe
cristiana”. El periodista y vicedirector de Il Corriere
de la Sera, Magdi Allam, ha presentado este jueves, 10
de abril, por videoconferencia desde Roma para la
Universidad CEU San Pablo, su primer libro traducido al
español, Vencer el Miedo. Mi vida contra el terrorismo
islámico y la inconsciencia de Occidente. En la
presentación de su libro, el periodista italiano de
origen egipcio, bautizado recientemente por el Papa
Benedicto XVI, lamentó “la pasividad, el miedo y la
irresponsabilidad de aquellos europeos que acaban
favoreciendo el extremismo islámico”.
“Me han condenado como apóstata y enemigo del Islam, han
pedido mi muerte, pero voy adelante con mi fe
cristiana”, dijo también este jueves, en una entrevista
telefónica desde el programa La tarde con Cristina de la
COPE.
“Complicidad de Occidente” Allam hace referencia en su
libro a los dos principales problemas que se afrontan
cuando estamos ante la realidad de los musulmanes en
Europa. “El primer problema es el más evidente: la
amenaza del extremismo y del terrorismo islámico”, dijo
en la videoconferencia.
“El segundo problema es el que aparentemente se
considera secundario, aunque desde mi punto de vista es
el principal problema: una pasividad, un miedo, una
irresponsabilidad y también una colisión ideológica de
aquellos europeos que, compartiendo con los islamistas
el antiamericanismo y la hostilidad con prejuicios hacia
Israel, y el odio hacia la misma civilización occidental
que tiene en su raíz religiosa y cultural judeocristiana
su punto de referencia más seguro, acaban favoreciendo y
consolidando el terrorismo y el extremismo islámico”,
añadió. “Por ello, no ha dudado en afirmar que ‘el
terrorismo y el extremismo islámico nunca habrían
llegado a tener el poder que tiene hoy sin la
complicidad de Occidente’”, denunció.
“Perder nuestros propios valores”
Entre otras cuestiones, Allam ha criticado también la
ignorancia de Europa y Occidente hacia la realidad del
Islam. Así, la clase dirigente europea, en lo que se
refiere al multiculturalismo, “ha creado la realidad de
la comunidad islámica” y “se les han concedido
libertades y derechos”. Mientras tanto, en muchas
ciudades europeas, esas comunidades “se auto-atribuyen
una identidad islámica y la perciben en contraposición
con la identidad nacional del país que los acogen”,
dijo.
Como consecuencia, “en aquellos lugares donde este
proceso ha sido más fuerte y acelerado, el geto islámico
ha terminado creando conflictos y los conflictos han
estallado en violencia. La situación más trágica es la
de Gran Bretaña y con los atentados del 7 de julio de
2005, cuando cuatro ciudadanos británicos se suicidaron
en el centro de Londres”, continuó. “Este hecho es la
consecuencia de una serie de errores consistentes en
perder nuestros valores propios como punto de
referencia. Hemos traicionado una identidad colectiva y
se ha permitido que la sociedad se disgregara desde
dentro”, sentenció.
Llamamiento a Europa
Por lo tanto, “si queremos invertir esta tendencia,
antes de preocuparnos de los extremistas y de los
terroristas islámicos tenemos que ocuparnos de la
ignorancia, del miedo y de la corrupción ideológica que
existe en occidente”. Magdi Allam aseguró que ese es el
objetivo de su libro, realizar “un llamamiento a Europa
para que despierte y abra los ojos para que pueda
entender que si no vuelve a descubrir sus propios
valores y si no se reconcilia consigo misma y recupera
una identidad que ha traicionado, nunca podrá hacer
frente al reto del extremismo y el terrorismo islámico”.
También insistió en que no se debe confundir al Islam
como religión con los musulmanes como personas. “me he
dado cuenta de que todos los que se han querido adherir
al máximo al Islam como religión, respetando
literalmente todo lo que está escrito en el Corán y todo
lo que ha sido el ejemplo, la palabra y la acción de
Mahoma, han confirmado que el Islam como religión no es
compatible con los derechos fundamentales de la persona
ni con los valores absolutos y universales que están en
la base de la civilización humana”
“Distinto es el discurso de los musulmanes como
personas, porque la persona no es el producto automático
de los dogmas de fe [...] Me he convencido a lo largo
del tiempo de que el Islam como religión es
intrínsicamente violento, pero con los musulmanes como
personas, hay que dialogar”, matizó.
