MANOS UNIDAS1

Un mundo nuevo, un proyecto común

MANOS UNIDASQueridos diocesanos:

Como en años anteriores, Manos Unidas celebra su tradicional Campaña contra el Hambre, en esta ocasión con el lema “UN MUNDO NUEVO, UN PROYECTO COMÚN”.

Los actuales medios de comunicación están produciendo una globalización total, un hecho que tiene peligros, pero también ventajas. Se trata de potenciar estas últimas; y esto es lo que pretende Manos Unidas al proponernos el eslogan de este año.

Manos Unidas se manifiesta como profecía y realización. Su mensaje encaja en la misión universal de la Iglesia que aspira a un cielo nuevo y una tierra nueva. San Juan describe en el Apocalipsis cómo entonces Dios habitará con los hombres y será su Dios. Ya no habrá llanto, ni dolor, ni muerte, porque lo antiguo ha pasado. Todas las cosas serán nuevas (Cfr. Ap 21, 3-8). San Pedro lo confirma cuando anuncia cielos nuevos y nueva tierra en donde triunfará la justicia (Cfr. 2 Pe 3, 13) Se trata de la meta final hacia la que camina la humanidad: la redención y salvación de todo lo creado, cuando Cristo sea todo en todos y Él se lo entregue todo al Padre (Cfr. 1 Cor 15, 28).

Manos Unidas se manifiesta como profecía y realización. Su mensaje encaja en la misión universal de la Iglesia que aspira a un cielo nuevo y una tierra nueva.
Asimismo, cuando el Concilio Vaticano II trata sobre la actividad humana en el mundo afirma que éste camina hacia la perfección final cuando será transformado todo el universo. Pero desconocemos cuándo y de qué manera se transformará (Cfr. GS 39). Por eso advierte que “la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien avivar la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece la nueva familia humana” (Ibid. GS 39).  Esta cita conciliar puede ser el punto de reflexión que ilumine este año la campaña de Manos Unidas contra el Hambre en el mundo.
Porque, como escribía Pablo VI, “el mundo está enfermo, pero su mal está menos en la esterilización de los recursos y en su acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos” (Populorum Progressio, 66).

La tierra es un regalo y una bendición que Dios pone en las manos de nuestros primeros padres para que la pueblen, la hagan fructificar y la perfeccionen. Él nos la ha confiado para que la habitemos y perfeccionemos con responsabilidad.

Perfeccionar la tierra significa, por tanto, poner los avances de la ciencia, la técnica y el progreso para mejorar todo lo creado con la intención de que el ser humano vaya adquiriendo mayores cotas de dignidad. En esa tarea estamos comprometidos todos los cristianos, buscando ser alivio y esperanza para aquéllos que sufren la miseria, el hambre y la pobreza en todas sus formas.

Agradezco a Manos Unidas todo el bien que desarrolla en nuestra Diócesis. Seguid adelante con vuestro servicio silencioso, voz de las conciencias y compromiso para lograr la dignidad de toda la humanidad.

Con mi bendición,

+Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela