RESUMEN DE PRENSA

 

 

 

Viernes, 18 de enero de 2008

 

 

INTERNACIONAL

 

Benedicto XVI bautiza a trece recién nacidos para abrirles el cielo. En la Capilla Sextina

ZENIT

 

Benedicto XVI presidió este domingo una misa en la que bautizó a trece recién nacidos para abrirles el cielo, como él mismo explicó. Entre el llanto de las ocho niñas y de los cinco niños que resonaba en la Capilla Sixtina, el Papa confesó su «alegría» al impartir el primer sacramento de la vida cristiana a los pequeños, «uno de los momentos más expresivos de nuestra fe». 

 

En la homilía de la misa en la solemnidad del Bautismo del Señor, el Santo Padre reflexionó sobre el «misterio de la vida»: de la «vida humana» representa por los recién nacidos, y el de la «vida divina» que Dios ofrece a los bautizados. Le escuchaban los padres de los niños, trabajadores en la Ciudad del Vaticano, acompañados por los padrinos y madrinas, así como por los familiares. Inspirándose en los mismos frescos de Miguel Ángel de esa Capilla contrapuso «la experiencia de la vida con la opuesta, es decir, la realidad de la muerte».

 

«En le Bautismo, el pequeño ser humano recibe una vida nueva, la vida de la gracia, que le hace capaz de entrar en relación personal con el Creador, y esto para siempre, para toda la eternidad», indicó.  «Por desgracia, el hombre es capaz de apagar esta nueva vida con su pecado, cayendo en una situación que la Sagrada Escritura llama "muerte segunda"», lamentó.  «Mientras en el caso de las demás criaturas, que no están llamadas a la eternidad, la muerte sólo significa el final de la existencia sobre la tierra, en nosotros el pecado crea un torbellino que corre el riesgo de engullirnos   para siempre, si el Padre que está en los cielos no nos da la mano».

 

En esto consiste el misterio del Bautismo, explicó: «Dios ha querido salvarnos bajando él mismo hasta el abismo de la muerte para que todo hombre, incluso quien ha caído tan bajo que ya no puede ver el cielo, pueda agarrar la mano de Dios y salir de las tinieblas, volviendo a ver la luz para la que ha sido creado».

«Todos experimentamos, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida, que invoca una plenitud, una salvación. Esta plenitud de vida se nos da en el Bautismo», dijo.   

Dirigiéndose a los padres de los recién nacidos, Benedicto XVI reconoció que «para crecer santos y fuertes estos niños necesitarán cuidados materiales y muchas atenciones; pero lo que más necesitarán, es más, lo que les será indispensable, es conocer, amar y servir fielmente a Dios para tener la vida eterna».  El Papa celebró la misa con dos obispos que le han ayudado en el rito bautismal: el vicecamarlengo, monseñor Paolo Sardi y el limosnero pontificio, monseñor Félix del Blando Prieto.   

Este año no ha sido instalada en la Capilla Sixtina la peana de madera sobre la se apoyaba un altar provisional para celebrar esta Eucaristía. El Papa ha preferido que se utilizara el antiguo altar de la para no alterar la belleza y la armonía de esta joya arquitectónica y pictórica, según ha aclarado una nota vaticana.  Por este motivo, en algunos momentos de la Eucaristía, el Papa dio las espaldas a los fieles. La Santa Sede ha querido aclarar, sin embargo, que siguió el Misal ordinario, y no el anterior al Concilio Vaticano II.   

A mediodía, antes de rezar el Ángelus, Benedicto XVI volvió a meditar sobre el sentido del bautismo explicando que «toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo para liberarnos de la esclavitud de la muerte y "abrirnos el cielo", es decir, el acceso a la vida auténtica y plena». Ésta, aclaró, consistirá en «sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría».  Concluyó pidiendo oraciones para que los cristianos «puedan comprender cada vez más el don del Bautismo y se comprometan a vivir con coherencia, testimoniando el amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».  

 

Italia discute si debe incluir el aborto en la moratoria sobre la pena de muerte. La Iglesia católica y políticos de centro derecha coinciden en apoyar la iniciativa.

ABC 

El director del diario «Il Foglio» ha hecho un llamamiento contra el aborto y pide que se deje de aplicar en Italia. Cuando a principios del otoño el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Massimo D'Alema, aunaba apoyos para su propuesta de que Naciones Unidas solicitara una moratoria en la aplicación de la pena de muerte, no se imaginaba que esta iniciativa podría desencadenar una crisis política en su país. Aunque la Asamblea General de la ONU aprobó la iniciativa y buena parte de la opinión pública internacional aplaudió la decisión, en Italia la medida sirvió para abrir otro debate que va más allá de las fronteras de la pena máxima.   

Pocos días después de que Naciones Unidas hiciera pública su decisión, el director del diario conservador «Il Foglio», Giuliano Ferrara, escribió un editorial en el que equiparaba la pena de muerte con el aborto y hacía un llamamiento a la sociedad italiana para acabar con esta práctica e imponer una moratoria en su aplicación. El guante lanzado por Ferrara fue rápidamente recogido por el cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa para la diócesis de Roma. Ruini advirtió de la necesidad de «darse cuenta de que el niño en el seno de la madre es verdaderamente un ser humano y que su supresión es inevitablemente la supresión de un ser humano». Por ello, una moratoria serviría para «despertar las conciencias» de los ciudadanos y darse cuenta de que existen alternativas al aborto, afirmó Ruini.   

También el Papa, en su audiencia del lunes a los embajadores acreditados ante la Santa Sede, hizo una declaración que ha sido interpretada por algunos como un respaldo a la iniciativa. Después de celebrar la moratoria sobre la pena de muerte aprobada por la ONU, Benedicto XVI declaró que debía abrirse «un debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana».   

