La Biblia
- Los libros de la Biblia, ¿están escritos por Dios?
- Los libros de la Biblia contienen la Palabra de Dios, es decir todo y solo aquello que Él quiere comunicar a los hombres. Pero han sido escritos por autores humanos que se expresan con el leguaje de su época y con su estilo personal. En resumen la Biblia es Palabra de Dios expresada en lenguaje humano. Tan autor es Dios como el hombre.
- ¿Cuántos libros hay en la Biblia?
- La Biblia consta de 72 libros, 27 del Nuevo Testamento (nótese como recurso nemotécnico que es el mismo número leído al revés) y 45 del Antiguo. Cabría contar uno más, si el libro de Baruc se considera independiente del libro de Jeremías. Estos son los que constituyen el canon bíblico, es decir, los libros escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo y entregados como tales a la Iglesia.
- ¿Por qué los católicos no leen la Biblia?
- Los católicos deben leer la Biblia y siempre lo han hecho. De todos modos hay que señalar que los cristianos creen en Jesucristo y que la Biblia es, junto con la Tradición, testimonio de la Revelación. El cristianismo no es, en sentido estricto, una religión del libro. Es más bien una religión de fe personal centrada en la persona de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
- ¿Qué libros quitó la Iglesia de la Biblia?
- La Iglesia no ha quitado ningún libro de la Biblia, más bien al contrario. Del Antiguo Testamento asumió desde el comienzo los que eran reconocidos por los cristianos y judíos de Alejandría, incluidos los escritos en griego (Tobías, Sabiduría, Eclesiástico, etc.) aunque estos (deuterocanónicos) no los aceptaran más tarde los judíos y en el siglo XVI algunos protestantes. Del Nuevo Testamento la Iglesia aceptó aquellos que durante mucho tiempo fueron considerados como inspirados y leídos en la mayor parte de las comunidades cristianas.
- ¿Qué son los evangelios apócrifos?
- Libros apócrifos en general son todos aquellos que fueron redactados con el mismo estilo que los bíblicos, pero que no han sido considerados por la Iglesia como escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo. Unos son apócrifos del Antiguo Testamento, otros del Nuevo Testamento.
Entre los apócrifos del Nuevo Testamento son relevantes los evangelios que, escritos en el siglo II y más tarde, pretenden completar las lagunas de los evangelios canónicos bien sea en los relatos o en las palabras de Jesús. La mayoría no plantean problemas doctrinales y hasta han influido en tradiciones populares, como el número de tres aplicado a los Magos o sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar. Otros tienen una orientación heterodoxa, especialmente gnóstica como el Evangelio de Judas (el gnosticismo es una doctrina filosófica y religiosa que fascinaba por su pretendida sabiduría y por sus ritos misteriosos).
La fe de la Iglesia
- ¿Cuántas cosas creen los católicos?
- Los católicos creen todo aquello que Dios ha querido revelar a los hombres. Jesucristo, que es el Hijo eterno del Padre que sin dejar de ser Dios ha asumido nuestra condición humana, es el momento en que la revelación de Dios llega a su plenitud. Dios ya no puede revelar más, por que nos lo ha dado todo en su Hijo. Los Apóstoles son los testigos de la Persona y de la enseñanza de Jesús y la transmitieron asistidos por el Espíritu Santo. La Iglesia Católica, como un edificio cimentado en Cristo sobre las columnas de los Apóstoles, conserva y enseña esa misma doctrina sin quitar ni añadir nada.
- ¿Cuántos credos hay?
- Hay un solo “Credo” con mayúscula, porque hay una sola fe. Sin embargo, tambián hay distintos “credos” porque en la historia ha habido distintas fórmulas que han resumido esa misma fe con mayor o menor detalle. Estos “credos” son resúmenes autorizados, propuestos por los Papas, por los Concilios o por obispos concretos. Estos “credos”, aunque son distintos, expresan la misma fe sin cambiarla. Estos breves resúmenes de la fe comenzaron a redactarse desde los comienzos de la Iglesia y se conservan confesiones de fe del siglo I y II.
Quién escribió el Credo
En la Misa de los Domingos pueden recitarse dos “credos”, uno más breve y otro algo más desarrollado. Sin embargo, de forma distinta, ambos dicen lo mismo. El más corto se llama Símbolo de los Apóstoles. En efecto, el contenido se remonta al tiempo de los Apóstoles. La versión más antigua que conocemos del Credo Apostólico es de finales del siglo II. El más largo es un “credo” que se redactó en el Concilio de Nicea (año 325) y que se completó en el Concilio I de Constantinopla (año 381). Por eso se llama Credo Niceno-constantinopolitano.
- ¿El credo hay que rezarlo o hay que decirlo?
- Sólo Dios merece el acto de fe religiosa. Creer es creer a Dios con amor. Por eso, el Credo se dice, se recita, se confiesa, pero también se reza. Por un lado, rezar el Credo es decir a Dios: “creo en ti, que eres la Verdad y el Amor”. Además, rezar el credo es también hacer memoria agradecida de todo lo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han hecho por nuestra salvación, para dar vida y alegría al hombre aquí y en la eternidad.
- ¿Existe el infierno y los demonios?
