Mensaje del Arzobispo

DSC_1530En septiembre de 2011, celebrábamos el 80º aniversario del Semanario Diocesano “La Verdad” y, en noviembre, teníamos relevo de Directores: se marchaba a Madrid Don José Gabriel Vera Beorlegui, como Director del Secretariado de la CEMCS y le sustituía Don Antonio Rojas Ramos, Director de Gabinete de Prensa del Arzobispado de Pamplona y Tudela.

Estas dos circunstancias abren una nueva etapa en la publicación diocesana “La Verdad”. Hay que apoyarse en la experiencia del pasado para proyectar el futuro en positivo.

Aquella Hoja Diocesana que comenzó su andadura hace 80 años, se ha convertido en una de las mejores revistas diocesanas de las diócesis españolas; de la que los navarros nos debemos sentir santamente orgullosos.

En esta nueva etapa, hago mía las directrices marcadas por su primer director, Don Pablo Gúrpide Beope:

l El estilo ha ser muy sencillo, para que, si es posible, lo entiendan todos sin intérpretes.

l Se ha de procurar que cada Párroco reciba tantos ejemplares cuantos son los hogares, casas o vecinos de su Parroquia.

l ¿Quién duda que, para conseguirlo, nos han de ayudar con su cooperación científica y pecuniaria todos los Párrocos de la Diócesis?

l Su finalidad es orientar, sostener y fortalecer la fe de los católicos navarros.

l Se pone en conocimiento de todos los Señores Párrocos que es deseo expreso del Señor Obispo que todas las parroquias se suscriban a cuantos números puedan de la publicación diocesana “La Verdad”, y que las anteriormente suscritas no solamente conserven el número de sus suscripciones sino que lo aumenten cuanto les sea posible.

l Es necesario que la Hoja Diocesana llegue a todo los hogares de la Diócesis y que los Sres. Párrocos consideren las suscripciones a “La Verdad” no como una carga más que cae sobre la labor y presupuesto parroquial, sino como un poderoso medio para el mejoramiento espiritual de los feligreses y para el bien general de la parroquia.

Hago míos estos principios fundacionales que siguen teniendo vigencia entre nosotros. Éste puede ser un buen momento para recordar que “La Verdad” defiende celosamente a la persona y respeta plenamente su dignidad y, además, es portavoz de la vitalidad de nuestras iglesias locales; es por lo que creo que todos debemos apoyarla, cuidarla y difundirla.

Hoy, abrimos una nueva etapa de la mano de la Virgen. Ella, que no dudó en ir a anunciar la Buena Nueva a su prima Isabel, nos ilumine para ser pregoneros de Jesucristo con “La Verdad”.