COMBATIR EL HAMBRE, PROYECTO DE TODOS 08-02-2009

         Todos conocemos la gran labor que realiza la institución de “Manos Unidas” en la Iglesia y en toda la sociedad; su finalidad es la de erradicar el hambre en el mundo y llevar no sólo el pan material sino también la propuesta de la justicia ante las diversas situaciones que no cooperan a favor de la dignidad de la persona. De ahí que este año se tenga como lema: “Combatir el hambre, proyecto de todos”. El hambre de tantos millones de personas que, por no tener posibilidades de comer, mueren en la soledad más absoluta. El hambre de tantos millones de personas a las que, por la abundancia de unos pocos, no se les da cabida en la mesa para que puedan reparar sus fuerzas. Estamos preocupados porque hay crisis económica a nivel mundial y todo propiciado por una exagerada avaricia que al final “rompe el saco”, pero no estamos preocupados por aquellos que la sufren mucho más porque no tienen recursos necesarios para subsistir.

         La organización eclesial de “Manos Unidas” lleva décadas trabajando para concienciar a la sociedad del grave problema que la misma sociedad tiene y por ello lucha incansablemente en esta labor de mentalizar a la gente para que miremos de frente y pensemos que muchos seres humanos mueren de hambre. Han conseguido mucho durante este tiempo y hemos de apoyar tales iniciativas como la de sustentar proyectos de promoción humana desde el punto de vista sanitario, alimenticio y educativo.

         Recuerdo aún la experiencia misionera que tuve en África, hace pocos años, visitando a misioneros. No había lugar por donde pasara que no se recordara la generosidad y solidaridad de “Manos Unidas”. Pude comprobar su labor a través de la promoción en muchos lugares: la tabulación de animales, las plantaciones de maíz, las cosechas de verduras, las escuelas educativas para niños, las pequeñas empresas… Todo me reconfortaba y me ayudaba a mirar el futuro con esperanza. La caridad que proclama el Evangelio se hace viva y servicio a los más pobres.

         La finalidad de “Manos Unidas” es la de hacer realidad la propuesta de Jesucristo: “Tuve hambre y me disteis de comer”. Invito a todos los diocesanos a que ayudemos generosamente las iniciativas y proyectos que la institución nos propone para que las manos tendidas de los pobres no se sientan defraudadas porque aquellos que tenemos más pasamos de largo ante ellos.