- Los ángeles fueron creados por Dios para ser eternamente felices en su presencia. En la Biblia se enseña que algunos de ellos rechazaron irrevocablemente vivir en comunión con Dios. Ésta fue su caida: quienes fueron creados en bondad decidieron vivir en la maldad. Su estado no es un defecto de la misericordia de Dios, sino un efecto de su libre decisión. Ese estado de eterno apartamiento de Dios, de frustración de su ser y total ausencia de felicidad es lo que se llama infierno. Aquellos hombres que por libre decisión se autoexcluyen de la amistad con Dios por el pecado mortal y mueren en ese estado, viven eternamente apartados de Él. Dios es el que más ha hecho para que ningún ser humano termine así, hasta el punto de que su Hijo ha muerto en una cruz por nuestra salvación. Sin embargo, Dios se toma en serio nuestra libertad, y no obliga a estar con Él a nadie que no lo quiera.
- ¿Existen los ángeles?
- Los ángeles son seres espirituales creados por Dios para ser eternamente felices en su presencia. Son seres con una inteligencia poderosa y con un gran amor a Dios y a todo lo que Dios ama. Dios les confía también algunas misiones a favor de los hombres. De hecho, cada uno tenemos un ángel custodio que nos ayuda para vivir la vida cristiana.
- ¿Qué es el limbo?
- Ante todo, hay que decir que el limbo nunca ha sido parte de la doctrina de la Iglesia. Era una hipótesis de la teología que intentaba dar respuesta a una cuestión real. En efecto, para entrar en el Cielo es necesario estar en gracia de Dios. Todos nacemos con el pecado original, en estado de alejamiento de Dios. Por otro lado, hay niños que mueren sin haber llegado al uso de razón y por tanto sin haber cometido pecados personales. ¿Qué sucede con estos niños? Algunos teólogos medievales pensaron que vivirían sin dolor en estado de felicidad natural pero sin gozar del Amor y la visión de Dios para la que han sido creados, y lo llamaron limbo. Sin embargo, el Catecismo de la Iglesia Católica no habla del limbo. Dice que lo que hace la Iglesia es confiar esos niños a la misericordia de Dios. Dice que la misericordia de Dios nos permite confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin bautismo.
- ¿Qué es el purgatorio?
- Para entrar en la celebración del Cielo, que es como entrar en el banquete eterno de las bodas entre Dios y la humanidad, es necesario llevar el traje de bodas totalmente limpio. Ante la Santidad de Dios, aquél que muera en gracia de Dios pero con pecados leves e imperfecciones sin purificar comprenderá con total claridad que es necesario purificarse del todo para ser digno de entrar en el Cielo. Quienes se encuentran en este periodo de purificación son amigos de Dios y, aunque deben esperar, están seguros de que entrarán en el Cielo. Eso es el purgatorio.
- ¿Qué pasa si en mi parroquia no se reza el Credo?
- El Credo se recita en la Misa de los Domingos y otros días de Soleminidad en todas las parroquias. Si no se reza un día es un despiste. Si no se reza nunca puede que también. Pero lo preferible es participar en celebraciones donde se rece el credo de la Iglesia que es la fórmula de fe común para todos los católicos.
- ¿Qué significa creer en la comunión de los santos?
- Jesús compara la unión que los cristianos tenemos con Él con la unión entre la Vid y los sarmientos. San Pablo expresa esto mismo diciendo que Cristo es la Cabeza y los cristianos los miembros de su cuerpo. La comunión de los santos es esa unión que existe entre los cristianos con Cristo y de los cristianos entre sí. Esa unión se llama “comunión”. Se llama “de los santos” porque cuando estamos en gracia de Dios esa comunión interior es efectiva.
- ¿Qué significa creer en la vida eterna y en la resurrección de la carne?
- Significa que el hombre ha sido creado por Dios no sólo para una vida temporal en este mundo sino para una vida que continúa después de la muerte. Es decir, que nacemos para ser inmortales. Tras la muerte del hombre, su elemento espiritual pervive. Eso es lo que llamamos el “alma”. Al fin de los tiempos, en la segunda venida de Cristo para el juicio final, todos los hombres resucitarán con su propio cuerpo para nunca más morir. Si muerieron en gracia de Dios para una resurrección de vida. Si no murieron en gracia, para una resurrección de muerte.
- ¿Qué significa que fuera de la Iglesia no hay salvación?
- La afirmación de que fuera de la Iglesia no hay salvación se aplica a todos aquellos que sabiendo que Dios ha fundado, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación. No podrían salvarse aquellos que hayan conocido todo esto y, sin embargo, no hayan querido entrar o perseverar en ella. Esta afirmación no se refiere a los que, sin culpa suya, no conocen a Cristo y a su Iglesia. Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna.
La Iglesia
- Si la Iglesia es una, ¿por qué se pide por la unidad?
- Porque la semilla de separación está dentro de nosotros: todos tendemos a lo nuestro y -casi sin quererlo- creamos divisiones.
Además, el diablo es en griego el diábolos, el 'separador': el que siempre siembra cizaña y crea división. Él ha sido siempre el principal interesado en que los cristianos estemos separados.
Por esto pedimos a Dios que nos conceda la unidad: para vencer esa tentación de la separación.