“Vivir en silencio la fe”
Esta diferencia entre el Islam como religión y los
musulmanes como personas también la hizo presente en la
entrevista que desde La tarde con Cristina le hizo
Cristina López Schlichting. Además, señaló en la misma
entrevista que “Europa tiene que asumir el hecho de que
mientras a los cristianos se les permite convertirse al
cristianismo, no sucede lo mismo en el caso contrario
[...] Los musulmanes que se convierten son obligados a
vivir en silencio su fe y son amenazados de muerte”.
Unas amenazas que, en su caso particular, hizo
extensibles, de alguna manera, a la izquierda extremista
italiana: “Es una situación que vivo desde hace cinco
años. He sufrido amenazas de muerte por parte de los
extremistas terroristas islámicos y a esta situación se
han sumado las amenazas de la extrema izquierda
italiana”. Preguntado sobre su conversión, Allam no dudó
en afirmar: “Yo creo que mi conversión se debe a que ha
sido dada una predestinación, un designio de Dios [...]
Tiene que ver con la Gracia divina, que me ha llevado a
adherirme a Jesús”. Y, en referencia a su bautismo por
parte de Benedicto XVI, el autor de Vencer el miedo
considera que “no es algo de lo que me tenga que
avergonzar [...] Es más bien un don que yo haya recibido
el bautismo por parte del Papa”.
Obama y Hillary, cuestión de fe
EL
MUNDO
El
presidente Bush obtuvo en 2000 y 2004 el mayoritario
apoyo del sector más religioso de la sociedad y por ello
los aspirantes demócratas se prestan a hablar sobre sus
credos
Coincidiendo con la llegada del Papa a EEUU, los dos
aspirantes demócratas a la Casa Blanca, Barack Obama y
Hillary Clinton, participaron en un programa de la
cadena CNN dedicado al papel de la religión en la
política. Celebrado en una universidad evangélica de
Pensilvania, ambos hablaron de la importancia de la fe
religiosa en sus vidas, y de sus posiciones en
cuestiones morales como el aborto. John McCain también
fue invitado, pero declinó asistir.
Aunque tan sólo coincidieron en el plató durante breves
segundos, mientras Hillary salía y Obama entraba, eso no
evitó que la ex primera dama dedicara una parte de su
intervención a criticar los comentarios que hizo su
contrincante unos días antes sobre el hecho de que la
América rural estaba «amargada», y por eso se aferraba a
las «pistolas y la religión». Hillary calificó las
declaraciones de Obama de «elitistas, fuera de la
realidad, y francamente, condescendientes». El candidato
republicano aprovechó un acto electoral para lanzar
críticas parecidas al senador afroamericano.
Tanto Hillary como Obama reiteraron su posición
favorable al aborto, pero quisieron a la vez hacer un
guiño a quienes se oponen reconociendo la legitimidad de
su postura, y la complejidad del asunto. «Creo que una
vida potencial empieza en la concepción», dijo Hillary.
Sin embargo, ambos se mostraron contrarios a la
legalización de la eutanasia.
El
senador de Illinois explicó una vez más su relación con
su polémico pastor durante más de 20 años, Jeremiah
Wright. Según Obama, fue en esa iglesia donde pudo
reforzar su compromiso por la justicia social gracias a
las actividades que realizaba. El candidato también fue
cuestionado por su visión sobre el islam, pues pasó
cinco años de su infancia en Indonesia. Según explicó,
de esa experiencia concluyó que «el islam no presenta
ninguna contradicción sobre la modernidad».
Uno de los aspectos más destacados de la velada es
simplemente que hubiera tenido lugar, algo impensable
años antes. Ni Al Gore, ni John Kerry, se habrían
prestado a hablar de la importancia de la religión en
sus vidas e ideología, lo que demuestra que los
demócratas han asumido que deben disputar el voto
religioso si quieren recuperar la Casa Blanca. Bush
obtuvo tanto en el año 2000, como en 2004, una
abrumadora mayoría de los votos del sector más religioso
de la sociedad.
El
programa también sirvió para demostrar que la comunidad
evangélica ha expandido su agenda política, centrada
antes en el tema del aborto y la homosexualidad, pues
las preguntas del público incidieron en otros asuntos
«morales» como el cambio climático, o la pobreza.
Dura condena del Papa a los casos de pederastia al
comenzar su viaje a EE.UU.