Los partidos de centro derecha también se han sumado a la propuesta de «Il Foglio». Forza Italia, la formación liderada por Silvio Berlusconi, propuso una moción en el Parlamento para revisar la ley 194, dedicada al aborto. El Gobierno de centro izquierda ha respondido por boca de la ministra de Sanidad, Livia Turco, quien defendió la 194 aduciendo que «ha reducido el número de abortos en un 45%», contribuyendo además a acabar con los abortos clandestinos y con la mortalidad materna.   

Walter Veltroni, alcalde de Roma y líder del Partido Democrático (PD), también ha entrado en el debate escribiendo una carta al director de «Il Foglio». «La ley 194 es una conquista que debe ser defendida», aseguró Veltroni, quien no obstante reconocía que «el aborto no es un derecho absoluto, sino un drama que hay que prevenir». Según el futuro candidato del centro izquierda a las elecciones, es lícito abrir un debate sobre esta cuestión, aunque siempre respetando la actual legislación, que, según él, ha servido para acabar con los abortos clandestinos y asegura la salud de las mujeres. La opinión de Veltroni no es compartida con los sectores católicos del PD que, como la senadora Paola Binetti apoyan la idea de establecer la moratoria.  

 

Cardenal Lozano, contra el SIDA: "Perdí dos años con el Fondo Global". Para no ser manipulado por el Fondo Global o el 'Leadership Fund', la Iglesia creó 'El Buen Samaritano'

ForumLibertas - Zenit 

Dos millones y medio de niños afectados de Sida en todo el mundo (el 90% se concentran en África subsahariana) esperan una respuesta que les permita vivir. La Fundación «El Buen Samaritano», con sede en el Vaticano, trabaja como promotor y puente de ayudas que necesitan con carácter permanente y urgente. Los fármacos que les dan esperanza de vida cuestan 12,5 euros al mes. Así lo confirma su presidente, el cardenal Javier Lozano Barragán, en esta entrevista concedida a Zenit, en la que recuerda el origen de la fundación, constituida por el Papa Karol Wojtyla en 2004 -y confirmada por Benedicto XVI- con personalidad jurídica pública, canónica y civil.   

La finalidad de «El Buen Samaritano» es el sostenimiento económico de los enfermos más necesitados, con particular atención a los de Sida [en todo el mundo la cifra estimada se aproxima a los 36 millones de casos].  La fundación está confiada al Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud -la gobierna un Consejo de Administración según sus respectivos estatutos- y ambas realidades están presididas por el cardenal Lozano Barragán.   

Alienta la labor de la Fundación el llamamiento que lanzó Benedicto XVI en vísperas de la Jornada Mundial -del pasado 1 de diciembre- contra el Sida, en el que exhortó «a todas las personas de buena voluntad a multiplicar los esfuerzos para detener la difusión del virus HIV, para contrarrestar el desprecio que frecuentemente golpea a los afectados y para atender a los enfermos, especialmente cuando aún son niños».   

--¿Cómo se gestó «El Buen Samaritano»?

--Javier Lozano Barragán (JLB): Preguntaron hace bastante tiempo a Juan Pablo II: «¿Qué está haciendo la Iglesia por los enfermos de Sida?». Entonces Juan Pablo II me dijo: «Encárguese usted de responder a ese interrogante». Existe un fondo mundial, el Fondo Global para combatir las enfermedades del Sida, la tuberculosis, la malaria; en aquella época su presidente era un católico, Thomas Thompson. Me dijo que promovían una campaña en todo el mundo, que contaban con unos 15 mil millones de dólares para resolver estos problemas, y propuso que nos ayudáramos recíprocamente. Me pareció adecuado. Dos años después -incluso se había cambiado ya de presidente- me di cuenta de que el Fondo Global quería todo menos ayudar a la Iglesia católica.   

Comprobé que el 27% de las instituciones que se dedican en todo el mundo a atender a los enfermos de Sida son católicas -con el dinero de la caridad-; el 44% pertenece a los gobiernos -instituciones financiadas con los impuestos-, el 11% a Organizaciones No Gubernamentales y un 8% a otras confesiones religiosas.  Las instituciones católicas forman, digamos, el principal «socio», pero no se quiere reconocer, entre otras cosas porque se dice que la Iglesia católica es «promotora» del Sida -una acusación banal- porque no permite el preservativo. Perdí el tiempo dos años detrás del Fondo Global. No conseguía absolutamente nada, a pesar de la buena voluntad de Thomson.   

Después recibí otra propuesta: del «Leadership Fund», de parte de los EE. UU., que también se presentaba con unos 15 mil millones de dólares para ayudar a los enfermos de Sida en el mundo. Cuando acudí a Nueva York a ultimar las cosas constaté que se pretendía subordinar en cierta forma la Santa Sede a tal Fondo, no tanto para ayudar a los enfermos como para tener cierto control sobre ese 27% integrado por instituciones católicas. Fue una tergiversación de lo que se me había propuesto anteriormente. Ahí terminó todo.   

--¿La Fundación «El Buen Samaritano» canaliza toda la ayuda de la Iglesia por los enfermos del Sida?

--JLB: En absoluto. La Fundación «El Buen Samaritano» promueve, orienta y coordina -hasta cierto punto-- las ayudas que se dan en toda la Iglesia y que brindan diversas organizaciones. Pensemos en el caso de Mozambique, donde está trabajando la Comunidad de San Egidio; allí no entramos.  Actuamos donde nadie lo hace. Por eso animamos a las organizaciones de ayuda a los enfermos de Sida; les pedimos que se activen, incluso hasta hacer inoperante «El Buen Samaritano». Y si las organizaciones cubrieran todo, sería magnífico. Nuestra función es subsidiaria. Donde las instituciones no llegan, entonces sí entra la Santa Sede con la Fundación «El Buen Samaritano».  