- ¿Qué es una diócesis y una archidiócesis?
- Una diócesis es una región o territorio que gobierna un obispo, un sucesor de los apóstoles.
Una archidiócesis -como su mismo nombre indica- es una diócesis mayor, es decir de rango superior y muchas veces de mayor extensión.
A su vez, ambas se pueden mostrar combinadas. Así, por ejemplo, la archidiócesis de Pamplona comprende también a la diócesis histórica de Tudela.
Qué deberes tienen los católicos con la Iglesia
Los mismos que con una madre: rezar por ella, defenderla, colaborar con ella, ayudar a su sostenimiento.
Todos los católicos somos parte importante en la Iglesia: es más, somos Iglesia. Por eso, no podemos verla como una institución sin más o una instancia lejana, sino como alguien de la que dependemos y a la que ayudamos.
Por eso decimos que la Iglesia es nuestra madre.
- ¿Qué significa que la Iglesia sea una, santa, católica y apostólica?
- UNA significa que Cristo solo ha querido fundar una Iglesia; si existen ahora varias iglesias y comunidades eclesiales, es por culpa nuestra y por ceder a la tentación de la división y los particularismos.
SANTA por su fundador -Cristo, el mismo Hijo de Dios hecho hombre- como de los frutos que obtiene: la santidad de los cristianos que permanecen cercanos a su Iglesia. Nuestros pecados personales no consiguen empañar la santidad originaria de la Iglesia.
CATÓLICA quiere decir universal: la Iglesia se dirige a todos los hombres y mujeres, de todas las razas, pueblos y culturas. No es la Iglesia de aquí o de allí, sino la de todos y de todo el mundo.
APOSTÓLICA por dos motivos: porque Cristo quiso fundar su Iglesia sobre los apóstoles -Pedro, Pablo, Andrés...-, a pesar de sus debilidades personales;
y porque su finalidad es igualmente apostólica: todos los cristianos somos apóstoles que hemos de anunciar a Cristo y su evangelio.
- ¿Qué son las Iglesias separadas?
- Son Iglesias que, en un origen, formaban parte de la misma Iglesia de Cristo; pero que, con el tiempo, han cedido a su visión personal en contra de la unidad.
Primero fue la Iglesia ortodoxa la que, en 1052, decidió separarse de Roma y crear una Iglesia autónoma. Son sin embargo los que están más cercanos a la Iglesia católica.
Después el rey de Inglaterra, Enrique VIII, quiso crear en el siglo XVI una Iglesia propia en su país y fundó la Iglesia anglicana.
En ese mismo siglo, en Alemania y otros países centroeuropeos, vinieron los reformadores (Lutero, Calvino, Zwinglio...), quienes no solo se separararon de Roma, sino que también interpretaron el cristianismo a su manera, olvidándose en ocasiones de la visión de conjunto y de la fe católica, es decir, la fe de todos en todas partes. Son las llamadas Comunidades protestantes.
Son Iglesias que buscan sin embargo esa unidad. Por eso se ha dado en el siglo XX y sobre todo después del Vaticano II ha tenido lugar el llamado movimiento ecuménico, y por esto también la Iglesia reza por la unidad.
El Papa
- ¿Cómo se elige el Papa?
- Habitualmente, después del fallecimiento del Papa, se pone en marcha un proceso en el que el Colegio Cardenalicio se reúne en el Vaticano, en lo que se ha llamado Cónclave. El Cónclave comienza a los quince días del fallecimiento del Papa, después de la celebración de los funerales solemnes. En esos días los Cardenales pueden hablar sobre el estado de la Iglesia pero no pueden llegar a acuerdos. En el Cónclave participan todos los cardenales de la Iglesia, si bien sólo pueden ser elegidos los menores de 80 años. Teóricamente cualquier varón católico puede ser elegido Papa, pero normalmente se elige entre los miembros del colegio cardenalicio.
La normativa que rige el proceso fue modificada por última vez por Juan Pablo II en 1996, con la Constitución Apostólica Universi Dominici Greci. - ¿Cuál es la misión del Papa?
- El Papa, Obispo de Roma y sucesor de san Pedro, es el perpetuo y visible principio y fundamento de la unidad de la Iglesia. Es el Vicario de Cristo, cabeza del colegio de los obispos y pastor de toda la Iglesia, sobre la que tiene, por institución divina, la potestad plena, suprema, inmediata y universal.
- ¿Sobre quién tiene autoridad el Papa?
- El Papa, también llamado Romano Pontífice, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad.
Celebraciones
- ¿A qué se llama celebraciones de precepto? ¿Cuáles son estas celebraciones?
- Alguno pudiera pensar que hablar de precepto, responde a una mentalidad obsoleta. Bastaría pensar en las consecuencias de aplicar ese mismo criterio a un partido de fútbol sin normas y preceptos de obligado cumplimiento, al tráfico o a cualquier otra realidad humana.
La pertenencia a la Iglesia, por contar con esa misma dimensión humana, no puede dejar de regirse, no sólo sino también por normas, preceptos cánones.