ABC
Benedicto XVI cogió ayer el toro por los cuernos durante
su vuelo hacia Estados Unidos condenando severamente los
abusos sexuales cometidos por sacerdotes y manifestando
sentirse «profundamente avergonzados» por esos
comportamientos delictivos. Durante una conferencia de
prensa en el avión, el Papa manifestó que los abusos
cometidos por una minoría de sacerdotes «han sido un
gran sufrimiento para la Iglesia en Estados Unidos, para
la Iglesia en general, y para mí personalmente».
El
Santo Padre dejó claro que no estaba hablando «de
homosexualidad sino de pederastia, que es otra cosa», y
reiteró vigorosamente que la pederastia «es
absolutamente incompatible con el sacerdocio, y quienes
han sido culpables de pederastia no pueden ser
sacerdotes». En tono dolido, el Papa confesó que «cuando
leo las historias de las víctimas, me resulta muy
difícil comprender cómo es posible que un sacerdote
pueda traicionar su misión, que es la de dar consuelo, y
la de dar amor de Dios a los niños». Por eso, la Iglesia
está decidida «a que estas cosas no puedan volver a
suceder en el futuro». Para ello, según Benedicto XVI,
«tenemos que actuar a tres niveles: el de la justicia,
el de la pastoral de la reconciliación y el de la
prevención». En el primer nivel, el jurídico-legal, la
Iglesia se ha dado ya normas más severas para hacer
limpieza en sus propias filas y para colaborar con las
autoridades, «pues tenemos que hacer justicia a las
víctimas y, también, ayudarlas».
Misión pastoral
A
nivel pastoral, la tarea consiste en facilitar la ayuda
a las víctimas y la reconciliación. Según el Papa, «en
esto están trabajando los obispos, los sacerdotes, y
también muchos laicos, que han hecho todo lo posible
para ayudar y para curar heridas». A su vez, el nivel de
prevención ha incluido «una visita apostólica a los
seminarios para asegurar que se imparte una profunda
formación espiritual, humana e intelectual». El Santo
Padre señaló que tanto los obispos como los rectores de
los seminarios «deben hacer todo lo posible para
seleccionar estrictamente» a los candidatos, pues «es
mucho más importante tener buenos sacerdotes que tener
muchos sacerdotes».
Recibimiento de Bush
Abordando frontalmente en el avión el tema más peliagudo
de su viaje, el Papa hizo posible que el pueblo
norteamericano pueda concentrarse cada día en escuchar
su mensaje, en lugar de especular sobre si hablará o no
de un problema que ha costado a la Iglesia Católica no
sólo una pérdida de confianza de los fieles sino también
más de dos mil millones de dólares de indemnizaciones a
las víctimas, causando la quiebra de cinco diócesis que
no hicieron caso a Juan Pablo II cuando advirtió, ya en
1994, que tenían que hacer limpieza y colaborar con las
autoridades.
De
todos modos, Benedicto XVI volverá a abordar el problema
de los abusos sexuales, o más bien a hablar de las
soluciones, en su encuentro del próximo sábado con
sacerdotes y religiosos en la catedral de Nueva York.
Ayer, durante el vuelo hacia Washington, el Papa
agradeció al presidente Bush «que venga a recibirme al
aeropuerto, que haya decidido dedicarme mucho tiempo y,
también, recibirme el día de mi cumpleaños». El Santo
Padre recordó que su viaje tenía también como propósito
celebrar el bicentenario de las primeras diócesis de
Estados Unidos y el 60 aniversario de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. El Papa destacó que
los derechos humanos son parte «de la filosofía
fundacional y de la antropología de las Naciones Unidas,
y es necesario en estos momentos de incertidumbre y de
crisis de valores hacer una profunda reflexión».
Benedicto XVI pedirá a Bush más justicia hacia los
inmigrantes iberoamericanos y sus familias
ABC
El
Papa Benedicto XVI aprovechará su viaje a Estados Unidos
para pedir al presidente George W. Bush que se
comprometa con el desarrollo de los pueblos
latinoamericanos para otorgar justicia a los
inmigrantes.
«He visto la profundidad del problema de la inmigración,
sobre todo la división de las familias, esto es un
peligro para el tejido social y para los valores
humanos», afirmó el Santo Padre a los representantes de
los medios que le acompañaron en el avión que le
trasladó a Estados Unidos.
