EL SACERDOCIO ES EL AMOR DEL CORAZÓN DE CRISTO 28-06-2009

             El Papa Benedicto XVI el día 19 de este mes de junio abrió en Roma el año dedicado al sacerdocio. Nos comunica en la carta que ha dirigido a todos los sacerdotes que ha decidido convocar oficialmente un Año Sacerdotal con ocasión del 150 aniversario del nacimiento de San Juan María Vianney, el Santo Patrón de todos los párrocos del mundo, que comenzará el viernes 19 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús -jornada tradicionalmente dedicada a la oración por la santificación del clero-. Con este año se desea contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en la sociedad actual sea más intenso e incisivo. “El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars. Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. El Papa tiene presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y gestos de Cristo a los fieles cristianos y a la sociedad entera, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? Y ¿qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de “amigos de Cristo”, llamados personalmente, elegidos y enviados por Él?

             Creo que ha sido un buen acierto por parte del Papa Benedicto XVI que este año recemos y oremos por los sacerdotes. Son en medio de la sociedad un signo de gran esperanza y al mismo tiempo, gracias al sacerdocio ministerial, se siguen haciendo presentes los sacramentos que santifican al Pueblo de Dios. En nuestra Diócesis de Pamplona-Tudela comenzaremos, este Año Sacerdotal, el día 28 de junio y con la gran alegría de festejarlo en la Catedral de Pamplona donde tres seminaristas-diáconos serán ordenados, por mi imposición de manos, como sacerdotes. Si queremos que en nuestra sociedad crezcan los auténticos valores que nacen del evangelio hemos de rogar insistentemente que haya santos sacerdotes. La sociedad tiene hambre de amor y la santidad es la perfección en el amor. El Concilio Vaticano II nos invitó a todos a buscar los caminos de la santidad que es la perfección en la caridad.

               También ha de ser un año en el que muchos jóvenes descubran la belleza de la vocación al sacerdocio. De ahí que los sacerdotes hemos seguir mostrando el rostro de Jesucristo a tantos que aún no lo conocen. El sacerdote continúa haciendo presente en la historia que Jesucristo sigue vivo y sigue presente entre nosotros. De ahí que dijera el santo Cura de Ars: “Dejad una parroquia muchos años sin sacerdote y adorarán a las bestias”. La labor del sacerdote tiene una gran repercusión social. Hoy nos vemos envueltos por el materialismo y el hedonismo por eso más se requiere un ambiente de profunda vida espiritual para que el género humano descubra la vocación a la que está convocado y se conduzca por caminos de auténtica dignificación humana. Deseamos que sea un año fructífero y así se lo pedimos al único que es Sacerdote, nuestro Señor Jesucristo.