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REPORTAJES Y CRÓNICAS Las 10 caras de San Fermín
Aunque tal vez la forma más común y conocida de representar la imagen de San Fermín haya sido tradicionalmente la del busto de la Parroquia de San Lorenzo de Pamplona, ha habido otras muchas maneras a lo largo de la historia del arte en Navarra de evocar y representar la imagen del santo, y a través de ésta los valores cristianos que él nos legó.
El Santo es una copia de la imagen de la capilla de San Fermín de San Lorenzo. Sobre un fondo oscuro, entre cortinajes sostenidos por querubines aparece el busto relicario de San Fermín, apoyado sobre una peana con representación de querubines. El rostro del patrón navarro es moreno. San Fermín y San Francisco Javier entre Durante el siglo XVII hubo fuertes disputas por el tema patronal de Navarra, unos a favor de San Fermín y otros a favor de San Francisco Javier. En 1657 se llegó a una solución, y el Romano Pontífice declaró a San Fermín y a San Francisco Javier Patronos igualmente principales del Reino de Navarra. Para celebrar este evento, Andrés de Armendáriz pintó este cuadro. Busto de San Fermín. Siglo XVIII Busto de San Fermín, similar a las imágenes ubicadas en las iglesias de San Lorenzo y San Fermín de Aldapa, los tres bustos del santo que se conservan en Navarra. El santo lleva un báculo dorado en la mano izquierda y la derecha está en actitud de bendecir. La calidad de la talla es bastante mediocre. El busto era sacado en procesión el día de la festividad del santo, el 7 de julio. La imagen está apoyada sobre una peana con decoración floral en el centro. Cuadro de San Fermín en el momento El cuadro está firmado por el artista madrileño José Donoso (1628-1690). El pintor recurre a la escenografía barroca al presentar al santo desde un punto de vista bajo que lo realza, sobre un fondo de arquitectura y celajes muy madrileños. Encima del santo, dos querubines portan una corona de flores y la palma del martirio. En la parte inferior del cuadro aparece la inscripción latina: «Prasulis en caput, Fermini pampilonensis».
La talla de San Fermín fue encargada al artista navarro López Furío. Es una hermosa imagen del santo que lleva un sencillo báculo en la mano izquierda, mientras que levanta la derecha en actitud de bendecir. Su mirada es baja, como contemplando a los fieles que se acercan a él. Destaca la obra por su policromía hecha al óleo a base de tonos vivos dorados, verdes y rojos que dan lugar a unos efectos de luz muy conseguidos. Virgen del Camino entre La Virgen del Camino aparece sobre fondos grises ataviada con un rico vestido de bordados. A ambos lados hay dos columnas con ángeles que sostienen candelabros. Encima de la Virgen aparece el Espíritu Santo en forma de paloma y varios Querubines. En la parte inferior se representan a San Saturnino (izquierda) y San Fermín (derecha).
El cuadro ha sido atribuido a un discípulo de Claudio Coello. En el cuadro resalta el tratamiento de los ropajes propios del barroco que dan sensación de movimiento y el del color, muy vivo y conseguido. En la parte inferior, se halla la inscripción del mecenas Don José de Aguerri, Vizconde de la Torrecilla y Peñatajada, Secretario de S.M. el rey, Consiliario de la Real Congregación.
Se representa a San Fermín con una capa de color ocre con decoración floral sobre un fondo neutro entre cortinajes. Está apoyada su mano derecha sobre el escudo de cartelas con borlas con las cadenas de Navarra, alrededor de la cual figura la inscripción: «San Fermín, Patrón del Reino de Navarra» El San Fermín de
Kukuxumusu. Siglo XX Mikel Urmeneta realizó hace ya varios años esta graciosa y humorística imagen de San Fermín, tras ganar el concurso de carteles en el año 1990. La fábrica de dibujos Busto de San Fermín. Siglo XV Es una talla de medio cuerpo, obra datable por su estilo a finales del siglo XV. En su parte posterior una puerta de bisagras permite acceder a la oquedad donde se guardan las auténticas. En 1687 el Ayuntamiento costeó por 1.936 reales la capa pluvial de plata, que pesa 5 kilos. La efigie es un verdadero relicario, que conserva varias reliquias que llegaron de Amiens en el siglo XVI.
Publicado en LA VERDAD, el 30-08-2003
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