Visita insólita

El jueves 4 de septiembre aterrizaron en Barajas las reliquias de Sta. Teresita del Niño Jesús. No es un cargamento normal. El comandante del vuelo se mostraba satisfecho y un poco desconcertado. Esta visita se prolongará hasta el 22 de diciembre.

No es un hecho aislado. En estos últimos años las reliquias de esta santa sorprendente han sido veneradas en otros muchos países. La cercanía de las reliquias y el recuerdo vivo de esta carmelita enamorada de Jesucristo han conmovido a muchas personas que se han sentido fortalecidas en su fe y en su vida espiritual.

En el calendario de la visita está previsto que estén con nosotros en tierras navarras desde el 27 de septiembre hasta el 4 de octubre. En estos días serán recibidas y veneradas en Pamplona, Donamaría, Lizaso, Javier, Villafranca y Corella. Su itinerario irá siguiendo los Monasterios de Carmelitas, frailes y monjas, en todo el territorio de Navarra. El día 29, a las siete de la tarde, las recibiremos solemnemente en la Catedral.

Santa Teresa de Lisieux, con sus 24 años de vida, es un prodigio de humanidad y de vida sobrenatural. Se diría que en unos tiempos de seco racionalismo y duro rechazo de la fe y de la Iglesia, Dios quiso darnos una muestra de la grandeza humana y espiritual que su amor y su bondad pueden suscitar en cualquier persona que acude a El con humildad y confianza.

Quien lea los escritos autobiográficos de Teresa de Lisieux se dará cuenta de que esa frágil y admirable mujer es un prodigio de inteligencia y sensibilidad, pero sobre todo es una manifestación admirable de la relación sencilla, directa, humanísima y sobrenatural al mismo tiempo que un cristiano puede alcanzar y mantener con el Dios vivo revelado por nuestro Señor Jesucristo.

Para nosotros, los cristianos de hoy, cristianos de esta tierra y de este tiempo, la presencia de las reliquias de santa Teresita puede ser ocasión de recibir un mensaje lleno de seriedad y oportunidad. La vida espiritual de esa pequeña gran monja carmelita es a la vez sencilla y profunda, actual y permanente, sobrenatural y humanísima.

Por una especial iluminación del Espíritu, Teresa descubrió que la verdad profunda de nuestra vida está en aceptar con gratitud y confianza el hecho sorprendente de ser amados personalmente por Dios como hijos suyos y levantados a la comunicación eterna con El. La gran novedad que trajo Jesús al mundo, su evangelio, consiste en decirnos que en el origen de nuestra vida está el gran misterio de un Dios Creador y Salvador que nos ama personalmente como un Padre verdadero. Un Dios que nos quiere mantener eternamente en su presencia. Creerlo así, aceptar este amor con agradecimiento, responder al amor de Dios con un amor sincero y efectivo, vivir continuamente en su presencia, poniendo la vida eterna en primer lugar y situando las cosas de este mundo en el lugar que les corresponde, es el gran secreto, el camino interior de esta monja carmelita, mensajera del amor directo y personal de dios a cada uno de nosotros. .

Los cristianos de ahora tenemos mucho que aprender de ella. Nos perdemos en asuntos de segundo orden, planes, reuniones, revisiones, renovaciones externas y funcionales. Todo iría mejor si, comenzando por nosotros mismos, pusiéramos nuestro corazón en descubrir el misterio de este Dios cercano que nos ama, si supiésemos entrar en esa realidad profunda de la Iglesia que es el Cristo Hijo de Dios y Hermano nuestro que nos lleva de la mano hasta el corazón mismo del Padre celestial por el camino sencillo del amor aceptado y correspondido con infinita confianza y una obediencia sin límites.

El testimonio de Teresa de Lisieux puede ayudarnos a descubrir la verdad profunda de nuestra fe, el camino más efectivo para aumentar el vigor espiritual de la Iglesia, la fuerza transformadora y santificadora del amor de Dios que nos envuelve y nos da la vida verdadera y definitiva. Ojalá tuviéramos muchos jóvenes dispuestos a vivir esta verdad profunda del evangelio de Jesús como camino de vida y de salvación, en la vida retirada de un monasterio o en el ajetreo diario de una vida seglar transformada y fortalecida por la acción santificadora de Cristo en nosotros.

El mensaje de Teresita del Niño Jesús tiene muchos aspectos. Ella nació y creció en una familia profundamente cristiana, en la que los hijos respiraban la devoción y la piedad de sus padres. Percibió precozmente la llamada profunda de dios a una vida verdadera, centrada en su amor, en la esperanza de la vida celestial, en el amor sencillo y efectivo a los demás, en la aceptación del sufrimiento con una portentosa fortaleza. Su recuerdo nos enseña a amar a la Iglesia con hondura, a sentir con cristo el gran deseo de que todos los hombres lleguen al conocimiento verdadero de Dios y encuentren en El el gozo y la plenitud de su vida.

Desde las parroquias, desde los Colegios y Comunidades religiosas, desde las asociaciones cristianas, animad a los jóvenes a acudir a los actos programados, animadles a leer los escritos de la Santa, seguros de que encontrarán en ellos ayuda y sugerencias para descubrir su vocación cristiana con un aire nuevo, con una sencillez y profundidad sorprendentes que les ayudarán mucho en la firmeza de su fe y en la orientación de su vida