San Fermín, un gran predicador del Evangelio

Sed todos bienvenidos a esta celebración. Un saludo cordial también para quienes, desde sus casas, seguís esta Misa por TV de Popular-María Visión. Quiero dar un saludo especial a los enfermos y ancianos en este día tan entrañable donde todos nos sentimos hermanos. Como cada año, al llegar el 7 de Julio, nuestra ciudad de Pamplona se viste de blanco y rojo para honrar y festejar a San Fermín, nuestro primer Obispo. En él encontramos un gran predicador del Evangelio y gracias a su anuncio nosotros también confiamos en Dios y creemos en su Hijo Jesucristo como nuestro Salvador. Que estos días de fiesta reine entre todos un verdadero ambiente de alegría y de fraternidad.

Ongi etorriak izan zaitezte dénok, adiskide maiteok, gure lehenengo gotzáia Fermin Deunáren oróimena egiten dugun Meza hontára. Anaitasuna eta póza gure herriko jaien ezáugarri izan daitézela

1.- Comencemos alabando a Dios que en San Fermín nos concede un ejemplo para seguir avanzando en nuestra vida de creyentes. Es significativo ver que la experiencia de fe que se albergó en la vida de San Fermín sigue teniendo actualidad. Hoy se buscan razones para progresar y el mismo evangelio bien vivido es experiencia de madurez, progreso y libertad. Hemos escuchado que el evangelio es la buena noticia para los que sufren, que vendar los corazones desgarrados es manifestación de la fuerza de Dios, que quien consuela a los afligidos se perfuma de fiesta. La cultura de la muerte que amenaza cada vez más a nuestra sociedad requiere una cura especial y un cambio de rumbo: propiciar la cultura de la vida en sus distintos ámbitos y matices. Por eso San Fermín nos impulsa a mirar hacia lo alto para no reducir nuestra vida al son de nuestros ritmos egoístas que lo únicos frutos que se dan son muestras de decadencia, de prepotencia, de frustración y de decepción de la vida. Estamos llamados para la vida y una vida plena. Todo ser humano ya desde el seno de la madre es tan sagrado que manifiesta la belleza de Dios. Quien se pone contra Dios o lo margina devalúa y mancilla la razón de su existir puesto que en él nacemos, nos movemos y existimos. “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido” dirá el profeta. Esta fue la misión de San Fermín: anunciar a todos -y no eran momentos más fáciles- la acción de Dios en todas las etapas de la vida.

2.- San Fermín tuvo que pasar por la prueba y hasta por el martirio. Y la prueba más dura es la de la fe y superada ésta nos dará más constancia. “Y la constancia llega hasta el final y así seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna. Dichoso quien soporte la prueba, porque, una vez, aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman”. Quien no pasa por la estrechez y por el sacrificio no madurará nunca. Todo acto de servicio por muy pequeño que este sea requiere trabajo, esfuerzo, entrega y desgarro de lo fácil y cómodo. A las metas se llegan por la fidelidad y por soportar todas las inclemencias. San Fermín predicó en Pamplona y esto le supuso pasar por inclemencias de todo tipo. A nosotros según nuestro estado y servicio en la sociedad también nos exige tesón y entrega. No encontraremos a ningún santo mediocre. Por ello hoy también nos quiere enseñar el Santo, a quien veneramos, que sepamos conducir nuestra vida con el garbo de quien mira y se fía de Dios. Ante la cultura del hedonismo y de la comodidad se está pidiendo una cultura del sacrificio y de la disponibilidad. ¡Cuánto nos puede enseñar San Fermín en este sentido!

3.- Cuando llegó San Fermín a Pamplona constató y vivió lo que hemos escuchado en el evangelio: “Se compadecía de las gentes porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”. Su labor apostólica rebosaba de amor y de caridad para con todos. No tenía tiempo ni para descansar. Pensemos en nuestro querido paisano San Francisco Javier, el tiempo no existía para él; sus predicaciones y la entrega a los demás le absorbían tanto que no tenía tiempo para sí mismo. Esta es la virtud del apóstol: los demás primero y después su persona. La labor del evangelizador y del pastor se asocia siempre a una dedicación generosa y con la caridad pastoral va manifestando que Dios sigue amando a todos. Admiremos e imitemos a San Fermín que vivió en sintonía con Dios y se dedicó, con su servicio, a llevar el mensaje de Jesucristo: reino de paz, de amor, de perdón, de unidad y de fraternidad.

Ruego a Santa María que sepa conducirnos, como buena Madre, por los caminos que nos lleven a ser portadores de la cultura de la vida, la cultura de la disponibilidad y la cultura de la entrega generosa. Que San Fermín nos apasione para seguir mostrando con nuestra vida la dicha de ser creyentes en Cristo y en su Iglesia. Os felicito a todos y os deseo unas fiestas llenas de respeto, de amistad y de honda experiencia familiar. Felicidades a la Comparsa por sus 150 años y que sigan entreteniendo y alegrando a pequeños y mayores. ¡Viva San Fermín y que viva Pamplona para que no pierda nunca sus raíces cristianas!

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