Presentación de Televisión Popular de Navarra

Buenas noches.

Hoy es un día muy gozoso para todos nosotros.

Yo quiero comenzar como es lógico, dando las gracias por su presencia a los que habéis acogido con benevolencia esta invitación y como habéis dicho, aunque mi atuendo no sea muy de presidente de administración de nada, pues me toca serlo.

Pero sobre todo quiero agradecer públicamente a los que estás haciendo posible la puesta en marcha, el arranque, ciertamente cuesta arriba, de esta televisión:

– En primer lugar a este grupo de jóvenes profesionales que están haciendo de el milagro, porque ciertamente es un milagro, de crear cada día unos programas limpios, agradables, de gran calidad técnica, descubriendo, haciendo camino, con un estilo nuevo de hacer televisión. Quizá la dificultad más grande que hemos encontrado es esa: ir concretando nuestros sueños en personas, en técnicas, en temática, en estilo, donde todavía nos quedan muchas cosas por descubrir y mejorar.

– A los miembros del Consejo de administración que estáis aportando vuestra experiencia personal, vuestra capacidad técnica y también vuestros recursos económicos para ayudar esta iniciativa.

– Agradecer a esta gran familia que se va formando en Televisión Popular Navarra, todos nuestros televidentes, que abren cada día el televisores con la esperanza de recibir alguna cosa agradable, instructiva.

Quiero también expresar brevemente las razones de nuestra existencia porque a más de uno se le ocurrirá la presenta de decir pero ¿cómo se le ocurre al Arzobispo, cómo se le ocurre a la Iglesia meterse en esta aventura de le televisión?

Estamos empeñados en este proyecto de TVP Navarra por lo pronto formando parte de un proyecto nacional promovido por la Conferencia Episcopal

– porque la Iglesia católica cree de verdad en la importancia de los medios de comunicación social. No para hacer dinero, no para alcanzar poder, sino para servir, para ayudar, para promover una vida personal familiar y social más consciente, más informada, más enriquecida humanamente. EN la Iglesia tenemos una doctrina clara sobre el valor de los medios de comunicación social. Y tenemos sobre todo el gran ejemplo de Juan Pablo II, que fue un líder y por decir así también un “artista”en los medios de comunicación social. El ambiente en que vivimos, el aire que respiramos, todas las ideas que manejamos a lo largo del día, nos las sirven cada mañana y cada tarde las radios y las televisiones, los periódicos que nos rodean y nos envuelven con sus informaciones y sus comentarios y nos crean virtualmente el mundo en el que hoy vivimos.

– Y la segunda razón porque además la Iglesia tiene vocación de institución pública. La Iglesia no ha nacido para vivir oculta ni callada. Tenemos misión, responsabilidad, deseo de estar donde viven los hombres y las mujeres, de opinar sobre los temas que verdaderamente afectan a la vida de nuestros conciudadanos y hacerlo todo en el intento de llevar la luz de Jesucristo, la experiencia de la Iglesia, las actitudes de los mejores hombres, de las mejores mujeres que viven en nuestro entorno. La Iglesia no es una sociedad secreta, ni oculta, ni miedosa. Tiene vocación de sociedad abierta, elocuente que sabe estar presente en las cuestiones importantes e intenta decir una palabra honesta, verdadera, apoyándose en las enseñanzas de Jesucristo y respondiendo también la lealtad que debe regir y purificar y cualificar nuestras relaciones a favor de la vida, de la libertad, de la convivencia de la felicidad de todos los hombres y mujeres, de la dignidad moral de nuestra sociedad. Queremos llegar a la pulpa verdadera de la vida de nuestra sociedad sin maquillajes, sin intereses, sin ocultamientos.

Y por estas razones, junto con Televisión Popular Nacional y con las demás emisoras locales de Televisión Popular que están naciendo y desarrollándose en todas las autonomías, provincias, diócesis, queremos hacer nuestra Televisión Popular Navarra que sea como se ha dicho ya aquí:

– generalista, que hable de todo lo que realmente interesa a nuestra gente: que hable de la vida, de la vida de cada día, sin maquillar la sociedad con sus luces, con sus sombras, con sus momentos de exaltación, con sus momentos o sus áreas de sufrimiento., pero queremos estar en la realidad de la vida y, por decirlo de una manera clara y contundente, con los ojos de Jesús, que busca la verdad, que revela y que manifiesta la verdad con su mirada, pero sobre todo que se acerca a la verdad con benevolencia, que es siempre la mejor compañera de la inteligencia.

