Carta

La iniciación cristiana en nuestros días

cartaA partir del Concilio Vaticano II se ha producido en la Iglesia un interés catequético providencial. Ateniéndose fielmente a la tradición, la Constitución Conciliar sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium , dice: “Revísense cuanto antes los libros litúrgicos, valiéndose de peritos y consultando a obispos de diversas regiones del mundo( n. 25), “restáurese el catecumenado de adultos” (n. 64 ), “revísense los ritos del bautismo de adultos” (n. 66), “revísese también el rito de la Confirmación” (n.71).  Las palabras revisar, reformar y adaptar son muy repetidas, como expresión del deseo de la Iglesia de realizar cada vez mejor la iniciación cristiana.

En cuanto a la instrucción catequística el Concilio invita a prepararla y darla con cuidado, estar bien organizada, con método y acomodada a los oyentes; fundarse en la Escritura, la tradición, la liturgia y el magisterio. Restablecer, reorientar y adaptar son los conceptos más repetidos. Sin duda estas disposiciones han sido la causa de un esfuerzo que se puede calificar de “importante” en el tema catequístico. El Concilio quiere recuperar la práctica de la iniciación cristiana como se hacía en la Iglesia primitiva.

Se pide hoy día que la catequización sea un proceso unitario, progresivo, integral y estable (cf. Directorio Diocesano de Pamplona y Tudela pág. 17). La catequesis va dirigida a la conversión. Sólo así se pueden renovar las comunidades cristianas y pasar de la rutina y el cumplimiento de unas costumbres, a la autenticidad capaz de transformar a la persona y a vivificar la sociedad. El catecumenado de los ya bautizados es un revulsivo para la vitalidad de las comunidades. Resulta prioritario para la nueva evangelización.

El catecumenado es una institución tradicional de la Iglesia universal de todos los tiempos. Se trata de sacarlo a relucir en nuestros días. El catecumenado se concibe hoy como una institución apta para un proceso de reiniciación de los bautizados, no suficientemente evangelizados, y como medio de creación de comunidad cristiana, que debe ser el modelo de referencia de toda catequesis.

Es evidente la necesidad del catecumenado en nuestros días. La iniciación cristiana, el catecumenado y la nueva evangelización son inseparables. Por medio de él los adultos son reiniciados en la fe en un proceso que es educativo, doctrinal, vivencial, testimonial y comprometedor. Se trata de conseguir una verdadera conversión que lleve al testimonio y compromiso en todos los ámbitos de la vida siguiendo el Evangelio. Cada vez más cristianos en su edad adulta quieren conocer mejor su religión, saber defenderla y vivirla con un compromiso más auténtico. Desean llegar a un encuentro profundo con Cristo.

Nuestra Delegación de Catequesis ofrece materiales para realizar este catecumenado, con el título: “A la búsqueda del Dios vivo”. En la introducción expone la motivación y necesidad de este catecumenado porque: “En nuestras diócesis de tradición cristiana grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio” (DGC, 58). De este catecumenado se espera ver nacer personas en las que se dé la armonía entre lo que dicen creer y lo que viven. Esperamos poder conseguir unos creyentes cristianos que han personalizado su fe con una síntesis renovada de la misma, cristianos en quienes se ha ido generando una manera nueva de vivir: cercana a los hermanos, que gozan en la oración y en la celebración, con una viva adhesión a Jesucristo, con conciencia de pertenencia a la Iglesia, a la que aman, y con impulso apostólico y misionero.

Las circunstancias ambientales y los tirones de una sociedad profundamente paganizada, hace muy difícil la evangelización. No obstante hemos de estar despiertos y aprovechar todos los encuentros para llevar a todos el alivio y la experiencia gozosa de la fe. Esto comporta vivir con la mirada puesta en Jesucristo que, como nadie, quiere el bien de todos. La oración, la inmersión en la Vida en Cristo que son los Sacramentos y el amor a los demás harán posible que seamos testimonio. La sociedad está esperando ver cristianos convencidos y gozosos con su estilo de vida.