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TESTIMONIOS
Tras la pista de los santos
Recientemente el Papa ha nombrado Consultor de la Congregación para las Causas de los Santos al teólogo benedictino navarro Alfredo Simón. Nacido en Milagro en 1965, es licenciado en filosofía por la Universidad de Navarra, licenciado en teología por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y doctor en teología por el Pontificio Ateneo de San Anselmo de Roma. Profresó como monje benedictino en la abadía del Valle de los Caídos en 1985 y se ordenó sacerdote en 1990. Actualmente enseña teología monástica e historia de la teología en el Ateneo de San Anselmo y en la Universidad Gregoriana de Roma
En 1998 ya entró a formar parte, como colaborador, de la Congregación para las Causas de los Santos, pero ¿Qué ha supuesto ahora para usted ser nombrado consultor de esta congregación?
Este nombramiento simplemente ha supuesto confirmarme oficialmente en un trabajo que ya venía ejerciendo desde hace tiempo en la Congregación como asistente del Promotor General de la Fe, o, como se le denominaba antes, Abogado del Diablo.
¿Qué trabajo desempeña un consultor para la cusa de los santos? ¿Qué es lo que hace este organismo?
La Congregación para las Causas de los Santos ayuda al Papa en su decisión de declarar nuevos beatos y santos en la Iglesia. Cuando un cristiano muere con fama de santidad y una diócesis desea que sea declarado santo por el Papa, se da comienzo a un proceso que recoge la documentación y los testimonios de personas que han conocido personalmente a tal cristiano con el fin de que se conozca realmente su vida, sus virtudes y su muerte. Los consultores estudian críticamente la documentación que llega de todo el mundo a la Congregación solicitando al Papa una beatificación o una canonización.
¿Cómo se garantiza que una persona ha realizado un milagro?
La garantía de un milagro se basa en la documentación y en los testimonios de las personas que han vivido directamente el milagro. Un proceso diocesano atestigua paso a paso todos los detalles del fenómeno milagroso. Muchos de los milagros acontecen en forma de curaciones. En estos casos se reúne una documentación completa de tipo clínico y médico, por una parte, y de tipo teológico por otra. La documentación médica es examinada por los consultores médicos que valoran y juzgan el proceso de curación extraordinaria de una enfermedad. Si los médicos declaran que tal curación constatada es inexplicable científicamente, entonces se abre paso a la valoración teológica en la que se estudiará cuándo y cómo hubo una invocación a un Siervo de Dios o un beato para pedir a Dios una curación que clínicamente era inviable o imposible. El dictamen favorable de los consultores médicos y de los consultores teólogos deja la vía abierta para la declaración de la existencia de un milagro.
¿Todo fenómeno extraño es un milagro, o todo milagro es un fenómeno extraño?
Todo fenómeno extraño no es un milagro. Un milagro es un hecho sobrenatural por el que se interrumpe el orden natural de las cosas o de los acontecimientos a causa de una intervención extraordinaria de Dios.
Dado que en el santoral hay algunos santos que se sabe que no existieron ¿Cómo se garantiza que los que se canonizan en la actualidad son verdaderamente santos?
Actualmente cuando el Papa canoniza a un cristiano y lo declara santo lo hace después de efectuarse un estudio atento, minucioso y completo del proceso que se ha iniciado para investigar la vida, la fama de santidad y el contexto en el que se ha desarrollado la vida de un determinado Siervo de Dios. Pero en la antiguedad no se daba este estudio crítico de cada Causa sino que las canonizaciones se efectuaban por aclamación popular, lo que ha podido explicar que haya habido devociones a santos que no existieron. En la actualidad sería imposible que se diera este fenómeno.
¿Por qué las Iglesia eleva a personas a los altares? ¿Qué motivación hay detrás de este acto?
En mi opinión es justo, lógico y bello que la Iglesia reconozca la santidad de la vida de aquellos cristianos que han sobresalido de forma excelente en el seguimiento de Cristo y en la práctica de las virtudes cristianas de tal modo que cada época tenga ejemplos cercanos de cómo se puede vivir auténticamente el evangelio y sean testigos del misterio de un Dios que es
amor.
¿Cuáles son los procedimientos que se siguen a la hora de nombrar a un santo?
El primer paso en la Congregación consiste en comprobar que un fiel cristiano ha practicado las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y morales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) en un grado heroico, excelente, ejemplar. Este fiel cristiano se llama Siervo de Dios. Las diócesis inician normalmente un proceso en el que se recogen las declaraciones de los testigos que han conocido a un Siervo de Dios a lo largo de su vida y los documentos pertinentes. Este material se envía a la Congregación y si la valoración de los consultores y de los cardenales es positiva se abre el camino para que el Papa declare oficialmente la heroicidad de las virtudes del Siervo de Dios. El segundo paso es el milagro. Para llegar a la beatificación se debe atribuir además un milagro a la intercesión del Siervo de Dios. Con la documentación referida al milagro se elabora también un proceso que será estudiado muy detenidamente. Una vez probado el milagro el Papa puede proclamar beato a un Siervo de Dios. El tercer paso es la canonización en la que se declara santo a un beato. Para la canonización sólo hace falta otro milagro. El proceso de los mártires es distinto. Para una declaración de martirio no hace falta un milagro sino solamente probar que un cristiano fue asesinado a causa de su fe en Cristo y que vivió efectivamente su muerte con espíritu de fe..
Publicado
en LA VERDAD, el 17-09-2004
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