Jesús de Nazaret, del Papa benedicto XVI

INTRODUCCION

Se han escrito muchos libros sobre Jesús. Aquí tenemos un libro muy especial. Por el autor, por el método, por sus contenidos.

Un libro singular. Es de Ratzinger o de Benedicto XVI? El propio Papa dice que al escribirlo no pretende hacer un acto de magisterio. Es un libro personal, fruto de su estudio y de su búsqueda personal, “Creo que no es necesario decir que este libro no es fruto de un acto magisterial, sino la expresión de mi búsqueda personal del “rostro del Señor” (Cf Sl 27, 8). Por lo tanto cada cual tiene libertad para contradecirme. Sólo pido a las lectoras y lectores el adelanto de simpatía sin el cual no existe comprensión posible (p.20). No hace falta ningún esfuerzo para leerlo con simpatía. Estamos por tanto ante un libro testimonial, resultado de su búsqueda personal

Es a la vez un libro científico, el libro de un sabio, con la mejor bibliografía, con un portentoso dominio de la Escritura. Y es a la vez un libro piadoso, en el que se adivina al creyente, al apasionado discípulo de Jesús, al pastor responsable de la vida de la Iglesia. Muy bien se le puede poner el subtítulo “Cristo ayer y hoy”.

Un libro de un profesor, que sabe mucho, pero que no hace gala de su erudición, sino que quiere darnos testimonio de su fe en Jesús, quiere ayudarnos a creer en el Señor con realismo, firmeza, seguridad y devoción.

Un libro para orar y para predicar

Un libro obligatorio para leer poco a poco,

Un libro esperado y silenciado

Primera parte, Desde el Bautismo hasta la Transfiguración. Un poco extraño. Falta infancia y vida oculta.

Las motivaciones

Resultado de la búsqueda personal. “fruto de un largo camino interior”. Resulta conmovedor. Nos ofrece lo que él ha estudiado para su propia consolidación personal.

Se adivina que tuvo que superar las tendencias de los años cincuenta, que subrayaban las distancias entre el Cristo histórico y el Cristo de la fe. En su juventud había libros testimonio, como Guardini, Karl Adam, Papini, Daniel Rops. Luego se fue abriendo una brecha entre la figura histórica de Jesús y el Cristo de la fe. Lo científico era decir que no podemos saber casi nada de Jesús, de su realidad histórica. Lo que dicen los evangelio es el fruto de la fe de los discípulos. Si no estamos seguro de su realidad, lo que dicen los evangelios se puede convertir fácilmente en una creación del espíritu, un Cristo irreal, todo queda en mitología o moralismo. La realidad histórica de Jesús se diluye, la fe pierde su consistencia histórica y su valor universal.

Este planteamiento crea una situación dramática para la fe. La fe como relación personal con Cristo queda en el vacío sin posible referencia concreta.

Ratzinger nos ofrece el fruto de su trabajo para ayudarnos a recuperar la realidad histórica de Jesús, debilitada por las mil fantasías del método histórico crítico manejado abusivamente. Sin relación con un Jesús real, histórico y concreto, la fe cristiana degenera fácilmente en ideología, teorías, gnosticismo.

Esa falta de realismo debilita la vida de los cristianos y de la Iglesia entera. El parte del reconocimiento de los evangelios como el mejor, y casi como el único testimonio histórico respetable de la realidad histórica de Jesús. Y pretende captar la realidad de Jesús tal como había sido presenciada por los autores de los evangelios o de sus fuentes. Una visión de Jesús mucho más real que la que otros han querido recomponer a partir de sus apriorismos. Hay que atenerse a lo que ocurrió, a lo que los evangelistas nos quieren decir de ese personaje extraordinario del que quieren dar testimonio. De esta voluntad el rasgo fundamental que aparece como característico de la verdad histórica de Jesús es su relación íntima con el Padre. Este le parece el dato esencial de la realidad histórica de Jesús. Todo ha de ser entendido y aceptado a partir de este reconocimiento fundamental.

Comparte las opiniones de Schnakenburg, pero quiere ir más allá en la presentación de los perfiles propios de Jesús en su realidad histórico y en la reflexión teológica a partir de estos datos históricos. Reconoce la validez del método histórico crítico, pero hay que reconocer también sus limitaciones. La Biblia habla de cosas históricas ocurridas en nuestra tierra. Los hechos no son meros símbolos. Son realidades con las que hay que contar. La fe exige investigar la verdad de la historia. Ratzinger quiere recuperar la confianza en los evangelios. La verdad histórica de Jesús está en los evangelios. Pero comprendida simultáneamente con la razón y con la fe, Con la verdad histórica de los evangelios leída con la mente de la Iglesia, con la fe de los Apóstoles. Quiere recuperar la confianza de que los puntos esenciales del evanglio responden realmente a la historia de Jesús.

Esto mismo intentó Schnackenburg cuando escribió “La historia de Jesús en el espejo de los cuatro evangelios”.Quería mostrar que en los evangelios se refleja dla verdadera historia de Jesús. Pero dice que Jesús se ocultaba en el misterio y los evangelistas recubrieron el misterio de carne. Ratzinger nos dice que fue el mismo Hijo de Dios quien se recubrió de carne. El Verbo al hacerse hombre se hizo historia.