Los cánones 1246-1248 del Código de Derecho Canónico especifican con toda precisión el concepto de precepto y las fiestas afectadas. En principio son todos los domingos y 11 fiestas más a lo largo del año. Los mismos cánones determinan que las Conferencias Episcopales de cada país pueden suprimir o trasladar algunas de las fiestas de precepto.
El precepto consiste en la obligación de participar en la Misa en tales días, así como en abstenerse de trabajos que impidan el culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo.
En todo caso esta preceptiva debe aparecer no tanto como un imperativo externo, sino como una exigencia y un compromiso responsable y elemental en el camino de la fe.
- ¿Cuáles son las celebraciones más importantes para los católicos?
- La celebración más importante para un católico y para todo cristiano es indudablemente la del sacramento del Bautismo por cuanto nos identifica con Cristo Jesús en su muerte y resurrección, posibilita el acceso a todo el resto de sacramentos y celebraciones y constituye el inicio de todo el seguimiento de Cristo y de toda la vida cristina. Esto en cuanto a prioridades, porque en cuanto a dinamicidad y frecuencia habría que destacar la celebración de la Eucaristía, en la que participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo, de su sacrificio, de su entrega y de una común-unión con Él.
Cada uno de los sacramentos tiene, además, un significado y una relevancia especial en cada una de las circunstancias diversificadas de la vida cristiana: la cercanía de Cristo en la limitación de la enfermedad, el reconocimiento de la propia debilidad y pecado y la conversión, la adhesión plena a Jesucristo y la ratificación por parte del Espíritu de nuestra vocación cristiana, la santificación del amor en la humano como signo del amor de Dios, el seguimiento de Cristo en el servicio a los hermanos.
Y por lo que se refiere a las celebraciones litúrgicas, como parece normal, las más antiguas corresponden con las más importantes: El domingo y la Pascua en primer lugar, por celebrar ambas el hecho fundamental de nuestra fe cristiana, la Resurrección de Cristo en su dimensión semanal y anual. La fiesta de Pentecostés que celebra la plenitud prometida por Cristo, con el envío del Espíritu Santo sobre sus seguidores, etc.
- ¿Cuánto tiempo de preparación hace falta para recibir un sacramento?
- ¿Cuánto tiempo hace falta para que crezca un olivo, o para sacar el carné de conducir? Dependerá siempre de las circunstancias. Tan cierto es que no pueden preestablecerse límites o normas uniformes, como que no son situaciones automáticas. Responden a un proceso.
Así podría decirse respecto al tiempo de preparación para recibir los sacramentos. El proceso no responde tanto a una mera asimilación conceptual, sino a una maduración en la fe cristiana, que nos posibilite, valorar, responder y experimentar el sacramento solicitado.
La fe siempre será un don gratuito por parte de Dios, por parte nuestra requiere un mínimo de receptividad.
Teniendo presente que los sacramentos son signos materiales de esta gracia trascendente. Será necesario un tiempo oportuno para llegar a entender la relación entre el signo material y la gracia espiritual.
Los procesos serán diferentes, en razón del sacramento y del nivel de la formación cristiana de cada persona. En el caso del sacramento del Orden es un proceso minucioso que dura varios años. Para el del Bautismo dependerá de la fe de los padres, en el caso del bautismo de niños, o de un preciso catecumenado de iniciación en el caso de adultos.
- ¿Cuánto tiempo de preparación hace falta para recibir un sacramento?
- ¿Cuánto tiempo hace falta para que crezca un olivo, o para sacar el carné de conducir? Dependerá siempre de las circunstancias. Tan cierto es que no pueden preestablecerse límites o normas uniformes, como que no son situaciones automáticas. Responden a un proceso.
Así podría decirse respecto al tiempo de preparación para recibir los sacramentos. El proceso no responde tanto a una mera asimilación conceptual, sino a una maduración en la fe cristiana, que nos posibilite, valorar, responder y experimentar el sacramento solicitado.
La fe siempre será un don gratuito por parte de Dios, por parte nuestra requiere un mínimo de receptividad. Teniendo presente que los sacramentos son signos materiales de esta gracia trascendente. Será necesario un tiempo oportuno para llegar a entender la relación entre el signo material y la gracia espiritual.
Los procesos serán diferentes, en razón del sacramento y del nivel de la formación cristiana de cada persona. En el caso del sacramento del Orden es un proceso minucioso que dura varios años. Para el del Bautismo dependerá de la fe de los padres, en el caso del bautismo de niños, o de un preciso catecumenado de iniciación en el caso de adultos.
- ¿Por qué algunas celebraciones cambian de fecha de un año para otro?
- Por la sencilla razón de que el calendario litúrgico que determina las celebraciones eclesiales es diferente y por cierto bastante más antiguo que calendario civil. Tampoco el año escolar, ni el deportivo, ni el judicial coinciden con el calendario habitual, cada uno de estos estamentos sigue su propia dinámica.
El calendario litúrgico gira en torno a la fecha de la Pascua de resurrección, que como elemento fundamental de nuestra fe cristiana, determina cada año el núcleo central, en torno a la que se organizan todas las demás festividades.
