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REPORTAJES Y CRÓNICAS


Una puerta a la esperanza

 

Este domingo, 30 de mayo, la Iglesia celebra el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica bajo el lema «Cristianos laicos: constructores de esperanza». Una jornada en la que los cristianos se disponen a acoger al Espíritu Santo para fortalecerse y servir el Evangelio de la esperanza

 

Como todos los años Acción Católica celebra el día del Apostolado Seglar en la festividad de Pentecostés. Lo hacen en un año en que se encuentran preparando el importante Congreso de Apostolado Seglar que se celebrará en Noviembre. Una jornada en la que los cristianos se sienten agraciados por el Espíritu Santo y llamados a ser apóstoles, testigos de la fe y constructores de un mundo según los criterios del Evangelio. El lema nos invita a pedirle al Espíritu Santo que nos regale La magnífica virtud de la Esperanza y que haga de los cristianos sus activos constructores en el mundo, junto a los hombres y mujeres de buena voluntad que la hacen cada día presente.

 

«Cristianos laicos, constructores de esperanza» es el lema elegido este año. Juan Pedro Urabayen, Presidente del Consejo Diocesano de la Acción Católica en Navarra, afirma que se ha escogido este lema por la necesidad de esperanza de la que están necesitadas las personas, una esperanza que los cristianos laicos son capaces de construir. Explica que «estamos necesitados de esperanza ya que vivimos en un mundo de desesperación, de desorientación, de guerras, violencias e injusticias».

 

Para que los cristianos laicos sean constructores de esperanza sólo necesitan confianza y del amor de Dios.

 

Los claves de esta jornada son según Juan Pedro Urabayen «Lograr mayor unidad en todos los movimientos de Acción Católica, fortalecer los movimientos generales desde el ámbito de la parroquia y propulsar la acción de los cristianos laicos en la vida social y de la Iglesia».

 

Construyendo esperanza

En ocasiones, con nuestros comportamientos, con nuestras actitudes y con nuestra forma de vivir, más que contagiar esperanza contagiamos pesimismo y desánimo. Nuestras propias limitaciones, las dificultades para encontrar salidas a los problemas, los conflictos que provoca la lucha por la justicia, cuando los vivimos empeñados en ser autosuficientes, nos provocan frustraciones, desencantos que transmitimos a los demás. Sin duda habremos ido descubriendo aspectos que debemos ir cambiando en nuestra vida para ser constructores de esperanza allí donde estamos.

 

Celebrando esperanza

Cristo ha resucitado y continúa viva su presencia entre nosotros según su promesa: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». A través del Espíritu Santo Él guía a la Iglesia, la alimenta con su Palabra, la santifica con los sacramentos y promueve el amor y la unidad entre los bautizados, miembros de su cuerpo.

 

Celebrar el Evangelio de la esperanza es participar de la vida del Resucitado, estar unido a Él por medio de la oración, la meditación de su Palabra y la celebración de los sacramentos, especialmente la Eucaristía.

 

En esta fiesta de Pentecostés toda la Comunidad Cristiana estamos invitados a reunirnos para participar en la Vigilia de Oración y en la Eucaristía del Domingo de Pentecostés, juntos pediremos al Espíritu que infunda vigor y fortaleza a su Iglesia para que seamos constructores de esperanzada en el corazón del mundo.

 

ORACIÓN

El Señor os dará su Espíritu Santo. Ya no temais, abrid el corazón. Derramará todo su amor.

El transformara hoy vuestra vida. Os dará la fuerza para amar. No perdáis vuestra esperanza, El os salvará.

Él transformará todas las penas como a hijos os acogerá. Abrid vuestros corazones a la libertad. Fortalecerá todo cansancio si al orar dejáis que os de su paz.

Brotará vuestra alabanza. Él os hablará. Os inundará de un nuevo gozo con el don de la fraternidad. Abrid vuestros corazones a la libertad.

 

Autor: Kairoi.

 


¿Qué es la Acción Católica?

- Es una asociación de la Iglesia Católica, en la que sus miembros comparten un mismo carisma, se apoyan mutuamente, se forman para el apostolado, organizan la actividad apostólica, tienen responsabilidad en su funcionamiento y llevan a cabo acciones en común.

- Los miembros de la Acción Católica, seglares comprometidos, llamados militantes, dan y reciben de la asociación.

