Carta Arzobispo. Valores

LA MANIPULACIÓN DE LOS INOCENTES

Tal vez el título suene a una novela de ciencia ficción o a un spot publicitario para amedrentar a los oyentes o a los lectores. Y no es así. La realidad es tan cruda y dura que estamos llegando a un momento que los que más sufren son los “pequeños”. Se exageran las noticias donde se trata de buscar a un niño que ha fallecido en una riada y todos nos consternamos y hasta lloramos de emociones. Pero no nos sensibilizamos, de la misma manera, cuando vemos que miles de niños no se les dan las posibilidades de nacer porque se les interrumpe la vida antes de que puedan contemplar la luz. Es la hipocresía más fuerte que está sucediendo en la historia actual y de nuestra época. Se protege a un animal -merece protección- al que hay que respetar y no nos sentimos indignados ante la muerte de un niño que ha sido asesinado en el seno de la madre. Esto, bien se podría denominar, la manipulación de los inocentes. Es como el martirio de los inocentes.

Los niños están sufriendo una invasión tan agresiva por parte de los adultos que ellos mismos se sienten indefensos. Pensemos las realidades que existen en las familias donde la presencia de los “pequeños” no se considera. En una ocasión una niña me decía: “¿Qué puedo hacer cuando veo pelear a mis padres? ¿Cómo puedo ayudarles para que no se separen el uno del otro?”. Los escándalos son muchos y de calado distinto. Pero el mayor de ellos es todo lo que se refiere a la sexualidad donde se considera a la persona un objeto de placer o un abuso de obscena diversión. Ya lo decía Jesús: “Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mi, más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y fuera arrojado al mar” (Mc 9, 42). Todo lo que nos ha proporcionado la naturaleza es tan sagrado que no se puede adulterar y manipular por gusto o por diversión.

La educación en la Escuela no se puede instrumentalizar al antojo de las ideologías de turno. La responsabilidad primera es la de los padres de los niños o adolescentes que están encomendados a los profesores por subsidiaridad. La clase política no tiene otra razón de ser si no es en el respeto/servicio a los padres y, en justa democracia, dejar que sean ellos los que deciden no el partido político de turno. De lo contrario se convertiría en una tiranía absoluta y contra todo derecho. A veces surgen propuestas y hasta de leyes en los Parlamentos que no se pueden considerar justas y por tanto se deben rechazar y recurrir. Los padres han de actuar con firmeza y sabiendo que sus hijos no han de ser manipulados y menos “mal-educados” despreciando las virtudes o valores auténticos que están presentes desde siempre y que son universales.

Nos encontramos ante unas nuevas formas de concebir la vida y de ajustar los auténticos derechos. “La situación paradójica se ve en el hecho de que, mientras se atribuyen a las personas nuevos derechos, a veces aunque supuestos, no siempre se tutela la vida como valor primario y derecho primordial de cada ser humano… El primer derecho de una persona es su vida. Ella tiene otros bienes y algunos de ellos son más preciosos, pero aquel es el bien fundamental, es condición para todos los demás… El compromiso de la nueva evangelización requiere a menudo ir a contracorriente con tu propia vida… No existe una vida humana más sagrada que otra, como no existe una vida humana cualitativamente más significativa que otra” (Papa Francisco, Encuentro Federación Internacional de las Asociaciones Católicas, 20 de septiembre 2013).

Es imprescindible educar la conciencia desde “pequeños” para forjar los distintos momentos de la vida sin contradicciones existenciales. No es de justicia dejar al albor de los promotores de nuevas ideologías que campen por sus fueros sin que nadie les paralice en sus intenciones. Sólo quien entiende lo que es la dignidad humana y la persona como algo sagrado, podrá comprender la grandeza de la vida y la hermosura de una sana educación en valores y virtudes que embellecen a la persona.