Acto de consagración y oraciones diarias

Corazón de Jesús3

Acto de consagración

Rendido a tus pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me has dado y los sublimes lecciones que me enseñó tu adorabilísimo Corazón te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

Mira que soy muy pobre, dulcísimo Jesús y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar.

Mira que soy muy rudo, oh soberano maestro y necesito de tus divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia.

Mira que soy muy débil oh Poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer.

Sedlo todo para mi, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad.

De Vos lo espera todo mi pobre Corazón. Vos lo alentaste y convidaste cuando con tus tiernos acentos dijiste repetidas veces en tu Evangelio: “venid a Mi”, “aprended de Mi”, “pedid”, “llamad”, a las puertas de tu Corazón vengo, pues, hoy y llamo, y pido y espero Del mío te hago firme, formal y decidida entrega. Tómalo Vos y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichosos en la eternidad. Amén.

Pedir la gracia que se desea conseguir.

Se reza tres veces Padre Nuestro, Ave María y Gloria en recuerdo de las 3 insignias: cruz, corona y herida de lanza con que se apareció el sagrado Corazón a Santa Margarita de Alacoque.

Oración diaria
Omnipotente y sempiterno Dios, mira al Corazón de tu amantísimo Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que te ofreció en nombre de los pecadores y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén


Acto de contrición

Dulcísimo corazón de Jesús, que en este Divino sacramento, estás vivo e infamado de amor por nosotros. Aquí nos tienes en tu presencia, pidiéndote perdón de nuestras culpas e implorando tu misericordia. Nos pesa oh buen Jesús, de haberte ofendido, por ser Vos tan bueno, que no mereces tal ingratitud. Concedednos luz y gracia, para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.