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REPORTAJES Y CRÓNICAS


Empezar a ser cristiano

 

El Directorio Pastoral de Iniciación Cristiana, vigente en la Diócesis de Pamplona y Tudela desde 1995, fue elaborado por un grupo de catequetas y profesores del Instituto Superior de Ciencias Religiosas en colaboración con el Arzobispo Monseñor Fernando Sebastián, y ha tenido desde entonces gran difusión en todas las sedes episcopales españolas. Se trata de un proyecto catequético unificado para toda la Diócesis, que da las claves para la primera formación de los cristianos, desde el Bautismo hasta la Confirmación

 

¿Qué es el Directorio de Iniciación cristiana?

«Partiendo de la positiva labor realizada en las Diócesis de Pamplona y Tudela en el campo de la Catequesis en estos últimos años y continuándola, se ofrece el Directorio Pastoral de la Iniciación Cristiana, que constituye un servicio en la tarea de acompañar el crecimiento en la fe de nuestros niños y adolescentes hasta el inicio de la juventud con la celebración de los sacramentos de la iniciación dentro de este proceso. La iniciación cristiana no agota todas las posibilidades y momentos catequizadores, pero es el momento básico, aquél en el que se ponen las bases de la vida cristiana de quienes, habiendo recibido el bautismo de niños, necesitan madurar como cristianos.

 

La catequesis de la iniciación se articula en el marco más amplio de una pastoral misionera y evangelizadora que mira a los jóvenes y a los adultos, sobre todo a los padres y a las familias, en el contexto social actual, con el fin de hacerles llegar la Buena Noticia de Jesucristo como llamada a la conversión y al seguimiento. Aun cuando el Directorio no pueda abordarlo por exceder de su ámbito, la acción pastoral de la iniciación cristiana debe ser realizada en íntima vinculación con la pastoral familiar, la pastoral de juventud y la catequesis de adultos, en el marco misionero y evangelizador. En el orden de la acción pastoral, la catequesis de iniciación se desarrolla a partir de la «fe inicial» suscitada por el anuncio misionero. La etapa misionera es, por, tanto, previa a la catecumenal.

 

Si bien en nuestra situación actual la preocupación misionera debe estar muy presente en todo el quehacer pastoral, este Directorio no pretende ser un Directorio de evangelización misionera, sino que se centra en la etapa catequética?catecumenal que llamamos iniciación cristiana.
La iniciación cristiana tiene sus momentos fuertes en la celebración de los sacramentos.

 

Aunque el orden de los sacramentos es una cuestión abierta, debatida por teólogos, liturgistas y catequetas, por motivos prácticos, este Directorio sigue el orden de iniciación más extendido actualmente entre nosotros: bautismo, eucaristía y confirmación». (Introducción al DPIC) 

 


¿Quiénes son los responsables de la iniciación cristiana?

LA COMUNIDAD CRISTIANA

La primera responsabilidad de la iniciación cristiana esta en la Iglesia, a la que corresponde la misión de edificar en la fe. La comunidad universal de los fieles está presente en la iglesia local bajo la guía del Obispo, primer catequista de la diócesis. En la Iglesia local el cristiano es engendrado a la fe, madura en ella y la vive.
La parroquia es la institución más propia y normal de la Iglesia local encargada de la iniciación cristiana. En ella el párroco y el grupo de sacerdotes, con la colaboración de catequistas responsables, realizan esta importante tarea. Nuestro Sínodo Pastoral Diocesano quiso señalar el papel relevante de la parroquia en la iniciación cristiana al pedir: Que la parroquia sea el núcleo básico de la vida de fe y en ella, no en los colegios u otros centros, se celebren los sacramentos de la iniciación cristiana: bautismo, confirmación y primera comunión.

LA FAMILIA

Por la estrecha vinculación del niño en sus primeros años a la familia, en el hogar se han de poner los medios para despertar en los pequeños una referencia a Dios, adecuada a su entendimiento y afectividad. En el seno de la familia adquiere un especial relieve cuanto se refiere a la educación de la conciencia moral del niño, aspecto de gran importancia en la formación para el sacramento de la penitencia. Lo mismo hay que decir sobre la ejemplaridad de los padres en la participación junto con sus hijos en la eucaristía dominical.
La comunidad debe ayudar a los padres en esta tarea de la primera iniciación religiosa y moral y proporcionarles la ayuda necesaria para que puedan atender la catequesis en la familia. Es preciso también ofertar encuentros de grupos de padres que, desde el intercambio de experiencias, fomenten el desarrollo religioso de sus hijos.

