Requiem Catedral Pamplona

Requiem de Mozart: un manuscrito único

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Aurelio Sagaseta
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La Catedral de Pamplona guarda una rara avis musicológica, una copia manuscrita del Requiem de Mozart, realizada al parecer en Leipzig a los pocos años de la muerte del genio de Salzburgo.

La copia estaba bien registrada y guardada desde siempre. Yo nunca me animé a montar la obra por su costo (además del coro, requiere orquesta profesional y cuarteto solista competentes). Hasta que un día apareció en el Archivo Jordi Casals, uno de los maestros de capilla de la Catedral de San Esteban de Viena, junto con David Gálvez, el actual director de la Coral de Cámara.

Les enseñe el manuscrito y enseguida se entusiasmaron haciendo proyectos de estreno con los dos coros (Catedral y Coral de Cámara), la Orquesta Barroca de Sevilla etc.

Entró en el proyecto también el Museo de la Universidad… pero a veces “lo mejor es enemigo de lo bueno”, y tras comprobar una y otra vez que su realización era inviable por su elevado costo, al final se ha asumido su estreno con los medios de casa por varios motivos: la partitura, única y exclusiva, es propiedad del patrimonio musical de la Catedral. Ésta dispone de coro, maestro de capilla y organista propios, tiene un escenario capaz (la misma Catedral), tenemos en Navarra una orquesta profesional perfectamente adecuada al autor y época, y un cuarteto vocal con elementos ligados ocasionalmente a la Capilla de Música desde hace años, al menos 3 de ellos (la soprano polaca Dorota grzeskowiak, y los navarros José Luis Sola y Silvano Baztán), mientras que la búlgara Liubov Melnuk (contralto) canta por primera vez con la Capilla de Música.

Si a esto añadimos que estamos en estas fechas de la Semana de Difuntos, tiene todo su sentido hacer el Requiem el día 2 de noviembre. También se utilizarán otros elementos connaturales al evento, ajuar propio “pro Defunctis”, cirio pascual y Lucernario o Tenebrario Barroco monumental con sus 15 velas en dos colores, que se encenderán en el momento del canto de la Communio de Mozart que alude precisamente a la luz, “Lux aeterna luceat eis”.

Durante este canto sonarán 9 campanadas solemnes y lejanas de la Campana María. Eso no está en la partitura, pero el patrimonio es para usarlo en su momento, en este caso en una partitura que duerme desde hace 200 años… bueno, un poco recuerda la leyenda del canto del Abad San Virila de Leyre. Por cierto, nos acompañará un monje de Leyre, José Antonio Pedroarena, que cantará en latín el evangelio, Ite Missa etc. que se nos van olvidando, y seguro que en la época y funeral de Mozart estaban presentes estas mismas milenarias melodías gregorianas.

Siguiendo la misma línea de autenticidad, la obra va inserta dentro de una liturgia, de la misa, como se hace todavía en la Catedral y alguna iglesia de Viena, precisamente el día 2 de nov. Acaban de pasar por Viena unos turistas de Pamplona y me han traído la foto de un cartel donde aparece el Requiem programado para el día 2, eso sí, cobran entrada.

El réquiem se compuso para la misa, no para un concierto, como se hace ahora. Aquí en la “misa-concierto” del día 2 cada parte del ordinarium (Introito, Kyrie, Sanctus etc.) va en su lugar correspondiente de la ceremonia, si bien la parte central de la partitura (la larga Secuencia que consta de 6 números Dies irae, Recordare Jesu, Tuba mirum etc.) se presenta inmediatamente después de la misa, ya más como concierto. Por supuesto, la obra se interpreta entera. Se acaba con el famoso Lacrymosa, que según los biógrafos fue la última obra que compuso Mozart, ya en el lecho de la muerte. Acaba con el Amen, es el fin de una vida.

¿Qué variantes tiene el manuscrito de Pamplona en relación a las versiones al uso? En la parte coral muchas, pero en general poco significativas, tiene más importantes cambios en la parte orquestal: las tromperas son sustituidas por trompas (de color más oscuro), los trombones a veces por los fagotes, los timbales por los contrabajos… O sea, se hizo una copia para la plantilla orquestal de la Catedral de Pamplona, resultando en definitiva un Requiem un poco más lúgubre, más “réquiem”, menos brillante. Es lo que hay.

Termino, los originales están como nuevos, en perfecto estado, sin rayas ni señales de uso. En el cartapacio original que lo envuelve aparece esta inscripción “sepultus in Leipzic”, sepultus en latín antiguo significa “guardado en”. Para qué se gastó si luego no se utilizó? Esa es la gran pregunta, ¿quizás estaba cerca la Guerra de la Independencia de 1808. Falta completar el estudio.