Esta afirmación de la historia de Jesús no diluye el misterio de Jesús. Su misterio es una realidad histórica. Ratzinger ve el misterio y la realidad de Jesús precisamente en su relación filial con el Padre, en su oración, su adoración, su amor, su obediencia. Esta relación de Jesús hace presente a Dios en la tierra, El es templo, el Reino. En la presentación de la figura de Jesús, Ratzinger parte del Deuteronomio (18, 15ss), en el que se promete un nuevo profeta, un nuevo Moisés, capaz de ver a Dios cara a cara, y por eso mismo capaz de conducir la marcha de la humanidad por el desierto de este mundo hacia la Gran Promesa. Une este pasaje con el de Juan en el prólogo del Evangelio, A Dios nadie lo ha visto, el Hijo Unigénito, el que está en el seno del Padre nos lo ha dado a conocer. La historicidad de los evangelios hay que leerla sabiendo, creyendo, que quien vive esa historia es el Hijo Unigénito de Dios.

En su trabajo el autor se refiere a dos documentos que le sirven de guía. , La Constitución conciliar sobre la revelación y el documento de la Pontificia Comisión Bíblica. En su capítulo “Métodos y criterios para la interpretación”. Pero este método tiene sus limitaciones, no percibe el “valor añadido” lo que la fe permite descubrir poniendo en relación toda la Biblia. La unidad de todos los libros en un solo proceso de revelación no lo percibe como un hecho histórico. El “hecho” Jesús es la clave de comprensión de toda la Biblia como un todo unitario. La “exégesis canónica” (la lectura de los textos bíblicos en el marco del conjunto de la Biblia) es un método indispensable para percibir el sentido de los textos bíblicos. Completa el método histórico. Las palabras de la Biblia crecen en la relectura y meditación de la tradición anterior. El autor hala y escribe en una tradición, en un pueblo, en una comunidad. Los textos bílicos nacen en el pueblo de Dios. Tres círculos de autoría, el autor o grupo de autores, el pueblo de Dios, y Dios mismo que guía a su pueblo. El pueblo de Dios, la Iglesia, es el sujeto vivo de la Escritura. El quiere presentar el Jesús real, histórico y verdadero. Jesús es una figura histórica. Hay que reconocer que ocurrió algo extraordinario, sin lo cual no se entiende nada de lo que ocurrió a continuación.

 

EL GENERO LITERARIO

Muy original.

No es una biografía al estilo de Ricciotti, por ejemplo.

Seriamente científico.

Sin pretenderlo se muestra como un sabio, un maestro.

Aporta una bibliografía escogida y abundante. En cada punto, la obra decisiva. Con sus observaciones personales.

Maneja el método histórico crítico, Sobriamente entendido, tal como explica en la Introducción.

Domina el arte de la interpretación, como se ve p.e. en la explicación de las Bienaventuranzas, del padre nuestro, de las parábolas.

Se zambulle en el texto de los evangelios, como un buen buceador, para llegar hasta el fondo y ver con claridad qué es lo hay en el origen del texto, LA REALIDAD HISTÓRICA DE JESÚS, DE SUS HECHOS, DE SUS PALABRAS. Preocupación por acercarse a la “figura real de Jesús” (p.226). Pero no se queda en lo que se puede ver con ojos puramente científicos, sino que se sitúa ante la realidad de Jesús con los ojos de la fe, la fe los discípulods, de quienes escriben los evangelios, tratando de percibir cuanto los evangelistas quieren decir. Para llegar a este plus de sentido, Ratizinger utiliza lo que él llama la “exégesis canónica”, es decir el método de leer los textos del evangelio en relación con los demás libros de la Biblia, teniendo en cuenta los textos relacionados que los evangelistas tienen presenten cuando escriben, seleccionan los materiales y adoptan un vocabulario determinado.

Visto con los ojos de fe, en comunión con la Iglesia, con la comunidad apostólica, en relación con el conjunto de la Biblia, De este trabajo Ratzinger deduce algo muy importante: La doctrina de Jesús no viene de ninguna escuela, es propia, original, nace de sus coloquios con el Padre, de sus ratos de oración “en el monte”. Esta es la verdadera revelación. Y esta es la verdadera religión, la perfecta religión. Nuestra oración cristiana participa de estas relaciones de Jesús con el Padre.

A la vez Ratzinger lee siempre los evangelios desde su propia situación en la historia, desde su vida de creyente y su responsabilidad de pastor. Por eso establece relaciones entre la persona y las enseñanzas de Jesús y los elementos culturales actuales. Jesús es para él un punto de referencia para la vida personal, y un punto de vista indispensable para la compresión, valoración y servicio pastoral de nuestro mundo. De todo ello resulta un género literario muy real, muy personal, Ratzinger, cristiano, sabio, pastor, con toda su persona quiere acercarse a la verdad de Jesús con todos sus recursos, en actitud adorante, con el deseo de conocerle, amarle y servirle, en la iluminación de su vida y de su dservicio a la Iglesia y al mundo.

Lo que resulta es un libro que nos acerca a la realidad de Jesús, nos ayuda a conocerle mejor, amarle más, ser mejores discípulos y mejores testigos, apóstoles.

No se entretiene en los detalles, presenta temas medulares, importantes en la perspectiva biografica, e importantes en la perspectiva eclesial, pastoral (parábolas, confesión de Pedro)

EL BAUTISMO DE JESUS

Lucas nos lo sitúa presentando la genealogía de Jesús hasta Adán, de Dios. Así insinúa la universalidad de Jesús. Nuevo Adán. En 3,1 sitúa la historia de Jesús en relación con los datos del Imperio Romano, la historia universal del momento. Así se demuestra que es un hecho histórico de valor universal. Con los nombres de Poncio Pilato, Herodes, Anás y Caifás se anuncia ya la sombra de la Pasión.