– Una televisión, que hable de todo, con un criterio claramente cristiano y católico, sin disimulos, sin ofensas para nadie, sin miedos, sin recortes de ninguna clase, con plena libertad y serenidad, presentando tranquilamente nuestros puntos de vista cristianos y católicos en una sociedad libre y democrática que para serlo tiene que admitirnos como somos.

¿Qué quiere decir una TV Católica?

– En primer lugar una televisión veraz, sin manipulaciones, sin someter la verdad de nuestras informaciones a los intereses de nadie: de ningún partido, de ninguna ideología, de ningún proyecto económico grande ni pequeño.

– Y para ser una televisión veraz, una TV libre, donde se puede decir la verdad amablemente. El ejemplo lo que tenemos en la reciente manifestación. Millón y medio de personas en la calle, pero sólo nuestra televisión la retransmitió.

– Una televisión Familiar, que es la primera verdad de nuestra vida, la primera sociedad en la cual los hombres y las mujeres arraigamos. Familiar porque defiende la familia verdadera y porque se puede ver en familia sin sobresaltos.

– Una televisión Educativa, que sabe jerarquizar, enjuiciar, valorar las cosas porque tiene detrás una antropología, una visión de la persona, unos criterios morales, un ordenamiento de valores que no siembre son los valores más a la moda, pero sí los valores de siempre. Los libros mejores no son los que más se venden un día determinado, sino los que se siguen vendiendo durante más tiempo. Los valores verdaderos, los que nacen de lo hondo de la misma condición humana y de la Ley Santa de Dios, que es el marco de nuestra vida.

– Una atención especial a los problemas de la Juventud, con valentía, con sinceridad, con honestidad. Droga, Sexo, Trabajo, Libertad, Familia.

– Una televisión que sepa vivir en una sociedad democrática y pacífica. No pretendemos ir contra nadie, ni queremos tampoco tapar la boca de nadie. Queremos convivir con todos, respetar a todos, pero estando presentes en el concierto de voces libres que tiene que ser una sociedad verdaderamente democrática. Entendemos que los católicos tenemos un lugar en todos los ámbitos de la sociedad española y navarra, también en el ámbito de la opinión pública creemos que una sociedad que intentase excluir la voz de los católicos además de automutilarse penosamente sería perder la voz de 2/3 de sus ciudadanos y se convertiría sin remedio en una sociedad sectaria y autoritaria, una dictadura laicista disfrazada de democracia.

– Queremos hacer una televisión Solidaria y por eso mismo defensora de la libertad y de la justicia. Atentos a los problemas de justicia en nuestra sociedad: inmigrantes, ancianos, enfermos, pensionistas, defensores de los derechos de la persona nacida y sin nacer, crecida y sin crecer, de la persona sana y enferma inicial y terminal. Por eso estamos abiertamente contra el aborto, contra la manipulación de embriones, contra la eutanasia. No porque estemos dominados por el miedo y seamos retrógrados. Porque amamos y defendemos al hombre, queremos vivir atentos de las necesidades del tercer mundo y seguir muy de cerca la vida y los avatares de los 1.500 misioneros navarros que anuncian el Reino de Dios y sirven a los pobres en todos los rincones del mundo.

Este es nuestro proyecto que nace, que empieza ya a dar los primeros pasos solo y erguido, un poco titubeantes todavía, al servicio de la Iglesia, de las familias católicas, y al servicio de la sociedad entera porque la Iglesia no vive para sí como Cristo no vivió ni murió para sí, sino para sus hermanos. Una sociedad que necesita cimentarse en unos valores morales para poder crecer en libertad y justicia.

No tenemos muchos recursos, ni mucha experiencia, ni mucho poder, pero creemos en el valor y en la fuerza de nuestros principios y de nuestras ideas, en el valor de la verdad y del sentido común, y estamos seguros de poder contar con el apoyo de todos ustedes y de la sociedad navarra.

Un apoyo muy sencillo: sintonizar TVP Navarra, acordarse cada tarde de que existe, hablar de los programas de Televisión Popular Navarra, aunque sea mal, en la cafetería, en la calle, anunciarse en TV Popular.

En fin, este es nuestro proyecto, algo ya más que proyecto, para el cual yo me atrevo a pedir descaradamente vuestra comprensión y vuestro apoyo.