Año Sanferminero

Año Santo Jubilar de San Fermín

1.- Es interesante constatar que, a pesar de todos los momentos históricos por los ha pasado la fiesta de San Fermín, siempre ha permanecido la devoción popular. Y es propio que se reconozca que su fiesta ha adquirido un regalo especial para los fieles. Todos asentimos que San Fermín nos enseña a vivir la fe, la esperanza y la caridad. Su santidad es una luz que nos ilumina en el camino de nuestra vida para que seamos responsables y testigos del amor que inundó su vida: el amor a Dios. Bien podemos decir que San Fermín vivió esta frase de la Sagrada Escritura: “Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; de modo que así, con todos los santos, logréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo el amor de Cristo que trasciende todo conocimiento” (Ef 3,17-19).

No hay peor crisis existencial que un corazón duro y seco. Cuando se vive para Dios y para los demás nos ocurre lo mismo que a los discípulos que todo cambiaba cuando se encontraban con Jesucristo. “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos abría las Escrituras?” (Jn 24,32). La energía que se desprende de un corazón ardiente, es el amor apasionado, y es la mayor fuente de conversión que es capaz de influenciar y expandir por todas partes los nuevos ideales y provocar cambio de conducta y eso es posible porque es posible como resultado del fuego que emana del corazón. De ahí que ninguna dificultad o contradicción podrá vencernos como ocurrió en San Fermín. No temió a Sebastián, el gobernador de la provincia de Amiens, quien azuzado por la persecución religiosa contra los cristianos decretada por el emperador Diocleciano, mandó apresarlo y degollarlo por la noche para que escondieran su cuerpo y así los cristianos no le tributaran honores.

2.- A través de la historia y en este tiempo podemos comprobar lo mismo -en tantos hermanos cristianos nuestros- que mueren simplemente, como San Fermín, por anunciar el mensaje de Jesucristo. Basta leer las crónicas que nos viene de Irak, Siria y otros países de Medio Oriente. Por eso resuenan las palabras del Maestro: “Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya; pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia…Si me han perseguido a mí, también a vosotros os perseguirán” (Jn 15, 18-20). En ciertos sectores de nuestra sociedad podemos comprobar que hay una cierta animadversión a lo que tenga tinte de carácter cristiano, en el fondo es porque los comportamientos se autoproclaman autónomos y excluyentes; lo que no provenga de ese modo de pensar y actuar se margina. ¿Resultamos molestos a los que piensan que la religión y por lo tanto Dios ha pasado de moda? ¿Se exalta la libertad a cualquier precio y no se aprecia la armonía y el orden moral? ¿No estamos devaluando y depreciando lo más sagrado que hay en el ser humano que es la vida? ¿Estamos convencidos que el “bienestar social” sólo se puede medir por lo material, por lo hedónico y por el placer llevado al extremo? ¿No se está perdiendo la fuerza del amor qué es lo único que transforma al ser humano en ser más humano? Con otros matices se vive en un cierto paganismo que, en líneas fundamentales, es muy similar como en tiempos de San Fermín. Su fe era tan convencida y convincente que no tuvo miedo en entregar su vida. ¡Cuánto hemos de aprender de los santos!

3.- Tenemos la gracia de celebrar durante este año el Santo Jubileo de San Fermín con motivo de los 300 años en el que se consagró el altar y la Capilla del Santo que ahora contemplamos. Por ello se ha restaurado todo y adecentado para dar esplendor a nuestros deseos para vivir, este tiempo jubilar, como una gracia muy especial. El Papa Francisco nos ha aconsejado a los obispos españoles:”No descuiden la religiosidad popular y que haya siempre sacerdotes disponibles a escuchar al pueblo de Dios”. Todo ello debe ser reflejo de cómo nuestra vida interior y exterior se manifiesta en el esplendor que nos hace más conscientes de nuestra filiación divina, de nuestro ser cristianos-católicos y de nuestra caridad sincera a los que nos rodean. Durante este año (7 de Julio 2017 al 7 de Julio 2018) se desarrollarán momentos importantes para crecer en el amor a Dios y el amor a los demás. El Jubileo concede unas gracias especiales para el que se acerque a abrazar al Dios misericordioso en el Sacramento de la Confesión que nos ayudará para no tener adicción o afección al pecado, participar en la Eucaristía, acoger las necesidades de los pobres y rezar por las intenciones del Papa. Los templos donde se podrán adquirir estas gracias jubilares serán: La Capilla de San Fermín en la Parroquia de San Lorenzo de Pamplona, La Santa Iglesia Catedral de Pamplona, la Parroquia de San Fermín (Barrio de la Milagrosa) en Pamplona y la Parroquia de Lesaka donde se venera desde la Edad Media a San Fermín.

Ruego a la Virgen María que nos conduzca, como buena Madre y Maestra, por el camino de la perfección en el amor a Dios y a los hermanos. Que este año Santo Jubilar de San Fermín nos acerque, con más profundidad de amor, a su Hijo Jesucristo para que convierta nuestros corazones.