La fecha de la Pascua se sigue determinando según el primitivo calendario lunar que estaba en vigor entre los judíos, en el siglo I, en tiempos de Jesús. La Resurrección y la Pascua es el único acontecimiento del que tenemos constancia por los datos bíblicos del año, mes, día y hora en que ocurrió. Con fidelidad, se celebra de acuerdo a esos criterios, coincidiendo siempre con el día 14 del mes judío de Nisán. Es decir en el domingo siguiente a la primera luna llena después del equinoccio de primavera. Una precisión que para nuestro modo de medir el tiempo puede resultar un tanto extraño, pero que puede precisarse con toda exactitud incluso para dentro de mil años.
Una vez determinada esta fecha de Pascua, que varía cada año en nuestro calendario lunar, resulta sencillo fijar las fiestas más importantes y las más antiguas del calendario litúrgico. Otras fiestas de origen posterior se han ido determinando según criterio del calendario solar, por lo que resultan siempre fijas en el mismo día.
- ¿Pueden participar los niños y jóvenes en torno al altar durante la plegaria Eucarística?
- El presbiterio es el lugar propio y reservado para quienes intervienen como ministros de la celebración, no en razón de exclusivismos, sino por significado mismo de la celebración.
En ella Cristo se hace presente en su verdadera dimensión teológica de un cuerpo orgánicamente diferenciado y unificado, como lo expresa el apóstol san Pablo: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros, cada uno según su diversidad. Si todo fuera un solo miembro ¿dónde quedaría el cuerpo?
El presbiterio es el lugar donde se visibiliza la presencia de Cristo en cuanto cabeza, es decir en la persona del ministro celebrante y de cuantos le ayudan en este ministerio.
Si todos fuéramos todo indistintamente, no resultaría un incremento, sino una pérdida de identidad y expresividad. Eso no quita que en determinadas ocasiones -excepcional y pedagógicamente-, se pueda dar acceso a determinadas personas en torno al altar para darle alguna significación determinada. Hacerlo de modo habitual restaría sentido y significado al mismo signo.
- ¿Qué simbolizan las vestiduras del Sacerdote?
- Las vestiduras u ornamentos litúrgicos no tienen un significado específico. Según una antigua tradición se trata de unos elementos diferenciadores de las vestiduras profanas, que definen y dignifican los actos rituales.
Según la peculiaridad de cada una de ellas (color, forma, ornato) sirven para poner de relieve determinadas celebraciones, así como la función y autoridad de quien los preside. La vestidura común a todos los celebrantes es el alba o la túnica de color blanco.
Propia del presbítero es la estola y la casulla que cambian de color según las fiestas o tiempos del año litúrgico La casulla ha adquirido recientemente formas más amplias en su confección. También el Pluvial es propio del presbítero en determinadas celebraciones, como serían las procesiones El diácono tiene como ornamento propio la estola aunque colocada de de un modo diferenciado del presbítero, (abrochada sobre el lado derecho en lugar de pendiente del cuello sobre ambos lados del cuerpo), también puede usar la dalmática.
- ¿Qué sucede cuando un sacerdote no conoce bien la liturgia?
- Sucede una situación bastante anómala y un tanto desconcertante. Se trata de una situación que no se aceptaría fácilmente en ninguna otra profesión, con la particularidad de que en el caso de la celebración litúrgica no entra en cuestión tan sólo la profesionalidad, sino la propia eclesialidad.
Lo que se espera y se tiene derecho a esperar del sacerdote que preside la celebración litúrgica es que celebre la fe de la Iglesia, más que sus opiniones, gustos y preferencias personales.
Podría suceder que la celebración hasta tal punto no reflejase la eclesialidad, que afectase a la misma validez si se tratase de alguna celebración sacramental. El número 22 de la Constitución sobre la Liturgia del Concilio Vaticano II es bastante explícito sobre este particular: "La reglamentación de la sagrada Liturgia es de competencia exclusiva de la autoridad eclesiástica; ésta reside en la Sede Apostólica y, en la medida que determine la ley, en el Obispo. En virtud del poder concedido por el derecho la reglamentación de las cuestiones litúrgicas corresponde también, dentro de los límites establecidos, a las competentes asambleas territoriales de Obispos de distintas clases, legítimamente constituidos. Por lo mismo, nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia".
Adviento y Navidad
- ¿Cuánto tiempo dura el Adviento?
- Así como la Cuaresma tiene un tiempo preciso y definido de cuarenta días que se contabilizan hacia atrás desde la fecha de la Pascua. El Adviento lo hace en cuatro domingos antes de la Navidad, pero según ésta coincida en lunes o en sábado, el Adviento puede tener cuatro semanas completas, más de 28 días, o poco más de tres.
- ¿Por qué se celebra la Navidad el 25 de diciembre?
- Así como de la Pascua de Cristo, es decir de su pasión muerte y resurrección, tenemos constancia precisa, en los datos bíblicos, que permiten determinar sus coordenadas históricas de año, mes, día y hasta la hora de la muerte, por considerar su muerte redentora y su resurrección gloriosa el fundamento de nuestra fe cristiana. Respecto al nacimiento de Cristo no tenemos ningún testimonio que nos permita precisar una fecha concreta. Para los primeros cristianos el hecho del nacimiento no era tan significante como el de su muerte y resurrección. De hecho la Pascua de Cristo, tanto en su dimensión semanal (el domingo) como en su celebración anual, son la primera fiesta que comienza a celebrar la Iglesia desde el siglo I.
