Mensaje con motivo de las Vigilias de la Inmaculada

Queridos diocesanos:

Estamos celebrando el tiempo del Adviento que nos va acercando a las fiestas de la Navidad y que hará posible que en todas las familias se viva el acontecimiento que ha revolucionado la Historia de la humanidad: el Nacimiento del Niño Dios en Belén. Poned todo el empeño para que estas fiestas no se pierdan amparadas en superficiales festejos y comidas exageradas. Dejemos cabida al Niño que nace y vivamos unidos en él por la paz y el amor entre todos.

Como conductora de estos días que nos acercan a la Navidad está la Virgen María a la que honramos en esta Vigilia gozosa. Ya es tradicional que se celebre la Vigilia de la Inmaculada en muchas Parroquias y a ella que es la mujer más bella que Dios ha podido crear la dedicamos estos momentos de plegaria; a ella acudimos como hijos y le pedimos que nos fortalezca en la fe y nos haga discípulos alegres de su Hijo Jesucristo.

Me siento orgulloso de que este año 2008, además de las Vigilias que se hacen en las Parroquias y en las Comunidades religiosas, hemos fijado tres templos: El templo parroquial de San Miguel en Pamplona, el templo parroquial de Elizondo y el templo parroquial de Cintruénigo. Son momentos importantes para que nos consagremos al amor de María que nos mira con su ternura de Madre.

En este año Jubilar Paulino deseo que en toda la Diócesis nos lucremos de las gracias de la Indulgencia Plenaria y así vivamos un encuentro gozoso con el Amor Misericordioso de Dios. Pido a todos los sacerdotes que dediquen tiempo al Sacramento de la Reconciliación tal y como nos pide la Iglesia. La primavera de una Iglesia Viva y Evangelizadora nace del Amor de Dios que con su gracia habita en nuestras vidas. No nos cansemos de entregar en la Misericordia de Dios nuestros agobios, sufrimientos, dolores y pecados.

También pido a María que nos sensibilice, ante los momentos difíciles de la Crisis, para atender y alentar a tantos que sufren los efectos de tal situación. Los más débiles y pobres han de tener un lugar privilegiado. A través de Cáritas diocesana y de las Cáritas parroquiales hemos de estar vigilantes para mostrar el rostro de Cristo que se pone al servicio de los más necesitados.

En comunión con el Papa Benedicto XVI os bendigo a todos y os recuerdo en estos momentos del Adviento que nos acercan a la Navidad. ¡Feliz Navidad a todos!

Vuestro Arzobispo

 

+ Francisco Pérez González,

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela y

Director Nacional de Obras Misionales Pontificias