--¿Cómo concreta la Fundación sus objetivos? ¿Cómo detecta las necesidades más apremiantes?

--JLB: Tenemos una forma peculiar para detectar las necesidades que existen en el mundo. Por un lado contamos con las estadísticas y conocemos los países que registran más enfermos de Sida y sus recursos, también de tipo gubernamental. Y así podemos dirigirnos a los países más pobres. En estos, nuestros interlocutores son los obispos, la Conferencia Episcopal. Les ofrecemos nuestra ayuda y nos confirman cuáles son las necesidades más apremiantes.

 Puesto que tenemos pocos fondos, se deben administrar con mucha cautela. Cuando un obispo, por ejemplo, nos propone un caso concreto, le pedimos que se dirija al nuncio: éste debe aprobar la petición y ponerse en contacto con nosotros. Ello facilita mucho el proceso de ayuda; carecemos de burocracia. Los fondos los ingresamos en el «Instituto para las Obras de Religión», el I.O.R. [de la Santa Sede. NdR]. Los nuncios a su vez tienen sus fondos en el I.O.R. Si llega de Ghana la petición de una suma determinada, simplemente hacemos la transferencia de la cuenta de «El Buen Samaritano» a la del nuncio de Ghana. Basta con avisarle por teléfono de que se le ha enviado la suma para utilizarla en la necesidad que indicamos.

 De igual forma, al carecer de una cantidad sustancial de fondos, nos dedicamos a suministrar antirretrovirales, o sea, medicinas. En alguna ocasión me han criticado diciendo que lo más importante es la prevención. Y estoy de acuerdo. Pero si, por ejemplo, encuentro a alguien muriéndose en la carretera, no le voy a leer el Código de la Circulación; lo que tengo que hacer es llevarle al hospital inmediatamente. Es lo que procuramos: atender al que está muriéndose; es la máxima prioridad. En el orden lógico, es prioritaria la prevención. En el orden real, es ayudar al que está en situación urgente. Y por eso nos centramos en los antirretrovirales. Si llegado un punto tenemos tales fondos que podemos hasta construir centros para enfermos de Sida, para los huérfanos, será estupendo; pero en este momento nuestros fondos no nos permiten llegar a esas necesidades.

 --¿Qué aportaciones integran los fondos de «El Buen Samaritano»?

--JLB: La fuente es toda la Iglesia católica; solicitamos a todos los países, a todos los episcopados, a todos los fieles, que nos ayuden. Y damos los datos necesarios para hacer llegar sus donativos.  Nosotros somos un puente. De acuerdo con el precio inferior que hemos podido conseguir de un laboratorio -cuyo nombre evito, por razones comerciales-, 217 dólares estadounidenses [unos 150 euros. NdR] por paciente al año, una persona nos hace llegar determinada suma a nuestra cuenta del I.O.R. o la transferimos ahí.  

Cuando recibimos una petición de determinado lugar --especialmente de África-, esa cantidad la enviamos para cubrir la necesidad específica a través del nuncio; la ayuda se convierte inmediatamente en medicina. El laboratorio del que hablé tienen filiales en muchísimas partes del mundo y el compromiso de darnos el tratamiento por paciente y año. En el lugar de que se trate enviamos a la persona que lo requiere al laboratorio designado o al punto farmacéutico correspondiente. Pedimos a los beneficiados el recibo y comprobamos el uso adecuado de los fondos.  

--En líneas generales, ¿en qué se traducen los antirretrovirales para el enfermo?

--JLB: En la prolongación de la vida. El nuncio en Ghana nos hablaba hace unos meses de un pequeño hospital donde había cincuenta muertos al mes; después de la ayuda de «El Buen Samaritano» con los antirretrovirales se registran solamente dos decesos al mes. Se potencian las defensas del organismo y se gana vida hasta donde el avance de la medicina lo permite.

 --En lugar de una Jornada o de una Campaña especial de recogida de donativos, «El Buen Samaritano» sencillamente aprovecha el tiempo de Adviento y de Navidad para una sensibilización. Este año ha alertado especialmente del caso de los niños: ¿son los grandes olvidados del drama del Sida?

--JLB: Nos estamos fijando en los enfermos de Sida más necesitados, y los más necesitados son los niños. Es tremenda la tragedia de los pequeños huérfanos o ya afectados por el Sida. Recientemente en Uganda, en Kilongo, en la frontera con Sudán, me reuní con una cantidad enorme de personas enfermas de Sida. El superior de la misión del hospital de Kilongo me presentó a cincuenta niños -todos de menos de diez años de edad, todos huérfanos del Sida- para que les hablara, para infundirles confianza, para enviarles nosotros los medicamentos y que así puedan ir a la escuela y llevar una vida más o menos normal.

 El problema de los huérfanos es horrible: los jóvenes padres de estas nuevas generaciones han muerto; ahora los niños pasan a la casa de los abuelos, y estos no tienen capacidad física ni emocional para mantenerlos en todas sus necesidades. No es raro encontrar en una familia diez o quince niños por lo menos. Y los abuelos renuncian a ocuparse más que de dos o tres. «¿Y los demás qué hacen?», pregunté; «¿a la selva?». Pues sí: como los animalitos, y ya se verá qué les sucede.  Estamos ante una tragedia inminente: hay cerca de dos millones y medio de niños huérfanos y afectados de Sida en África en este momento.

 Los donativos que recibimos proceden de católicos; también se suman personas de buena voluntad. Tampoco nosotros preguntamos a un enfermo cuál es su credo para ayudarle. No se trata de campañas con un plazo determinado. Igual que, desgraciadamente, no hay una fecha para contagiarse de Sida, tampoco hay una fecha para recibir ayudas. El contagio es crónico, permanente. Así que la ayuda también debería ser crónica, permanente.

