Monseñor Francisco Pérez: “Cuando uno tiene esperanza es eternamente joven”

El arzobispo de Pamplona y Tudela nos explica la importancia de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid en agosto y nos descubre sus aficiones deportivas

“Ut omnes unum sint”, o lo que es lo mismo, “Que todos sean uno”. Ese es el lema escogido por Monseñor Francisco Pérez para acompañarle durante su vida episcopal. Nacido en Frandovínez, Burgos, el 13 de enero de 1947, se hizo cargo de la Archidiócesis de Pamplona y Tudela hace cuatro años. Desde entonces trabaja en el despacho y en la calle por extender el mensaje de la iglesia Católica por toda Navarra, una tierra en la que se siente bien acogido y querido.

En estos días a Monseñor Francisco Pérez no le falta el trabajo. En marzo fue elegido miembro del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española, lo que le sitúa en la cúpula del poder de la iglesia española, y además ultima los detalles del gran acontecimiento que vivirán los católicos el próximo mes de agosto, la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud. España acogerá del 16 al 21 de agosto una cita que espera reunir a más de un millón de jóvenes de todo el mundo en la capital del país y que exigirá el esfuerzo de todas las diócesis españolas. En medio de todo ese trabajo, Francisco Pérez tuvo tiempo para atender en su despacho a una pequeña delegación del Club Deportivo San Cernin y a nuestra página web y mantener una agradable conversación sobre la JMJ.

¿Por qué deberían ir los jóvenes a la Jornada Mundial de la Juventud?

El primer motivo es su lema: “Enraizados en Cristo, firmes en la fe”. Y por supuesto constructores de una Humanidad mucho más solidaria, más fraterna, más justa. Nuestra fuerza está en Jesucristo y su Evangelio y eso lo queremos anunciar. Hay muchos jóvenes que se sienten atraídos por esto. Benedicto XVI les convoca y vienen por eso. Es la segunda vez que la JMJ se celebra en España y es señal de que este es un país acogedor, que quiere hospedar a gente que viene desde lugares tan remotos como Japón, Islandia, Kenia, Brasil… Todas las diócesis van a acoger a miles de jóvenes que van a venir. Esto está todo interrelacionado porque desde Madrid se extiende una red. Pero la razón fundamental es motivar a la juventud para que se fomenten los valores y virtudes que necesita nuestra sociedad.

Las últimas encuestas dicen que el 71% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no va habitualmente a misa. ¿Qué les puede aportar a esos jóvenes la JMJ?

El hecho de que los mismos jóvenes sean los que anuncian a otros jóvenes unos valores y un estilo de vida les atrae. Les puede pasar como a San Agustin cuando era joven, que estaba despistado de la fe y cuando vio el testimonio de unos amigos suyos se acvercó. Los protagonistas van a ser los jóvenes, aunque les convoque el Papa. Muchos de los que van a venir igual no tienen una fe fuerte o no ven con claridad el hecho de creer, pero ver a otros que sí lo hacen les atrae y les motiva. Las palabras pasan pero el testimonio queda en el corazón.

¿Le preocupa el desapego por la Iglesia que sienten gran parte de los jóvenes de nuestro país?

Sí. Las ofertas son muchas y la de la Iglesia es muy sencilla porque tiene un mensaje que parte de Jesucristo, que es quien sostiene la Iglesia. Es un mensaje de paz, es un mensaje de justicia, de perdón, de fraternidad. Me preocupa el desapego porque a veces hay muchas ofertas y mucha confusion. El corazón o se llena de amor y éste nace de Dios o es imposible que resista los embates de la ideología o de un forma de vivir descompensada o de una libertad desbocada que no lleva a nada. Es lo que provoca a veces el alcohol, las drogas o el sexo mal entendidos como si fueran un divertimento. Se requiere mayor armonía, mayor formación en valores, en lo que significa la generosidad, la humildad, el respeto al otro. Creo que es necesario y fundamental. Yo no puedo vivir sin Jesucristo y su mensaje.

¿Qué poso va a dejar en la Iglesia católica española la JMJ una vez que se haya celebrado?

Pasa como cuando llueve. ¿Qué efectos deja? Pues que el agua que cae, y esto va a ser un torrente de agua que da vida, queda como un poso que hace la tierra más fertil. Después de una buena lluvia la tierra dará su fruto.

¿Qué papel jugará la Diócesis de Pamplona y Tudela en la JMJ?

Sobre todo acoger a los más de 5.000 jóvenes que van a venir de distintos lugares. Y después lógicamente irán jóvenes navarros a Madrid. Ya hay más de 500 personas apuntadas y serán más. Lo que tratamos de presentar a la juventud es eso, que sienta protagonista de este evento y que sean manifestación de un querer y un deseo que hay en el corazón. Como decía antes en esta sociedad se requiere una sanación desde el punto de vista de lo que significa el amor y la sanación de otras estructuras o modos de vivir que son esclavizantes. Los jóvenes necesitan un agua viva, enraizarse en algo. Por eso enraizados en Cristo es el lema de la JMJ, y constructores de un nuevo mundo, de una nueva sociedad. Cuando uno tiene esperanza es eternamente joven.

¿Qué valores comparten el deporte y la religión?

El deporte es algo que ennoblece. La mente sana en un cuerpo sano es verdad. Cuando más adocenados estemos más vivimos desde la vaguedad. Cuando hay deporte que sana el cuerpo eso nos hace mirar las cosas con mucha más lucidez. Por otra parte es cierto, ya lo dice San Pablo, que la vida cristiana es como un atleta, que tiene que estar preparado para cuando le toque hacer la carrera poder llegar a la meta. Luego el deporte supone el respeto, saber pedir perdón, vivir en equipo, saber ganar y perder. Y todo eso va muy en relación con lo que es la vida cristiana.

¿Ha sabido aprovechar la Iglesia el tirón del deporte para trasmitir su mensaje?

Hoy en día hay una voracidad también en el deporte. Lo primero porque se paga muy bien y ahí tenemos los grandes equipos y eso ha hecho que se haya idolatrado el deporte. Y en otros momentos quizá no se ha sabido sacar del deporte lo sustancial y lo que tiene incluso de experiencia religiosa. Hablé hace poco con Vicente Del Bosque (seleccionador nacional de fútbol) y una de las cosas que me decía es la importancia de los deportistas cuando tienen fe, él ve que eso les ayuda, que les impulsa desde el interior. Nadie tiene más fuerza que aquel que se entrega por una causa justa. Lo que pasa es que en muchos momentos el deporte se convierte en algo materialista. Que un jugador gane millones y millones…

¿A usted le gusta el deporte?

Yo jugaba al fútbol. Ahora lo que hago es pasear, porque a medida que uno crece ya no puede estar haciendo virguerías. Procuro hacerlo y me parece que es importante la salud corporal para tener la mente clara. Luego me encanta conducir. Me hago muchos kilómetros y es una de las cosas que más me han gustado siempre.