Ayudemos a los pobres del mundo – Día de Manos Unidas

Una de las organizaciones más simpáticas que mantiene la Iglesia católica es MANOS UNIDAS. Su finalidad es ayudar a la promoción de los pobres del mundo. En nombre de la Iglesia son las mujeres de Acción Católica quienes la llevan adelante desde hace ya más de sesenta años. En la actualidad es una ONG de primera línea y de primera importancia.

Su funcionamiento es muy simple y muy eficaz. Las responsables reciben directamente las peticiones de ayuda de quienes están en los países del Tercer Mundo, generalmente misioneros católicos. Con las informaciones necesarias dan forma a los proyectos de ayuda, los valoran y los van realizando a medida que recogen los recursos necesarios.

Para financiar estos proyectos de ayuda MANOS UNIDAS tiene delegaciones en todas las Diócesis de España y pide a los católicos y a todas las personas de buena voluntad la aportación económica necesaria para hacer frente a las peticiones recibidas. Los gastos de funcionamiento son muy pequeños y por eso el dinero recibido llega en su totalidad a los países necesitados.

En la actualidad MANOS UNIDAS es una Organización amplia, eficiente y prestigiosa. Gracias a las aportaciones de los católicos y simpatizantes, sus 71 delegaciones financian proyectos de desarrollo y promoción en América del Sur, Asia, Africa y Oceanía. En el año 2005 se recaudaron 60 millones de euros, y fueron iniciados 845 proyectos de ayuda, en 60 países diferentes.

La recaudación de este año 2007 tiene una finalidad concreta de gran importancia: conseguir la plena escolarización primaria en los países del Tercer Mundo. Al parecer hay todavía 121 millones de niños sin escolarizar. El analfabetismo es una condenación a la pobreza y a la servidumbre. La formación es un requisito indispensable para el desarrollo y la promoción de una persona, de una familia, de un país; un presupuesto indispensable para el despegue de los pueblos empobrecidos.

Cuando en vuestra parroquia os repartan los sobres para que colaboréis con MANOS UNIDAS sed generosos. Pensad que con ese poco dinero que dais van a surgir nuevas escuelas, se van a formar maestros, se van a facilitar las cosas para que esos niños de hermosos ojos tristes que a veces vemos en las revistas puedan mirar las maravillas de su mundo con confianza y alegría. Podemos hacernos socios, ingresar nuestra aportación en las cuentas de algún Banco y podemos animar a otras personas a que se apunten a esta campaña dando algo de su dinero.

Es una pena y una vergüenza que en nuestros países ricos, en los que derrochamos y malgastamos tanto dinero, no nos hayamos decidido todavía seriamente a acabar con la dura pobreza de tantos millones de hermanos nuestros. Los gobiernos, las asociaciones civiles y eclesiales, católicos y no católicos tendríamos que ser mucho más generosos y menos conformistas en la lucha contra la pobreza. Podemos hacer mucho más. Los católicos navarros siempre hemos ido por delante en estos gestos de ayuda a los demás.

La campaña de MANOS UNIDAS nos ofrece una manera sencilla y efectiva de hacer que nuestros buenos sentimientos y nuestras lamentaciones se conviertan en algo concreto, práctico y efectivo. Ofreciendo un donativo que valga la pena damos gracias a Dios por los muchos bienes que nos ha concedido, nos libramos del dominio de la codicia y del egoísmo, colaboramos en esta tarea urgente y hermosa de construir un mundo más justo, más fraternal y más alegre. Un mundo que sea alabanza de Dios y del que no tengamos que avergonzarnos.

 

+ Fernando Sebastián Aguilar,

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela