LA PARROQUIA ES INDISPENSABLE 27-09-2008

La primera convicción es que la parroquia es indispensable. Por sus características específicas, difícilmente se podrá prescindir de ella en la pastoral diocesana, trasfiriendo su específica misión a otras formas de organización pastoral. Además, muchas realidades eclesiales nuevas y tradicionales se apoyan en ella. Se ha hablado mucho de crisis de la parroquia. Pero de hecho tal crisis no ha causado su desaparición como algunos anunciaban, sino que, más bien, ha fortalecido su identidad y provocado un proceso de adaptación a las nuevas circunstancias.

La naturaleza de la parroquia se basa principalmente en la relación existente entre la “vida cristiana” y “territorio”. La parroquia es la estructura pastoral que hace visible la Iglesia en un determinado lugar, por eso es la más cercana a la gente. Y tiene una gran capacidad de incidir en las relaciones sociales que estructuran un determinado territorio para construir “in situ” la identidad cristiana de las personas.

De aquí nacían precisamente algunas dudas sobre su futuro, debido al escaso relieve que parece tener el territorio en la sociedad actual, caracterizada por la movilidad. Pero no es difícil constatar hasta qué punto el territorio sigue influyendo en la vida real de la mayoría de las personas, aunque no conserve la importancia que tuvo antaño. El territorio sigue funcionando en muchas regiones como uno de los principales ámbitos de socialización. Todo tipo de personas se relacionan en el lugar en que habitan (basta pensar, por ejemplo, a las fiestas patronales o a las fiestas de barrios de las grandes ciudades). Eso les da unos lazos comunes y la fe cristiana los refuerza.

Ante quienes pensaban en la desaparición de la parroquia tal como la conocemos, el papa Juan Pablo II quiso reafirmar en repetidas ocasiones su indispensable función en la diócesis. En la Exhortación Apostólica Christifideles Laici, tomando unas palabras de su predecesor Pablo VI, decía lo siguiente: «Creemos simplemente que la antigua y venerada estructura de la Parroquia tiene una misión indispensable y de gran actualidad; a ella corresponde crear la primera comunidad del pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle la doctrina salvadora de Cristo; practicar en el sentimiento y en las obras la caridad sencilla de las obras buenas y fraternas».

La parroquia no es principalmente una estructura, un territorio, un edificio; ella es “la familia de Dios”. Ha de acoger a todos, puesto que el gran desafío para el nuevo milenio consistirá hacer de la Iglesia casa y escuela de comunión, promoviendo una espiritualidad de la comunión y valorando y desarrollando aquellos ámbitos e instrumentos que sirvan para asegurar y garantizar dicha comunión. Este es el gran desafío de la parroquia.