Con la presentación de Juan Bautista se anuncia el cumplimiento de la intervención salvadora de Dios. Se presiente que va a ocurrir algo extraordinario, algo definitivo. El bautismo de Juan requería la confesión de los pecados. La inmersión hace pensar en el Diluvio. Era el momento de renacer a una vida nueva. Muerte y resurrección. Inicio del bautismo cristiano. Jesús lo reconoce como una aceptación absoluta de la “justicia” de la voluntad de Dios (Mt 3,15). Expresa también una solidaridad con los pecadores, con toda la humanidad. El bautismo es la aceptación de la muerte por el perdón de los pecados de los hombres. Es la confesión de su solidaridad con la humanidad pecadora. Así se entiende por qué en el lenguaje de Jesús el término de bautismo significa muerte. (Mc 10, 38; Lc 12, 50). El bautismo de Juan inicia su ordenación a la muerte redentora, y la muerte es la que da y manifiesta la plena significación de este bautismo. El bautismo de Jesús es el inicio de la lucha para la transformación del mundo. La visión del Espíritu Santo en forma de paloma puede relacionarse con la paloma que anunció el fin del Diluvio. Nuestro bautismo nos hace participar en esta lucha de Jesús que culmina en su muerte y resurrección. Esta es también la teología de Pablo sobre el bautismo, aunque no cite el bautismo de Jesús. Entender así las cosas no es apartarse del relato evangélico, Juan el Bautista anunció a Jesús como el Cordero que quita el pecado del mundo. ¿No hay en ello una interpretación de su propio bautismo?

Todo esto es lo que aparece con la apertura del Cielo y la voz del Padre. No habla de lo que Jesús hace, sino de lo que ES. Nuestro bautismo nos hace entrar en el bautismo de Jesús, en su condición de hijo y Redentor.

La exégesis liberal interpreta el bautismo de Jesús como una experiencia vocacional. Aquí habría aparecido la vocación mesiánica de Jesús. Esto no est´ña en los textos. Jesús acude al bautismo de Juan con una intención propia nacida de su conciencia mesiánica. Sí es la investidura pública de su misión. Así se presentó Jesús en la Sinagoga de Nazaret. “El Espíritu está sobre mí”.

LAS TENTACIONES DE JESÚS

El relato de las tentaciones tiene estrecha relación con el del bautismo, en el Jesús aparece como solidario con los pecadores. En ellas se resume la lucha de toda su vida. Lo mismo que aparece en la Oración del Huerto. Es la sustancia de toda tentación, el intento de poner orden en el mundo y desplegar la totalidad de su existencia sin recurrir a Dios, sin contar con El. La tentación no invita a hacer el mal sino que se presenta con apariencia de bien. Y con pretensión de verdadero realismo: poder y pan. El mundo de Dios queda en un segundo plano, en el mundo de lo no real.

El número 40 es muy simbólico, los 40 años del Desierto, cuarenta días de Moisés en el Sinaí.

El demonio le quiere enseñar lo que debe hacer. “Si eres…” Lo mismo que en el Calvario, “Si eres,… baja de la Cruz”. Nosotros caemos en lo mismo, Si Cristo es el Salvador, tiene que decir… tendría que hacer… siempre ponerse de acuerdo con la cultura dominante que quiere ser definitiva y normativa para el mismo Dios. Una visión profunda del laicismo y de los progresismos. El verdadero Mesías ¿tiene algo que hacer más importante que calmar el hambre de los hambrientos? En la multiplicación de los panes el pan se le pide a Dios, en oración, con la bendición. Un jesuita fusilado por nazis “El pan es importante, la libertad es más importante, pero lo más importante de todo es la fidelidad constante y la adoración jamás traicionada”. Occidente creía poder convertir las piedras en pan, pero ha dado piedras en vez de pan”. Pero no se puede prescindir de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, nada es bueno. Y la bondad del corazón solo puede venir del que es la Bondad misma. Por eso Jesús dice que el hombre no vive solo de pan, no hay pan si no está Dios en nuestros corazones.

En la segunda tentación el Diablo maneja la Escritura para engañar a Jesús. La tentación incide en la actitud justa con Dios, en la verdadera idea de Dios, en la afirmación de la soberanía de Dios o el intento de manjearloy ponerlo al propio servicio. Está en cuestión la esencia de la religión y de la fe. La respuesta de Jesús está tomada del Deuteronomio. Y recuerda las murmuraciones del Pueblo. Si está Dios con nosotros que lo demuestre! (6, 16). Quien obra así no reconoce a Dios, sino que lo utiliza y se adora a si mismo. En su respuesta Jesús se muestra como el verdadero adorador de Dios, el iniciador y consumador de la fe.

En la tercera tentación el diablo le pide una expresión mundana de su mesianismo. Jesús dice en un momento “Se me ha dado todo poder en el mundo”, pero de otra manera y a costa de su vida. (Mt 28, 16). El poder justo tiene que unir cielo y tierra. Sin el cielo el poder de la tierra se hace frágil y ambiguo. El de Cristo es un poder que nace de la cruz, es humilde y pobre, un poder celestial. Siempre ha existido el riesgo de recubrir el poder de Cristo con el poder de este mundo, poder del dinero y de la política. Pero cuando esto ocurre el poder de Jesús queda sofocado por lospoderes de este mundo. La lucha por la libertad de la Iglesia y la autenticidad del Reino de Dios hay que hacerla permanentemente. La protección del poder siempre tiene un precio, la fe tiene que rendirse ante el poder que la protege. Esta crisis esta presente en la Pasión de Jesús, hay que elegir entre Jesús y Barrabas, le dicen que baje de la cruz, etc. Cómo elegiríamos hoy?

