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REPORTAJES
Y CRÓNICAS
Aprender A LEER
Este día 23 de abril, fiesta de San Jorge, es también el día del Libro. Aprender a leer se hace en la más tierna infancia, pero aprender a leer bien, a leer buenas cosas puede costar toda una vida. El hombre se juega mucho en sus lecturas: si son buenas se humanizará; si son malas acabará por deshumanizarse. La diferencia no es pequeña Voy a proponerles que consideremos juntos algunas ideas y reflexiones acerca de ese objeto tan particular de la cultura y tan apreciado por nosotros que es el libro. Lo he llamado "objeto de la cultura", para diferenciar al libro, que es una cosa producida por el hombre, del autor y del lector, que son sujetos, actores y protagonistas de la cultura. Existe también otra dimensión de la cultura, la que equivale a cultivo, la cultura subjetiva, aquello que cada persona hace de sí misma, la educación que adquiere a lo largo de su vida. Debemos advertir aquí que el hombre no puede cultivarse solo. Todo perfeccionamiento adquirido por un ser humano supone la relación, el vínculo con otra persona que ya posee en cierto grado esa perfección, y que se la propone, se la ofrece, en ese particular acto de generosidad que es el acto docente.
En eso consiste precisamente la tarea del maestro: Es quien nos ofrece, muestra, ilustra, propone, enseña un bien objetivo de la cultura, del que podemos apropiarnos por medio de nuestro esfuerzo de aprendizaje. Y en este proceso de aprender, de enriquecerse cualitativamente, el libro constituye un medio fundamental. No es plenamente un agente educativo, porque al ser un objeto, por valioso que sea su contenido, carece de voluntad, de intención educativa. A diferencia de la persona que enseña, que propone un aprendizaje -el autor del libro, el maestro, el disertante- el libro como tal requiere de nuestra intencionalidad, de nuestro interés, de nuestro esfuerzo, para que se alcance el objetivo para el que fue escrito.
De modo que aunque un libro sea valioso incluso como objeto estético y hasta con un elevado valor económico, su importancia proviene del hecho de servir de vínculo entre seres humanos: es un medio insustituible para poner en contacto al lector con las ideas, la intención, el espíritu del autor. Al leerlo se independizan ambos de las circunstancias de tiempo y espacio que los separan, y reconstruyen la posibilidad del diálogo.
El autor habla a través de las palabras que ha escrito, y el lector lo escucha. Pero no es un monólogo, porque quien lee no escucha pasivamente, sino que piensa, siente, elabora, participa de las ideas, de los acontecimientos, de las circunstancias que el autor le propone.
A diferencia de otros medios utilizados por los hombres para comunicarse, el libro no nos invade. Otros medios intentan y consiguen imponer su dinamismo, su ritmo, y quien recibe el mensaje lo hace en forma casi totalmente pasiva, porque no dispone del tiempo ni de la oportunidad para detenerlo y reflexionar, o para volver atrás y comprenderlo mejor.
Este medio insustituible para cultivarnos que es el libro no sólo admite sino que invita al detenimiento, a la reflexión, a la relectura, al ejercicio del criterio, al desarrollo de un modo de pensar propio. El libro no hechiza ni sugestiona con sonido, colorido y movimiento, como otros vehículos de comunicación mucho más complejos. No nos impone su mensaje, sino que lo propone silenciosamente, sin ruido, dejándonos en libertad para disentir, y el lector se siente tenido en cuenta, respetado, estimulado a formarse un punto de vista personal, como cuando tenemos la oportunidad de escuchar la disertación de un maestro, o de participar de las enseñanzas de un sabio.
El libro me invita, no me impone; me muestra, no me ordena. Cuando leemos a un gran autor -que siempre resulta ser también un gran maestro-, nos sentimos no sólo libres ante él sino también liberados: Sentimos que la lectura nos libera de errores, de la estrechez de nuestro mundo ya conocido, de los prejuicios en que podía mantenernos encerrados nuestra ignorancia.
Un libro puede constituirse en instrumento liberador porque me proporciona los medios para acrecentar mi libertad de pensar, de sentir, de obrar con señorío. Aumenta mi capacidad de disfrutar de la belleza, de los pensamientos elevados y enriquecedores de otros hombres, de sentirme partícipe de todo lo bueno y valioso que existe y también de lo que a través de mi esfuerzo puede llegar a existir.
Quien escribe un libro realiza un gesto de ofrenda, de generosidad, de magnificencia, de amor en definitiva. Leer con atención, con simpatía, reflexivamente, es corresponder como lectores a ese gesto. Es participar de una relación que vincula a los hombres de un modo semejante al de la confianza recíproca y la amistad.
Sigamos enriqueciéndonos a través de este vínculo. Los libros están aguardando a tener lectores que asuman personalmente sus ideas, sus valores y sus enseñanzas.
Conrado de Lucia (Argentina)
¿SABÍAS QUE...?
