Carta al Delegado Episcopal de Cáritas

Querido Delegado Episcopal de Cáritas D. Ángel Iriarte:

Al inaugurar la “Tómbola de Cáritas” quiero expresarte mi cercanía en este acto que va a propiciar que muchos navarros y emigrantes que viven con nosotros colaboren con su generosidad a ayudar a los pobres por medio de esta Institución tan secular de la Iglesia. La caridad es la esencia de la Iglesia y por ello deseo que sepamos mostrar este rostro amable de la misma, es el rostro de una Madre que ama y cuida de sus hijos.

El día 25 de este mes inauguramos la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en la ciudad de Pamplona. En mis sentimientos amaestrados por los de Jesucristo corren estos dos amores: el amor a Dios y el amor al prójimo. De ahí que no puede haber cristianismo auténtico si no van los dos amores parejos. La Eucaristía es esperanza para los pobres y Cáritas ha de ser un reclamo permanente de esta esperanza para los que no se sienten amados. Como nos dice el Papa Benedicto XVI “no es la ciencia la que redime al hombre, éste sólo puede ser redimido por el amor”. Y ¿qué es Cáritas sino la expresión del amor? Y ¿qué es Caritas sino la glorificación y manifestación del amor de Dios? La labor que hace Cáritas tiene una repercusión social impresionante porque no hace distinción de personas, cuida sin interés alguno a los necesitados, atiende a los marginados como si fueran sus hijos, alienta a los desamparados y atribulados, acoge a los que no tienen donde cobijarse, socorre al que está abandonado en medio del asfalto, acude a los emigrantes sin papeles, fortalece los lazos de amistad con los que no piensan lo mismo y hace posible que muchos encuentren esperanza en sus vidas. Y todo esto por amor a Jesucristo.

Te agradezco, querido D. Ángel, todo el servicio que realizas en Cáritas lo mismo que a todos los que trabajan en la misma, salúdalos y dales también las gracias de mi parte. Espero que sea un éxito la Tómbola porque los que se van a lucrar de la misma van a ser los pobres. Con mi afecto, oración y bendición.

 

+ Francisco Pérez González,

Arzobispo de Pamplona-Tudela