Esta es la tentación y la cuestión fundamental: qué tiene que hacer, como tiene que ser un verdadero salvador? Es la reacción de Pedro, Señor, eso no puede ocurrir! Y Jesús lo rechaza duramente refiriéndose a Satanás. (Mt 16, 22). Hoy querríamos también un Mesías sin cruz, un Mesías que garantizase el desarrollo y el bienestar en el mundo. Lo mismo les ocurre a los discípulos de Meaux. Jesús no nos ha traido el desarrollo. Jesús nos ha traido a Dios. Y con Dios todos los bienes. En la lucha vence Jesús. Su manera de entender y vivir el mesianismo alcanzó la resurrección, la gloria, el verdadero poder. Ahora sí que le sirven los ángeles.

 

EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS

Es el centro de la predicación de Jesús. Así lo presenta Marcos (1,4). Y Mateo (4, 23). “Evangelio” es bastante más que “buena noticia” es el mensaje, el programa de los emperadores. El anuncio de lo que el Emperador/dios va a ofrecer a los ciudadanos. Así los evangelistas hablan del Evangelio de Dios, o el Evangelio del Reino de Dios. (122 veces en el NT, 99 en los tres Sinópticos). Lo que Dios va a hacer para sus hijos. Lo que se anuncia y promete es la proximidad del Reino de Dios. Desde ahora Dios está accesible, podemos contar con El y recibir la plenitud de sus dones. Resulta que el Reinado de Dios es Jesús. Su presencia, su nombre, su intervención. Todo el mundo tiene que definirse ante esta nueva realidad.

Hasta la Pascua Jesús habla del Reino, después de la Pascua los Apostoles predican a Jesús. Cambia el mensaje? Jesús resucitado es visto como la realización del Reino anunciado. Loisy dijo que se anunciaba el Reino de Dios y apareció la Iglesia. Nunca la Iglesia es la cuestión fundamental. Lo fundamental es la relación entre el Reino de Dios y Cristo, la relación de cada persona con Dios en Cristo.

Diversos matices, el Reino de Dios es Cristo, (Orígenes), carácter interior y espiritual del Reino, no se identifica con ningún territorio, ninguna institución, en tercer lugar la visión eclesiástica, más o menos identificado con la Iglesia. Esta tendencia ha sido general en la teología del siglo XIX y XX.

Recientemente se ha querido interpretar el Reino de Dios como un mundo justo y próspero con el ingenuo deseo de hacer más aceptable el mensaje de Jesús. Del cristocentrismo se pasa al geocentrismo, para unir a todas las religiones, y luego se pasa al reinocentrismo, un mundo tranquilo, próspero y feliz, que sería la meta universal de todos, creyentes y no creyentes. “El destino final de la historia”. Suena bien, reúne a todos, por fin la palabra de Jesús sería aceptada y válida para todos. Pero en el fondo “Dios ha desaparecido”. El protagonista es sólo el hombre. Las religiones son puro pretexto para los proyectos políticos. La semejanza de este proyecto con la tercera tentación es inquietante.

Pero Jesús anunciaba un “reino de Dios”, no otro reino. Y reino como algo en ejercicio, la soberanía de Dios reconocida, el reinado efectivo de Dios libremente aceptado por los hombres. Al margen de cualquier otra programación, como punto de partida radical en la existencia y en las actividades personales. El anuncio del reino de Dios hecho por Jesús es simplemente el anuncio de Dios, nos dice: Dios existe, Dios está con nosotros, interviene en nuestra vida, espera nuestra respuesta, necesitamos de su misericordia y de su ayuda. Sería mejor hablar del “reinado de Dios”, o del “ser soberano (y providente) de Dios”. Aquí se ve como Jesús fue un israelita de verdad, cumple lo que todo buen israelita recitaba cada mañana, la shemá, Cf. Dt.6,4; 11,13). Jesús acepta plenamente, definitivamente, la soberanía de Dios, El es su presencia, su anuncio, su ofrecimiento, su realización con valor definitivo y universal. Por eso con su venida “se ha cumplido el plazo” (Mc 1,15).Es una realidad global, compleja, que abarca y regenera toda la vida de quien lo recibe. Jesús es el “tesoro”, “la perla preciosa” que vale más que la vida, por eso hay que seguirle dejando todo lo demás. Perder por estar con El es ganar la vida verdadera. El contraste entre el fariseo y el publicano. Solo el publicano se acerca a Dios. El fariseo permanece encerrado en sí mismo. (Lc 18, 9-14).

El tema del Reino de Dios impregna toda la predicación de Jesús. Lo vemos en el Sermón de la montaña. (de nuevo la montaña). Jesús habla siempre del Reino de su Padre desde su experiencia de Hijo. Esa es la verdad definitiva del Reino.

 

EL SERMÓN DE LA MONTAÑA

Es la presentación de Jesús como nuevo Moisés proclamando desde la montaña la nueva Ley. (Mt 5,1). Anuncia ya la universalidad de la fe, cualquiera que escuche puede ser discípulo, venga de donde venga. La montaña en general es la cercanía de Jesús con el Padre, el nuevo Sinaí. Las Bienaventuranzas son la Nueva Torá. Proclamadas sin estruendo, más de corazón a corazón. De otra manera también requieren la muerte del que ve a dios, llevan dentro la referencia a la cruz de Jesús, la dialéctica de muerte/vida, renuncia/don.