  

El Papa celebra misa de espaldas por primera vez desde el Vaticano II

ABC 

En un nuevo paso de «rehabilitación» de la antigua liturgia, el Papa celebró ayer misa de espaldas al pueblo por primera vez desde el Concilio Vaticano II, siguiendo un ritual plenamente reconocido pero que se practica sólo en capillas pequeñas. Benedicto XVI escogió para el «estreno» precisamente la Capilla Sixtina, y ofició la Eucaristía del bautismo de 13 niños mirando a los frescos del «Juicio Final», la obra maestra de Miguel Ángel.

 Las «novedades» litúrgicas o, mejor dicho, las reapariciones de modalidades litúrgicas antiguas, fueron varias. Además de la clásica pregunta «¿Qué queréis?» a la que los padres responden «El bautismo», Benedicto XVI añadió una segunda caída en desuso. «¿Y qué os da el bautismo?», a la que respondieron: «La vida eterna».  Por otra parte, el Santo Padre pronunció la homilía desde un antiguo trono instalado en el lugar tradicional, la pared izquierda de la Capilla Sixtina.  

Altar antiguo. El gesto del Papa va en la misma línea que la liberalización de la misa en latín, aprobada el pasado año, para los sacerdotes que celebren en privado o ante comunidades pequeñas, o para grupos de fieles que lo pidan en las parroquias. Como el número de solicitantes no quedó en esa ocasión definido, el Vaticano tiene previsto publicar varias normas complementarias dentro de algunos meses, incorporando las sugerencias y comentarios recibidos hasta el momento.  

La primera impresión al ver al Papa leyendo el canon de espaldas al pueblo era la de un salto en el tiempo a la época de Pablo VI, pues Juan Pablo II siempre celebró de cara al pueblo en ese lugar utilizando un altar portátil de madera que se instalaba sólo para la misa. De antemano, la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice explicó en un comunicado que «se ha decidido celebrar en el altar antiguo para no alterar la belleza y la armonía de esta joya arquitectónica». El comunicado anunciaba que, por lo tanto, «en algunos momentos de la ceremonia, el Papa dará la espalda a los fieles mientras mira a la Cruz, orientando de ese modo la actitud y la disposición de toda la asamblea».  

La reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II invitó a celebrar la misa en el idioma local en lugar del latín, y a hacerlo en torno al altar, de modo que el sacerdote y los fieles «rodean» la mesa que recuerda la última cena de Jesús, en la que instituyó la Eucaristía. A diferencia de otras reformas litúrgicas, la posterior al Vaticano II restringió mucho el ritual anterior.  

Más libertad para elegir. En muchas ocasiones y en dos de sus grandes libros, el cardenal Ratzinger comentó que una reforma no debería prohibir en la práctica el rito anterior, y abogaba por permitir a los sacerdotes que lo deseasen, especialmente los mayores, continuar con el rito antiguo, utilizado durante toda su vida.  

El cambio litúrgico de ayer no significa que el Papa deje de celebrar las grandes ocasiones de cara a los fieles, pues el altar principal de la basílica de San Pedro, situado sobre la tumba del Apóstol y bajo el baldaquino de Bernini, es un altar cara al pueblo, rodeado de fieles por todas partes. Benedicto XVI celebró ayer la misa en italiano, como hace en la mayor parte de las ocasiones, excepto en las grandes festividades.  

Su gesto dará mas libertad a los sacerdotes que celebran en capillas pequeñas o que prefieran celebrar en el altar antiguo de las iglesias, pues casi todas han mantenido el ara tradicional, donde suele estar el sagrario, cuando instalaron el nuevo altar cara al pueblo en los años setenta y ochenta.  

 

El Papa recupera el antiguo altar de la Capilla Sextina

La Razón  

Benedicto XVI celebra algunas partes de la misa «de espaldas a los fieles» para no alterar «la belleza y la armonía» de este lugar. El gesto no supuso retornar al rito tridentino. El Papa utilizó el misal ordinario y celebró la Eucaristía en italiano.  

Lo que no pasa de ser una mera anécdota litúrgica se convirtió ayer en un acontecimiento que algunos quisieron juzgar histórico. Por primera vez desde la reforma litúrgica emprendida por Pablo VI tras el Concilio Vaticano II, un Papa celebraba algunas partes de la misa «de espaldas a los fieles y con la mirada puesta en la Cruz». En realidad, lo ocurrido es que Benedicto XVI había decidido celebrar la eucaristía en el antiguo altar de la Capilla Sixtina -adosado a la pared que acoge los frescos del Juicio Final de Miguel Ángel- para «no alterar la belleza y la armonía de esta joya arquitectónica». La misa fue en italiano y de acuerdo al misal ordinario.  

Desde la reforma postconciliar, para celebrar la misa en la Capilla Sixtina se utilizaba un altar portátil de madera, que se colocaba unos metros por delante del Juicio Final. Así ocurrió con Juan Pablo II, y en los dos últimos años con Benedicto XVI, que continuó con la tradición de celebrar en ese lugar el bautismo de los hijos de los trabajadores del Vaticano, en el día en que la Iglesia conmemora el bautismo de Cristo.  

Sin embargo, este año, y según explicaba en una nota la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas, se «ha decidido celebrar en el altar antiguo para no alterar la belleza y la armonía de esta joya arquitectónica, preservando su estructura desde el punto de vista celebrativo y usando una posibilidad contemplada por la normativa litúrgica». Y añadía que esto suponía que «en algunos momentos el Papa se encontrará de espaldas a los fieles y con la mirada en la Cruz, orientando de esta forma la atención y la disposición de toda la asamblea». Y es que la ubicación de este altar, totalmente pegado a la pared, hace imposible otra posición del celebrante en aquellos momentos en que el misal prescribe su uso, como es a lo largo de toda la plegaria eucarística.  