Durante la charla con los periodistas, el Papa respondió
sobre los retos de la presencia hispana en Estados
Unidos. El Pontífice aseguró que conoce bien el problema
migratorio y que, en su opinión, la solución de fondo es
que los emigrantes no tengan que salir de su país de
origen.
«Debemos trabajar juntos con el objetivo de que el
desarrollo social pueda ofrecer las posibilidades a los
ciudadanos de obtener un trabajo digno», añadió
Benedicto XVI, según informó ayer la prensa mexicana. El
Papa aseguró que el problema fundamental es ayudar a que
los niños sean protegidos, además de hacer todo lo
posible contra la precariedad y la violencia para que
los inmigrantes puedan tener una vida digna.
El
papa Benedicto XVI llega a la base aérea de Andrews
La
Razón
El
Papa Benedicto XVI llegó a la base aérea de Andrews, en
las afueras de Washington, para una visita pastoral de
seis días a la capital estadounidense y Nueva York. A la
llegada del avión, bautizado como "Shepherd One"
("Pastor Uno") por los medios estadounidenses, le
esperaban en la pista el presidente estadounidense,
George W. Bush, su esposa, Laura, y su hija Jenna. El
Papa fue recibido en el interior mismo del avión por el
nuncio apostólico en Washington, Pietro Sambi, y la jefa
de protocolo del Departamento de Estado, Nancy Brinker.
Al
bajar la escalerilla, el Papa intercambió apretones de
manos con Bush, Laura y Jenna.
Ante los aplausos de los espectadores, entre ellos los
alumnos de un colegio católico, y tras unos breves
momentos de descanso en la terminal de la base, el Papa
y su comitiva subieron a varias limusinas para
desplazarse por carretera hacia la Nunciatura, donde el
Obispo de Roma se alojará durante su estancia en
Washington. Esta es la primera ocasión en que Bush
recibe a una autoridad extranjera en la base de Andrews.
Según explicó hoy la portavoz presidencial, Dana Perino,
la decisión se tomó después de investigar los
precedentes de visitas papales y descubrir que en otras
ocasiones "es costumbre recibir al Papa en su punto de
llegada a Estados Unidos, sea cual sea".
En
declaraciones en el avión que le trasladaba a
Washington, Benedicto XVI expresó sus disculpas por los
escándalos de abusos a menores protagonizados por
sacerdotes católicos en EEUU desde 2002 y los calificó
de "vergüenza". El Sumo Pontífice participará mañana en
una ceremonia de bienvenida en los jardines de la Casa
Blanca, donde son esperadas entre 9.000 y 12.000
personas, antes de reunirse con Bush en el Despacho
Oval. El Papa dedicará la tarde a reuniones con la
Conferencia Episcopal estadounidense y después asistirá
en la Casa Blanca a una cena en su honor, a la que están
invitados líderes católicos.
Se
da la circunstancia de que mañana el Santo Padre cumple
81 años.
El
jueves, Benedicto XVI ofrecerá una misa en el estadio
del equipo de béisbol de los Nationals, ante 45.000
personas, y participará en sendas reuniones con
personalidades del mundo universitario católico y con
representantes de otras religiones. El viernes, el Papa
partirá hacia Nueva York, donde visitará la sede de la
ONU y la Zona Cero, donde fueron perpetrados los
atentados del 11 de septiembre de 2001, y ofrecerá una
misa en el estadio de béisbol de los Yankees.
El
Papa aconseja a EE.UU. los «esfuerzos de la diplomacia»
para resolver los conflictos
ABC
El cariñoso «!!Dios bendiga América!» de Benedicto XVI
al final de su discurso en la Casa Blanca terminó de
ganar ayer el corazón de los americanos, que le están
recibiendo como un héroe y un amigo, con el presidente
Bush a la cabeza. La vistosa ceremonia de Estado en el
jardín de la Casa Blanca -la sexta en ocho años de
mandato- tuvo un sabor colorista y a la vez familiar,
pues incluyó un entusiasta «Happy Birthday to you!»
cantado a 9.000 voces. Aunque se le notaba muy a gusto
por el cariño de la gente y la belleza de la ceremonia
-que incluyó desde los 21 cañonazos hasta el desfile de
una banda de pífanos y tambores de la época colonial-,
Benedicto XVI mantuvo su actitud de sencillez, como si
fuera un espectador más, aunque se conmovió cuando le
cantaron «!Cumpleaños feliz!», por su 81 aniversario,
poco después de que Bush afirmase satisfecho que «los
cumpleaños se celebran con los amigos».