Sin embargo, hacia los siglos III y IV, con el nacer de las primeras herejías, comenzó a dudarse de la naturaleza humana de Cristo. Entonces se pensó en establecer una fiesta que conmemorase también su realidad corporal y su nacimiento. Cuando se decidió buscar una fecha para su celebración, ya no existía la memoria del hecho histórico.
La asignación en el calendario del 25 de diciembre, responde a hechos circunstanciales. Por una parte la celebración por esas mismas fechas de una fiesta de la naturaleza que celebraba el nacimiento del sol, en coincidencia con el solsticio de invierno, la convertía en fecha propicia para celebrar el nacimiento de Cristo, luz verdadera que brilla sin ocaso.
Pero había otra motivación a la que daban más relevancia aquellos primeros cristianos. En el siglo III se celebraba, por una pequeña iglesia dedicada a la Virgen en torno al equinoccio de primavera, el 24 de Marzo, y vinculada al anuncio del ángel y la Encarnación. Según esta memoria histórica el nacimiento correspondería a nueve meses más tarde.
El hecho de que no sepamos la fecha precisa del nacimiento, no supone ningún inconveniente para que se pueda celebrar el hecho mismo de su realidad histórica.
- ¿Qué es el Adviento?
- Es uno de los tiempos litúrgicos más representativos con el que se comienza el Año litúrgico. Nació posteriormente a la Cuaresma y como un reflejo de la misma. Así como la Pascua tenía un tiempo de preparación, desde los orígenes mismos de la vida de la Iglesia. Cuando a partir del siglo IV se consolidó la fiesta del nacimiento del Señor, también se la quiso dotar de un tiempo litúrgico previo.
Sin embargo la significación es diferente. Así como la Cuaresma tiene un carácter preferentemente ascético y penitencial, el Adviento tiene unas connotaciones de tipo escatológico, que nos orientan hacia el final de los tiempos y la venida del Señor.
Por estar situado inmediatamente antes de la Navidad pudiera parecer que estuviera vinculado sólo al recuerdo de la venida histórica, sin embargo el Aviento resalta también y sobre todo la referencia a la venida escatológica y definitiva, hacia la que este tiempo nos orienta y para la que solicita nuestra espera y alimenta nuestra esperanza. En la primera venida histórica, Cristo se manifestó en la humildad de la carne, en su venida definitiva se manifestará con poder y gloria.
Cuaresma y Semana Santa
- ¿Cuánto tiempo dura la Cuaresma?
- La cuaresma dura cuarenta días, los inmediatamente precedentes a la fiesta de la Pascua de Resurrección. Es una institución eclesial muy antigua. Ya desde el siglo II existe constancia de un período de práctica penitencial como preparación para esta fiesta, que desde los orígenes mismos del cristianismo representaba la síntesis y el fundamento de toda la fe cristiana.
Inicialmente este tiempo de preparación era de pocos días, que paulatinamente se fueron ampliando en función de posibilitar la reconciliación de los pecadores, que se realizaba anualmente antes de la Pascua y de dar lugar a las catequesis y ritos preparatorios para quienes iban a recibir el bautismo en esa misma fecha.
La práctica pastoral hizo que el tiempo de preparación se ampliase hasta las cinco semanas, que desde el siglo IV ya se habían convertido en cuarenta días, por el particular simbolismo que el número 40 tiene en la Biblia.
Durante la Cuaresma, mediante una gran variedad de medios espirituales, ascéticos y penitenciales que la Iglesia propone cada año, se pretende intensificar la vivencia de la fe y de la vida cristiana, destacando sobre todo la acción purificadora y santificadora del Señor.
- ¿Es obligatorio ir a Misa el Miércoles de Ceniza?
- El miércoles de ceniza no figura como uno de los días de precepto. Sin embargo, desde el punto de vista de la religiosidad popular, constituye unos de los de más nutrida participación, por el especial significado litúrgico que tiene el signo penitencial de la imposición de la ceniza, como llamada a la conversión y a la penitencia, por responder de algún modo a la necesidad de purificación y renovación interior que el hombre siempre experimenta en lo profundo de su ser.
- ¿Es verdad que el Viernes Santo no se celebra la Misa?
- Efectivamente. Es el único día en todo el año, en que la Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, no celebra la Eucaristía. Sin embargo el culto litúrgico que el Misal tiene asignado para esa tarde, sin ser una Misa, resulta -en su sencillez y sobriedad-, de una belleza incomparable.
Consiste en una amplia lectura de la Palabra de Dios, que incluye la lectura de la pasión según san Juan (el relato más teológico y significante, ya que los otros tres se leen el Domingo de Ramos de los ciclos correspondientes). La adoración de la cruz, y la comunión con las especies eucarísticas reservadas desde el día anterior.
- ¿Los oficios de Semana Santa son celebraciones de precepto?
- No son celebraciones de precepto por coincidir en días laborables, pero al tratarse de los días que celebran los acontecimientos fundamentales de nuestra fe cristiana, la participación en los mismos está especialmente recomendada.
