La Salud, un derecho de todos: ¡Actua!

Manos Unidas cada año pone el acento de su campaña en remediar alguna carencia básica de los más pobres o necesitados. Este año 2012 se dedica a la urgencia de que la salud llegue a todos. Así lo expresa el lema: “La salud, derecho de todos: ¡Actúa!”

Aún hay muchos millones de personas a quienes no llega la asistencia más elemental para promover la salud. Muchos mueren con enfermedades y epidemias que parecían ya erradicadas en nuestro mundo que se vanagloria de tantos avances científicos. La triste realidad de tener que sobrevivir relega la atención a la salud como si fuese un artículo de lujo.

Nos felicitamos por la labor encomiable de Manos Unidas que dedicó el año pasado su ayuda a 130 proyectos sanitarios de los que se beneficiaron diez millones de personas. La salud ocupa el segundo lugar en sus preocupaciones, sólo superada por los proyectos educativos. La campaña de este año multiplicará los proyectos en el campo sanitario.

El lema tiene un fondo de reivindicación de un derecho a la salud para todos. Muchos acuerdos internacionales y nacionales afirman que la salud es un derecho que se debe cumplir. Sin embargo la realidad reclama a la conciencia de quienes dirigen los destinos de los pueblos para que pongan más empeño real en cumplir sus compromisos.

Pero no nos podemos quedar en la queja o en despejar responsabilidades. El lema dice: “actúa”. Cada uno tiene su propia responsabilidad. Ante todo es necesario tomar conciencia de la falta de salud en los más necesitados, no despreocuparse como si este problema lo debieran solucionar otros. Es necesario sentir lástima por el sufrimiento de tantos. Especialmente duele ver cómo los niños están condenados desde su nacimiento a vivir enfermos. No podemos permanecer insensibles. Jesús se conmovía ante el sufrimiento de los enfermos. No pasaba de largo. Se le removían las entrañas. Le daba pena y los sanaba.

Todas las personas de buena voluntad deben sentirse interpeladas por tantos hermanos de la raza humana que no tienen la atención necesaria para su salud. Los cristianos nos sentimos urgidos por la caridad de Cristo. Cada uno, desde su situación, puede hacer mucho. Las dificultades económicas nunca frenan la caridad cristiana. Precisamente cuando hay problemas acuciantes las personas se muestran más solidarias. La campaña de Manos Unidas pide una ayuda generosa. Es necesario reconocer y agradecer cómo se supera año tras año la aportación tanto de voluntarios como de ayuda económica. Ésta es más meritoria porque es fruto de ayunos, sacrificios y una vida austera.

Los enfermos fueron predilectos del Señor. La Iglesia por medio de Manos Unidas y de todos nosotros es el buen samaritano, la larga mano de Jesús, que llega a los enfermos para levantarlos y darles la salud. La Iglesia nos pide por medio de Manos Unidas que todas nuestras manos estén extendidas para llevar salud donde falta. Lo podemos hacer con nuestra oración, concienciación y ayuda personal y económica.