El
Papa evitó cualquier referencia a temas de la campana
electoral americana o a conflictos militares, pero su
discurso fue un claro rechazo del unilateralismo y de la
obsesión por el recurso a las armas. El Santo Padre
anunció a todo el país que «el viernes tendré el honor
de dirigirme a las Naciones Unidas, donde apoyaré los
esfuerzos en marcha para que esa institución sea una voz
cada vez más eficaz de las legítimas aspiraciones de
todos los pueblos del mundo».
Pensar en la humanidad
Sin mencionar ninguna guerra ni la escalada de tensión
con Irán, el Papa expresó en tono positivo su confianza
«en que la tradicional preocupación americana por la
gran familia de la humanidad continuará manifestándose
en el apoyo a los pacientes esfuerzos de la diplomacia
internacional para resolver los conflictos y promover el
progreso». «De ese modo -continuó Benedicto XVI-, las
próximas generaciones podrán vivir en un mundo en que
puedan florecer la verdad, la libertad y la justicia, en
un mundo en que la dignidad recibida de Dios y los
derechos de cada hombre, mujer y niño, sean apreciados,
protegidos y promovidos».
Como profesor de alumnos inteligentes durante un cuarto
de siglo, Joseph Ratzinger deja a cada uno de sus
oyentes sacar las conclusiones. Su discurso no incluyó
ninguna condena al uso de medios militares sino
simplemente una invitación expresa a usar los medios
civiles: la diplomacia internacional, que muchos
americanos desprecian -especialmente la de Naciones
Unidas, por ser contraria a la guerra como primer
recurso-, y la ayuda al desarrollo, que el Papa
subrayará tambien el viernes ante la Asamblea General de
todos los Estados del planeta.
Benedicto XVI adelantó que «en el 60 aniversario de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, la
solidaridad global es más urgente que nunca para que
todas las personas puedan vivir de un modo conforme a su
dignidad y sentarse a la única mesa que la bondad de
Dios ha dispuesto para todos sus hijos». La unicidad de
la familia humana y el destino universal de los bienes
-elementos clave de la predicación de Juan Pablo II-,
volvían de nuevo a primer plano con una formulación
hermosa pero a la vez discreta, pues Benedicto XVI nunca
sube el tono de voz ni busca frases fuertes para llamar
la atención. El Santo Padre pone mucho cuidado en no
dejarse embrollar en las polémicas de la campaña
electoral americana, por lo que su discurso no incluyó
referencias a los puntos justos pero tomados como
bandera partidista por los demócratas o por los
republicanos.
Bush aprovechó en cambio la presencia del Papa para
subrayar elementos como la sacralidad de toda vida
humana (refiriéndose a los no nacidos) y la guerra al
terrorismo, en un discurso perfectamente estudiado para
fundir las prioridades de América o del partido
republicano con las de Benedicto XVI. El presidente dijo
al Papa que «en un mundo en que algunos invocan el
nombre de Dios para justificar actos de terror,
asesinato y odio, necesitamos su mensaje de que Dios es
amor, y de que abrazar ese amor es el modo más seguro de
poner la persona humana a salvo de las garras de quienes
predican el fanatismo y el terrorismo».
El
Santo Padre afirmó, en tono sencillo, que «vengo como un
amigo, un predicador del Evangelio que profesa el mayor
respeto por esta gran sociedad pluralista», construida
sobre «valores morales» de los padres fundadores, que
invitó no sólo a mantener sino a aplicar «a las grandes
cuestiones éticas de nuestro tiempo». El mensaje del
Papa dará que pensar a un país que intenta definir su
misión en el mundo.
Sin mencionar guerras ni la tensión con Irán, el Papa
dijo confiar en la «tradicional preocupación americana
por la familia humana» Bush justificó la guerra contra
el terrorismo para combatir a «quienes invocan el nombre
de Dios en pro del asesinato y el odio»
Benedicto XVI pide una democracia basada «en firmes
principios morales»
La
Razón
Benedicto XVI inauguró su viaje por tierra
estadounidense con un mensaje dirigido a los líderes
políticos, a los que urgió a basar sus decisiones en
«firmes principios morales» para lograr así una sociedad
más justa. El Pontífice, que ayer cumplió 81 años entre
vítores que se escucharon en distantes rincones de la
capital, dedicó cálidas palabras a la sociedad
pluralista y generosa de Estados Unidos, un país cuyas
creencias religiosas han sido desde su fundación «una
constante inspiración y una fuerza orientadora».