En nuestros días más que de Semana Santa suele hablarse del Triduo Pascual: Viernes y Sábado santos y Domingo de la Santa Pascua en la Resurrección de Cristo. Estos tres días del Triduo Pascual junto con el Jueves Santo que representa el final de la Cuaresma y del ciclo penitencial, constituyen los días más importantes dentro de la vivencia litúrgica de la Iglesia.
Hasta tiempos recientes y para muchos cristianos la Semana Santa finalizaba con la Pasión y muerte de Cristo, terminaba prácticamente el Viernes Santo. En esta modalidad se dejaba en un segundo plano, el hecho trascendente y esencial de la Resurrección de Cristo, que define y fundamenta nuestra fe cristiana.
Hoy se da cada vez mayor relevancia litúrgica y pastoral a la celebración de la Pascua del Señor y de un modo especial a la solemne celebración de la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo. Sin duda la celebración más solemne, esplendorosa y significante que celebra la Iglesia a lo largo de todo el año.
- ¿Qué es ayuno y abstinencia?
- Se trata de dos antiguas prácticas de la ascética cristiana que caracterizaban fundamental -aunque no exclusivamente-, el tiempo de Cuaresma.
El ayuno consiste en abstenerse parcial o totalmente de alimentos por motivos penitenciales. En principio consiste en una única comida en el día. En la actualidad sólo existen dos días en que resulta preceptivo: el miércoles de ceniza y el viernes santo. Obliga, según el Código canónio a todos los fieles que no han cumplido los setenta años (CDC 1252).
El ayuno eucarístico consiste en la abstención de tomar alimentos o cualquier bebida, como signo de respeto y veneración, una hora antes de recibir la comunión (CDC. 919).
La abstinencia consiste en abstenerse de comer carne durante los viernes de todo el año, como un recordatorio penitencial, en el día de la muerte redentora de Cristo. Los fieles cristianos pueden sustituir esta práctica por un acto específico de piedad o de caridad, según la normativa más reciente “Paenitemini” del año 1966.
Sin embargo, en los viernes del tiempo cuaresmal y el miércoles de ceniza que da inicio a este tiempo, debe observarse la abstinencia, que afecta a todos los fieles desde los catorce años cumplidos.
Bautismo
- ¿Deben estar casados los padres para bautizar a sus hijos?
- Una situación familiar irregular, sea que se trate de una madre soltera, sea que los padres no vivan en matrimonio canónicamente válido, no es un motivo para negar el bautismo de los niños. En cualquier caso, el bautismo del niño puede ser un buen motivo para acercar a la fe a los padres y posibilitar la regularización de su unión matrimonial.
- ¿Puedo recibir bautismo y confirmación en la misma celebración?
- El adulto que es bautizado debe ser confirmado inmediatamente después del bautismo y participar en la celebración eucarística, recibiendo la comunión, (CIC 866).
- ¿Puedo tener sólo un padrino, o tener dos madrinas?
- El canon 873 exige que haya un padrino, o una madrina, o un padrino y una madrina. Por tanto se puede tener un sólo padrino o madrina, pero si son dos, serán hombre y mujer.
- ¿Qué hace falta para ser padrino de bautizos?
- Para que alguien sea admitido como padrino (CIC 874 § 1), es necesario que:
1º. haya sido elegido por quien va a bautizarse o por sus padres o por quienes ocupan su lugar o, faltando éstos, por el párroco o ministro; y que tenga capacidad para esta misión e intención de desempeñarla;
2º. haya cumplido dieciséis años, a no ser que el Obispo diocesano establezca otra edad, o que, por justa causa, el párroco o el ministro consideren admisible una excepción;
3º. sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el Santísimo Sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir;
4º. no esté afectado por una pena canónica, legítimamente impuesta o declarada;
5º. no sea el padre o la madre de quien se ha de bautizar.
- ¿Quién puede bautizar?
- Los ministros ordinarios del bautismo son el Obispo, el presbítero y el diácono. El obispo puede conceder a los laicos idóneos la autorización temporal para bautizar si está ausente o impedido el ministro ordinario.
En caso de necesidad cualquier persona administra lícitamente el bautismo, solo con el agua, diciendo correctamente las palabras y teniendo la debida intención (CIC 861). - ¿Se puede celebrar el bautizo en cualquier iglesia, ermita u oratorio?
- Como norma general, el adulto debe bautizarse en la iglesia parroquial propia, y el niño en la iglesia parroquial de sus padres, a no ser que una causa justa aconseje otra cosa.
Con permiso del Ordinario puede haber pila bautismal en otra iglesia u oratorio dentro de los límites de la parroquia. Si, por la lejanía u otras circunstancias, el que ha de ser bautizado no puede ir o ser llevado sin grave inconveniente, debe conferirse el bautismo en otra iglesia u oratorio más cercanos, o en otro lugar decente.
Fuera del caso de necesidad, no debe administrarse el bautismo en casas particulares, ni hospitales.
Con el permiso del párroco del domicilio el bautismo puede celebrarse en otra parroquia
Confirmación
- ¿Cómo se recibe este sacramento?
- Normalmente dentro de la celebración de la Eucaristía. El rito esencial de la confirmación es la unción con el Santo Crisma en la frente del
bautizado, con la imposición de la mano del ministro y las palabras: "Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo". (CIC 1320) - ¿Es necesaria la confirmación para casarse?
