Mensaje a los Misioneros navarros para la Navidad 2007

Queridos misioneros: Con estas sencillas palabras quiero desearos unas felices fiestas de Navidad que no sólo son entrañables por lo que suponen de fortalecimiento en la fraternidad universal sino son, sobre todo, gozosas por lo que es para la historia y la humanidad el nacimiento de un Niño que es Dios. Por esto y por vuestra entrega generosa en la misión os recuerdo en la plegaria –ante Jesús Eucaristía- todos los días. Cuando vengáis a Navarra, para visitar a vuestras familias, espero veros. Sois la ‘perla preciosa’ de Navarra. Ya sé que estáis muy ilusionados en vuestro trabajo por las referencias y vivencias que escucho. Os doy mí más cordial enhorabuena. Por aquí todo va bien pues cuando uno está enamorado de Cristo todo revierte en bien para aquellos que le aman. Navarra tiene unas fuertes raíces cristianas que debemos seguir regando y por ello vosotros mostráis este espíritu de fe que nos anima para seguir manifestando que ser cristianos merece la pena vivirlo hoy. He dado el Retiro espiritual de Adviento a todos los de Vida Consagrada de la Diócesis y les decía que no hemos de temer pues el Señor está a nuestro lado y nos acompaña y a pesar de la ‘noche social y cultural’ por la que pasamos Él está. Aun en medio de la noche la hierva crece. Cristo sigue creciendo en el corazón humano, ésta es nuestra esperanza. Anunciemos a Jesucristo con nuestra vida y con nuestras palabras. Os abrazo a todos y en esta Navidad os tendré muy presentes en mí oración. ¡Feliz Navidad y año 2008!