Vivir cada vez más, la estela de la santidad

Queridos diocesanos: Todos, en estos días, celebramos la fiesta más hermosa donde las haya: el Nacimiento del Niño Dios. Hasta parece que el mismo cuerpo se resiente de ello, estamos más nerviosos y queremos ser deferentes y agradecidos con todos. Nos felicitamos con frecuencia y queremos regalar algo a los demás. ¡Es la fiesta de Navidad! proclamamos. ¡Qué hermoso poder vivir estos días fascinados por el Amor de un Niño que es Dios y que se presenta a nosotros tan frágil como cualquiera! ¡Hasta ahí ha llegado el Amor de Dios!

A este Niño-Dios le pido que nos cautive para que sepamos vivir y, cada vez más, por la estela de la santidad. No podemos quedarnos con los brazos cruzados al contemplar el gran misterio que se nos ofrece en Belén. Allí confluyen todos los caminos y acuden los más humildes y desde allí hemos tenido el primer mensaje del Niño-Dios: cuidar y amar a los pobres. La Iglesia quiere ser reflejo de este cuidado a través de Cáritas y durante el tiempo de Navidad abre los brazos para acoger a los necesitados. ¡Seamos generosos como los pastores que ofrecieron lo mejor de sus regalos al Niño-Dios!

A este Niño-Dios le pido con insistencia que cuide de nuestras familias. La unidad y el amor que se vive en Belén, junto con José y María, ha de ser el caldo de cultivo de nuestras casas y de nuestros hogares. Que el fuego del amor inflame de luz y calor a los padres con los hijos y a todos los componentes de la familia. Nada hay más gratificante, en esta vida, que la unidad familiar, el apoyo familiar, la acogida familiar, la solidaridad familiar, la puerta abierta del hogar.
A los misioneros que están allende los mares quiero expresarles mi cercanía y mi gratitud por la entrega generosa que realizan en medio de tantas personas hambrientas de Dios, de pan y de paz. En Navarra os consideramos y os recordamos en estas fiestas de Navidad.

Os deseo, a todos, mi más cordial felicitación en esta Navidad del año 2010 y os deseo un año 2011 feliz y lleno de la Luz que nace en Belén. Con mi bendición, vuestro Arzobispo

+ Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona
y Obispo de Tudela