En la misma nota, la Oficina -que habitualmente informa de los detalles de los actos litúrgicos en que preside el Santo Padre- dejaba claro que se utilizaría «el Misal ordinario», que la celebración sería en italiano, y que los padres y padrinos de los niños que iban a ser bautizados tendrían una participación activa en la ceremonia.  Dadas las circunstancias, extraer de este gesto de Benedicto XVI su intención de retornar a las antiguos usos litúrgicos supone una afirmación sin fundamento. Paradójicamente, mientras que desde algunos sectores se afirma que el Papa pretende que la Iglesia católica vuelva a la «misa en latín y de espaldas al pueblo», él mismo -que desde el pasado 14 de septiembre ha liberalizado la celebración de la Eucaristía de acuerdo al misal de San Pío V - no ha utilizado en ninguna ocasión este canon litúrgico.  

De hecho, la posición ante la reforma litúrgica de Benedicto XVI era conocida incluso antes de ser elegido Papa. En varios de sus escritos como cardenal dejaba clara su positiva valoración del misal aprobado por Pablo VI en 1970, aunque mostraba su sorpresa de que el uso del anterior, aprobado por Juan XXIII siguiendo las disposiciones emanadas del Concilio de Trento, se hubiera casi proscrito. De igual forma se era favorable a la introducción de las lenguas vernáculas en la liturgia, aunque pensaba que era recomendable el uso del latín en las celebraciones internacionales, por ser esta la lengua común de toda la Iglesia católica.  

«Versus populum» En el libro «El espíritu de la liturgia. Una introducción» publicado en 2000, el entonces cardenal Ratzinger manifestaba sus dudas con respecto a la posición del sacerdote «versus populum» -hacia el pueblo- . De acuerdo a su criterio, con esta ubicación, el celebrante «se convierte en el verdadero punto de referencia», de manera que todo parece terminar «en él» y, de esta forma, «la atención se dirige menos a Dios».  

La reforma litúrgica realizada durante el pontificado de Pablo VI no establece en ningún momento cual debe ser la posición del sacerdote en el altar. Fue el propio Pontífice quien, entonces, al celebrar por primera vez dirigido hacia la asamblea, se convirtió en modelo para toda la Iglesia. Sin embargo, esta reforma en lo litúrgico necesitaba otra en lo arquitectónico. Así, la mayoría de los altares, que habitualmente se encontraban pegados a la pared del presbiterio, se avanzaron unos metros para permitir la ubicación del sacerdote de cara a la asamblea. En algunos casos, como en la Sixtina, esto no fue posible para no alterar la composición arquitectónica.  

«Los padres son los primeros modelos de Fe para sus hijos»  En su homilía, Benedicto XVI defendió que los padres deben ser los primeros modelos de fe para sus hijos. Al bautizar a trece hijos de trabajadores del Vaticano explicó que en este sacramento «podemos casi ver, a través de los signos de la liturgia, el misterio de la vida». Una vida más allá de la terrena, pues «en el Bautismo el pequeño ser humano recibe una vida nueva, la vida de la gracia, que lo hace capaz de entrar en relación personal con el Creador, y esto para siempre, para toda la eternidad». «Todos sentimos -agregó el Pontífice-, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida que invoca una plenitud, una salvación. Esta plenitud de vida nos es dada por el Bautismo». Dirigiéndose a los padres, Benedicto XVI destacó que «mientras les ofrecéis aquello que es necesario para su crecimiento y su salud, vosotros, ayudados por los padrinos, estáis comprometidos a desarrollar en ellos la fe, la esperanza y la caridad, las virtudes teologales que son propios de la vida nueva a ellos dada en el sacramento del Bautismo». Al finalizar la homilía de la misa de ayer, el Papa, con energía, les pidió a los padres que sean para sus hijos «los primeros testigos de una fe auténtica en Dios».

 

El Papa analiza la situación de Benin

La Razón  

El Papa Benedicto XVI recibió ayer en el Palacio Apostólico Vaticano al presidente de la República de Benin, Thomas Yayi Boni, con quien analizó la difícil situación económica que atraviesa este país africano tras las inundaciones del pasado octubre. Benedicto XVI y el mandatario africano hablaron a solas durante quince minutos, en un ambiente de «cordialidad», precisó la Santa Sede, que informó de que Thomas Yayi Boni se reunió después con el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, y el secretario para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti. «En el curso de estos cordiales coloquios se ha analizado la difícil situación socio-económica que el país está viviendo, agravada por las inundaciones del pasado mes de octubre», señaló el Vaticano en un comunicado. La nota subraya que en las reuniones también se destacaron las buenas relaciones entre la Santa Sede y Benin.  

El presidente beninés agradeció al Papa -como con anterioridad ya había hecho al presidente del Pontificio Consejo «Cor Unum»-por la «significativa contribución» que los católicos ofrecen para el desarrollo del país en los campos de la educación, la salud y la promoción humana, precisó el Vaticano. Thomas Yayi Boni acudió al Vaticano junto a su esposa y un séquito de diez personas.

 Como recuerdo de su visita al Vaticano, el mandatario africano regaló al Santo Padre dos esculturas en ébano, una de una mujer y la otra de un hombre, y Benedicto XVI le correspondió con la medalla en oro de su pontificado.  

 

Científicos estadounidenses crean el primer corazón 'bioartificial' con células madre adultas

 Forumlibertas-Josu de la Varga  

Investigadores belgas y españoles muestran también que es viable tratar la enfermedad isquémica periférica con células del propio paciente. Un equipo de investigadores estadounidenses suman un hallazgo más a la lista de éxitos obtenidos con la utilización de células madre adultas y consiguen hacer latir el primer corazón 'bioartificial' creado en un laboratorio a partir de este tipo de células.