- Las Notas que definen a la Acción Católica, y que la diferencian de otros movimientos y asociaciones eclesiales son: que tiene como fin la evangelización, los seglares dirigen, elaboran y desarrollan el trabajo de esta asociación, los seglares trabajan de forma organizada, a la manera de un cuerpo organico y se trabaja unidos estrechamente a los pastores.

- La Acción católica es un lugar donde un seglar comprometido, con espíritu evangélico, puede desarrollar su vida de fe mediante la oración, la formación y el compromiso con la Iglesia y con el mundo. 

- Existen tres ramas dentro de la Acción Católica: Adultos, Jóvenes y Juveniles, de tal manera que un militante pueda vivir su fe plenamente desde la infancia hasta el final de sus días.


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE APOSTOLADO SEGLAR

La celebración de Pentecostés nos habla del envío del Espíritu, del comienzo de la Iglesia, de presencia en el mundo, de superación del miedo y de salida en misión hasta los confines de la tierra para anunciar a todos los pueblos la salvación de Dios El mensaje de los apóstoles, unido a su testimonio personal y a los signos que acompañan y confirman sus palabras, rompe la situación de paganismo y de idolatría en la que vivían miles de hombres y mujeres. Estos, transformados por la gracia de Dios, prestan su adhesión a Jesucristo y se convierten en testigos del Resucitado.

En nuestros días, millones de personas, renovadas interiormente por el fuego del Espíritu, han sabido recoger la herencia apostólica y ofrecen público testimonio del infinito amor de Dios a cada ser humano. Concretamente, en nuestra tierra, resulta fácil descubrir a miles de cristianos que, desde el silencio y el anonimato, entregan su tiempo, sus bienes y sus vidas en el servicio diario a los más pobres y necesitados de la sociedad. (...)

En otros casos, observamos con tristeza que Dios y los valores trascendentes han quedado relegados a un segundo plano, incluso en la vida de algunos bautizados que siguen confesando su fe en Jesucristo. En estos casos, el ser humano se ha convertido en el centro absoluto de la realidad, en la medida de lo humano y lo divino. (...)

Los obispos miembros de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar queremos agradeceros a todos los católicos españoles vuestro testimonio de amor y vuestro servicio a la misión evangelizadora de la Iglesia. Pero, juntamente con nuestra gratitud, queremos invitaros a profundizar y a desarrollar la fuerza misionera del bautismo y de la confirmación, que os permita crecer en la conversión a Dios y en el amor a los hermanos. Estamos convencidos de que la nueva evangelización solamente será posible impulsarla, si el Espíritu Santo suscita cristianos en la Iglesia con una fe personalizada, enamorados de Jesucristo, constructores de comunión eclesial, capaces de superar el activismo y dispuestos a ser transparencia del Resucitado en todos los momentos de la vida. Para el logro de todo esto, es imprescindible crecer en la relación con Dios a través de la vida de oración y mediante una sólida formación integral.

A los militantes de Acción Católica y a todos los cristianos que habéis asumido el derecho y el deber de ser testigos del Evangelio, os invitamos a integraros más plenamente en vuestras diócesis y parroquias, para celebrar la fe con los restantes miembros de la comunidad cristiana y para impulsar, en comunión con vuestros pastores, los proyectos de evangelización en las parroquias y en la diócesis, ayudando de este modo a que otros descubran su misión en la Iglesia y en el mundo. Pero, además, queremos recordaros con sincero afecto, en comunión con el Santo Padre, que os “corresponde sobre todo a los laicos la evangelización de las culturas, la inserción de la fuerza del Evangelio en la familia, el trabajo, los medios de comunicación social, el deporte y el tiempo libre, así como la animación cristiana del orden social y de la vida pública nacional e internacional” (Juan Pablo II, Pastores Gregis, n.51). (...)

La Virgen María acompañó a los apóstoles en la espera pentecostal del Espíritu y en el nacimiento de la Iglesia. A Ella la invocamos en nuestras oraciones como Madre de la divina Esperanza, porque creyó y esperó contra toda esperanza que se cumplirían las palabras del ángel. Ella, asunta al cielo, continúa velando por la Iglesia peregrina y por cada uno de sus hijos, invitándonos a abrir nuestro corazón a los dones del Espíritu Santo hasta que llegue a pleno cumplimiento nuestra esperanza en la vida eterna.

 

Publicado en LA VERDAD, el 28-05-2004