Recordando a los «Padres fundadores» de EE UU, Benedicto
XVI explicó que «la democracia sólo puede florecer
cuando los líderes políticos, y los que ellos
representan, son guiados por la verdad y aplican la
sabiduría, que nace de firmes principios morales, a las
decisiones que conciernen la vida y el futuro de la
Nación».
La
primera intervención pública de Benedicto XVI en los
jardines de la Casa Blanca estuvo salpicada de
reacciones espontáneas por parte de los más de 13.500
invitados del presidente Bush, que interrumpieron el
guión con gritos de «Viva il Papa» y se arrancaron con
un alborotado Happy Birthday to you. «Vengo como amigo y
anunciador del Evangelio, como alguien que tiene gran
respeto por esta vasta sociedad pluralista», respondió
el Pontífice.
En
su discurso no hubo mención a la sangrienta y polémica
guerra en Irak, pero el Santo Padre pidió al presidente
estadounidense que haga uso de «una diplomacia paciente
para solucionar los conflictos». «América se ha mostrado
siempre generosa en salir al encuentro de las
necesidades humanas inmediatas, promoviendo el
desarrollo y ofreciendo alivio a las víctimas de las
catástrofes naturales», señaló el Papa. «Tengo la
confianza de que esta preocupación por la gran familia
humana seguirá manifestándose con el apoyo a los
esfuerzos pacientes de la diplomacia internacional
orientados a solucionar los conflictos y a promover el
progreso».
Como ha hecho en otras ocasiones, Benedicto XXI destacó
la vibrante religiosidad de EE UU, donde «cada individuo
y cada grupo puede hacer oír su propia voz». El
presidente Bush, por su parte, agradeció al Pontífice su
«mensaje de amor» en estos tiempos de «fanatismo y
terrorismo», y recordó, en referencia al aborto, que
«toda vida humana es sagrada». También habló el
mandatario de la fe en la esfera pública estadounidense
y de libertad, un privilegio al también aludió Benedicto
XVI. «La libertad no es sólo un don, sino también una
llamada a la responsabilidad personal», destacó el Papa.
La defensa de la libertad exige, afirmó, «el valor de
empeñarse en la vida civil, llevando las propias
creencias religiosas y los valores más profundos a un
debate público razonable». Más tarde, en privado, Bush y
su mujer Laura rezaron junto a Benedicto XVI una
plegaria por «por la institución de la familia».
A
la pomposa ceremonia acudieron el vicepresidente Dick
Cheney y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, así
como 146 congresistas católicos. Si en la Casa Blanca
sonaron bandas militares y voces de ópera, como la de la
soprano Kathleen Battle, fuera, en la avenida
Pennsylvania y con la colaboración de un sol espléndido,
tronaba el sonido de guitarras y panderetas. Miles de
personas procedentes de todo el país se agolparon desde
primera hora en las calles que recorrió el papamóvil.
«El Santo Padre es la vida, es la esperanza», comentaba
el californiano Octavio Quesada algo nervioso, ante la
inminente llegada de la comitiva. La presencia hispana
era abrumadora. También la gente joven como Mary Beth
Beasley, una estudiante de derecho de la Catholic
University que había hecho sus propias pancartas en la
lengua materna del Pontífice: «Wir Lieben Sie, Papa!»
(Papa, te queremos).
En
los más de treinta minutos de conversación que
mantuvieron en el Despacho Oval, el Papa y Bush
incidieron en su compromiso común contra el terrorismo y
la promoción de la paz en Oriente Medio. Según un
comunicado conjunto, durante la reunión manifestaron «su
total rechazo al terrorismo y a la manipulación de la
religión para justificar actos inmorales y violentos
contra los inocentes», además de coincidir en la
«necesidad de contrastar el terrorismo con medios
apropiados que respeten la persona humana y sus
derechos». Tampoco quedó fuera del coloquio el espinoso
tema de la guerra de Irak, en el que EE UU y la Santa
Sede mantuvieron posiciones encontradas. Ahora, ambos
líderes declararon su «común preocupación» por la
situación en el país y, de forma particular, «por la
precariedad en la que viven los cristianos». La
situación de Oriente Medio ocupó parte de la
conversación y ambos mandatarios expresaron su
«esperanza en el final de la violencia y por una
solución rápida y global ante las crisis que afectan a
la región». También hablaron de América Latina,
emigración, derechos humanos y de defensa de la familia
y de la vida.