 Han demostrado la eficacia de sus investigaciones partiendo del tejido cardiaco y las células de ratas, pero "el objetivo sería desarrollar vasos sanguíneos u órganos completos que se generarían con las células del propio paciente", asegura Doris Taylor, investigadora principal del grupo de científicos de la Universidad de Minesota que han realizado el trabajo.

 A esta investigación se suma otra llevada a cabo en la Clínica Universitaria de Navarra, pionera en este tipo de estudios, en colaboración con la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. Dos grupos de investigadores de estas universidades han demostrado que la aplicación de células madre adultas es eficaz en el tratamiento de la enfermedad isquémica periférica.

 Las embrionarias, contracorriente. Mientras tanto, a pesar de éstos y otros hallazgos obtenidos y de la eficacia demostrada con el uso de células madre adultas, de las que ya se pueden obtener células pluripotenciales, no parece que los defensores de manipular y destruir embriones para obtener células madre estén dispuestos a admitir que 'nadan contracorriente'.  Un buen número de investigadores y responsables políticos, con el ministro Bernat Soria a la cabeza, siguen defendiendo los estudios con células madre embrionarias, pese a que nunca han demostrado ser viables terapéuticamente.  Se quedan sin argumentos, pero en lugar de aplaudir los avances de la ciencia en este campo parecen más preocupados por defender su estatus profesional que por potenciar la investigación con células madre adultas. 

 En laboratorio... y late. El método de trabajo empleado por los científicos de la Universidad de Minesota, bautizado como 'descelularización' y publicado en la revista Nature Medicine, consistió en extraer todas las células del corazón de una rata muerta y obtener un 'andamio' cardiaco al que preservaron usando agentes limpiadores. Posteriormente, el equipo investigador inyectó células cardiacas de roedores recién nacidos en esa estructura cardiaca y las cultivó en el laboratorio en condiciones que simulaban la fisiología de un corazón con normal funcionamiento. 

 Cuatro días después de sembrar el tejido del corazón muerto con las células neonatales, éstas se habían multiplicado y diseminado por el órgano bioartificial, que empezó a contraerse, y ocho días más tarde latía con normalidad, para sorpresa de los investigadores. "Lo que hemos logrado es utilizar los ladrillos biológicos de la naturaleza para construir un nuevo órgano [...] Cuando vimos los primeros latidos nos quedamos estupefactos", afirmó por su parte el doctor Harald C. Ott, coautor del descubrimiento. 

 Los investigadores estadounidenses reconocen que su hallazgo es tan sólo un primer avance experimental y que se necesitarán muchos años para aplicar esta técnica en pacientes humanos, pero lo cierto es que su trabajo es la antesala a la fabricación de todo tipo de órganos bioartificiales para trasplantes. "De momento, lo hemos logrado con corazones, pero pensamos que en el futuro podremos obtener cualquier órgano que necesite un enfermo [...] Abre la puerta a una noción de que se puede fabricar cualquier órgano: riñones, hígado, pulmones, páncreas, cualquiera... y esperamos poder hacerlo", asegura la doctora Taylor. 

 La médula ósea, fuente regenerativa. Al mismo tiempo, las células madre adultas multipotentes derivadas de la médula ósea, denominadas MAPC, han demostrado su eficacia en la regeneración del tejido vascular y también del muscular en el tratamiento de la enfermedad isquémica periférica, según una investigación en la que participa la Clínica Universitaria de Navarra. La enfermedad vascular periférica aguda consiste en la obstrucción de la circulación sanguínea en una determinada zona del organismo, como consecuencia de la oclusión de la arteria que lo irriga, con la consiguiente disminución del flujo de sangre. 

 Si no se trata a tiempo, la isquemia puede traer consigo complicaciones de diversa índole que, en el peor de los casos, pueden dar lugar a necrosis de tejidos, gangrena, incluso pérdida de la extremidad afectada. Dos grupos de investigadores han desarrollado un trabajo en esta materia con modelos de ratón. Uno de los equipos de investigación procede de la Clínica Universitaria de Navarra y del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA), y otro del Centro de Biología Molecular y Vascular de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).  Los resultados del estudio se han recogido en un artículo publicado recientemente en la revista The Journal of Clinical Investigation, del que es autor el doctor en Biología de la Clínica Universitaria de Navarra y del CIMA Xabier López Aranguren.

 Los directores de la investigación han sido los doctores Felipe Prósper, por la Clínica Universitaria y el CIMA, y Aernout Luttun y Catherine M. Verfaille, por la Universidad Católica de Lovaina. El trabajo de investigación analiza el papel y potencial de dos tipos celulares diferentes en el tratamiento de la enfermedad isquémica periférica. El estudio se ha basado en la utilización de modelos experimentales de ratón a los que se ha tratado de esta dolencia vascular, mediante el implante de células MAPC o de células mononucleadas de la médula ósea.   

"En definitiva, el estudio ha tratado de comparar la eficacia de ambas poblaciones celulares en el tratamiento de la isquemia periférica ya que en la actualidad se plantea la utilización de células de la médula ósea para el tratamiento de pacientes. En consecuencia, es importante determinar si puede haber diferencias en la eficacia de distintos tipos de células", apunta el doctor Felipe Prósper. 

 Resultados satisfactorios. El hallazgo más importante obtenido de la investigación radica en que las células madre adultas MAPC aportan mayor eficacia cuando se inyectan sin prediferenciar.  "Y son eficaces no sólo porque contribuyen a aumentar la cantidad de arterias y venas que se generan en el nuevo territorio, sino también porque consiguen mejorar la regeneración del músculo, tanto directa, como indirectamente", asegura el doctor Prósper.  No obstante, "el músculo se regenera principalmente gracias a un fenómeno indirecto, no porque las células madre se diferencien en células musculares, sino porque contribuyen a que el músculo crezca más y mejor como consecuencia de la liberación de una serie de sustancias", añade.