- Los católicos aún no confirmados deben recibir el sacramento de la confirmación antes de ser admitidos al matrimonio, si ello es posible sin dificultad grave (CIC 1065). Si viven en coherencia con la fe, lo normal sería acudir a la preparación del sacramento de la Confirmación y recibirlo antes del Matrimonio.
- ¿Qué efectos tiene el sacramento de la Confirmación?
- El Sacramento de la Confirmación nos une más íntimamente a la Iglesia y nos enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma, nos comprometemos mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con nuestras palabras y nuestras obras. (CIC 1285)
- ¿Quién puede recibir la Confirmación?
- Todo bautizado aún no confirmado puede y debe recibir este sacramento. Antiguamente el Sacramento de la Confirmación era entregado antes de la Primera Comunión o inmediatamente después de ella. En la actualidad, por razones pastorales importantes, se aconseja recibirlo después de haber participado de los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía.
En cualquier caso, es importante acercarse a la parroquia para consultar sobre los procesos de preparación y los medios para recibir este sacramento según sea el caso.
Matrimonio
- ¿Cuál es el proceso para pedir una nulidad matrimonial?
- Es competente el tribunal de la diócesis en que se celebró el matrimonio, o en la que tiene su domicilio el demandado, o en la que tiene su domicilio la parte que pide la nulidad, o el tribunal del lugar en que se han de recoger la mayor parte de las pruebas. Quien desea impugnar el matrimonio debe presentar al tribunal competente un escrito formulando la petición de declaración de nulidad, proponiendo la razón de la demanda, indicando en qué hechos o pruebas se basa su petición, con firma del demandante o su procurador y anotación del día y lugar de su demanda.’
- ¿Cuáles son rasgos característicos del matrimonio para la Iglesia?
- Es el consorcio indisoluble de toda la vida entre un hombre y una mujer, que se ordena al bien de los dos, y a la generación y educación de sus hijos. Surge por el consentimiento de los esposos, que libre y voluntariamente se entregan y aceptan en alianza irrevocable. El orden interno de la relación matrimonial tiene como arquetipo la unión de entrega -en espíritu y en carne- existente entre Cristo y su Iglesia.
- ¿Cuándo se concede una nulidad matrimonial?
- Siempre que conste que alguno de los novios, al casarse, estuviera afectado por algún impedimento no dispensado y contrario a la validez del matrimonio, como la falta de edad, la impotencia para el acto conyugal, haber contraído antes un matrimonio válido, haber recibido las órdenes sagradas, haber emitido voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso, haber raptado a la mujer para casarse con ella o ser consanguíneos en los grados señalados.
También será nulo el matrimonio siempre que uno de los contrayentes sea incapaz del consentimiento matrimonial por falta de suficiente uso de razón, o por defecto de discreción de juicio acerca del compromiso matrimonial, o por carecer del necesario vigor de la voluntad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica. Además, será nulo el matrimonio también siempre que exista algún vicio del consentimiento, como ignorancia de la esencia del matrimonio, error de confundir a la persona querida con otra, error en una cualidad de la persona directa y principalmente pretendida por la otra parte, contraer con engaño por dolo provocado para obtener su consentimiento, exclusión por un acto positivo de la voluntad del matrimonio mismo o una propiedad esencial del matrimonio, y siempre que se acceda al matrimonio por violencia o miedo grave.
- ¿Es necesario estar confirmado para casarse?
- Sí, en el caso de que alguno de los novios aún no esté confirmado, recibirá el sacramento de la confirmación antes de casarse, si es posible sin dificultad grave. Además, se recomienda encarecidamente que, antes de casarse, acudan al sacramento de la penitencia para poder recibir la comunión y la fuerza típica de este sacramento.
- ¿Qué papeles necesito para casarme?
- Cada uno de los novios se ha de dirigir a la parroquia en que fue bautizado solicitando el certificado de su bautismo y de que ha recibido el sacramento de la confirmación. Con esa documentación, acuden a la parroquia en que cada uno tiene su domicilio, la cual ya se ocupa de preparar la documentación necesaria, acreditando que en el contrayente concurren todos los requisitos para contraer matrimonio válido.
- ¿Se puede casar una persona que no está bautizada o que profesa otra religión?
- En principio, la Iglesia pone impedimento a esos proyectos de matrimonio, porque el bautizado se expone a un grave peligro de perder la fe, a causa de sus diferencias en las costumbres y en la valoración del matrimonio, y porque pueden surgir graves dificultades en la educación cristiana de los hijos. No obstante, por ser el matrimonio una realidad natural asequible a la libre aceptación de quienes quieren casarse, ese impedimento puede ser dispensado por la Iglesia, siempre que exista una causa justa y la parte católica prometa que evitará cualquier peligro de apartarse de la fe y que hará cuanto sea posible para que sus hijos sean educados en la Iglesia católica. De estas promesas se debe informar a la parte no bautizada.
- ¿Tengo que casarme antes o después de mi boda, por lo civil?
- La celebración del matrimonio en la Iglesia está reconocida por el Estado. De manera que basta llevar al registro civil la comunicación de que se ha realizado la boda para obtener los efectos civiles del matrimonio.