Una multitud vitorea al Pontífice
EL
PAÍS
Benedicto XVI es casi un desconocido para el público
estadounidense, pero tiene la bendición de más del 50%
de los ciudadanos de ese país (el 70% entre los
católicos), según el último estudio del Foro Pew sobre
religión, mientras que George Bush vive sus últimos días
en la Casa Blanca con uno de los índices de popularidad
más bajos de la historia presidencial de Estados Unidos,
un 30%. El Papa fue recibido ayer en los jardines de la
Casa Blanca por más de 9.000 personas, lo que convierte
esta ceremonia de bienvenida en una de las más
multitudinarias jamás realizadas en la residencia
presidencial.
La
visita a Estados Unidos del jefe de la Iglesia católica
será decisiva en su definición como Papa. Y Bush está
ayudando a ello. Hay quien dice que el presidente,
protestante hasta la médula, es un católico que "no ha
salido del armario". Incluso Rick Santorum, ex senador
republicano, ha asegurado que el mandatario número 42 de
la nación "es el primer presidente católico, mucho más
católico que John Kennedy", que vivió su fe más como una
carga que como una bendición.
Desde que tocó suelo estadounidense -hacía nueve años
que un Papa no visitaba el país y 29 la Casa Blanca-,
Bush se ha desvivido por agasajar al Papa. No sólo fue a
buscarle al aeropuerto y le acompañó hasta la nunciatura
-normalmente los visitantes hacen el viaje solos-, sino
que la noche de su llegada le ofreció una cena en su
honor en la que además se celebró el 81º cumpleaños de
Ratzinger. Amablemente, Benedicto XVI declinó la
invitación alegando que no sería adecuado. Mientras en
la Casa Blanca se levantaban copas en su honor y se
brindaba por su cumpleaños, el Papa se unía en oración
con los obispos católicos.
La
imagen del pontífice está asociada para muchos a la
palabra ortodoxia. A pesar de ser eso cierto, sus tres
primeros años en el Vaticano han dejado ver que no es el
áspero partidario de la disciplina que algunos
seguidores esperaban y los críticos temían. Como explica
John Allen, columnista del National Catholic Reporter,
"si se para a un ciudadano católico medio en la calle
puede que sólo diga tres cosas sobre Ratzinger". Estas
tres certezas serían: "Que parece más abierto de lo que
esperaban; que se metió en problemas con los musulmanes
por unas declaraciones, y que lleva zapatos rojos de
Prada". Allen puntualiza que han acertado en todos menos
en uno de los tres puntos. Como todos los que han sido
papas en los últimos 50 años, el actual pontífice lleva
zapatos rojos, pero fabricados a mano por su propio
zapatero, nunca Prada.
Que Benedicto XVI, tímido académico bávaro, sea conocido
por haber sido el guardián de la moral y la doctrina
vaticanas -palabras no muy sugerentes- ha hecho que el
público sintiera cierto rechazo hacia su persona, sobre
todo cuando se le compara con su antecesor, Juan Pablo
II. Pero como dice Greg Erlandson, editor del semanario
católico de más tirada de Estados Unidos, Our Sunday
Visitor, "si las cámaras recogen la intensa mirada que
desprenden sus ojos marrones y la gente escucha de
verdad sus palabras, Benedicto XVI se convertirá en su
papa-estrella favorito".
Mensaje del Papa Benedicto XCI a la Iglesia Ortodoxa
Rusa «Los mártires nos urgen a recomponer la unidad de
los cristianos»
ACI
En
un video-mensaje recientemente transmitido por el canal
estatal de televisión de Rusia "Vesti", el Papa
Benedicto XVI afirmó que el amor a Cristo hasta el
martirio "nos recuerda la urgencia de recomponer la
unidad de los cristianos, un deber con el cual la
Iglesia Católica se siente irrevocablemente
comprometida". Hablando en ruso, el Papa aseguró que le
llenaría "de alegría poder dirigirme en ruso al pueblo y
al Gobierno de esta gran tierra, que me es tan querida"
En
un video-mensaje recientemente transmitido por el canal
estatal de televisión de Rusia "Vesti", el Papa
Benedicto XVI afirmó que el amor a Cristo hasta el
martirio "nos recuerda la urgencia de recomponer la
unidad de los cristianos, un deber con el cual la
Iglesia Católica se siente irrevocablemente
comprometida".
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