 El estudio se ha efectuado, además de con poblaciones celulares procedentes de ratón, con células humanas. Del análisis de los dos modelos ha resultado que ambos tipos celulares tienen el mismo grado de eficacia, "de forma que los experimentos practicados con células MAPC de ratón y con el mismo tipo de procedencia humana son solapables, es decir, consiguen idénticos beneficios unas que otras", concluye.

  

Kolvenbach se despide como Prepósito General de los Jesuitas. La Congregación reunida en Roma elige el sábado a su sustituto

La Razón 

  Después de 24 años y cuatro meses al frente de una de las congregaciones más influyentes y poderosas de la Iglesia católica, Peter-Hans Kolvenbach ha dejado su cargo de Prepósito General de la Compañía de Jesús. El holandés presentó la pasada semana su renuncia, que fue aceptada ayer por los 225 participantes en la 35 Congregación General que se celebra estos días en Roma. En su despedida como máxima autoridad de los jesuitas, Kolvenbach afirmó que pese a la «fragilidad creciente» de la Compañía, ésta «tiene la capacidad de dialogar apostólicamente con los desafíos del mundo moderno para anunciarle la única Buena Noticia».  

En su discurso de despedida, el ya ex Superior de los jesuitas volvió a hacer gala de su humor y dio gracias a los delegados por «el modo tan elegante» que habían escogido «para destituirme». Recuperando la seriedad, agradeció luego «al Señor» porque pese a la «desconcertante diversidad de personas y de culturas, de aspiraciones y de obras, la unión de los espíritus y de los corazones no nos ha faltado nunca». Finalmente, Kolvenbach quiso unirse a la oración con la que el fundador de la Compañía de Jesús, san Ignacio de Loyola, terminaba sus cartas: «Quiera el Señor, por su infinita y soberana bondad, dignarse concedernos su gracia perfecta, para que sintamos siempre su santísima voluntad y enteramente la cumplamos».  

Los 225 participantes en la Congregación dedicaron una cálida despedida al Prepósito saliente y en nombre de todos, el moderador, el asturiano Valentín Menéndez, dio las gracias a Kolvenbach por su trabajo en este último cuarto de siglo. Menéndez destacó la labor del holandés durante el «difícil momento» por el que pasó la Compañía después de «la intervención Pontificia de 1981», refiriéndose a la decisión tomada por Juan Pablo II al nombrar, sin consultar a los jesuitas, a dos delegados que se hicieron cargo de la orden, debido a los problemas de salud del entonces Prepósito, Pedro Arrupe. Dos años después se celebró la 33 Congregación General, en la que Kolvenbach fue elegido nuevo Superior de la orden.  

Menéndez también reconoció el «carisma de unidad que ha representado» el holandés y su forma de gobierno en una Compañía «cada vez más plural y multicultural». En este contexto de «diversidad de culturas, maneras de sentir y de pensar», Kolvenbah «ha sabido mantener la unión del cuerpo» de la congregación «con la atención respetuosa a todos». Tras la dimisión del Prepósito General, los 217 jesuitas que tienen derecho a voto (de los 225 que junto a Kolvenbach participan en esta Congregación), elegirán el próximo sábado a su nuevo Superior, que será el encargado de guiar a los 19.216 miembros que en la actualidad tiene la Compañía de Jesús.

  

Web oficial para los cien años de oración por la unidad de los cristianos

ZENIT 

Para festejar el primer centenario de la semana de oración para la promoción de la unidad entre los cristianos, los Frailes Franciscanos del Atonement (Expiación) con recursos para celebrar esta semana dedicada a impulsar el ecumenismo. Hace 100 años, en 1908, estos mismos religiosos y religiosas empezaron a rezar durante una semana para alentar la unión entre los cristianos y superar sus divisiones.   

En la web --sólo en inglés-- ofrecen 10 proyectos, 10 ocasiones, 10 libros, 10 webs y otros materiales para poder festejar este acontecimiento. La página está ideada para compartir experiencias. Un forum recoge las llamadas «mejores prácticas», es decir, experiencias que hayan tenido éxito a nivel parroquial, familiar, diocesano... como concursos, cenas o algún tipo concreto de oración.  

La página también ofrece ocasiones durante el año para reforzar la oración ecuménica como Pascua, Pentecostés, el Día de los Difuntos o el Día Mundial contra el Sida. Este año, el lema es «No ceséis de orar», y en la página web se proponen varios libros y artículos sobre esta temática. También hay una cronología en la que se constata cómo el Papa León XIII en 1894 ya exhortó a la celebración de una semana de unidad entre los cristianos, que se realizaba entorno a Pentecostés.   

La semana, que inició por voluntad del padre Paul Wattson, cofundador de la Sociedad del Atonement (que pasó a ser católica en 1909 y hoy tiene el nombre de Frailes Franciscanos del Atonement ( http://www.atonementfriars.org), se trasladó a las fechas actuales, iniciando con el día de la cátedra de Pedro y terminando en el día de la conversión de san Pablo, es decir, del 18 al 25 de enero.  Fue el Papa Benedicto XV el que extendió la práctica de esta semana a la Iglesia universal  

 

"Limpieza religiosa en Irak": Hasta nueve coches bomba contra iglesias en 4 días

Forumlibertas.com  

Ayuda a la Iglesia Necesitada denuncia una estrategia para "erradicar el cristianismo de las zonas clave iraquíes" . En tan sólo cuatro días, entre el 6 y el 9 de enero, hasta nueve coches bomba estallaron contra iglesias católicas en Irak. Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) denuncia una estrategia de "limpieza religiosa" puesta en marcha por extremistas musulmanes que busca "erradicar el cristianismo de las zonas clave de Irak", como las ciudades de Bagdad, Mosul y Kirkuk.  

