Mons. Jesús Catalá

D. Jesús Catalá: «Su presencia en la Diócesis es un regalo del Señor»

Mons. Jesús CataláEl obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, habla de D. Fernando Sebastián.

«Mis primeros contactos con D. Fernando, como cariñosamente le llamamos, no fueron en territorio español, sino en Roma. Él era, a la sazón, Secretario general de la Conferencia Episcopal Española; y un servidor trabajaba en la Santa Sede, en la Secretaría general del Sínodo de los Obispos. D. Fernando solía acompañar al Card. Ángel Suquía, entonces Presidente de la Conferencia, en sus correrías por el Vaticano; y en esas expediciones tenía el gozo de encontrarles. Una sintonía eclesial fue creciendo desde entonces entre nosotros.

Sus posteriores viajes a Roma, siendo él ya Arzobispo Coadjutor de Granada o Administrador Apostólico de Málaga, fueron fraguando aquella inicial coincidencia de visión por nuestra amada Iglesia. Él era el maestro, el teólogo, el profesor, el hermano mayor, que iba por delante abriendo caminos de esperanza.

Su reflexión teológica ha acompañado durante varias décadas el camino de la Iglesia que peregrina en España. Su mirada realista y de futuro, su buen hacer y su sentido eclesial marcaron pauta en el planteamiento de los problemas sociales, políticos y eclesiales, que surgían en la época de la transición política en España. Espero que algún día nos relate algunos acontecimientos de los que fue testigo y nos cuente sus experiencias, que nos ayuden a entender mejor lo que pasó en aquella época. Y no sólo por simple curiosidad, sino por hacer justicia a la inmensa labor de la Iglesia en las décadas del franquismo y de la transición, aunque hoy no quieran muchos reconocerlo.

Hombre de recio y templado carácter, D. Fernando sabe hacia dónde hay que dirigirse, para acertar el camino y salir de los atolladeros. Cristiano piadoso de profunda fe, que vive con gozo el amor de Dios, manifestado en Jesucristo, y que contempla a la Virgen María como la criatura del sí de la humanidad a Dios. Misionero claretiano, que heredó el ímpetu evangelizador y la clarividencia de su Fundador, San Antonio Mª Claret. Sacerdote abnegado y generoso; obediente a su Señor, aceptando las mediaciones humanas. Obispo y pastor, que vela con prudencia y esmero su rebaño, para que los lobos no hagan destrozos.

Ahora el Señor ha querido que el Papa Francisco, que lo conocía desde hacía mucho tiempo y le consideraba uno de sus maestros, le regalara el título de Cardenal, que él acepta agradecido y gozoso, pero sin alardes ni magnificencias.

Felicitamos a D. Fernando por el detalle de amistad y cariño que el Santo Padre ha tenido con él. Nos congratulamos también nosotros y damos gracias a Dios por ello. Su presencia en la Diócesis de Málaga es un regalo del Señor. ¡Gracias, D. Fernando, por su grata y fecunda compañía entre nosotros!»