23 de abril: Día de San Jorge, del libro y de la rosa. Desde el siglo XIV la fiesta de San Jorge es muy celebrada en Cataluña, Valencia y Mallorca, precisamente en la fiesta del santo patrón, el 23 de abril. A esa fecha se unió la tradición de regalar rosas el día de San Jorge. Esta tradición debe ser muy antigua, pues se tiene constancia de la celebración de la Feria de rosas el día de San Jorge desde el siglo XV. El tercer elemento, el día del libro se unió a la celebración en el año 1926. Ese año comenzó a celebrarse en España el 23 de abril como Día del Libro, ya que esta fecha es próxima a la muerte de Cervantes (22.IV.1616), y se une a la que en Inglaterra celebraba el Día del Libro en la misma fecha pues coincide también con la muerte de
Shakespeare. La celebración arraigó rápidamente en Barcelona y en toda Cataluña. Así pues, el 23 de abril es el día de San Jorge, de la rosa y del libro: el día del santo Patrono, del amor y de la cultura. La
Conferencia general de la UNESCO, considerando que el libro ha sido el instrumento más potente de difusión de los conocimientos, y para promover la difusión del libro como factor de enriquecimiento cultural, estableció el 15 de noviembre de 1995, el 23 de abril como «Día mundial del libro».
¿Qué vale la pena leer?
Selección de libros sobre cristianismo e
Iglesia
VICENTE FORCADA , Cristianos del siglo XXI. Ed. Edicep. Un recorrido por lo que significa ser cristiano en el momento presente.
IGNACIO BERCIANO, Atrapando la felicidad con redes pequeñas. Ed. Desclée De Brouwer. Los elementos que hay que tener en cuenta para llevar a la vida y encontrar en ella la felicidad.
HERNÁN PEREDA, Bibliograma. Historia del Pueblo de Dios. Ed. Verbo Divino. Esquemas sobre la historia del Pueblo de Dios. Un material gráfico, desplegable, con dibujos y mapas, esquemas y pequeños comentarios de toda la historia del Pueblo de Dios.
VICENTE MARTÍNEZ-BLAT, Diccionario de espiritualidad de Santa Teresita. La doctrina de Teresa del Niño Jesús en un millar de textos. Ed. Edibesa. Un buen recorrido por la espiritualidad de Santa Teresita que refleja su
profunda unión con el Señor.
SAN AGUSTÍN, Confesiones. Ed. Ciudad Nueva. Uno de los libros más importantes de la historia de la literatura acompañado de valiosas notas para su correcta comprensión.
JUTTA BURGGRAF, Conocerse y comprenderse. Una introducción al ecumenismo. Ed. Rialp. Un estudio serio sobre la historia de los distintos credos cristianos dentro de las relaciones ecuménicas.
RANIERO CANTALAMESSA, La fuerza de la cruz. Meditaciones.3ª ed. Ed.
Monte Carmelo. En este libro se recogen las meditaciones del Viernes Santo que al autor ha predicado al Papa en los últimos 20 años.
JUAN ANTONIO GUERRERO, DANIEL IZUZQUIZA, Vidas que sobran. Los excluidos en un mundo en quiebra. Ed. Sal Terrae. El mundo necesita un planteamiento alternativo que vaya a la
raíz de los problemas, para construir una sociedad en las que todas las personas tengan cabida.
RAÚL BERZOSA MARTÍNEZ, 10 Desafíos al cristianismo desde la nueva cultura emergente. Ed. Verbo Divino. Conceptos como "Nuevo Milenio", "Globalización", etc. son examinados como retos que tenemos que afrontar desde la perspectiva de la fe.
ANTONIO ROYO MARÍN, Sentir con la Iglesia. La Iglesia de Cristo y la salvación eterna. Ed. Bac. Una buena reflexión sobre lo que es la Iglesia y el papel que desempeña en el camino de la salvación.
IGNACIO LARRAÑAGA, Las fuerzas de la decadencia. Ed. San Pablo. El P. Larrañaga se adentra en esta obra en el misterio del ser humano doliente, que, ante situaciones como el olvido, el cansancio, o la perspectiva de la muerte, alcanza a entrever el propio misterio de Dios.
CHALO GONZÁLEZ, Volviendo a Sicar. Para orar por el camino. Ed. Monte Carmelo. Una buena recopilación de oraciones llenas de vida para que la vida se llene de oración.
INSTITUTO SUPERIOR DE PASTORAL. UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA, Vivir en Dios.Hablar de Dios, hoy. Ed. Verbo Divino. Hablar hoy de Dios no es fácil. Las claves interpretativas de su presencia en el mundo actual necesitan de nuevas referencias.
VV.AA., Cartas cruzadas. Desde la fe al agnosticismo. Ed. Sal Terrae. Veintiséis cartas donde se interrogan mutuamente la fe y el agnosticismo.
