roncesvallesSanta María de Roncesvalles, antiguo hospital de peregrinos y enclave de profundas resonancias épicas es, con toda seguridad, uno de los lugares más emblemáticos del Occidente europeo, en cuyas dilatadas fronteras se consideró siempre el hito más relavante y entrañable de la ruta compostelana. En Orreaga-Roncesvalles sitúa la tradición la más dolorosa de las derrotas del ejército franco; allí lloraría Carlomagno la muerte del mejor caballero de Francia y de sus doce pares, dando origen a un relato mil veces contado y cantado hasta los confines de la cristiandad. Paso natural del Pirineo desde los tiempos más remotos, en Orreaga-Roncesvalles se instaló y creció un centro asistencial y alberguería que acogía a los peregrinos tras el duro ascenso de la cordillera y reconducía sus pasos hacia la meta final, ya casi perceptible en sus corazones, de la todavía lejana tumba del apóstol.

Ambas circunstancias, el trágico descalabro de Roldán y la proyección jacobea, dinamizaron de forma extraordinaria la vida de este enclave pirenaico y dieron a la cultura universal dos obras literarias de singular renombre: la famosa “Chanson de Roland” y la pormenorizada y peculiar visión de la ruta a Santiago escrita en el siglo XII por Aimerico Picaud, el “Liber Sancti Jacobi”. Hoy en día, además, queda en pie un magnífico conjunto histórico-monumental atendido por una pequeña comunidad de canónigos que sigue acogiendo y bendiciendo un flujo renovado de peregrinos que irá encontrando a su paso un camino cada vez mejor dotado y señalizado.

El Hospital fundado por el obispo de Pamplona Sancho Larrosa, con la colaboración de Alfonso I el Batallador y algunos nobles. Los papas lo tomaron desde un principio bajo su protección. Desde su fundación lo ha regido un Cabildo de canónigos regulares de San Agustín. En 1984 pasó a depender del arzobispado de Pamplona. El Prior sigue ostentando el título medieval de Gran Abad de Colonia. El cargo de “hospitalero” lo lleva un canónigo. En el siglo XVII se repartían 25.000 raciones anuales entre los peregrinos.

El hospital que existe actualmente fue diseñado en 1792 por el arquitecto José Poudez, levantándose entre 1802 y 1807 con los criterios de la arquitectura neoclásica. Consiste en un gran bloque horizontal con tres plantas hacia el patio y cuatro hacia el este, apenas marcado por ventanales cuadrangulares, y al que se accede por un portal con arco de medio punto enmarcado por pilastras, friso y frontón triangular.