El pasado 9 de enero, tres coches bomba atentaron contra iglesias de la ciudad iraquí de Kirkuk. Los ataques tuvieron lugar tres días después de que otras seis iglesias y conventos católicos fueran objetivo del mismo tipo de atentados con coches bomba, según publicó ZENIT el mismo día de los hechos. El arzobispo de Kirkuk, monseñor Louis Sako, explicó a AIN que estos ataques encierran un claro "mensaje político".  

"Los ataques simultáneos contra iglesias cristianas en Irak constituyen un esfuerzo de fundamentalistas musulmanes para lograr una limpieza religiosa en el país", coincidió John Pontifex, representante de la organización internacional de AIN. La información, facilitada por Aciprensa, se puede consultar también en un vídeo colgado en You Tube por Aci TV.  

Fuentes de la Iglesia en Irak, que permanecen anónimas por razones de seguridad, indicaron a AIN que si bien "los ataques sólo han causado que una persona resulte herida" y que las bombas fueron colocadas "después de que las personas salieran de las iglesias tras el servicio del domingo", el tiempo de los ataques resulta preocupante: "en la noche de Navidad para las comunidades de las iglesias ortodoxas y en la Epifanía para los católicos. Muchos bautizos se realizan ese día".  

"Expulsar a los cristianos" Estas mismas fuentes, señala Pontifex, explicaron que "como parte de la incesante división del país entre los distintos grupos musulmanes, sunitas y chiitas, están buscando expulsar a los cristianos de sus respectivas esferas de control".  Asimismo, un obispo de la Iglesia en Irak no identificado por AIN, indicó que "la gente se había vuelto optimista pero ahora se han dado cuenta que las cosas no están muy claras. Todos estaban en shock, claro está".  

Este prelado comentó también que con estos ataques se busca desalentar a los cristianos que pensaban retornar a Bagdad y Mosul, así como alentar que se sigan yendo, cosa que se sigue dando incluso desde antes de los ataques.  "Lo mejor que podemos hacer es estar con nuestra gente. He estado con muchas familias en los últimos días, tratando de alentarlos. Necesitamos además el consuelo de las oraciones de todos los cristianos. A través de ellas, podemos alentarnos unos a otros", añadió el obispo.  

Silencio informativo. Por su parte, Marie-Ange Siebrecht, Jefa de Proyectos de AIN para Irak, declaró que "en muchas de las noticias sobre Irak no escuchamos nada sobre los cristianos. Los cristianos iraquíes pertenecen a Irak. Son parte de una comunidad, viviendo codo a codo con personas de otra fe. Sería un desastre que los cristianos sean forzados a ser segregados y apartados de aquellos que de la misma manera han vivido allí por tanto tiempo".  

AIN ayuda actualmente a los cristianos iraquíes, especialmente a las decenas de miles que están en Siria, alrededor de la capital, Damasco, Turquía, Jordania y en el norte de Irak. Se calcula que más de la mitad de cristianos iraquíes han dejado el país desde 2003 y que casi todos los que estaban en Bagdad han tenido que escapar de allí.  

 

Kolvenbach se despide como Prepósito General de los Jesuitas

La Razón  

Después de 24 años y cuatro meses al frente de una de las congregaciones más influyentes y poderosas de la Iglesia católica, Peter-Hans Kolvenbach ha dejado su cargo de Prepósito General de la Compañía de Jesús. El holandés presentó la pasada semana su renuncia, que fue aceptada ayer por los 225 participantes en la 35 Congregación General que se celebra estos días en Roma. En su despedida como máxima autoridad de los jesuitas, Kolvenbach afirmó que pese a la «fragilidad creciente» de la Compañía, ésta «tiene la capacidad de dialogar apostólicamente con los desafíos del mundo moderno para anunciarle la única Buena Noticia».  

En su discurso de despedida, el ya ex Superior de los jesuitas volvió a hacer gala de su humor y dio gracias a los delegados por «el modo tan elegante» que habían escogido «para destituirme». Recuperando la seriedad, agradeció luego «al Señor» porque pese a la «desconcertante diversidad de personas y de culturas, de aspiraciones y de obras, la unión de los espíritus y de los corazones no nos ha faltado nunca». Finalmente, Kolvenbach quiso unirse a la oración con la que el fundador de la Compañía de Jesús, san Ignacio de Loyola, terminaba sus cartas: «Quiera el Señor, por su infinita y soberana bondad, dignarse concedernos su gracia perfecta, para que sintamos siempre su santísima voluntad y enteramente la cumplamos».  

Los 225 participantes en la Congregación dedicaron una cálida despedida al Prepósito saliente y en nombre de todos, el moderador, el asturiano Valentín Menéndez, dio las gracias a Kolvenbach por su trabajo en este último cuarto de siglo. Menéndez destacó la labor del holandés durante el «difícil momento» por el que pasó la Compañía después de «la intervención Pontificia de 1981», refiriéndose a la decisión tomada por Juan Pablo II al nombrar, sin consultar a los jesuitas, a dos delegados que se hicieron cargo de la orden, debido a los problemas de salud del entonces Prepósito, Pedro Arrupe. Dos años después se celebró la 33 Congregación General, en la que Kolvenbach fue elegido nuevo Superior de la orden.  

Menéndez también reconoció el «carisma de unidad que ha representado» el holandés y su forma de gobierno en una Compañía «cada vez más plural y multicultural». En este contexto de «diversidad de culturas, maneras de sentir y de pensar», Kolvenbah «ha sabido mantener la unión del cuerpo» de la congregación «con la atención respetuosa a todos».