III Campamento de la Ribera

Loyola acogió por tercer año consecutivo el Campamento de la Ribera, que varias parroquias de la zona organizan para niños y niñas. Del 26 de julio al 2 de agosto, 55 chavales disfrutaron de unos días inolvidables.
Juegos, talleres, yinkanas, olimpiadas o piscina fueron algunas de las actividades de las que pudieron disfrutar. Pero como centro del campamento estuvo Jesús, cada día, en la Eucaristía.

Los niños, de entre 8 a 12 años, pertenecían a las parroquias de Valtierra, Arguedas, Cintruénigo, Corella, Fustiñana, Marcilla y Tudela. Estuvieron acompañados por un grupo de monitores y por los sacerdotes Jesús Echeverz y Santiago Jiménez. Además 4 cocineras les mimaron durante los 7 días que duró la acampada. El lema del campamento fue “A la conquista de un buen amigo. Un buen amigo es un gran tesoro”. Y es que cada día aprendían algo nuevo sobre el valor de la amistad, y sobre todo de la amistad con el amigo que nunca falla, Jesús.

Se alojaron en el Albergue Juvenil de los Jesuitas en Loyola. Allí pudieron visitar el lugar donde san Ignacio se consagró a Dios, la ermita de la Virgen de Olatz o subir al monte Xoxote, en donde las vistas son un regalo del cielo. Una de las actividades estrella del campamento fue la grabación de un “lipdub”, un video en donde participaron todos los componentes del campamento, 72 personas, bailando al ritmo de la famosa canción “Waka-waka”.

El broche a estos días increíbles fue la visita del Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, que quiso saludar a los niños en el Santuario de Loyola y darles un consejo: “todo lo vivido en el campamento tiene que durar un año, justo hasta el siguiente”. A eso se comprometieron todos, a llevar la alegría, el compañerismo, el trabajo, la ilusión y la amistad con Jesús a cualquier lugar donde estuviesen. R.G