El Señor presenta las Bienaventuranzas en relación con la elección de los Doce. Pretende iniciar la regeneración de las Doce tribus, del Pueblo de Israel, de la humanidad entera, con la proclamación de la nueva ley, la ley de la nueva alianza. (muerte/resurrección, bautismo) (Lucas)

Las Bienaventuranzas no son antítesis del Decálogo, sino cumplimiento, consumación, desarrollo completo de los dos primeros mandamientos. Jesús “no ha venido a abolir” (Mt 5, 17). No son tampoco normas, son más bien promesas, descripción de los verdaderos valores en el Reino, en dura contradicción con los valores vigentes en la sociedad corriente. Los valores del mundo se invierten, cuando las cosas se ven desde los planes de Dios. “Con Jesús la tribulación produce alegría”. Muy cercano San Pablo (IC 4, 9-11; IIC 4, 8-10). Son promesas escatológicas pero que se viven ya ahora mediante la fe en Jesús. La cruz, la renuncia, es el amor vivido con seriedad y llevado hasta las últimas consecuencias. Jesús es el primer sujeto de las bienaventuranzas. El es pobre, el manso, el que sufre por la justicia, el que es perseguido por el nombre de Dios. Son la transposición de la muerte y la resurrección de Jesús a la vida del discípulo. El cristianismo se diluye cuando se elimina esta paradoja, estas contradicciones.

No hay contradicción entre Lucas y Mateo. La pobreza bíblica es pobreza espiritual que se vive sinceramente y llega a ser real. Por eso hacen falta comunidades que vivan visiblemente y socialmente la pobreza espiritual del evangelio. La Iglesia tiene que ser reconocible como la Iglesia de los pobres de Dios. San Francisco de Asís y otros santos son ejemplo y comentario del evangelio.

Perseguidos a causa de la “Justicia”. Esta justicia es la fidelidad a la palabra de Dios, la fe practicante, Perseguidos a causa de la justicia es perseguidos por la fidelidad a la justicia de Dios, al seguimiento de Cristo, que es “El Justo”. Cuando se promete la bienaventuranza a quien sufra persecución por “su causa” Jesús se presenta como Justicia de Dios, Ley de dios, Sabiduría de Dios.

La oposición del mundo es frontal. Nietzsche “Nosotros hemos llegado a ser hombres, por eso queremos el reino de la tierra” Es lo que está ocurriendo. Esta mentalidad ha penetrado en la conciencia moderna. Por eso se han convertido en la opción de fondo de los verdaderos discípulos. “Exigen conversión”. Contienen una cristología y una antropología. No están contra la alegría de la vida. Anuncian la verdadera alegría. Denuncian la mentira en que vivimos.

Jesús, el Mesías, tiene su propia Torá. Que consuma la de Moisés. Se ha dicho… pero yo os digo. Los oyentes se espantan porque se pone a la altura de Dios. La novedad la muestra el judío que con buena voluntad escucha a Jesús, pero a la hora de la verdad “no puede aceptar a Jesús”. Porque se pone a la altura de Dios. Ratzinger dice que la reacción de este judío (Iacob, Neusner) le ha hecho sentir más vivamente la novedad de las enseñanzas y la persona de Jesús. La santidad, que es atributo de Dios, consiste en seguir a Jesús (Mt 19, 21).

La correcta conexión entre el A y el NT es fundamental para la Iglesia. El amor de Dios y el amor del prójimo llenan el compromiso del cristiano. El amor al prójimo es el principio activo de la moralidad de los hijos a favor de todas las necesidades de los pobres, hasta configurar una “doctrina social cristiana”.

LA ORACIÓN DEL SEÑOR

Ser hombre es vivir en relación con Dios, y esta relación se vive como oración. La oración es esencial en la vida del Hijo y en la vida de los hijos. La oración requiere la discreción que reclaman todas las relaciones y manifestaciones del amor. Es personal y es común, como en la vida familiar, hay ámbitos de intimidad y hay un círculo familiar. Es el ámbito del “nosotros” que crea el Padre común.

Mateo nos da una introducción sobre la oración, Lucas presenta más bien la relación de nuestra oración con la de Jesús. La transfiguración de Jesús es un acontecimiento de oración. La elección de los Doce también nace de la oración de Jesús. Lucas nos muestra cómo la predicación y las acciones de Jesús nacen de su oración, de su intimidad con el Padre. Esa es la verdadera comunicación entre el Cielo y la tierra, el acceso al Padre que Dios ha iniciado por medio de su Hijo. El Padrenuestro nos introduce en la oración de Jesús. También proviene de su oración personal. En sus palabras se refleja la intimidad de Jesús y se encierra la vida entera del hombre de todos los tiempos. Nos configura como cristianos. La estructura de la oración tiene una invocación inicial y siete peticiones, las tres primeras en torno al mismo Dios, las otras cuatro en relación con nuestras necesidades. Orar requiere salir de uno mismo, primero ponerse en orden con Dios, y luego desde El ordenar y garantizar nuestra vida.

Nos situamos desde el principio en la perspectiva de Jesús, ¡Padre!, tenemos que ser hijos, (Mt 5,44) seguros de la bondad de nuestro Padre, si vosostros que sois malos dais cosas buenas a vuestros hijos… (Mt7,11). La oración es un camino para ir situándonos poco a poco ante Dios como Padre, sabiendo lo que necesitamos, el don de su Espíritu. Esta es la “cosa buena” que Dios nos da.

Ratzinger se entretiene en analizar qué significa llamar a Dios Padre nuestro. Padre como Creador, porque nos quiere a cada uno, porque estamos hechos a su imagen. Esta filiación es dinámica, creciente, ser hijo es seguir a Jesús, vivir en Jesús, Ser hijo no es dependencia, es vivir una relación de amor que sostiene y configura nuestro ser personal.

Dios es también Madre? El amor de Dios es comparado con el amor de una madre, nos ama como la madre que lleva al hijo en su seno. Sin embargo en la Escritura nunca se le llama madre, El concepto madre en el lenguaje de la Biblia sobre Dios es una comparación, pero no un título. Las deidades femeninas tuvieron siempre una significación panteísta. Lo maternal expresa la fusión de dos existencias, pero no marca suficientemente la distinción, la distancia inicial.