EL COLEGIO

A lo largo de este proceso de preparación ha de tenerse en cuenta la formación y la educación religiosa que el niño recibe en la escuela, con el objeto de facilitar la construcción de un todo integrado en su personalidad. La preparación del niño para la iniciación sacramental no consiste sólo en la adquisición de unos conocimientos, sino especialmente en el desarrollo de unas actitudes religiosas descubiertas y vividas en el ámbito personal, familiar y comunitario. Esto desborda el marco escolar.
La labor catequética de los colegios de la iglesia estará coordinada con las parroquias, trabajando en una perspectiva eclesial diocesana. 

LOS RELIGIOSOS

La presencia de los religiosos en la tarea de la educación de la fe, por su preparación personal y, en muchos casos por el carisma de su familia religiosa, es muy válida y cualificada. Respetando las características propias de la espiritualidad y acción pastoral de los diferentes institutos religiosos presentes en la parroquia, es necesario, en lo que se refiere a los procesos de iniciación cristiana, establecer cauces operativos que faciliten una oferta, programación y realización coordinadas de todas las acciones formativas y catequéticas desarrolladas en el ámbito territorial de cada parroquia. La celebración de los sacramentos de la iniciación tendrá lugar normalmente en la iglesia parroquial.

LOS CATEQUISTAS

El hecho de citarlos en último lugar no quiere decir que sean los últimos en importancia. Al contrario. La comunidad cristiana realiza la catequesis en la iniciación cristiana por medio de algunos miembros que ejercen el ministerio de catequistas. La función del catequista es de gran trascendencia, por lo tanto debe ser considerada con la seriedad exigencia de un verdadero ministerio de la comunidad dentro de la Iglesia local, ejercido con preparación, ejemplaridad y estabilidad. (DPIC, II.3)

 


La iniciación cristiana es un proceso...

Unitario, ya que las diversas etapas o períodos en que está dividido responden a una planificación de conjunto, en Lin desarrollo continuado que garantiza su objetivo final.

Progresivo en sus objetivos concretos y metodología apropiada. Concebido con metas o «pasos» intermedios programados a lo largo del catecumenado, incluyendo las celebraciones. Tanto el conjunto del proceso corno cada tina de las etapas tienen que tener unos objetivos parciales, programas y tiempos definidos y delimitados.

Integral, porque busca el crecimiento armonioso de la personalidad cristiana del catecúmeno, en su inteligencia, su conciencia moral, sus virtudes y su comportamiento de coherente testimonio en las diferentes áreas de la vida.

Estable, porque supone una oferta permanente de todas y cada una de las parroquias, dentro de sus posibilidades, sin quedar a discreción o criterio de un determinado talante pastoral.

 


OBJETIVOS del Directorio

1. Ofrecer las líneas directrices de la catequesis y pastoral sacramental como instrumento principal para promover un nuevo estilo de comunidad cristiana, con cristianos evangelizados, convertidos, con una fuerte experiencia de Dios, más formados, esto es, con una fe personalizada, una formación sólida y un sentido más consciente de pertenencia a la Iglesia y de servicio al Reino.

2. Mostrar la unidad de itinerario de la iniciación cristiana, en el que se articulan los dos elementos fundamentales: la catequesis y los sacramentos.

3. Ayudar a entender y realizar la catequesis de la comunidad cristiana, como un proceso continuado en el que se celebran los sacramentos de la iniciación.

4. Abrir cauces que fomenten y faciliten el diálogo y la colaboración entre todos los implicados en la educación de la fe en nuestras diócesis.

5. Ayudar a la convergencia en los criterios básicos y ofrecer unas líneas operativas comunes.

6. Favorecer la estabilidad y continuidad de nuestro trabajo pastoral básico, por encima de las delimitaciones parroquiales o institucionales y más allá de los cambios y relevos personales.

 

Publicado en LA VERDAD, el 04-10-2003