Fatima

MAYO 2014

fatima“Proclama mi alma las grandezas del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador” (Lc 1, 46-47)
Este cántico es, sobre todo, una oración y un modelo de oración. Nos sucede muchas veces que nos quedamos parados en el momento de rezar. Creo que recitar el Magnificat nos ayuda a entrar en una dimensión nueva de plegaria y encuentro con Dios.

“En estas sublimes palabras, se vislumbra la experiencia personal de María, el éxtasis de su corazón. Resplandece en ellas un rayo del misterio de Dios, la gloria de su inefable santidad, el eterno amor que, como un don irrevocable, entra en la historia del hombre” (Juan Pablo II, Redemptoris Mater, n. 36).

María es consciente que ante Dios no se puede tener otra actitud sino la de considerarse “pequeña”, ella dice “esclava”, que es lo que más se aproxima al Señor y que viene confirmado en las bienaventuranzas (Lc 6, 20-26).

La felicidad no se puede conseguir desde la soberbia sino desde la humildad. Por ello la tristeza es fruto del orgullo herido. Desde la humildad se pueden comprender o mejor dicho se pueden asumir los dolores y sufrimientos que se presentan en la vida. Las humillaciones o se filtran desde la humildad o se convierten en tormentos que invitan a la desesperanza.

La Virgen María proclama las grandezas del Señor a sabiendas de que su Hijo Jesucristo tuvo que pasar por la Cruz. Tenemos un concepto equivocado sobre el significado de “grandezas” puesto que pensamos que el poder, la autoafirmación personal sin depender de nadie, la autonomía como autorrealización y la idolatría del egoísmo es lo que nos hace libres. Todo lo contrario. Sólo desde la pobreza de lo que uno es y la humildad de lo que uno significa es camino de libertad y alegría.

Tema de meditación y reflexión:
Meditar la Palabra de Dios y de modo especial el texto expuesto puede servirnos para profundizar en los modos y maneras de actuar en nuestra vida. ¿Sabemos asumir con paz y sosiego los momentos de contradicción? ¿Miramos a la Virgen para que nos enseñe el “arte de amar”? ¿Buscamos elogios, aplausos y agradecimientos en nuestras actuaciones o lo ejercitamos con humildad? Tengamos como Maestra a María.

Compromiso para el mes de mayo (Mes de María):
No es insignificante rezar el Rosario a la Virgen. Tal vez nos haga comprender y entender el estilo de vida que hoy necesitamos. ¡Recemos con devoción a María en este mes de mayo!