Solo Jesús puede decir Padre mío, los demás tenemos que decir “nuestro”, nuestro con Jesús, nuestro con los discípulos, con la Iglesia entera, con la humanidad entera. Es una palabra exigente.

Cual es el nombre de Dios? Examina el episodio de la zarza ardiendo. Dios responde a Moisés negando su nombre, El no es un dios de tantos. Y a la vez le da su nombre verdadero, El que soy, el que está, el que salva, el Dios de verdad. Dar el nombre es ponerse a disposición, hacerse accesible. Lo que comienza con Moisés concluye con Jesús. Su nombre es PADRE.

Santificado sea tu nombre. Que sea reconocido como verdadero Dios, soberano, presente, justo, misericordioso, enteramente justo.

Venga a nosotros tu reino. No el nuestro. El Reino de Dios llega a través de un corazón dócil, un corazón que escucha. Ese es su camino. Por eso tenemos que orar siempre, Jesús es el Reino, por eso esta petición significa que Cristo reine en nosotros, que vivamos habitados por El formando un solo Cuerpo…

Hágase tu voluntad… tiene también sentido cristológico, El vive haciendo la voluntad del Padre (Jn 4,34). El drama de Getsemaní, siempre su voluntad (Mt 26, 39). Aquí estoy para hacer tu voluntad… (Hb 10, 5…). Por eso El es el justo, con la justicia de Dios. La voluntad de Dios es la fuente indispensable de la vida verdadera.

Danos hoy nuestro pan de cada día. La más humana y comprensiva. Pan material, hoy porque confiamos en tu providencia, La ambición, la codicia, destruye la fe y arruina la tierra. Pedimos “nuestro” pan, al que es Padre de todos tenemos que pedirle para todos. Raiz de la justicia y de la paz. El pan tiene muchos sentidos en la predicación de Jesús, no se puede excluir la alusión al pan eucarístico, el pan de la vida eterna, el pan de hoy definitivo.

Perdona nuestras culpas. Presupone inmundo en el que existen ofensas, agravios, pecados, malicias. Las ofensas entre los hombres niegan el amor y por eso ofenden también a Dios. El tema del perdón es permanente en el evangelio. Solo viviendo en el amor podemos acercarnos a Dios porque Dios es amor. Qué es el perdón? Supone eliminar la realidad de la ofensa, en el que ofende y en el que ha sido ofendido, restaurar el amor en los dos. El perdón manifiesta nuestra impotencia. La fuente de todo perdón es la Cruz de Jesús, allí está el perdón de Dios, perdón infinito, universal. Dios renueva su amor, y nos permite apropiarnos de ese amor y eliminar la realidad de la ofensa en nosotros mismos.

No nos dejes caer en la tentación. Dios no no nos tienta. La tentación viene del demonio. Jesús la da por supuesta. Si El la ha tenido que sufrir,… Pedimos que esté a nuestro lado. El diablo quiere arrancarnos de la Casa de Dios, vencer a Dios en nosotros, esta misma tentación Dios la convierte en camino de nuestra purificación y acercamiento. (Job). Sé que necesito la tentación, la acepto, pero no me dejes de tu mano!

Líbranos del mal. Concuerda con la anterior, pero mirando a la realidad del mal, como el dragón del Apocalipsis, el poder perseguidor, la seducción del mundo. Etc. Una petición muy actual. Las ideologías, la seducción de la autonomía, todo lo que nos empuja lejos de Dios. Líbranos, no nos dejes. Volvemos al principio, venga tu Reino!

LOS DISCÍPULOS

Jesús crea en torno suyo una familia, es el sentido del “nosotros” Un nosotros ilimitado, que sólo depende de la fe en El. No es un grupo indiferenciado. Dentro del grupo Jesús, a algunos, los “hace” Apóstoles (Mc 3,13ss). Es un acontecimiento de oración, su elección está anclada en el diálogo de Jesús con el Padre. “Hizo a Doce”, las doce tribus de Israel. Regenera, comienza el verdadero Pueblo de Dios. “Para que estuvieran con El y para enviarlos”. Toda la teología del ministerio. Tienen que anunciar el Reino de Dios, lo mismo que Jesús, con poder, con poder sobre el mal, echar demonios y curar. El evangelio es el gran exorcismo que purifica al mundo. (Cf Ef 6, 10). Nuestro mundo está sometido a estos poderes, pero tenemos las “armas de Dios”. Vencer al demonio y curar, pero no mágicamente. Las curaciones milagrosas estimulan el camino hacia Dios, lo facilitan. La verdadera curación solo puede venir del encuentro con Dios. Libera la razón para luchar contra el mal, y sanar en nombre de dios al hombre integral. Serían judíos creyentes, pero muy diferentes y con ideas muy diferentes de las de Jesús. Un largo itinerario de acercamiento, iluminación, purificación. Esta diversidad y estas dificultades representan a la Iglesia de todos los tiempos, tan diversa, tan lenta. Lucas habla de otro grupo, los Setenta, expresión de la universalidad del anuncio.

Una novedad importante, lo acompañaban también muchas mujeres, que formaban parte de la comunidad restringida de creyentes. Lucas aparece también como especialmente preocupado de los pobres.

EL MENSAJE DE LAS PARÁBOLAS

Género muy propio de JESÚS

a la vez regalo y exigencia.

Nos acercan al Dios de la salvación

Y nos interpelan para que creamos

No solo anuncian, sino que forman parte del misterio de Jesús. Enseñanza de lo oculto, como Dios que se revela desde la oscuridad.

La revelación solo ilumina a quien la acepta.