LUCAS F. MATEO SECO, Teología Trinitaria. Dios Padre. Ed.Rialp. Este libro ha sido concebido como una ayuda para recorrer nuestro itinerario hacia el Padre, exponiendo con cierto detalle lo que la teología dice en torno a la Persona de Dios Padre. Se trata , en definitiva, de considerar detenidamente la "paternidad" del Padre y nuestra filiación divina en Cristo. Excelente.
JOAN CHITTISTER, La Regla de San Benito. Vocación de eternidad. Ed.Sal Terrae. Toda la espiritualidad de san Benito releída con las claves de hoy hacen que esta Regla de vida que ha servido a tantos millones de personas, sea hoy más actual que nunca.
RANIERO CANTALAMESSA, Amar a la Iglesia. Meditaciones sobre la carta a los Efesios. Ed Monte Carmelo. Una magnífica y profunda meditación sobre la Iglesia y su realidad en el mundo. Y por supuesto: Catecismo de la Iglesia Católica y la Biblia.
Selección de libros: www.buzoncatolico.com
y La Verdad.
Para regalar después de leer
Selección de libros de temática general
OTELO, W. Shakespeare.
LA METAMORFOSIS, Kafka.
MISERICORDIA, Benito Pérez Galdós.
NARRACIONES EXTRAORDINARIAS, Edgar Allan Poe.
LA ODISEA, Homero
LAS AVENTURAS DE SHERLOCK HOLMES, A. Conan Doyle.
EL RETRATO DE DORIAN GRAY, Oscar Wilde.
RIMAS Y LEYENDAS, G. A. Bécquer.
LOS SUEÑOS, Quevedo.
UTOPÍA, Tomás Moro.
CRIMEN Y CASTIGO, Dostoievski.
ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, Lewis Carrol.
DE LA TIERRA A LA LUNA, Julio Verne.
CUMBRES BORRASCOSAS, Emily Brontë.
DE LA VEJEZ / DE LA AMISTAD, M. Tulio Cicerón.
DON QUIJOTE DE LA MANCHA, Miguel de Cervantes.
FÁBULAS COMPLETAS, Esopo.
EL LAZARILLO DE TORMES, Anónimo.
EL LIBRO DE LA SELVA, Rudyard Kypling.
OBABAKOAK, Bernardo Atxaga.
ETICA A NICÓMACO, Aristóteles.
CASTILLA, Azorín.
CINCO PANES DE CEBADA, Lucía Baquedano.
DIARIO DE UN CURA RURAL, George Bernanos.
EL PRINCIPITO, A. de Saint Exupery.
ROBINSON CRUSOE, Daniel Defoe.
EL CAMINO, Miguel Delibes.
DAVID COPPERFIEL, Charles Dickens.
LEJOS DE ÁFRICA, Isak Dinesen.
EL CONDE DE MONTECRISTO, Alejandro Dumas.
ASESINATO EN LA CATEDRAL, Thomas Eliot.
MOMO, Michael Ende.
EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA, Robert Fisher.
EL CUARTO PROTOCOLO, Frederick Forsyth.
TARAS BULBA, Nicolas Gogol.
POLIFEMO, Luis de Góngora.
EL HOMBRE QUE FUE JUEVES, G. K. Chesterton.
EL VIEJO Y EL MAR, Ernest Hemingway.
EL TOPO, John Le Carre.
LA DAMA DE BLANCO, Wilkie Collins.
EL PROBLEMA DEL DOLOR, C.S. Lewis
EL MEJOR ALCALDE, EL REY, Lope de Vega.
LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS, Torcuato Luca de Tena.
POESÍA, Antonio Machado.
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, J.R.R. Tolkien.
POESÍA, Jorge Manrique.
MOBY DICK, Herman Melville.
TRES SOMBREROS DE COPA, Miguel Mihura.
MUERTE DE UN VIAJANTE, Arthur Miller.
LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, Margaret Mitchell.
EL AVARO, Molière.
PERDER Y GANAR, J.H. Newman.
REBELIÓN A BORDO, Charles Nordhoff.
LA GUERRA DEL GENERAL ESCOBAR, José Luis Olaizola
REBELIÓN EN LA GRANJA, George Orwell.
EL DIVINO IMPACIENTE, José María Pemán.
EPISODIOS NACIONALES, Benito Pérez Galdós.
NARRACIONES EXTRAORDINARIAS, Edgar Allan Poe
VIAJES DE MARCO POLO, Marco Polo.
VIDA DEL BUSCÓN DON PABLOS, Francisco de Quevedo.
CARTAS DE UN JOVEN POETA, Raine Maria Rilke.
LIBRO DEL BUEN AMOR, Juan Ruiz.
EL CORSARIO NEGRO, Emilio Salgari
IVANHOE, Walter Scott.
ARCHIPIÉLAGO GULAG, Alexander Solzhenitsin
LA ISLA DEL TESORO, Robert L. Stevenson.
Evidentemente no están todos los que son, pero sí son todos los que están. De cada autor se ha citado sólo una obra, pero casi todas las obras de esos autores son recomendables.
Publicado
en LA VERDAD, el 23-04-2004
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