LA CARIDAD NACE DE CRISTO EUCARISTÍA 06-06-2010

Es motivo de acción de gracias a Dios, dador de todo bien, y de agradecimiento a todos los que, desde el voluntariado, las instituciones, el trabajo diario, las ayudas puntuales y la colaboración periódica, o como socios, han hecho posible que Cáritas Diocesana sea ‘mano tendida’ a los pobres. A menudo se desconoce la labor que Cáritas está realizando, o se identifica con una acción puramente asistencial, o como una ONG, pero sin la vinculación orgánica que tiene con la Iglesia.

Cáritas nos cuenta lo que es y lo que está ayudando a los pobres, de manera sencilla, pero como significativa aportación a nuestra sociedad a favor de los excluidos a los que a veces no vemos, pero que están entre nosotros, con sus necesidades y sus sentimientos, con sus dificultades y sus demandas para la participación y su integración social.

Avanzar hacia la superación de lo puramente asistencial fomentando la dimensión caritativa de la Iglesia desde la promoción humana de la propia persona. Incentivar la creatividad, el aprovechamiento de los recursos, ayudar a implantar pequeñas empresas o talleres que ayuden a la inserción social y laboral de los más desfavorecidos, va haciéndose realidad poco a poco, mediante la continuación de distintos programas que Cáritas realiza.

De cualquier forma, a pesar de que el rostro de la pobreza cambie, y por ello la respuesta desde la acción social y caritativa, no podemos olvidar la opción preferente de Cristo por los pobres, como nos recuerdan las palabras del Papa Juan Pablo II en el programa para el tercer milenio expresado en la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte: “Ateniéndonos a las indiscutibles palabras del Evangelio, en la persona de los pobres hay una presencia especial suya, que impone a la Iglesia una opción preferente por ellos. Mediante esta opción, se testimonia el estilo del amor de Dios, su providencia, su misericordia y, de alguna manera, se siembran todavía en la historia aquellas semillas del Reino de Dios que Jesús mismo nos dejó en su vida terrena atendiendo a cuantos recurrían a Él para toda clases de necesidades espirituales y materiales” (NMI 49).

Al informar e impulsar la tarea de Cáritas con todas sus actividades y Programas sabemos que estamos evangelizando y realizando la justicia, que tiene su plenitud en la caridad. Jesús evangelizó con obras y con palabras. Que el Señor nos ayude a ser cada vez más sensibles a las necesidades de tantas personas solas, inmigrantes, parados, con dificultades de inserción social y laboral, sin techo… que viven con nosotros y de aquellas que malviven en los países más empobrecidos; ninguna puede excluirse de la acción social de la Iglesia. Así buscaremos el medio para que nuestra caridad y acción evangelizadora sea continuadora de aquella de Jesús: con obras y con palabras. La caridad nace de la Eucaristía y de ahí que desde ella, en el día del ‘Corpus Christi’, tengamos presente la labor de Cáritas.