Son provocadoras. Quien las lee con condiciones queda endurecido, cegado por su luz, viendo no vean, y oyendo no entiendan.

Responden al misterio de Dios, que para ser conocido nos pide conversión. Un conocimiento que requiere implicación personal.

Expone tres parábolas de Lucas.

– buen samaritano (él se hace prójimo rompiendo las barreras)

– el hombre maltratado acogido por Dios que se hace prójimo en Cristo

– en el fondo, el tema básico de la universalidad del amor.

– el padre bueno y los dos hermanos.

– el pródigo, busca libertad y termina siendo esclavo (análisis de la apostasía actual)

– el Padre perdona en y por Cristo. Habla de sí mismo al hablar del Padre

– el hijo mayor no tiene corazón de hijo

(en el fondo está la rivalidad de fariseos contra Jesús por acoger a los publicanos)

– el rico epulón y el pobre Lázaro.

– AT los justos son ricos, y los injustos son cstigados.

– En la parábola no es así, en línea con Job

– El problema del gana pierde

– y la necesidad de creer adorando, sin pruebas. El que exige pruebas a Dios, sin adorar, se queda en la calle.

LAS GRANDES IMÁGENES DE JUAN

Larga exposición del problema del autor. El contenido es de Juan el Zebedeo. La redacción de su heredero en Efeso, el “presbítero Juan” Podemos usar tranquilamente el evangelio como fuente histórica del conocimiento de Jesús. Su historicidad es: recuerdo de los hechos, más memoria de la Iglesia profundizada por la fe celebrada en la liturgia.

El agua

Nicodemo, Samaritana, fiesta de las Tiendas “torrentes de agua viva”, lavatorio de los pies, pasión y muerte. En la I Carta (5, 6-8) “agua y sangre, no solo agua”, réplica a un cristianismo que aceptaba la redención por la muerte, solo doctrinal, teórico. Como algunos querrían presentarlo ahora… Contrapunto con Moisés que da agua nal pueblo, nuevo Moisés, En Apocalipsis “ríos de agua viva” (cap.22). De Cristo brota y se extiende la vida por el mundo entero…

La vid y el vino

El pan expresa la bondad de la creación, el alimento la fuerza para la vida cotidiana. El vino significa la fiesta, la alegría, la abundancia. Caná, Jesús adelanta su “hora” cada día en la Eucaristía, la adelantamos nosotros como María, … La viña es Israel, la humanidad. Nosotros hacemos como aquellos criados que mataron al Hijo para quedarse con la viña, negamos a Dios para ser dueños de nosotros mismos, ¡la viña por fin es nuestra! Pero Dios no abandona, Jesús es la vid verdadera, (cap. 15)

El pan

Laas tentaciones, la petición del padrenuestro, la mu7ltiplicación de los panes, Contrapunto del maná, de nuevo en contraposición con Moisés, Moisés solo puede ver la espalda de Dios, Jesús lo da a conocer porque es el Hijo (Jn 1, 18). El verdadero maná es el pan que baja del cielo y da vida al mundo. Jesús es el Pan del Cielo.(6, 33). El pan implica la referencia a la pasión, el grno de trigo que cae en tierra si muere da mucho fruto…(12,24).

El pastor

En el AT Dios es el pastor de Israel, Salmos, Ezequiel, Con todo lo que hace, pretende una sola cosa “dar vida” El hombre vive de la Verdad, de ser amado, de la Verdad del Amor, que es Dios. Jesús la muestra y a la vez El mismo Es la verdad del amor de Dios. Un pastor que da la vida. Hay una relación entre Pastor y las ovejas, las conozco y me conocen, como el Padre y yo nos conocemos… (10, 14). Son propiedad no como cosas, sino como personas, por el amor, por la responsabilización. Como Jesús, solo nos conocemos cuando nos vemos como hijos de Dios, en su presencia, una presencia creada y sostenida por el amor.

Un solo pastor, por eso es universaql y pide la misión, tengo otras ovejas… Los cristianos sintieron predilección por la figura del Buen Pastor, estábamos perdidos, nos lleva en hombros a la casa del Padre.

CONFESIÓN DE PEDRO Y TRANSFIGURACIÓN

Con minuciosidad y agudeza, coincidencias y diferencias, el ritmo del texto, etc.

La confesión de Pedro. En el contexto justo. Anuncio de la pasión y seguimiento. En el mismo contexto, la confirmación de la Transfiguración. Relacionado con la escena de los griegos en el domingo de Ramos.

Todo ocurre “en el camino hacia Jerusalén” Lucas nos dice que Jesús estaba orando “solo” “a la vista de sus discípulos”. Les permite ser testigos de su comunicación con el Padre. Esta experiencia consolida su fe y les permite luego edificar la Iglesia.

Por eso Jesús puede distinguir y les exige un conocimiento distinto, la gente dice una cosa, pero vosotros qué decís?

Hoy los mejores lo asimilan a otros personajes, no le reconocen su unicidad, Hijo de Dios. Se puede admirar y hasta amar a Jesús, pero si no se le reconoce como DIOS no puede haber compromiso definitivo.

Pedro lo reconoce como el “Santo de Dios” al final del discurso eucarístico, en relación con la eucaristía y la pasión, (cap.6 de Juan)

Curioso el paralelismo con la confesión y la elección de Pablo (Gal1, 11-15)

Nosotros también decimos, esto no puede ser. Y Jesús nos tiene que corregir, Quitate de mi vista Satanás!

Los discípulos han comprendido que Jesús no cabe en ninguna categoría habitual, es más que profeta. Comprenden las grandes profecías, este es mi Hijo, Dios mismo!

Emplean estas palabras, Cristo, Ungido, Hijo de Dios, Señor. Culmina en la confesión de Tomás, Señor mio y Dios mío (Jn 20, 28). La historia de la Iglesia y la vida de los santos es un fuerzo nunca acabado de entender el misterio de Jesús.

La transfiguración. De nuevo en un monte, como las tentaciones, la oración, la predicación, el calvario, la ascensión. En el fondo, el Sinaí, Elías, Simbolismo general, subida, alejamiento del mundo, acercamiento a Dios, Jesús “subió al monte para orar”. La Transfiguración manifiesta el ser interior de Jesús. Las vestiduras blancas son el signo de la inocencia, los elegidos del Apocalipsis, Moisés y Elías, la Ley y los Profetas, haqblan con Jesús, hablan de Jesús, de su muerte y resurrección. Este acontrecimiento es la clave de comprensión del AT, de la religión mosaica.

Jesús es la esperanza de Israel y el cumplimiento de las promesas. Elías ya ha venido en Juan el Bautista.

Tenemos que aprender a leer la Escritura desde esta visión de la Transfiguración, desde el Resucitado.

Se repite la escena del Bautismo de Jesús. Jesús es la Tienda en la que está Dios presente, sobre El queda la nube. Sinaí, Desierto, Moisés. “Escuchadlo” Jesús es la Nueva Ley, la Nueva Torá.

Los tres que acompañan a Jesús ven venir con poder el Reino de Dios. Es un delante de su entronización como Señor del mundo. Estrena el nombre sobre todo nombre.

LOS NOMBRES QUE JESUS SE DA A SI MISMO

Los más usados CRISTO (Mesías), KYRIOS, HIJO DE DIOS

Jesús se designa como HIJO DEL HOMRE Y EL HIJO

Hijo del hombre. Es la expresión más usada por Jesús para designarse a sí mismo. Los demás no lo usan, como si lo dejaran por respeto en boca de Jesús únicamente.

Significa simplemente “hombre”. Cf. Mc 2, 27 (poder sobre el sábado). Proviene de Daniel, 7,13. Mas que un hombre concreto e individual es la representación del Reino de Dios contrapuesto a las bestias que provienen del abismo. (El germen del Apocalipsis?). Este título en boca de Jesús espresa simultáneamente la kénosis del Hijo y su exaltación como Juez en la segunda venida. Esto es lo más propio de Jesús. Profecía de la Pasión y anuncio de la gloria (Lc 17, 24ss). Provoca el contraste: el hijo del hombre, tiene potestad para perdonar los pecados, es Dios. (Mc 2,10)

Los textos de Isaías (53) facilitan el uso de la expresión para anunciar su pasión. Se la fusión entre el concepto de hijo del hombre de Daniel, con la del Siervo sufriente de Dios de Isaías. Se completan con otras figuras Salmo 110 (el sumo sacerdote), salmo 118 (la piedra angular).

Hijo de Dios. El Hijo. En Oriente era un título político. El hijo de Dios era el rey. Dios encarga a Moisés que le diga al Faraón “deja salir a mi hijo” es Israel. Tiene dignidad de rey. (Ex 4,22). Dios dará a David un sucesor que será hijo suyo (IIS 7,12ss). Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy…(Hechos 13, 32). En la Biblia pierde su significado político y lo adquiere religioso.

Jesús se llama a sí mismo “Hijo” sin ningún aditamento. (Mt 11, 25) Solo el Hijo conoce al Padre, Semejante a Jn 1, 18. La unidad de conocimiento se hace unidad de voluntad, ese es el ser del Hijo. El drama del Monte de los Olivos, esa es nuestra tarea de toda la vida. Y nuestra petición del Padrenuestro. Jesús comunica este conocimiento a los sencillos, no a los sabios (Pablo, IC 1, 18ss), ser sencillo es lo mismo que hacerse niño, aceptar vivir en relación, con humildad, sin pretender esa falsa autonomía que es lo contrario de la fe y de la adoración. La expresión Hijo, nace de la oración de Jesús y se corresponde con el nombre de “Padre. Es el reflejo de la vida trinitaria en la vida humana de Jesús. Nuestra oración y nuestra vida nos permiten participar de esta vida interior de Jesús. Qué lejos estamos de este misterio.

Yo soy. (Jn 8, 24). Precedentes en Ex 3,14 “Yo soy”. Otra vez en Jn 8, 28, Cuando levateis al Hijo del hombre comprenderéis que Yo soy. Jesús se da a conocer cuando lo vemos en la Cruz. La Cruz es la zarza ardiendo.

Y de nuevo en Jn 8, 58, antes que Abrahan naciese Yo soy.

Después de la multiplicación de los panes, Jesús en medio de la tormenta se acerca a sus discípulos “No tengáis miedo que soy yo”, se sobreentiende que soy el que soy, el que siempre estoy con vosotros, la presencia de Dios con vosotros. Asi lo adivinan los discípulos, Verdaderamente, eres el Hijo de Dios”

Otras veces Yo soy la luz, la puerta, la vid, el pan de vida, etc. Todo variaciones de lo mismo, Yo soy la fuente de la vida perfecta, de la alegría completa. Jesús nos da esta vida en plenitud.

Tres expresiones con las que Jesús nos desvela su misterio. Expresan la originalidad de Jesús. Expresiones que solo podía usar el propio Jesús. La comunidad recoge su significado en la expresión HIJO DE DIOS, eliminando los sentidos mítico políticos y dándole un sentido realista totalmente nuevo “homoousios”. No se heleniza la fe sino que se formula de forma concreta.

Una bibliografía elegida, selecta, en cada capítulo los dos o tres libros decisivos.